“Una Sombra del Pasado”
Por
“Jarerc Aldry”…Judith Oviedo

“Un atentado en el estreno”
Capítulo XIII
-“De nuevo a San Francisco, es uno de los viajes más pesados que tengo que realizar. La última vez que estuve aquí no sabía lo que iba a ocurrir cuando llegara a Chicago, en lo único que pensaba era en llegar pronto...En parte ha sido eso lo que me ha retraído de venir a este lugar, por eso hice que George se encargar de todo pero ahora mi presencia es necesaria”-pensaba Albert recordando que al regresar de ese viaje su vida dio un giro inesperado.
*****
-¿Y no hay rastros de esa mujer?-preguntaba Diego preocupado.
-No y cada vez que salimos hay personas sospechosas siguiéndonos. No se descarta la posibilidad de que surja un nuevo ataque. El problema es saber, a quién será dirigido, en donde y cuando-contestó Jharen.
-Hay que tomar todas las precauciones nadie debe salir sin guardaespaldas, incluyéndote a ti Patrich-habló Jharitsa arreglando una coleta de Yumi.
-Si lo sé y he venido con ellos.
-Nuestro viaje a España queda descartado completamente, no podemos dejarlos solos en esta situación.
-Pero papá-habló Damaris-ese viaje es muy importante, el príncipe de Asturias los ha invitado para empezar negocios.
-Eso no importa-contestó Diego-lo más importante son ustedes, si nos vamos estaremos fuera por tres a cuatro meses.
-No quiero que se lo tomen a mal-decía Dayana-pero...cuando ustedes no han estado nos hemos cuidado bien y si se van no habrá diferencia.
-Es que esta ciudad es muy peligrosa, sería mejor que todos nos vayamos de aquí a donde Lizeth no nos pueda encontrar y regresar hasta que ella esté tras las rejas.
-Jharitsa esa es una buena idea-dijo Zunmy emocionada-hay que irnos de vacaciones, no hemos salido desde que fuimos al Hogar de Pony.
-Ese sería el último lugar en que Lizeth los va a buscar, nadie sabe que Candy es hermana de Caroline y que se crió en Chicago. Podrían quedarse allí hasta que todo esto se solucione, sería lo más seguro y nosotros podríamos viajar tranquilos.
-Ese sería el último lugar en que Lizeth los va a buscar, nadie sabe que Candy es hermana de Caroline y que se crió en Chicago. Podrían quedarse allí hasta que todo esto se solucione, sería lo más seguro y nosotros podríamos viajar tranquilos.
-Si papá pero...Candy se vería expuesta.
-No te preocupes Dayumi...yo..también quiero volver a ver a la señorita Pony y la hermana María-dijo no muy convencida-además estaríamos en el Hogar de Pony y no iríamos a Chicago, hay mucha distancia de por medio.
-Entonces estás dispuesta a ir-preguntó Camila.
-Por que no...como repito no lo vería a él...puedo hablar con los niños para que no digan nada-“Eso espero...deseo mucho volver a ver el rostro de mis madres pero...”
-Genial-dijo Damaris-por fin dejaríamos de andar sin guardaespaldas.
-No querida-corrigió Jharen-si vamos ellos vendrán con nosotros, ellos estarán hasta que no exista el más mínimo peligro.
-No importa, con tal de irnos y dejar de recibir esas notas terroríficas estaremos bien-contestó Dayana.
-Pero tendríamos que irnos después de la función de teatro-se apresuró a recordar Caroline.
-¿Piensan asistir?-preguntó Patrich preocupado.
-Así es, estaremos en un lugar público nos acompañarán nuestros guardaespaldas y los policías irán infiltrados para capturarlos si hacen algún movimiento sospechoso-explicó Didier.
-La función es el viernes, podremos viajar el sábado-hablaba  Camila mirando un calendario.
-No tan aprisa-interrumpió Jharen-después de la función yo tengo que atender a un socio muy importante, después que termine mis negocios podemos irnos.
-¿Un socio?-preguntó Didier-no sabía nada.
-Como ibas a saber si en todo este mes has estado faltando por complacer a mi nieta-dijo con una mirada pícara haciendo que los jóvenes se sonrojaran.
-Eh...bueno, entonces cuando partiríamos-habló Camila nerviosa.
-No me tomará mucho tiempo porque hemos venido teniendo nuestras negociaciones por teléfono, así que calculo unos dos días.
-¿Cuándo va a venir?-interrogó Candy.
-El sábado, pero dudo mucho que ese día trabajemos porque es un viaje largo, así que el martes podemos partir al Hogar de Pony.
-Yupi-Yumi bajó del regazo de su madre y corrió a abrazar a Jharen-gracias abuelito era lo que necesitábamos.
-A mí no me agradezcan sino a Candy.
-A mí tampoco-se apresuró a decir-tarde o temprano tenía que regresar...y no hay muchas posibilidades de encontrarlo-no sabía porqué pero tenía un mal presentimiento.
*****
-¿Estás seguro?-preguntó con desconfianza.
-Completamente, los Dingman han reservado dos palcos para la función del viernes-contestó un chico de estatura baja-Van asistir todos, incluyendo a la señora Jharitsa y su esposo.
-Que ingenuos pero esa es nuestra oportunidad-habló Lizeth-nos desharemos de todos juntos.
-Me parece sospechoso.
-No seas tonto, seguro se han confiado porque no ha pasado nada más pero sigue manteniéndonos informados-le entregó un sobre lleno de billetes.
-No se preocupe señora, que no sospechan de mí.
-Bien ya dijiste lo que queríamos saber ahora vete-dijo el hombre de manera grosera -lo que puede hacer el dinero. Lo malo de los Dingman es que son confiados, han permitido que ese chiquillo entre a su casa y nos mantenga informados, quien se imaginaría que el encargado de llevar la leche es nuestro soplón.
-Nadie, admito que eres muy ingenioso-puso su mano sobre su hombro-pero aún falta ver terminado el trabajo.
-Muy pronto querida, más pronto de lo que te imaginas.
*****
­¿Qué tal me veo?-preguntaba Yumi  modelando para las chicas.
-Demasiada seda para ti-contestó Damaris sin mirarla-.
-La tía Elroy nos mandó ropa de seda para todas-la ropa que usaban había llegado recién de parte de Elroy
-Pero tú aún eres muy pequeña-refutó dándole donde más le dolía a la pequeña.
-¿Qué?-dijo con los ojos abnegados de lágrimas
-jajaja es broma-río la chica-te vez muy linda, toda una monita llena de seda.
-Y esas pecas te quedan a la perfección-agregó Candy muy orgullosa-eso lo sacaste a tu querida prima.
-NO, fue a mi tío Jharen.
-Bueno pero yo soy su hija-reía divertida.
-Porque te molestaste con Didier-preguntó Camila curiosa-que ha hecho esta vez.
-La vez pasada se metió a mi cuarto-contestó sin mucha importancia
-A tu cuarto-dijeron asombradas-
-Sí, pero no es nada grave....sólo que había tomado uno de mis sobres sin mi permiso, me di cuenta cuando le iba a escribir a la señorita Pony avisándole que íbamos a ir a Chicago. Me dejó sin sobres porque ese era el último.
-A quien le iba a escribir Didier-cuestionó Damaris.
-No era para él, era para mi abuelito Jharen pero como él se olvidó de comprar sobres tuvo que coger uno de los míos...se imaginan el rostro que debe haber puesto el socio al oler el sobre.
-jajaja se debe haber preocupado que mi abuelito le envíe sobres perfumados...Por cierto lograste comunicarte con la tía Elroy.
-NO-contestó Candy-Dora dice que aún está en Florida pero que no demora en regresar, desde allí envió la encomienda

