Los
Sueños De Albert En Tiempos de Amnesia
Por San
Diario de
Sueños
Albert
15 Diciembre de 1914
Estoy en el desierto, veo
una manada de grandes animales corriendo a mis espaldas. África! Pero al
darme vuelta y ya no están. No hay nada. Me quedo observando a mi
alrededor, “Ya había estado aquí?” De pronto siento el aliento de algún animal
en la nuca y escucho un ruido muy cerca de mi, un rugido. “Un León!”
Siento como se me eriza la espalda al mismo tiempo que una sensación de frío
invade mis extremidades, el miedo. Al tiempo en que volteo para enfrentar al
animal, un gran león me salta encima, Intento correr pero el cuerpo se niega a
responder, cierro los ojos resignado a mi suerte, más un escalofrío me hace
abrirlos de nuevo.
Londres! Estoy en Londres, el rugido disminuye y se
transforma en el ruido de un motor andando, de un auto que se aleja a gran
velocidad. Autos, gente que pasa a mi lado, hombres con sombreros grises y damas
con vestidos tan ostentosos que se pierden en ellos dejando ver solo sus manos y
rostros. Comienzo a sentirme agobiado. Calor! Luz y voces a mi alrededor,
miro mi reflejo en el cristal de una tienda y al parecer tengo barba; de repente
se apagan las luces y ya no hay mas ruido.
Oscuridad...
Desperté
sobresaltado... Qué significa esto? Sería en verdad África? Es que ya e
estado ahí? Quizá ahí es donde vivía, pero si es así... que estoy haciendo
aquí?? Cómo fui a dar en aquel hospital?
22 de diciembre 1914
Camino por un hermoso bosque,
hasta llegar a lo que pareciera un monumental y hermoso un portal de piedra, el
cual súbitamente se abre, lo que me hace dudar sobre la seguridad de aventurarme
a entrar, más escucho una risa y comienzo a caminar por los jardines como
hipnotizado. Rosas. Miles de rosas blancas comienzan a abrirse con forme recorro
el sendero de ladrillo.
Hasta que una espina me hiere en la mano,
cierro los ojos, y escucho la risa de nuevo. Es una hermosa joven de ojos
verdes. Ríe tan inocente y alegre... Quiero ir hacia ella pero las rosas me
cierran el paso. “No!” Quero pasar, quiero acercarme. Pero ella se desvanece en
las rosas, hasta que éstas van desapareciendo también; escucho el sonido del
agua de un río que sigue su cause, la joven ya no esta. Subo mis manos a mi
cabeza, por un fuerte dolor.
Cuando abro los ojos una intensa luz
blanca me ciega, y oigo el retumbar de bombas.
Despierto
sudando... Quién era ella? Tenía mucho parecido a la chica con pecas
que me ayudó, Candy. Pero no era ella, no me parecía que fuese ella, y sin
embardo me era tan familiar. Además... a manera en la que ha desaparecido,
entre las rosas... El gran y ostentoso portal, habría estado en aquellos lugares
o solo sería que tengo mucha imaginación?
20 enero 1915
Estoy caminando por un callejón muy
angosto, y veo mucha luz al final de este. Comienzo a caminar y al salir de él
me encuentro en una calle en exceso amplia, como una plaza. Hay mucha
gente y todos me están mirando, pero nadie me parece conocido. Pronto las caras
dejan de tener formas definidas cuando alguien me tira de la mano, lo que me
distrae de la gente y comienzo a buscar a mi... agresor?
Mas me
sorprendo al ver a una pequeña niña rubia riendo mientras se esconde
juguetonamente entre la multitud. Me siento confundido por un momento, y aún
escuchando el murmullo de la gente a mi alrededor es su risa la que me
hipnotiza. Comienzo a correr en busca de ella y trato de abrazarla, de
protegerla; mas cuando la estrecho en mis brazos ya es una mujer
Y
comienzo a llorar en silencio, mientras que ella se devánese. Pero
entonces siento unos labios que me regalan un sueva beso en la mejilla “Un beso
de adiós?” Me quedo ahí, inmóvil y confundido, pero no puedo dejar de llorar. La
multitud aquella de la que me había olvidado se hace notoria de nuevo y siento
que me pierdo entre la gente.
Siento su cabello en mi rostro, no hay
nada, pero se que es suyo. Y me siento en paz.
Todavía es de madrugada, pero no podía dormir otra vez, no sin
escribir esto. Esta vez he despertado lentamente y sin sobresaltos, la idea de
Candy sobre escribir mis sueños no me a dado muchas respuestas, si no mas
preguntas. La mujer de hoy pudiera ser la misma que la de sueños pasados, pero y
esa niña?....
Continuará...