“La boda de mis sueños”
Capítulo
3
Albert me llevó de regreso al departamento para poder cambiar
mi ropa. Nos despedimos con un dulce beso y él me dijo que vendría a
recogerme para ir juntos. Estaba preparando mi baño y oí un golpeteo en la
puerta, era el dueño del lugar avisándome que había llegado un paquete
para mí. Después de despedir al buen hombre abrí el paquete para ver sus
interior. Era un vestido en color plateado, muy sencillo pero bonito. El cuello
era oval con una flor al costado y asesgado. Había una nota que
decía:
Para la mujer más hermosa del mundo: “Mi amor”
Me tome la
libertad de escoger este vestido para ti. Jamás en mi vida había comprado un
vestido, siempre dicen que hay una primera vez para todo. Jajaja. Sin embargo,
creo que si tengo buenos gustos al escoger a mi amada, una hermosa mujer como
tú, podría escoger un simple vestido.
Aunque las mujeres son muy indecisas y
exigentes en ese aspecto. Si no es de tu agrado no te lo pongas y yo entenderé.
Para la próxima saldremos a comprar juntos, como una pareja.
Ojalá estés
lista cuando vaya a recogerte y no me hagas esperar mucho. Impaciente por volver
a verte se despide este loco enamorado.
Albert.
PD: Para mí siempre eres
linda, sin importar la ropa que uses.
¿Díganme si no era tierno?
Eso es lo que más me gusta de él, es tan detallista, delicado y sabe lo que
necesito en el momento apropiado. El vestido me quedó a la perfección ahora mi
pregunta era ¿cómo supo él cuáles eran mis medidas? Ese hombre es un misterio,
pero el misterio es encantador ¿no creen?
Me vestí muy apurada por estar
soñando despierta en el baño. Mi cabello lo sujeté en una media cola dejando
algunos rizos sueltos. Ni bien terminaba de ponerme un broche en forma de
lágrima, que me regaló Anny, tocaron la puerta. Imaginando quien sería abría la
puerta.
-Hola mi vida-saludé esperando que dijera algo sobre el
vestido y mi arreglo. Me había esmerado tanto para que a él le gustara pero no
decía nada-¿no te gusta?-pregunté triste-creo que...
-¿Cómo crees
que no me va a gustar-se acerco más a mí- si estás realmente bella,
hermosa, te pareces a una princesa...parece que si tengo buenos gustos-agregó
en tono pícaro.
-jajaja no seas tan presumido...pero dime como sabías mis
medidas.
-jajaja eso es un secreto que irá conmigo a la tumba-habló en
forma solemne y me besó impidiéndome emitir alguna protesta -¿vamos? No
queremos llegar tarde a nuestra primera presentación como
novios.
-...
-Hola Candy-Archie se acercó a saludarme besando mi
mejilla-te vez realmente hermosa.
-Gracias, Oh Anny-me acerqué a
saludar a mi amiga a quién no había visto en mucho tiempo por estar tan ocupada
en la clínica-que gusto me da verte-miré a Albert agradeciéndole por
haberla invitado y él me sonrió.
-Lo mismo digo yo.
-Buenas
noches-una voz seria me escarapeló el cuerpo pero no de emoción sino de
temor.
-Buenas noches tía Elroy-con voz temblorosa la saludé. La tía
Elroy era inconfundible por esa mirada tan fría. Me miró duramente por un
instante y yo me sentí muy mal. Albert me tomó de la mano y nos indicó que era
hora de pasar al comedor.
-Antes de entrar me dijo al oído-No olvides que
estoy contigo-levantó mi mano y la besó-somos un
equipo.
Entramos al comedor y él me sentó a su lado. George se reunió
con nosotros a los pocos minutos y empezamos a cenar. Se sentía un ambiente de
tensión, pues todos tenían una mirada interrogante, sentía que miraban mi mano
derecha en busca de algún indicio. Lo que no sabían era que Albert y yo habíamos
acordado en que me iba a quitar el anillo al llegar y me lo iba a poner cuando
él hiciera el anuncio. Para controlar el ambiente Albert empezó a contar algunas
anécdotas, poco a poco entramos en familiaridad, incluso la tía Elroy empezó a
participar. Por supuesto de una manera más seria.
-Seguro se
preguntaran porque nos hemos reunido-todos asintieron y yo me sentía muy
nerviosa-Los he hecho venir porque quiero que sepan que voy a casarme con
una mujer maravillosa que ha aceptado pasar el resto de su ida
conmigo-rápidamente me puse el anillo y Albert me tomó la mano-les
presento a la futura señora Andrew-me indicó que me levante y puso su mano
alrededor de mi cintura.
