-Ten cuidado vas a caerte-con mucho miedo trata de detenerla pero ella no hacía caso-vas a caerte-dijo más cerca de ella-¡Detente!... ¡Candy detente!-la tomó del brazo.
-Que me sueltes-dijo soltándose y arreglando unos mechones de cabello que le caían al rostro. Tú dijiste que por aquí era el camino-contestó muy molesta-y llevamos más de dos horas caminando en vano-cruzó los brazos y frunció el ceño-estamos perdidos.
-Claro que no-respondió corriendo unos mosquitos que se posaban en sus ojos-si sé donde estamos.
-¿En dónde?-le retó.
-En Estados Unidos, en el Parque nacional Yellowstone situado en el corazón de las Montañas Rocosas-dijo riendo.
-No estoy para escuchar bromas...por dos horas me has venido contando todo sobre este parque para que no note que estamos perdidos. Me has dicho que es famoso por sus  espectaculares géiseres, fuentes termales, cascadas y cañones-empezó a contar con sus dedos-que en el centro del parque se eleva una ancha meseta cuya altitud tiene un promedio de unos 2.440 m, que está rodeada de cordilleras altas y accidentadas y más cosas que ya no sé si son de verdad o son inventos tuyos.
-Mira el lado positivo has aprendido varias cosas-hablaba entre risas-
-Graciosos...Dos horas Albert, dos horas-enseñándole con la mano-dos horas que caminamos en círculos, en triángulos en lo que sea pero estamos perdidos...yo por hacerte caso-levantando las manos al cielo-bien estuviéramos en Escocia con Anny y Archie pero tuviste que convencerme de venir contigo-se sentó en un tronco seco cruzando los brazos-y ahora tengo que pasar mis vacaciones perdidos y comidos por mosquitos-tratando de correr inútil a los mosquitos que se pegaban en sus brazos-para colmo mi mochila se cayó al río con todos mi víveres.
-Toma-sacó un repelente de su mochila y se lo entendió-es lo último que queda.
No gracias-dijo ella molesta rechazando el pote.
-No seas así-al ver que no cambiaba de opinión echó repelente en sus manos-deja de ser terca-el poco repelente que había lo frotó en los brazos de la rubia-no estamos perdidos-con sus manos aplicó repelente en su rostro provocando un escalofrío en la chica.
-Oh no, sólo no sabemos como regresar-fingiendo indiferencia.
-Estamos conociendo mejor el lugar-contestó sentándose a su lado-hemos visto las paredes amarillas del famoso Gran Cañón del Yellowstone de 335 m de altura. Las dos cataratas espectaculares de 34 y 95 m de alto.
-Si son muy hermosas-recordando de manera soñadora que Albert y ella habían estado de picnic allí. Obviamente a una distancia prudencial porque el ruido no les permitía escuchar nada-pero ya es hora de regresar.
-Y quien dice que no lo vamos a hacer-respondió de forma sonriente.
-Pues me vas diciendo eso por dos horas y no pasa nada.
-“Si supieras pequeña que hace más de tres horas que estamos perdidos...Hemos tomado el camino pero no me explico como podemos estar perdidos”-pensaba Albert.

Albert había convencido a Candy de ir de vacaciones al Parque Nacional Yellowstone porque él se había convertido en uno de los socios. Ese día habían salido de caminata para ver las hermosas paredes amarillas del Gran cañón y comer picnic cerca de las cataratas. Todo había estado de maravilla pero a la hora de regresar no habían podido encontrar el camino. Lo que ellos no sabían era que había ocurrido un derrumbe por eso no podían encontrar el camino a casa.


