Una elegante mujer que lleva un vestido amarillo con toques de
fino encaje camina por las calles de Nueva York seguida por su dama de compañía.
Mientras compra vestidos nuevos pasa por un puesto de periódicos y lee una
noticia que le deja bastante impresionada.
¡¡Ha muerto una excelente
actriz: Susana Marlowe!! Su futuro fue interrumpido por grave accidente, pero
ayer alrededor de las cinco de la tarde, su cuerpo ya no resistió más y
falleció. Su muerte la separa del hombre por el que se sacrifico, el famoso
actor de Brodway Terry Grandchester.
-No lo puedo
creer. Susana murió (en su rostro se expresaba la sorpresa, pero combinada con
frialdad y alegría, que no podía ocultar). Por fin tengo el camino libre con
Terry. Sólo tengo que investigar si él aún la ama -murmuraba-, pero debo ser muy
cautelosa, para poder actuar bien. Maldita Candy, no sabes cuánto te
odio.
Se dirige a su auto, sube y ordena la chofer que la lleve al teatro
para conseguir la dirección de Terry. Pasan unos minutos, llega al teatro, se
baja e interroga a un guardia.
-Disculpe, señor, quisiera saber la dirección
de Terry. Somos viejos amigos. La verdad es que estoy muy preocupada por él.
Siento tanto la muerte de Susana - dijo fingiendo tristeza, cuando en realidad,
en su interior, no cabía de felicidad.
-Sí, señorita. Él vive en los departamentos que
quedan a dos cuadras, doblando a la izquierda. Es un edificio
café.
-Gracias, señor, es usted muy amable.
Mientras se dirigía
hacia el departamento, se encuentra a Terry que va camino a su
hogar.
-Terry… -murmura - Detenga el auto.
-Pero,
señorita…
-Le dije que lo detenga. ¡¿No me escuchó?! - le gritó muy molesta.
Pronto es una orden.
El auto se detiene y baja rápido, casi corriendo,
sin importarle que ese no fuera el comportamiento de una dama.
-Terry, Terry. Detente,
por favor.
Terry iba absorto en sus pensamientos. Estaba muy confundido y aún
no asimilaba todo lo que había sucedido. De pronto fue interrumpido por la voz
de una mujer a la que no soportaba y detestaba.
-Elisa (sorprendido al
verla).
-Terry.
-¿Cómo estás? Me he enterado de la muerte de
Susana.
-Sí. Ya todo pasó -decía mientras su rostro reflejaba
tristeza.
-Terry, yo… (no sabía cómo expresarse sin que fuera mal
interpretada). Yo quiero ofrecerte mi apoyo. Pero, ¿qué te parece si tomamos un
té? Así podríamos platicar con más calma.
-No, Elisa.(Su actitud
era de indiferencia)
-Terry, por favor, necesito hablar contigo.
Tengo tanto que decirte. Dame esa oportunidad. Sólo serán unos minutos y no te
quitaré más tiempo, te lo aseguro.(decía suplicando)
-Está bien, Elisa.
Dime…
Sin embargo, Terry sentía un poco de desconfianza hacia la chica. No
podía olvidar aquel momento que ella había provocado.
-Terry, tengo tanto que
decirte. Quizá me falte tiempo. Lo primero es que yo… yo te… - la joven dudó un
momento y se quedó pensando antes de seguir, hasta que por fin dijo: Te quiero
pedir perdón por lo que pasó en…
- No sigas -la interrumpió Terry- ya sé a qué
te refieres, dijo en un tono molesto.
-Si yo no hubiese hecho esas cartas, ahora
estarían juntos, y… bueno es que la verdad estoy muy arrepentida y quiero
enmendar mis errores (de sus ojos salían unas cuantas lagrimas). La vida me ha
enseñado muchas cosas y me ha golpeado muy fuerte, he aprendido mucho y por eso,
pues… quiero arreglar lo que destruí (se seca rápidamente sus lagrimas). Dime:
¿sigues amando a Candy? Porque si es así, yo te ayudaré a que estés pronto con
ella.