-Bravo-dijo Archie y se levantó a
felicitarnos.
-No me habías dicho nada-Anny estaba feliz pero un poco
resentida porque no le había contado antes pero al explicarle que todo había
sucedido hoy mismo se tranquilizó.
-Ya era hora-Parece que George
conocía los sentimientos de Albert, como no iba a conocerlo si lo había educado
como su hijo-mis felicitaciones-me sorprendió mucho cuando me
abrazó porque ya no se comportaba formalmente, por lo menos en ese
momento.
-Ahora me toca a mí-la voz de Elroy hizo que todos
guardáramos silencio-imaginaba que esto iba a pasar, lo que quiero decir es
que me alegro por ustedes pero quiero que sepan que yo también voy a participar
en los arreglos para la boda-su mirada era seria pero no como de costumbre se
notaba que estaba feliz por la noticia o por lo menos así lo
aparentaba.
-Por su puesto-asintió Albert-estaremos muy felices de
que nos ayude ¿verdad mi amor?-me preguntó
-Sí tía Elroy-dije sin
saber que eso era el comienzo de muchos vituperios.
-Siendo así hay que
ponernos manos a la obra, primero hay que avisarle a la señorita Pony y la
hermana María sobre la noticia.
-Mañana iré a hablar con ellas pero hoy vamos
a celebrar.
-¿Cuando se van a casar?-preguntó George buscando una botella
de champagne.
-En dos meses-contesté.
-Dos meses-dijeron
todos asustados.
-Es muy poco tiempo, no tendremos tiempo de conseguir
todo-habló Elroy preocupada.
-Deberán esperar más tiempo, el vestido
de novia demora como tres meses en confeccionarlo.
-Se puede comprar uno
echo-respondí, yo no tenía ni idea de que se demoraba mucho para hacer un
vestido.
-No se veía bien, es mejor que te manden hacer uno a tu medida y
gusto, además...
-Tía de eso hablaremos luego, hoy tenemos que celebrar-Mi
príncipe me salvó de la situación porque ya me estaban mareando con tantas
cosas.
Nos quedamos hasta muy tarde celebrando y a la hora de regreso
Elroy insistió en que Doroty nos acompañara, alegando de que debíamos cuidarnos
ya que ahora estábamos de novios. Me sentía tan extraña con alguien más
vigilándonos pero mi querida amiga fingió dormirse en cuanto subió al carro
dándome un poco de tranquilidad.
-No me agrada la idea de salir
siempre con Doroty-le dije caminando de la mano por el pasadizo que llevaba
al apartamento.
-A mí tampoco pero conseguiremos la forma en que podamos
tener tiempo para nosotros-me abrazó muy tiernamente y besó mi nariz-ya
vez que se ha dormido en cuanto subimos al carro.
-Sabes que está
despierte-respondí haciendo un puchero.
-Lo sé pero finjamos que está
dormida-impidió que abriera la puerta del apartamento-aún no te
vayas-dijo poniendo sus manos alrededor de mi cintura y atrayéndome a él
hasta que mis manos reposaron en su pecho.
-Ya es muy tarde-respondí
sintiéndome la mujer más feliz del mundo-¿quieres entrar a tomar
algo?
-Si entro me demoraré mucho-contestó picaramente-sólo quédate un
ratito-empezó a regalarme varios besos en todo el rostro-te
amo-poniendo su frente con la mía.
-Yo también te amo-puse las
manos alrededor de su cuello-y mucho-agregué besando de manera tímida sus
labios.
-Estoy muy feliz-me abrazó muy fuerte y me hizo girar-soy
el hombre más feliz del mundo...te amo, te amo.
-Shh Albert no hagas bulla
que vas a despertar a los vecinos-trataba de hacerlo bajar la voz pero ni yo
misma hablaba en voz baja.
-Ups lo había olvidado-me puso en el suelo
sonriendo-mañana vendré contigo para ir al hogar de Pony, en que quieres ir
¿en carro o en tren?-preguntó acariciándome la mejilla izquierda.
-Umm
no sé, decide tú-pero como se le ocurre preguntarme eso a mí si mi cabeza
estaba en otro lugar.
-Si vamos en tren llegaremos más rápido y si
envían a Doroty con nosotros será más fácil perderla de vista-guiñó el ojo de
una manera seductora-en cambio si viajamos en carro nos demoraremos más y
Doroty estará con nosotros todo el tiempo-habló poniendo un gesto de
disgusto.
