Los Sueños De Albert En Tiempos de Amnesia
(Tercera parte)
Por San
Diario de Sueños


Albert
26 Septiembre 1915



A lo lejos casi ahogado, escucho el sonido de una campana que comienza a intensificarse. Nuevamente soy un niño, y me encuentro en lo que pareciera una habitación llena de pequeños como yo, todos gritando y jugando, sentados en pequeños mesa bancos inteligentemente diseñados para ellos. Los muros vestían colores beige, y había ventanas por doquier; una escuela? ...
  De pronto, sobre todo el ruido escucho el llanto de un niño, y al voltear, como parece ser común en mis sueños, el escenario a cambiado.
  Todo es blanco, con muchas camas, y niños...  Algunos están fuera de sus camas riendo, otros simplemente miran curiosos sentados, al centro un para de pequeños de cabello negro riñen. De pronto, la puerta se abre y es una rubia la que entra, a ver la escena, riñe a los niños mientras corre hacia ellos.
  “Candy!” comienza a correr hacia mi, pero parece que no puede verme, y pasa a través de mi. Y me quedo mudo, es que estoy soñando, al darme la vuelta esta ahí, separándolos y llamándoles la atención. Pero al mismo tiempo los trata con tanto cariño...
  “Candy..  serás así con tus hijos?” aprovecho mi aparente invisibilidad para acercarme a ella, y miro todos sus movimientos, esta tan atenta.. hasta que se voltea hacia mi y me pregunta:
  “Albert! Estas listo para irnos?...”

  Hoy me e quedado dormido, y Candy me a reñido, pues habíamos quedado de ir juntos al parque y luego a hacer las compras.. cosa que me a hecho recordar a los niños traviesos..  Pero ella...
28 Octubre 1915



  Gritos! “Candy! Qué sucede?! Donde estas?!”...    “Albert!” La noche resulta mucho mas oscura en el bosque de lo que podría ser en la ciudad. “Albert!”.
“Dios mío Candy! Dónde estas?!”  Comienzo a caminar entre los árboles sin poder distinguir nada a un metro de distancia. Por favor, solo quiero encontrarla.
  Al caminar presurosamente mi pie se enreda en la raíz de un árbol y caigo estrepitosamente al suelo, pero nada sucede. “Albert!” Por primera ves comienzo a sentir miedo, como nunca antes. “Donde estas? No quiero...  no puedo perderte!”
  De pronto, una luz irradia fuertemente a unos metros de mi, me levanto y voy hacia ella pues siento que estas ahí.
No me eh equivocado, de pronto ya no esta tan oscuro, y tu estas riendo como siempre. Hermosa. Juegas con las flores y te haces una corona con ellas.. Pero me distrae le forma en que te encuentras vestida; con un sencillo vertido blanco no muy largo, hasta debajo de tus rodillas. Estas descalza, y comienzo a deleitarme con la vista...
  Poco a poco miro tus tobillos y subo a tus pantorrillas, me detengo en tus prendas, pues apenas noto que la tela es muy delgada... Siento calor en el rostro y el pecho, y me regocijo mirando el vaivén de tus caderas. Me encuentro sumergido en los pensamientos, tanto que no me doy cuenta de lo cerca que estas ya de mi.
  “Albert!....” Me susurras suavemente mientras cierras los ojos y te rodeo con mis brazos...  Tu piel..  esta tan suave y cálida, mientras deslizo mis manos por tu hombro y espalda...  y siento tu aliento en mi cara mientras tus dedos se hunden en mi cabello, y se deslizan lentamente por mi cuello...
  Siento el contacto de tu cuerpo y el mío, y unos labios que me rozan... y libero la tensión de mi cuerpo...
  “Ya no puedo mas!”

No había podido escribir este sueño en particular hasta ya entrado el medio día, cuando ella a salido, no podía arriesgarme a que ella me viera escribiendo y me preguntase “Qué has soñado?”, no hubiese sabido que decirle y probablemente me hubiera sonrojado hasta las manos... Pero no he podido dejar de pensar en ello, ni dejar de escribirlo mucho menos...
  Tampoco quiero dibujarlo, pues aunque es uno de los sueños mas hermosos que hubiese tenido jamás, no quisiera que le pasara la vista ni por accidente...
  Candy... si tan solo no tuviese un pasado....

10 de Febrero 1916

  Hoy no he soñado nada, no he  podido dormir, me he acostado en la cama solo pensando en ella. Ya no se que hacer, todo el tiempo me pregunta si hay mejoras con mi memoria, me pregunta cómo van mis sueños.
  Últimamente no he escrito mucho, pues todos mis sueños giran en torno a lo mismo...  y no quisiera que ella los leyera...
  Pero, ya no sé, hace unos meses no podía estar tranquilo pues necesitaba saber quién era, y de donde venía, pero ahora...   Ahora no quiero saber nada, no quiero pensar que tal ves alguien más me esté esperando o que...
  No quiero irme, ella ha sido tan buena, los momentos que pasamos juntos me llenan de verdadera felicidad y me siento pleno.
  No, no quiero recordar,  quiero empezar de nuevo. Con ella...

Mañana iré de compras, le sorprenderé con una cena fabulosa. Y hablaré con ella...