Ella...

Las estrellas brillan en el negro cielo nocturno, comienza a bajar la temperatura... el aire frío que se cuela por los grandes ventanales pero no logran enfriar la calidez que su cuerpo me entrega.

Que inquieto es al dormir, nunca lo imaginé, se mueve de un lado a otro y sin embargo me proporciona una gran paz al solo tenerlo junto a mi.

Observo su bello rostro masculino, quiero tocarlo pero no deseo despertarlo, sonrió al saberlo conmigo... junto a mi.
Gira sobre su cuerpo y su brazo cae sobre mi rodeando mi cintura, su rostro queda frente al mío, lo miro detenidamente... que hermoso es, sus labios se delinean sensualmente, me envuelve una gran necesidad por besarle pero no quiero romper el encanto de mirarlo así, detenidamente. Puedo sentir su respiración que me tranquiliza aun mas,  aunque duerme profundamente desliza su mano lentamente por mi cuerpo hasta quedar sobre mi muslo, una suave sonrisa brota de sus labios al sentirme... “Candy” pronuncia mi nombre con ternura entre sueños.
Su dulce voz llena el gran silencio de la habitación, no puedo resistirlo y acerco mi rostro al de él y le entrego un suave beso en los labios procurando no perturbarlo, Albert reacciona suspirando profundamente, pero permanece dormido...

Cierro los ojos recordando las caricias que hace apenas unas horas envolvían mi ser, mi cuerpo vibra al evocarlas, puedo disfrutar de ellas con tan solo recordarlas... respiro profundamente llenándome de su tranquilizante aroma... intento dormir, pero el temor de despertar y no encontrarlo me invade. Pero es un miedo irracional,  ...pues se que al abrir los ojos estará junto a mi... como siempre lo ha estado...

Por fin logro conciliar el sueño, él se mueve sin cesar, me abraza, me suelta gira otra vez y de nuevo me abraza, yo entre sueños no dejo de disfrutar de ese baile nocturno que me brinda, pues el sentirlo me hace recordar una y otra vez a lo largo de la noche que está ahí.

El sueño profundo se apodera de mi lentamente, pero la sensación de su presencia desaparece y me obliga a despertar. Con los ojos cerrados extiendo la mano hacia él pero no puedo sentirlo, con dificultad abro los ojos sintiendo un gran miedo de no encontrarlo, ...pero ahí está... sentado a la orilla de la cama mirándome, no dice nada, pero sus ojos llenos de amor hablan por él, lo miro interrogante y me sonríe, extiendo la mano y él la toma, se recuesta frente a mi, nos miramos a los ojos unos segundos, su mirada penetrante comienza a marearme y dominarme, aun sin tocarme siento su presencia en mi cuerpo que clama por sentirlo.
Su mirada baja a mis labios que ruegan por encontrar los suyos para luego subir de nuevo a mis ojos, él sonríe pero permanece ahí, no me toca ni yo a él, podríamos disfrutar el uno del otro aún así y permanecer horas solo mirándonos...
Por fin su voz se hace escuchar
-amo mirarte, sabes?
Yo solamente sonrió pues antes de responderle sus labios sellan los míos con un suave beso, su dulce sabor llena mis sentidos, cierro los ojos, ...aunque quisiera no puedo dejarlos abiertos pues la sensación de su beso es tan sublime que casi no la puedo resistir...
Su mano izquierda comienza a jugar con mi cabellos, lo acaricia enredando sus dedos entre ellos... suavemente y sin dejar de besarme comienza a deslizarla por mi espalda hasta la altura de mi cintura para luego apretar mi cuerpo al de él haciéndome enloquecer de pasión, su respiración y la mía comienzan a agitarse.

Separa sus labios de los míos desconcertándome por un momento... ¿tienes sueño? - me pregunta, de mis labios solo puede salir una palabra - No

De nuevo la humedad de sus labios se apodera de mi... la noche es larga, y él... está conmigo.



El...

Mi cuerpo exhausto descansa, sin embargo mi mente sigue sin parar, aun durmiendo no puedo dejar de pensar en ella, solía ser mas tranquilo al dormir, pero ya nunca mas... no mientras tenga su cuerpo tan cerca. Giro sobre mi una y otra vez, la atrapo pues no quiero dejarla ir jamás, me desespero entre sueños imaginando aquel tiempo en el que no la tuve, me traicionan los sueños al sugerirme que podría marcharse...

De nuevo giro hasta sentirla, la abrazo... si, es ella, mis manos la reconocen... “Candy” creo que he pronunciado su nombre al dormir, está aquí, pero sigo inquieto, siento su rostro tan cerca del mío que comienzo a tranquilizarme... sus labios se depositan unos segundos sobre los míos... o tal vez solo estoy soñando... sonrío para mi, soy tan feliz de tenerla cerca... la tranquilidad de sentirla me invade, por fin puedo dormir apaciblemente...

Un sueño profundo me hace verla incluso dormido, es tan bella, revivo una y otra vez la sensación de su cálido cuerpo pegado al mío, duermo... por fin duermo...

Demasiada tranquilidad me alarma, abro los ojos y aquí está ella, es tan hermosa, mirar su dulce rostro me hace sonreír, duerme profundamente... quisiera despertarla llenándola de besos... pero la dejaré dormir.

Me incorporo suavemente pues no deseo perturbar su paz, me siento a la orilla de la cama sin dejar de mirarla... es tan bella, no se cuanto tiempo he estado mirándola, no me canso de hacerlo.

Ella se mueve inquieta... busca con sus manos mi presencia... abre suavemente los ojos al no encontrarme y su dulce mirada se encuentra con la mía, me mira interrogante y extiende la mano... “no hagas eso Candy” - pienso- quiero dejarla dormir... pero tomo su mano y me recuesto junto a ella que me observa. Nuestras miradas se atrapan, sus hechizadores ojos se apoderan de mi ser, miro sus labios que atrapan mis deseos... solo pienso en besarla, de nuevo encuentro su mirada... podría mirarla por siempre...
-Amo mirarte sabes? - Le digo, ella sonríe tímidamente... “no debiste sonreír así Candy” pienso- ahora no podré evitar besarla

Atrapo sus labios con los míos... mi cuerpo reacciona... no puedo evitarlo, una de mis manos fue atrapada por sus suaves cabellos rebeldes, no se como llegó hasta ahí... la deslizo hacia su espalda... mi cuerpo se mueve solo, la atrapo y la aprieto contra mi... mi respiración se agita... siento que se estremece, debí dejarla dormir...

-¿tienes sueño? Le pregunto... -No... - responde firmemente... eso es suficiente para mi...


Una Noche de Tantas
Por Patricia AD