-Entonces vayamos en tren-lo que sea para pasar más tiempo
juntos sin interrupciones.
-Vendré temprano así que debes estar
lista.
-Acaso hoy me has tenido que esperar-respondí jalándole la
oreja-mañana estaré muy puntual...cuidadito al
regresarse.
-¿Celosa?-interrogó acercándome más a él.
-¿Yo?
No-No estaba celosa, estaba súper celosa al saber que iba a pasar un tiempo a
solas con Doroty y aunque sabía que mis celos eran infundados no podía evitar
sentirlos.
-El tono de tu voz dice lo contrario-porque siempre sabe lo
que pienso-no tienes porque estarlo tú sabes que eres la única mujer de mi
vida, con quien quiero compartir mi vida y...la que será la madre de mis
hijos-finalizó con una mirada seductora.
-¿Qué dijiste?-pregunté
asimilando sus palabras.
-Que descanses-me besó los labios y se alejo,
caminó unos diez pasos y regresó-olvidé decirte...que te
amo.
-jajaja ya me lo has dicho.
-Pero no me canso en
repetirlo.
-Será mejor que regreses no quiero que la tía Elroy se
preocupe.
-Si ya me voy porque me estás botando-me encanta verlo
cuando finge molestarse porque se arruga su frente de una manera graciosa.
-No es eso-respondí delineando sus labios-pero cuanto más rápido te
vayas, más pronto me dormiré y me levantaré esperando a que regreses...así que
tengas dulces sueños-me levante de puntitas, es que soy bajita y besé sus
labios-te amo.
Capítulo 4
Entré rápidamente al apartamento porque sabía que si no lo
hacía nos quedaríamos mucho tiempo fuera. Desde mi ventana pude verlo salir y
pararse en la puerta del carro, levantó la mirada hacia la ventano y yo envié un
beso volado. Me desperté a las tres de la mañana impaciente por esperar a que
llegara. Como iba a llegar a las siete me puse a limpiar toda la casa una y otra
vez para no aburrirme.
-Buen día mi amor-había entrado utilizando
su llave para asustarme.
-Buen día-corrí a abrazarlo-te
esperaba.
-Te ves hermosa, esto es para ti-me entregó un ramo de rosas
rojas.
-Son lindas-respondí recibiéndolas-gracias las pondré en
agua...¿vamos?
-Mantienes el apartamento súper limpio-habló mirando
el piso -con este piso así de reluciente ya no se necesita un espejo.
-Eh
jejeje-si supiera que lo he limpiado varias veces-¿Y Doroty?
-Se ha
quedado en casa de una amiga-contestó tomándome de la mano-no le gusta
hacer de chaperona así que hemos acordado que cada que salga cono nosotros ella
irá a visitar a sus amigas...pero ya es hora de irnos sino el tren se
irá.
Imaginaba el rostro que iba a poner la señorita Pony, la hermana
María y los niños al enterarse de la noticia. Llegamos al paradero y había una
carroza esperándonos. La casa se empezó a notar desde la distancia y yo empecé a
sentir mucha emoción.
-Ya estamos llegando-dijo tomándome las
manos-estás fría-dijo preocupado frotándomelas.
-No esa nada, sólo
estoy nerviosa-
-Trata de mantenerte tranquila...no quiero ser viudo
antes de casarme-que manera tan rara de animarme pero funcionó porque empecé
a reírme y las preocupaciones se esfumaron.
-...
-Es una excelente
noticia-la hermana María empezó a llorar dela emoción, a decir verdad
éramos un trío de lloronas.
-jajaja parece que me he juntado con muchas
Magdalenas-hablaba mi amor rascándose la cabeza.
-Lo siento-habló
la hermana María-pero usted comprenderá que es una noticia muy...muy
especial.
-jajaja si lo entiendo-que le quedaba decir, no podía hacer nada
para impedir que lloráramos.
-Tenemos que preparar todo para tu boda-
eso no me gustó porque sabía que ellas iban a chocar con la tía
Elroy.
-La tía Elroy ya se ha ofrecido a ayudarme.
-Que bueno,
entonces iremos mañana a verla para unirnos a los preparativos-sentenció la
señorita Pony, yo presentía que algo iba a pasar pero Albert me tranquilizó
tomándome la mano.
-Tres mentes piensan mejor que una, ordenaré todo para
que las vengan a recoger.