Que lindo era tener dos hermanas, cuatro primas, dos abuelitos, sus tíos y los novios de sus hermanas para conversar, pero la idea de regresar a Chicago y estar cerca de Albert le preocupaban. Esta vez no iba a fingir ser otra persona, esta vez iba ir sin ocultarse; era cierto de que no iba a ir directamente a verlo pero la posibilidad de encontrarlo la atormentaban. En todo ese año no había pensado tanto en él, debido a todas sus ocupaciones, como en los últimos días.  Cada vez que pensaba en la posibilidad de volver a verlo un nerviosismo le recorría por todo su cuerpo.
Llegaron al teatro en medio de una seguridad estricta, un grupo de guardaespaldas entró a revisar los palcos y después de cerciorarse de que todo estaba en orden los hicieron entrar. Las chicas entraron en un palco y el resto, incluyendo a Doroty y los novios de las chicas, entraron al otro. El telón se abrió y Terry salió al escenario, sólo fue cuestión de verlo para que las lágrimas circularan sin control. Con las manos juntas miraba detenidamente al joven que actuaba de manera gallarda.
******
-“Porque me siento así”-pensaba Terry mientras actuaba-“Siento como si ella estuviera aquí, pero no puede ser, nadie sabe en donde está...será mejor que concentre en la actuación y deje de pensar”
*****
-¿Si has podido ver bien con tus ojos llenos de lágrimas? -preguntó Caroline
-Eh...sí-contestó secándose las lágrimas-ha estado maravilloso..¿ustedes que piensan?-preguntó a sus guardaespaldas. Desde que llegaron Candy les ofreció su amistad, y, aunque al principio ellos se mostraron renuentes poco a poco ella se gano su confianza.
-Muy bonito señorita-respondió el mayor de ellos llamado Esteban.
-¿Qué haces?-preguntó Camila al verla escribir en un papel-de donde sacaste papel y pluma.
-Eso es un secreto-contestó sin dejar de escribir-listo ya está.
-¿Qué es?-preguntaron las gemelas curiosas.
-Es una nota para Terry-contestó doblando el papel.
-Perdone señorita pero no puede ir sin nuestra supervisión-recordó Esteban.
-Entonces tenemos que ir todas-dijo Yumi sonriendo de manera tierna.
-Sería arriesgarse mucho...pero podemos pedirle a un acomodador que le lleve la nota.
-Gracias-se levantó a abrazar a su nuevo amigo-lo siento Clin-dijo porque en un movimiento brusco le había dado en la aptita lastimada.
-Tenemos que irnos-recordó Damaris.
*****
-Está todo listo-un hombre se ocultaba entre las sombras a las afueras del teatro.
-Todo-contestó otro-sólo hay que esperar que salgan y Adiós....ahora sólo falta que tu damisela complete nuestra paga.
-Y lo hará, siempre y cuando todo salga como se ha previsto.
-Si esto falla aún tenemos el plan B
*****
-¿Qué sucede Terry?-preguntó su esposa
-....
-Mi amor sé que esto es muy agotador-habló rodeando sus manos alrededor de su cuello-ni bien llegamos a una cuidad, actuamos tenemos que partir la misma noche pero todo este sacrificio se verá recompensado.
-NO es eso-contestó un poco pensativo-es que...cuando estaba actuando sentí...no sé, fue algo extraño. Sentí que Candy me estaba mirando.
-Sé que la extrañas y quisieras que ella esté aquí.
-No Susi esto fue algo diferente...incluso vi una chica parecida a ella.
-Entonces puede ser ella-Susana se emocionó mucho-recuerda que Albert no dijo donde estaba, a lo mejor...
-No lo sé...pero fue una sensación muy extraña....y ahora quien será-dijo frustrado al escuchar que golpeaban la puerta del camerino-ya les he dicho que no quiero que me molesten.
-Tal vez es algo urgente....si, que desea-preguntó abriendo la puerta.
-Buenas noches señora Grandchester, le envían esto a su esposo-entregándole un papel.
-Acaso son sordos, he dicho que no quiero que me molesten con cartas tontas-increpó Terry
-Lo sé señor pero...
-Es de Roberth-preguntó retándolo.
-No ...fue una jovencita.... fueron muy persistentes, perdone...
-Descuide, muchas gracias -dijo Susana ofreciéndole una sonrisa al acomodador.
-No hay de que señora-“Que sujeto más renegón, si supiera que por no querer recibir ese papel casi me han dado una paliza”-suspiró el hombre.