-Elisa… (asombrado de lo que escuchó de los labios de la chica)
-parece muy sincera y arrepentida, pensaba el actor.
-Dime, ¿cómo está
Candy? (ansioso por saber de su amada)
-Está bien. Pero, contesta mi pregunta,
Terry.
-Pero… ¿Para que lo quieres saber? Además ¿Tú qué puedes
hacer?
-Más de lo que imaginas. Si yo los separé, yo los volveré a unir.
No descansaré hasta lograrlo.
Terry estaba confundido, pero sentía que ella
es la única que podía llevarlo con Candy, así que trataría de confiar en
Elisa.
-¿En qué piensas, Terry? (en su rostro se dibujaba la
curiosidad)
-Elisa… ¿de verdad me ayudarás? ( vio una luz de esperanza,
sus ojos se iluminaron de felicidad al pensar en que podría verla después de
tantos años)
-Sí, Terry, confía en mí. He cambiado y te lo demostraré con
hechos. Pero primero contesta mi pregunta (estaba ansiosa por saber si los
sentimientos del joven habían cambiado).
-Sí, Elisa, la amo más que nunca y quiero
encontrarla. Tú sabes dónde está (las ansias lo carcomían por
dentro).
-Sí -contestó con frialdad al tiempo que pensaba en qué haría, pues
Candy le resultaría un estorbo.
-Pero por ahora está lejos, en Escocia.
Se fue a un viaje con el tío abuelo William, pero regresarán pronto (decía con
un tono de amabilidad). Tranquilo, pronto la verás y podrán realizar su amor. No
te preocupes. (decía en un tono muy amable, incluso parecía sincera, aunque por
dentro se moría de coraje). Ya me encargaré de Candy -pensó - pero ahora debo
disimular y ganarme la confianza de Terry.
-Cuando me entere del
regreso de Candy, te enviaré un telegrama para que enseguida puedas
verla.
-Gracias, Elisa (decía el actor mientras le besaba la mano de
agradecimiento). Y discúlpame por haberte tratado mal.
-No te preocupes,
Terry, lo entiendo. Además, me lo merecía. Espero poder darte pronto noticias de
Candy.
-Adiós, Elisa. Esperaré ansioso tus noticias.
-Tranquilo, muy pronto
estarás con ella… Claro, si yo lo permito, pensaba la chica malvada mientras le
mostraba a Terry una sonrisa dulce y aparentemente sincera.
El joven no sabía
lo que esa mujer estaba tramando.
Elisa llegó a su mansión días después de
su encuentro con Terry, estaba sentada en la sala muy pensativa y no
escuchó entrar a Neil.
-Elisa, ¿qué te ocurre?
-Mmm…
nada.
-Entonces, ¿por qué estás así?
-Neil, ¿sabías que
Susana murió?
-No. ¿Cómo te enteraste?
-Lo supe mientras andaba de compras. He visto a
Terry y le pregunté si aun amaba a Candy.
-¿Y qué te respondió?,
preguntó Neil un poco exaltado.
-Que sí y que va a buscarla (Ya sé qué voy a
hacer. Neil aún la ama). Neil, ¿qué te ocurre? Parece que la noticia no te
agradó.
-¿Eh? No, para nada. No me importa.
-Ah bueno, pues ya ni
caso tiene que te ofrezca mi ayuda.
-¿De qué hablas?( sorprendido por la actitud su
hermana)
-No de nada. Si ya no amas a Candy, no tiene caso.
-Dime, Eliza, por
favor. Sí, sigo amándola, pero por el maldito tío no puedo acercarme a
ella.
-Ésta es mi oportunidad -pensó Eliza. Bien, entonces ya sé lo que
debemos hacer. Verás, el tío está lejos, así que Candy está sola. Pero
necesitamos el apoyo de la tía, que no conseguiremos a menos que sea por una
razón muy poderosa.
-¿Qué quieres decir?, preguntó Neil
extrañado.