Después de volver a celebrar nuestro
noviazgo en el Hogar de Pony regresamos para esperar que llegue el funesto día
en que se iban a encontrar: La señorita pony, La hermana María y la tía Elroy.
Albert y yo estábamos esperándolas desde temprano en la mansión para estar
presentes y poder dar nuestras opiniones. Al fin y al cabo éramos nosotros los
que nos íbamos a casar.
-Buenas tardes-saludaron mis
madres.
-Buenas tardes, por favor tomen asiento-indicó la tía Elroy
con un portafolio en sus manos.
Todos nos sentamos en la sala, en un
sillón estábamos Albert y yo, frente a nosotros mis madres y al lado derecho
Elroy. No sé en que momento Elroy sacó una lista de todas las cosas que se iban
a necesitar, yo pensé que el portafolios que tenía era porque venía de atender
algunos negocios..
-Queremos una boda sencilla-se apresuró Albert
a decir al ver la gran lista que tenía Elroy en sus manos.
-Muy sencilla
no puede ser, recuerda que eres el patriarca de los Andrew.
-Pero con poca
gente se puede mantener el orden-dijo la hermana María de manera sutil pero
firme.
-Con buena planificación se puede mantener todo en orden-repuso
la tía Elroy-la primero de la lista que tenemos que escoger es el lugar de
la recepción...la capilla de los Andrew necesita unas reparaciones pero estará
listo a tiempo.
-La capilla del hogar no necesita reparaciones-habló la
señorita Pony sonriendo.
-Que bueno, pero en esta familia es tradición
que todos se casen allí, mucho más esta boda.
-Que tiene de malo la capilla
del hogar-preguntó la hermana María muy decidida-ese lugar es muy lindo y
acogedor.
-Es muy sencilla-se excusó la tía Elroy demostrando que no iba a
dejarse amilanar a pesar de que eran dos contra uno.
-Decorándola se
puede ver mejor-contestó la señorita Pony de la misma manera, jamás la había
visto tan decidida, dispuesta a todo.
-La capilla de los
Andrew...
Un dolor de cabeza me vino al escucharlas hablar, no se
decidían por la capilla y peor fue cuando empezaron a hablar sobre el
banquete, mis madres querían carne pero la tía Elroy decía que eso ya era
muy común y que debería de ser mariscos, la hermana María se opuso diciendo que
algunos eran alérgicos y la tía Elroy dijo que en ese caso se pondría también
pescado. Luego vino la ubicación de las sillas, mis madres querían varias mesas
pero la tía Elroy decía que debería ponerse una mesa larga en el centro. En lo
que si estuvieron de acuerdo fue en que era muy poco tiempo el que habíamos
fijado para casarnos. Tan enfrascadas estaban en su discusión que no se dieron
cuenta cuando nos salimos de la sala .
-No creo que haya sido una
buena idea hacer que se juntaran-estábamos sentados cerca del
lago.
-Mi amor ellas sólo nos van apoyar lo demás lo vamos a decir
nosotros. Haber tú dime dónde quieres que se haga todo.
-Estaba pensando en
la casa de Lakewood-ese lugar era perfecto pues tenía varios momentos lindos
allí.
-Y yo en la colina de Pony en ese lugar nos conocimos- su
razonamiento estaba acertado pero a mi me parecía que debía ser en
Lakewood.
-Pero en Lakewood tengo recuerdos muy lindos...
-Haber hay
que buscar la solución-Era mi príncipe aguerrido dispuesto a salir
adelante-que te parece si nos casamos en la mañana en la colina de Pony y en
la noche hacemos la recepción en Lakewood de esa manera les daríamos tiempo a
todos para que lleguen.
-Me parece estupendo-Para todo hay una
solución- pero no será raro ver que nos casamos en la mañana y la
fiesta será en la noche.
-Y que no ha sido raro entre
nosotros-respondió poniendo su brazo por mis hombros y jalándome más a
él-tu tienes un mapache de mascota, yo una mofeta, tu ejerces como enfermera
a pesar de ser una Andrew y yo he vivido como vagabundo siendo el
patriarca.
-jajaja está bien...¿y la comida?-pregunté besando su mano, era
tan fuerte...
-Una mezcla de todo para que elijan según les
guste...tenemos que ir a ver el pastel.
-¿Cuándo?
-Hoy...dejaré diciendo
con los sirvientes que hemos salido para que no se preocupen.
-No les dirás
lo que hemos decidido.
-No-respondió de manera pícara-deja que se
entretengan conversando entre ellas, necesitan tiempo para conocerse después de
todo van a ser familia.