-Ya me cansé de seguirte-habló Candy levantándose del tronco-y ya pronto va a oscurecer...ahora vas a ser tú quien me siga-se arregló los zapatos que le estaban causando mucho dolor.
-Pero no conoces el camino-habló preocupado-“Si yo que llevo varios años de vagabundo no puedo encontrar el camino de regreso como lo vas hacer tú”
-Tú tampoco-contestó muy seria-así que o me sigues o te quedas sentado-diciendo eso se dio la vuelta y empezó a caminar-Bonitas vacaciones-decía mientras caminaba-La pasaremos bien pequeña, será mejor que estar en Escocia-remedando la voz de Albert-si como no, bien, pero bien perdidos-Albert se reía al escucharla hablar-bonitas vacaciones ¡¡Auch!!-una rama azotó su rostro.
-¿Estás bien?-Albert preocupado se acercó a ella
-Sí-contestó y siguió caminando sin darle opción a que revise su rostro-“Y ahora por donde vamos”-se detuvo a pensar porque habían dos caminos-“¿Derecha o izquierda? Hemos venido caminando por la derecha así que mejor tomo la izquierda”
-Candy por aquí no hemos pasado-Empezaron a entrar por un lugar pantanoso.
-NO, porque tú nos has perdido y yo ahora tengo que encontrar el camino de regreso...mira allí hay un puente, tenemos que cruzarlo.
-NO se ve muy seguro-mirando con desconfianza al puente de tablas.
-Claro que sí-respondió ella caminando hasta el puente-mira las tablas están enteritas-dio unos pasos y entró al puente-“Ay que miedo...pero tengo que ser valiente” -pensaba porque el puente se movía como una hamaca.
-Candy no sabemos si resistirá el peso...y el río está muy caudaloso.
-NO seas cobarde-caminó más y regresó a mirarlo-mira es resistente-con su pie empezó a golpear el piso-lo ves si resiste-dijo golpeando con más fuerza-AHHH
-¡¡Candy!!-gritó al ver que las tablas se rompían y Candy caía al río-sostente-gritó corriendo para levantarla porque Candy estaba  sujeta por unas cuerdas.
-¡¡Albert!!-estaba más blanca que la nieve por el miedo que tenía de caerse, la altura era considerada y el río se veía amenazador.
-Sostente pequeña-Albert se acostó en el puente y extendió las manos para subirla pero no alcanzaba.
-Me caigo-sus manos empezaron a resbalarse de la cuerda.
-Sostente más fuerte...ya casi te alcanzo-Albert trataba de alcanzarla evitando caerse-¡¡¡Candy!!!-Con el corazón partiéndose en dos vio como Candy caía al río.

Sin pensarlo dos veces Albert si tiró al río para rescatarla. El rió arrastraba algunos troncos y al momento en el que Albert cayó su brazo se raspó con uno. Albert no le prestó atención al dolor porque para él lo más importante era rescatar a Candy quien flotaba inconscientemente en las aguas embravecidas. A duras penas logró llegar hasta ella pero por más que intentaba nadar hasta la orilla no lograba hacerlo.
Un ruido ensordecedor lo alertó, eran unos rápidos los que estaban frente a él. La posibilidad de salir con vida se acortaba y Candy no reaccionaba.  Temiendo lo peor, se aferró a Candy, la besó y cerró los ojos diciéndole: Te amo y Te amaré por Siempre.

-Ay mi cabeza-al abrir los ojos se encontró acostada en una cama dentro de una cabaña abandonada-¿Donde estoy?-se levantó sintiendo la cabeza envuelta y viendo que la chimenea estaba prendida-¿¿Albert??-no recordaba mucho-Recuerdo que me caí del  puente -decía sentándose en la cama-y… ¿lo habré soñado?-“¡¡¡Albert me besó y me dijo que me amaba!!!” -Tocó sus labios-“No puede ser…creo que el golpe me ha afectado…en dónde está Albert”-Trató de levantarse pero un agudo dolor en el costado izquierdo se lo impidió.
-No te levantes-un rubio entraba a la habitación con unos leños en sus brazos-descansa-puso los leños cerca de la chimenea y se acercó a la cama-descansa un poco más, no tienes nada grave pero si un fuerte golpe en la cabeza y en el costado-la acostó en la cama y la arropó-además debes esperar que tu ropa seque.
-¡¡Mi ropa!!-el color subió a sus mejillas al ver que Albert tenía su chaqueta abierta dejando ver que no usaba camisa.
-Tuve que sacártela y ponerte mi camisa mientras tu ropa seca-indicándole que su ropa estaba colgada cerca de la chimenea-ya no falta mucho para que seque…Perdona pero tenía que hacerlo sino podrías haberte resfriado, el clima está frío y el agua estaba demasiado helada-se notaba su nerviosismo mientras hablaba.
-Candy tragó saliva al enterarse de que Albert la había tenido que cambiar-No…no hay problema-respondió con dificultad-soy enfermera-contestó no muy convencida acurrucándose más en las sábanas-¿qué pasó?-preguntó tratando de cambiar la conversación.
-Caímos por el río-dijo sentándose en un sillón-nos adentramos en unos rápidos…allí perdí el sentido…y desperté en la orilla del río….imagino que el mismo río nos botó…Tú estabas a mi costado-“Por no decir que te tenía abrazada-Cerca  de la orilla estaba esta cabaña y…bueno aquí pasamos la noche. En la orilla encontré tu botiquín de primeros auxilios y lo usé para vendar el raspón que tienes en la cabeza.
-Se tocó la cabeza-Gracias... ¿Cómo te caíste tú?-
-Por tratar de sacarte.. si no te molesta quiero descansar un poco-se levantó del sillón-en el otro cuarto hay una cama y quiero descansar un poco.
-Por su puesto-asintió.

Estaba muy avergonzada por haberse enterado de que Albert la había tenido que cambiar. Esperó un tiempo prudencial mientras su ropa secaba y  a paso veloz se cambió.

