Llegó la hora, finalmente estamos aquí todos reunidos. Ellos me miran con recelo, si... aún no me aceptan y probablemente no lo hagan jamás.

La mirada de Elisa es la mas dura, no se porque me ha odiado siempre, desde el día que llegué a su vida. Neil por su parte, me mira de otra manera, en sus ojos veo resentimiento, me divierte un poco pensar que una vez dijo amarme, ¡amarme! jajaja... no lo puedo imaginar.

La tía Elroy ni me mira, y cuando por error voltea hacia mi en seguida noto su malestar al cruzar sus ojos con los míos.
La señora Legan por el contrario no deja de observarme, pero no de una manera amistosa, es como si sus ojos hablaran, como si gritaran en mi mente cuanto le desagrado,  el señor Legan por el contrario tiene una mirada mas apacible, aunque claro, ellos son su familia...
¡Que nerviosa estoy! Si supieran el motivo de esta cena... pero pronto lo sabrán, es inevitable.

No me ha gustado mucho la manera en que estamos sentados, el señor Legan junto a mi y a su lado su esposa, a mi lado izquierdo hay un lugar vacío y de inmediato están Elisa y Neil, seguido de la Señora Elroy y junto a ella... junto a ella está él... justo frente a mi... en la gran mesa redonda... lo observo con discreción... es tan atractivo... miro como con exquisitos modales cuidadosamente toma la servilleta que pasa por sus sensuales labios en un gesto que me provoca a tener pensamientos impropios para la ocasión... levanta la mirada y me descubre... por un momento su mirada me atrapa... pero no... desvío la mirada... debo distraerme... ¡la mesa! Si... pensaba en la mesa...

Es curioso, en esta mesa no hay rangos,  ¡una mesa redonda! En donde todos somos iguales... jajaja, que dirían ellos si leyeran mis pensamientos?.
Mientras se sirve la cena el silencio incomoda aun mas el ambiente, miro de nuevo al frente y me encuentro con un hermoso panorama azul... un azul que me embruja... ¡oh Albert! Deja de mirarme así... se darán cuenta!...



El me sonríe, ¡que seguro de si mismo se le ve...! yo en cambio siento que me tiemblan las piernas... aunque comparto su felicidad... finalmente ellos lo sabrán... Si, ya es tiempo de que lo sepan... ya es tiempo de que se enteren...

Deben saber que él es feliz a mi lado, que mis besos y caricias lo llenan como nada en el mundo, que juntos somos invencibles... que no podrán separarnos jamás. Deben saber que en el ocaso, mientras todos duermen él y yo disfrutamos de la oscuridad de la noche... que esperamos impacientes noche a noche para encontrarnos... a veces en su recamara, a veces en la mía... ¡es curioso! Nunca nos ponemos de acuerdo, pero siempre sé cuando él irá a mi habitación... y él sabe cuando lo haré yo...

Pero no importa donde estemos, cuando estamos solos no importa lo que hay alrededor, es como estar en medio de la nada, perdidos en nuestros propios abrazos, como flotando en el aire... sus besos... sus caricias... sus palabras... eso es lo único que existe.

Escucho una risa traviesa... todos me miran! Oh! ¡Fui yo!... - lo siento- es lo único que atino a decir, Albert me vuelve a mirar fijamente con una sonrisa divertida... oh canalla! Sabe muy bien lo que pensaba... lo puede leer en mis ojos... sabe que recordaba el calor de sus manos sobre mi cuerpo... su aroma... su mirada... esa mirada que ahora mismo me está incitando a ponerme de pie y lanzarme a sus brazos... ¡basta Albert! Deja de mirarme así...
Oh! Pero que hice? ¡Me he puesto de pie...! de nuevo todos me miran... como siempre pensarán que no tengo modales, alguien me pregunta que sucede... no se quién fue... creo que la tía Elroy... - es que... no me siento bien - es lo único que atino a decir... ¡vaya Candy! Que tonta... ¿no se te ocurrió algo mejor? Tan pronto hoy que es una cena importante...

Albert se ha puesto de pie y ha caminado rodeando la mesa hacia mi... me pregunta si me siento mal... pero él sabe la respuesta, lo único que sucede es que estoy muy nerviosa, pero simplemente asiento. El se disculpa y dice que me acompañará a mi recamara... que necesito descansar, promete no tardar... solo me acompañará.

Camino a mi habitación no puedo hacer otra cosa mas que disculparme... lo he echado todo a perder, él simplemente me dice que no me preocupe, que me tranquilice... todo saldrá bien.



Llegamos a la puerta de mi habitación, de imprevisto me toma de la cintura y me acerca hacia él sin dejar de mirar mis labios, para en seguida grabar en ellos un intenso beso, yo envuelvo su cuello con mis brazos correspondiéndole... olvidando por completo la cena...

Abre la puerta de mi cuarto sin dejar de besarme y me arrastra sin darme cuenta hacia mi cama,  sus brazos me devuelven la seguridad, su mirada serena y al mismo tiempo ardiente nubla mis pensamientos, ahora solo puedo sentir... mientras me obsequia su amor sus palabras en mi oído me tranquilizan, me dicen entre besos y caricias que todo saldrá bien...
que nada mas importa... cierro los ojos y me dejo llevar, nuevamente todo desaparece, solo estamos él y yo... Te amo, me dice finalmente.

No se cuanto tiempo pasó... tal vez solo unos minutos, tal vez mas... pero me siento tan renovada... rápidamente nos ataviamos, él sonríe al mirarme, me ayuda con la cinta de mi vestido y yo a él con el nudo de su corbata... caminamos hacia la puerta... el me toma de la mano,  ...ahora soy otra, me siento tan segura... caminamos nuevamente hacia ellos, es el momento... ahora lo sabrán.
La cena
Paty AD
GF 2007
Grupo Albertmania