Los
Sueños De Albert En Tiempos de Amnesia
(segunda
parte)
Por San
Diario de
Sueños
Albert
5
de febrero 1915
Es de
noche, y esta ves no estoy en Londres, mucho menos en África. Por donde quiera
que mire solo veo hielo. La noche es hermosa, llena de estrellas y nada más
alrededor. Claramente veo el horizonte del hielo el cual marca el fin de este
y el inicio del cielo, es impresionante, pareciera un enorme lago
congelado. Luego noto que cuando respiro comienza a salir vapor en cada
exhalación, y comienzo a sentir el frío.
Al comenzar a caminar
vislumbro a lo lejos como una de las estrellas comienza a crecer, y a
intensificar su luz.. imitando al sol. Pero nuevamente, no es mas que una
estrella que apenas ilumina en la oscuridad, con un extraño pero gracioso halo
alrededor suyo.
Sigo caminando con la sensación de buscar algo sin
sabe qué. A lo lejos escucho un oso rugir. Mas no hay nada mas que hielo, lo que
me da miedo, pues aparentemente yo era el único en ese lugar.
Al regresar la
mirada hacia donde me dirigía veo una cueva, que antes no estaba ahí, y una luz
que sale del interior. Me acerco, “Qué es lo que brilla?” Con forme me
adentro en la cueva la luz se hace mas y mas calida, de momento ya no
siento frío. Alguien detrás de mi!
Una joven de rubio cabello y
hermosa sonrisa, me acerco para abrazarla, tengo que protegerla. Pero al tocarla
me quema, así que le suelto en el momento que grito de dolor... Se ha
ido, Me a dejado otra ves... Una bomba retumba en mis
oídos.
Me e despertado gritando. Del sobresalto el estruendoso ruido
parecía ser como el de una bomba, o artillería pesada. Y el hielo? Dónde estaba?
Lo cierto es que en un principio estaba solo. Y Luego esa muchacha, aquella con
la que e soñado en otras ocasiones... Acaso
sería.....?
5
de marzo 1915
Al parecer es un
hermoso día; estoy corriendo, soy un niño. Detrás de mi viene un perro, mi
perro, tratando de alcanzarme y yo río; a lo lejos veo un conejo, un crío que
parece lastimado. Siento mucha pena por el y lo abrazo, “Ya, ya, te voy a
cuidar” y comienzo a ver su herida. “Pobre”
Entonces escucho a lo
lejos una voz, una hermosa vos de mujer, y comienzo a correr hacia ella. Risas.
Risas de esa misma dama.. Pero tropiezo y caigo al suelo con el conejito en
brazos, trato de levantarme y una suave mano me toma del brazo, y me ayuda a
levantarme una joven de ojos verdes.
Ahora soy mayor, pero de cabello
oscuro.. a oscurecido, la luz de una fogata nos ilumina en medio de la
noche... “El conejo esta herido”. Pero salta de mis brazos y comienza a
correr, “Esta bien!” ahora la tengo a ella en mis brazos, es tan hermosa que me
hace sentir la necesidad de protegerla. Ella viste de blanco, y llora en mi
hombro, llora por mi.
No entiendo lo que pasa. Y la abrazo mas
fuerte, en ese momento todo se calla.. y escucho el canto de los
pájaros.
Amaneció, esta ves me e despertado con la luz del sol..
Candy... Quien eres tu? Y quien soy yo?
14 de julio 1915
Me encuentro
corriendo apresuradamente por el centro de una plaza, escucho el repique de las
campanas a lo lejos y muy pausadamente, Miro rápidamente a mi alrededor y
encuentro una capilla al final de la calle lo que parece un buen atractivo
visual como remate. El repique es cada ves mas y mas pausado... hasta que
ya no hay mas ruido. Pero tengo que correr, tengo que alcanzarlo... pero
ni yo mismo se a quién. Alguien me a robado algo, pero no logro distinguir al
ladrón.
Hay tanta gente, hasta que distingo a alguien que corre tan
rápido como yo. “Es el!” aun que llego a alcanzarlo no logro detenerlo, no hasta
que le tomo del brazo. “Te tengo!” pero mi sorpresa resulta ser enorme al ver a
mi delincuente. Es tan solo un muchacho, de cabello castaño y ojos azules..
Pero, ¿por qué corre? ¿qué es lo me ha robado? Me distraigo unos segundos en mis
pensamientos, hasta que se suelta de mi brazo, y yo me quedo ahí parado,
mientras lo miro perderse entre la gente. ¿Qué me a hurtado que me siento tan
triste?
Continúo caminando por la calle y le encuentro de nuevo, ahí
este él, más esta ves me saluda afectuosamente, es como un hermano. Le abrazo
y me siento tranquilo. Pero al separarme de él... Al mirarle
de nuevo... soy yo! Y comienza a huir de nuevo. Mi cabeza, duele
mucho...
Esta ves he despertado gritando de dolor. Lo cual
me dio mucha pena, pues he despertado y alarmado a Candy, ella se preocupó
mucho, y pese a mis súplicas, a salido por remedios para mi dolor.
Yo..
Ha llegado!...
Continuará...