-Vamos a dar un paseo por el hogar para hacer actividades benéficas
- le contestó mientras una sonrisa de maldad se dibujaba en su
rostro.
-¿Qué dices, Eliza?
-No preguntes y vamos, llévame. Haz lo que te
digo y verás que todo saldrá bien.
-Está bien. Vamos, pero dime a
dónde.
-Daremos un paseo por los alrededores y ahí te contaré.
En
el camino Eliza no podía disimular su felicidad. Neil estaba sorprendido y no
sabía qué pensar, pues su hermana no le decía nada.
-Ahora sí estamos lejos
de la casa. ¿Me puedes explicar?
-Diremos a la tía abuela y a mamá que salimos a
hacer obras de beneficencia y que escuchamos rumores de que Candy se casará y no
le avisará a los Andrew, pues teme que no la dejen porque el chico es un don
nadie. La tía no lo permitiría, así que deberá tomar cartas en el asunto y lo
más pronto posible…
-… y yo aprovecharé para quedarme con ella y
que la obliguen a casarse conmigo, completó Neil. En su rostro se reflejaba
maldad.
-Podemos traerla a casa y no dejarla salir. Preparamos todo y la
dejamos salir sólo el día de la boda. Pero debemos darnos prisa, porque el tío
llegará pronto.
-Me gusta tu idea, pero… ¿cómo convenceremos a Candy de ir a la
mansión? -preguntó Neil, un poco preocupado.
-Ya lo verás. Ahora
vamos con la tía.
Horas más tarde llegaron a la mansión en Lakewood justo
a la hora en que su madre acostumbraba tomar el té con la tía. De pronto
la tranquilidad entre ambas mujeres fue interrumpida.
-Madre, tía. Nos
acabamos de enterar que Candy se casará.
-¿Pero cómo? - exclamó la tía muy sorprendida y
enojada- ¿Quién se los ha dicho?
-Verá, tía, fuimos a llevar unas cosas a una
familia necesitada y mientras caminábamos por el pueblo escuchamos decir que la
enfermera Candy se casaba.
-No es posible. Esa muchachita nunca deja de
dar problemas -decía muy indignada la Sra. Leegan.
-Debemos impedirlo.
¿Qué pasará con el buen nombre de la familia? - Elisa sabía muy bien la reacción
que su pregunta causaría en la abuela. Eso era, precisamente, lo que ella
buscaba.
-Debemos traer a Candy lo más pronto posible - sentenció la
tía abuela.
-Pero Candy no viene a la mansión a menos que se encuentre el tío-
agregó Neil.
-Ya lo sé - intervino Elisa mientras se pasaba por la sala. La
única forma es que el tío esté en casa. Cuando usted reciba noticias de él,
mandamos por Candy. Supongo que ella también habrá recibido noticias de que el
tío está por regresar, entonces aprovechamos esa situación.
-¿De qué manera, Elisa?
- preguntó la tía un poco confundida.
-Verá. Usted le envía una carta urgente a
Candy. Una carta tan urgente, que ella venga sin pensarlo dos veces hasta la
mansión.
-Tía, yo… yo… -decía Neil con miedo- yo quiero casarme con Candy y
también creo que es un buen momento, pues así ella no podrá hacer nada para
deshonrar a la familia.
La estrategia de Elisa estaba trazada. El resto
era cosa de tiempo.
Pasaron los días y las noticias del tío llegaron.
William regresaría en una semana. Llegaba el momento para concretar lo que tan
cautelosamente había preparado Elisa. La joven no había descuidado a Terry.
Estaba siempre en contacto con él y le decía que Candy pronto regresaría. Cuando
Elisa supiera la fecha exacta, le enviaría una carta. Su plan funcionaba
de maravillas, exactamente como tanto había esperado. Por su parte, Neil
contaba las horas para que por fin Candy fuera su esposa.
Los
hermanos estaban ansiosos. Con el pasar de los días habían preparado en secreto
todo para esa boda. Sabían que si Archie se enteraba, podría arruinar todos sus
planes.
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Sin Salida
Cap. 2