-jajaja-Quien podía ir contra de sus
deseos.
-....
-¿Estás seguro qué es aquí?-estábamos en la puerta de
una mansión-no parece que es una pastelería...Albert ¿qué
haces?-Albert había abierto la puerta.
-Entrando-contestó sin
ninguna preocupación, me tomó de la mano y entramos-¿qué te
parece?.
-Era la casa más linda que había visto, era de color celeste
agua, con unas cortinas preciosas y un piso de madera reluciente-Es
hermosa-contesté caminando para explorar mejor-¿pero...
-Es nuestra
casa-contestó sonriendo-uno de los accionistas me dijo que la estaba
vendiendo y al venir a verla me enamoré de la casa, los muebles los escogeremos
nosotros....vamos hay que ver lo demás.
Albert me tomó de la mano y
comenzamos a correr por todo el lugar. Había un inmenso salón para fiestas con
un hermoso candelabro colgando del techo. La cocina era preciosa, con un blanco
impecable y espaciosa para preparar un banquete, las habitaciones eran LINDAS,
BELLAS, muy elegantes y sencillas, en cada habitación había un baño y en la
nuestra tenía una bañera tan grande que podían entrar dos
personas.
-Albert es precioso, es una casa muy linda.
-Y eso que
no has visto todo.
-¿Hay más?
-Sí, ven-con sus manos me tapó los ojos
y empezamos a caminar. Mi corazón latía emocionado y las ganas de ver a donde me
dirigía estaban haciendo mella en mí-mira.
Al abrir los ojos me
encontré con la mesa servida, dos velas y una canastita. Estábamos en la azotea
desde donde había una vista magnífica del parque de la ciudad.
-Esto
fue lo que me encantó de la casa-dijo mientras me conducía a mi
asiento-tiene una vista preciosa-sentándose frente a mí -aunque la
mía es mejor-dijo guiñándome el ojo-Ay-dijo porque al abrir la botella
de champagne se había mojado-jajaja creo que ya me quiero
bañar.
-Gracias-hablé en un murmullo mientras servía las
copas.
-¿Por qué?-preguntó tomándome la mano.
-Por todo...soy
muy feliz, como nunca creí que lo sería...desde que te conocí tú has llenado mis
días de alegría...yo -no pude continuar hablando porque él se había
arrodillado frente a mí y me besó tan dulcemente...
-Shh no digas más y
no llores, lo que más quiero es hacerte feliz...Juntos por
siempre-entrelazamos las manos-ahora hay que comer porque la comida se va
a enfriar.
******
-MI amor no creo que esto sea necesario-Albert estaba
incómodo porque habíamos ido a ver a un profesor de baile. Sucede que mi amado
príncipe no sabía bailar, así como leen, según lo que me cuenta a él nunca le
llamaron la atención los bailes por eso nunca aprendió, pero ahora tenía que
hacerlo porque iba a bailar en nuestra boda.
-NO es muy
difícil-trataba de animarlo-mira allí está la profesora-una linda
señora de edad mayor entró al salón de baile.
-Buenos días señores-nos
saludó con una linda sonrisa-me llamo Patty y seré su maestra de
baile.
-Que coincidencia una de mis amigas se llama igual que usted-lo
decía por Patty O'Brian.
-Entonces será más fácil que recuerden mi
nombre. Bien es hora de empezar, Luis por favor por el gramófono. Señor Andrew
ponga la mano derecha en el hombre de la señorita y la mano izquierda en su
cintura...correcto, ahora cuando la música suene empiece con la pierna
derecha.
Albert se equivocó de pie y me pisó, pero bueno no fue muy
duro. Seguimos bailando, volvió a equivocarse de pie y me volvió a
pisar.
-No te apures-parecía que se estaba preparando para
un maratón.
-No lo hago-contestó nervioso.
-Auch me volviste a
pisar-la tercera si me dolió.
-Perdona-dijo
deteniéndose.
-No te detengas. Hay que seguir practicando.
-Es inútil,
nunca me ha gustado bailar-Y era cierto la tía Elroy me contó que jamás había
bailado en su vida.
-Pero....
-Lo intentaremos luego-me soltó y se
alejó.
-Albert-lo llamé -hay que practicar.
-Lo sé-respondió
él mirándome a los ojos-pero luego...
-Será mejor que lo dejemos hasta
aquí-intervino la profesora de baile.
-Pero no necesitamos un
descanso-
-Lo decía por mí-respondió saliendo en dirección
contraria.
Continúa leyendo este
fic dando click aquí!!!!