Un grupo de once chicas estábamos reunidas en una hermosa sala decorada con varios trofeos familiares. Nos mirábamos entre sí y sonreíamos contentas. Nos había costado mucho estar allí, no porque un apuesto caballero se negara a atendernos sino porque era un hombre muy ocupado y su agenda no le permitía tomarse mucho tiempo libre, no en vano era el cabeza de una de las familias más poderosas de América. 
Talvez el lector se pregunte a quien nos estamos refiriendo, para no continuar con el suspenso les diré que nos referimos a  William Albert Andrew, sí como leen nuestro querido príncipe de la colina. Habíamos conseguido que nos dedicara ese día a contarnos algunos de sus secretos de cocina. Habíamos llegado puntualmente pero una llamada lo hizo entretenerse, es que él siempre atendía al mínimo llamado de su pupila, que hombre tan caballeroso y bondadoso.
Por fin un elegante mayordomo nos pidió que lo siguiéramos, en silencio caminamos tras de él llegando a una habitación que en lugar de ser un despacho de trabajo parecía una sala de descanso. Sentado en un sillón estaba un apuesto caballero, de hermosos ojos azules como el mar, con sonrisa sincera y mirada cautivante.

-Buenos días-nos saludó levantándose de su silla y besando las manos de cada una-es un placer tenerlas conmigo.
-EL placer es nuestro-respondimos un poco, por no decir completamente, embobadas por tenerlo tan cerca nuestra, más de una tuvo que darse un pellizco para confirmar que era la realidad y no un sueño.
-Por favor tomen asiento-dijo haciendo lo mismo-ahora que estamos sentados cómodamente díganme ustedes para que soy útil.
-“Para muchas cosas que si las enumeramos nunca acabaríamos”-pensamos pero no nos atrevemos a hablar.
-Queríamos que comparta con nosotras algunos de sus trucos y secretos de la cocina-como siempre nuestra “jefa”, Patty,  ha salido en nuestra ayuda de no ser por ella aún siguiéramos sin responder.
-Umm eso es un secreto de estado-dijo pensativamente -pero en esta ocasión haré una excepción con tan bellas chicas-terminó diciendo con una mirada seductora.
-Gracias-respondimos con una sonrisa de oreja a oreja.
-Les contaré todo, bueno casi todo...debo dejarme algo para mí-nos dice guiñándonos un ojo-sobre los pescados y mariscos. EL primer consejo es este:
-Rápidamente sacamos nuestras libretas y plumas para tomar apunte o por lo menos esa es al idea.

¨Antes de cocinar pulso, hay que golpearlo contra la mesa o el borde del fregadero para “soltar ” su carne. Pero recuerden-nos advierte levantando un dedo-no deben desfogar con el pulpo toda su cólera. No vayan a ser como cierta rubia de ojos verdes que golpeó al pulpo sin cansancio después de haber venido de New York, el pobre pulpo tuvo que cargar con su ira contenida-su mirada cobró un brillo inusual recordando a tan bella dama.

-ujumm, ujumm -carraspeó Blanquita sacándolo de su ensoñación, es que nuestra querida amiga es una persona muy ocupada.
-El segundo consejo es:-nuestro príncipe se ruborizó hasta las orejas sintiéndose descubierto pero sólo fue un breve momento pues al instante recobró su seguridad inicial.