-“Bonitas vacaciones...yo me imaginé tener una velada romántica en Escocia, salir a cabalgar  por las tardes...subir a un árbol y ver la puesta del sol contigo...en cambio estamos perdidos, refugiados en una cabaña abandonada y usando mantas viejas”-pensaba mirando la chimenea
-tengo hambre-dijo tocándose el estómago-iré a buscar algo de comida- levantándose de la cama.
-¿A dónde crees que vas?-Albert había tomado su camisa y se la había puesto.
-“¿En que momento se puso la camisa que no lo escuché?”
-A buscar algo de comer....no pienso quedarme aquí más tiempo, tenemos que buscar la forma de regresar-la voz de Candy era triste pero Albert pensó que estaba fastidiada por quedarse con él.
-No puedes salir, después de haberte golpeado la cabeza.
-Gracias a ti-contestó de forma seria-a parte de estar perdidos tenemos que estar en esta casa abandonada...Bonitas vacaciones.
-Lo lamento-dijo en forma triste, se arrodilló y empezó a echar leña al fuego-no fue mi intención arruinarte tus vacaciones, te prometo que jamás volverá a pasar-“Yo quería que pasáramos unas vacaciones románticas, sin asistir a bailes aburridos como a los que hubiéramos tenido que asistir en Escocia pero todo salió mal”.
-Candy se dio cuenta de lo afligido que estaba Albert
-Yo no quise hablarte así-poniendo la mano en su hombro-discúlpame.
-No pequeña-se levantó y puso las manos en su hombro-la culpa es mía por jalarte en mis locuras.
-Tú no me obligaste-contestó sonriendo-yo quise venir contigo....cómo dijiste tú hemos tenido la oportunidad de conocer mejor el parque-le guiñó el ojo sonriendo.
-jajaja-reía por sus muecas-lo lamento mucho pequeña, créeme que siento mucho habernos perdido.
-Lo sabía estamos perdidos-dijo triunfante.
-Sí-respondió apenado-no sé que pasó...ni en dónde nos perdimos-contestó apenado-puse en riesgo tu vida...pudiste...
-Pero estoy bien-agregó tocando las manos de Albert que se apoyaban en sus hombros-si yo te hubiera hecho caso no hubiera pasado nada y probablemente ya estuviéramos de regreso.
-Mejor dejemos de recordar cosas tristes-sonrió por la tierna mirada que Candy le brindaba-es probable que ya vengan a rescatarnos así que iré a buscar algo de comer.
-Hace frió-habló preocupada.
-NO mucho-abrochándose su chaqueta.
-Voy contigo.
-Me sentiré más tranquilo si te quedas aquí...no me demoraré mucho-se inclinó y le dio un beso en la mejilla muy cerca de la comisura de los labios-¿me esperarás?-inquirió seductoramente.

Candy trató de decir que sí, pero se encontraba muy nerviosa por el beso que sólo asintió con la cabeza.

-Regresaré lo más pronto posible-se encaminó hasta la puerta y antes de abrirla regresó a mirar a Candy y le ofreció  una linda sonrisa para luego salir.
-Estaré mal interpretando las cosas-preguntó tocándose la mejilla-Albert...-se escuchó que alguien abría la puerta-¿por qué regresaste tan rápido?-inquirió acercándose a él.
-Sin responderle puso una vieja silla atrás de la puerta como traba
-Vamos debemos irnos-tomó su mochila y se la puso al hombro.
-¿Qué sucede?-preguntó preocupada. Sin previo aviso se escuchó que golpeaban la puerta y un animal gritó muy fuerte-E..ese es un oso-dijo palideciendo.
-Sí por eso tenemos que irnos-le tomó de la mano-parece que esta cabaña era su guardería-el oso golpeó fuertemente la puerta abriéndola-¡¡Vamos!!.

Candy y Albert empezaron a correr por sus vidas. Salieron por la puerta posterior de la casa, rompiéndola en el momento en que trataron abrirla.  Una enorme osa pardo venía persiguiéndolos, su guarida estaba cerca de la cabaña y unos cazadores furtivos lo habían lastimado. Al ver a Albert pensó que era uno de los cazadores, tratando de proteger a sus oseznos los perseguía con la intención de alejarlos.
Albert corría y jalaba a Candy de la mano para que ella no pierda el paso. En su huida no se fijaron que se habían metido en unas aguas termales. Con mucho cuidado para no caerse, caminaban huyendo del feroz animal que los perseguí sin descanso. Salieron de las aguas termales pero se metieron en un terreno pantanoso.

-Cuidado-Albert trató de levantar a Candy pues esta se había caído en el barro pero al hacerlo él también se cayó-Hay que apurarnos-se levantaron rápidamente sin importarles que estaban llenos de barro, lo importante era alejarse del animal que los estaba persiguiendo.