¨Deben mantener los pescados y mariscos con hielo hasta el momento de usarlo para evitar su descomposición.
¨Para mejorar el sabor de los langostinos, remojarlos por 10 minutos en leche y escurrirlos completamente.
¨Al freír el pescado en mantequilla es mejor agregar un chorrito de aceite para que la mantequilla no se queme.
¨Es preferible descamar al pescado antes de sacarle las vísceras pues se hace más fácil manipularlos.
¨En los pescados grandes que se salten, fríen y hornean es importante hacer pequeñas incisiones en la carne para facilitar la cocción y que esta sea pareja.
¨Los camarones de preparan quitándoles siempre la bolsita negra que tienen en la cabeza también la venita oscura que recorre por la cola.
¨Lavar los mariscos varias veces en agua  limpia ayuda a quitarles las impurezas y la arena.
¨Hay dos formas de picar cebolla sin llorar: Hacerlo junto al caño abierto mojando el cuchillo cada tanto o mascando un trozos de pan mientras se corta. Ojo que este es mi secreto favorito pero se los cuento porque no quisiera que chicas tan lindas tengan que llorar.-nos dice sonriendo.
¨A la hora de pelar los dientes de ajo, echarles sal por encima. Después golpearlos ligeramente con una piedra o con el dorso de un cuchillo de cocina y la cáscara se desprenderá fácilmente.
¨El olor del pescado se elimina de las manos frotándolas con la mitad de un limón.
¨El pulpo cocido se corta siempre de forma diagonal para que quede suave. Cuando se corta de forma transversal, la carne se endurece y se vuelve desagradable.
¨Si el jugo de limón está muy ácido a la hora de utilizarlo se le puede añadir una cucharada de agua.
¨Para resaltar el sabor del culantro o cilantro molido y que este no se vuelva pesado al digerir, al licuarlo no usar sólo las hojas, sino también un trocito de los tallos.
¨Para que el choclo quede blanco al sancocharlo, poner unas gotas de jugo de limón en el agua. Si quieren que quede con un sabor dulce deben hervirlo con unos granitos de anís y una cucharadita de azúcar.
¨Los ajos molidos de conservan mejor si se muelen con un poco de aceite y sal. Después se guardan en la refrigeradora en un frasco tapado, poniéndoles una cucharada de aceite por encima.
¨En una emergencia se puede reemplazar el vino blanco de una receta por vinagre blanco y azúcar. POr un ¼ de taza de vino, poner ¼ de taza de vinagre y  2 cucharaditas de azúcar.
¨EL olor a cebolla se elimina de las manos poniéndolas durante un buen rato bajo el chorro de agua fría, sin frotar, pues eso impregna más el desagradable aroma en la piel.
¨Un poco de sal en el agua en la que se hierven las papas evita que estás se revienten al cocerse.

-Uff cuantos consejos dije-pasando la mano sobre su cabeza-creo que olvidé que sólo eran sobre mariscos y dije demás. No importa estoy seguro que ustedes sabrán usar estos consejos muy bien.
-De eso no lo dude-dice Dany muy feliz.
-No lo hago-nos responde seductoramente-ha sido todo un placer.
-Lo mismo decimos-contesta Maribel extendiéndole la mano con total “naturalidad”.
-Esperamos que vuelva a repetirse nuestro encuentro-dice Hackel mirando el azul marino de sus ojos.
-OH por supuesto- besando la mano de la chica haciéndola que sus mejillas se tiñan de rojo-ustedes solo tienen que pedirlo y yo me encargaré de disponer el tiempo necesario. Esta es mi tarjeta para que puedan localizarme-nos extiende una tarjetita blanca.
-La misma que toma Paola diciéndonos en voz baja
-Yo soy la más ordenada del grupo-y no hay nadie que pueda negarlo porque es cierto.
-Hasta la próxima-agrega Esther guiñándole un ojo y nos retiramos.

Dos autos están esperándonos para llevarnos a nuestro hotel, perteneciente a la familia Andrew, pues habíamos hecho un viaje largo, de todas las partes del mundo. Veníamos de México, España, New York, Chike Y Perú pero regresábamos felices y contentas de haber obtenido lo que queríamos.
Era digno de encomio como un hombre tan ocupado podía mantener un estilo de vida sencillo y a la vez cocinar tan delicioso, nosotras ya teníamos unas ideas en la cabeza para poder confraternizar más con él y aprende más acerca de el.
Sólo había un pequeño e insignificante detalle, al mirar nuestras libretas de apuntes nos dimos cuenta de que la mayoría había prestado atención al cocinero y no a sus consejos pues estaban vacías, con una que otra palabra sin poder concretar un consejo útil. Felizmente nuestras amigas Blanquita, Paola y Patty  si habían tomado verdaderos apuntes, ha sido gracias a ellas que he podido terminar este reportaje. Es que quien podía evitarlo, teniendo un hombre así frente de nosotras se nos olvidó todo lo demás.
Esto ha sido todo por hoy pero no se pierdan tenemos más sorpresas que darle, como repito hay algunas ideas rondando en nuestra cabeza que compartiremos gustosamente con ustedes.
“Los trucos y secretos de Albert”


“Jarerc Aldry”…Judith Oviedo
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