Los zapatos empezaron a pesarles por la cantidad de barro que se les iba acumulando. En plena corrida Albert divisó unas grietas estrechas en una montaña.

-Aquí-dijo Albert metiéndose en las grietas-es muy angosto-dijo sonrojado porque estaba abrazando a Candy y ella tenía sus manos apoyadas en su pecho.
-Lo importante es que ese oso no nos encuentre-sus rostros estaban demasiado cerca.
-Está alejándose-sus mejillas estaban chocando entre sí-ya se va-el oso trataba de olfatearlos pero no los encontraba así que regresó por el mismo camino que había venido-está lastimado-vio una mancha de sangre en una de sus patas -por eso nos perseguía...se deben haber metido cazadores furtivos porque este es un área protegida.
-¿Ya podemos salir?-preguntó Candy.
-Sí-contestó avergonzado-ya estás-

Los dos habían salido de la grietas pero no se soltaban las manos.  Candy sintió que el piso se movía a sus pies, lo mismo Albert y al darse cuenta estaban parados al borde una colina. La tierra se movió de su sitio y ellos empezaron a caer.
Albert acercó a Candy, abrazándola contra su pecho, colocando una mano en su cintura y otra en su cabeza para impedir que se golpee. Bajaban rodando por la colina, felizmente no habían rocas, hasta que llegaron al suelo y se formó una nube de polvo a su alrededor.

-¿Estás bien?-preguntó preocupado, quitando unos mechones de cabello que estaban sobre su rostro.
-Sí-contestó ella olvidando que estaba encima de él-¿ y tú?
-Me duele todo lo que se llama cuerpo pero sobreviviré-respondió sonriendo, sin soltarla de la cintura.
Sus miradas se encontraron, como si dos imanes los estuvieran atrayendo sus rostros empezaron a juntarse. El primer contacto de sus labios los hizo suspirar, aún no podían creer lo que estaba sucediendo, se estaban besando con la persona amada. A regañadientes el beso terminó pues tenían que recuperar el aliento.

-
Te amo-dijo Albert.
-Yo también-contestó ella con las mejillas enrojecidas.
-jajaja-reía alegremente.
-¿Qué sucede?-preguntó desconcertada.
-Tu rostro está lleno de barro.
-¿Así?-dijo con una mirada traviesa-ahora no seré la única-tomó un poco de tierra y embarró su nariz.
-jajaja-pequeña tramposa, la volteó quedando él arriba y empezó a hacerle cosquillas.
-jajaja ya no....ya basta-decía tratando de que Albert dejará de hacerle cosquillas-escucha, Albert escucha...es...es...
-Una avioneta-se levantó y le dio la mano para que se levante Candy-deben haber salido a buscarnos.
-Bravo por fin nos van a rescatar-decía emocionada lanzándose a los brazos de Albert y este la recibió dándole un beso en los labios.
-....
-Señor Aldry-el piloto de la avioneta estaba asombrado al verlos sucios-¿qué les sucedió?
-De todo-contestó Candy-nos hemos caído al río desde un puente, nos persiguió un oso y caímos por allí- señalando la colina donde habían estado.
-Lo siento mucho-dijo el hombre apenado-hubo un derrumbe por el camino de regreso y ...
-Por eso no pude encontrar el camino de regreso-habló Albert chasqueando con los dedos -lo sabía, sabía que algo había pasado para que me pierda.
-jajaja-reía tomando su mano-mejor seguimos hablando en el hotel...porque quiero darme un baño, si la tía Elroy nos ve pegará el grito en el cielo.
-Sí lo imagino-dijo poniendo la mano en su cintura para dirigirse al avión.
Subieron a la estrecha avioneta y luego al auto que los llevaría al hotel. Ya en él, Albert rodeaba a Candy con un brazo mientras con el otro sostenía la mano de ella, entrelazando sus dedos. Candy pasaba su brazo libre por la cintura de Albert y recostaba su cabeza en su pecho. A pesar de que estaban completamente cochinos, con la ropa rasgada su felicidad era inmensa por saber que eran correspondidos.

-Te amo-habló albert levantando la mejilla de su amada.
-Yo también-Tenía la sonrisa más bella que se habían podido imaginar.
-¿Te casarías conmigo?-Candy abrió los ojos grandemente para cerciorarse de que no sea un sueño-¿Te casarías conmigo?-volvió a repetir.
-Siempre y cuando yo escoja la luna de miel y nos aseguremos de llevar guías, mapas y brújulas -respondió con una mirada traviesa.
-Deseo concedido-finalizó besando los labios rojos de su futura esposa.
“Perdidos en Yellowstone”
“Jarerc Aldry”…Judith Oviedo
Jarerc_jk@hotmail.com
“Por Siempre Albert mi príncipe y mi gran amor”