Unos minutos antes

-Disculpe señor-interceptó Candy al acomodador-podría entregarle esto a Terry.
-El señor Grandchester ha ordenado que no le entregamos nada.
-Es que yo soy su amiga... es muy importante.
-Sí seguro, pero el señor ya está casado y...
-Óigame bien-se acercó Esteban con cara de pocos amigos y en ese momento se dio cuenta de que Candy no estaba sola, sino que había varias chicas con ella, sin olvidar a los hombres que tenían aspecto fiero-deje de estar insinuando cosas que no son, la señorita aquí es amiga del señor Granchester, y si ella dice que le entregue esta nota a él-quitándole de la mano el papel y dándosela al acomodador-usted lo hace,-empujándolo contra la pared-pero de verdad porque si nos enteramos de que no lo hace-se acercaron los demás guardaespaldas-le va muy mal-dijo golpeando con una mano contra la pared-recuerde que nos enteraremos si le entregó la nota o no...ahora tome y llévesela.
-Si señor-el pobre hombre estaba más blanco que el papel.
-Gracias-sonrió Candy a Esteban-les dije que nos iban a ayudar mucho-les guiñó el ojo a las chicas.
-Ya deja de presumir y vámonos.
*****
-Susi elimina ese papel-dijo fastidiado.
-Huele a rosas-dijo oliendo el papel-Terry debes ser más amable con tu público sin ellos no serías nadie.
-Si soy más amable-dijo ofendido- ahora ya doy entrevistas...pero la gente es muy metida...
-Bueno eso es cierto pero voy a ver que dice-desdobló el papel y empezó a leer:

Querido Terry

-Va-dijo haciendo una mueca de disgusto

Ha pasado mucho tiempo desde que nos despedimos esa fría noche en New York. Pero siempre he seguido de cerca todos tus progresos. Saluda a Susi de mi parte y dile que les deseo lo mejor de los éxitos. No sabes que feliz soy al saber que has encontrado tu camino y eres feliz.
Atte
Tarzán Pecoso
-Qué dijiste-Terry le quitó el papel de las manos de Susana y volvió a leer para cerciorarse que no estaba alucinando-es su letra, es Candy.
-Que esperas anda búscala-lo animó Susana.
-Si enseguida-salió del camerino sin saber a donde dirigirse, hasta que vio al hombre que le dio el papel-disculpe quien le dio este papel.
-Una señorita-¿Cómo era ella? ¿Tenía los ojos verdes y era rubia?
-La verdad señor es que habían varias chicas y una niña...y todas eran rubias con ojos verdes-contestó un poco asustado porque Terry lo tenía sujeto de las solapas.
-Era de cabello ondulado y con pesas en la nariz...contesté-lo remecía con fuerza.
-Sí señor-estaba muy aterrado.
-Por donde se fueron.
-Se dirigieron hacía la salida- señaló por donde.
-Gracias-lo soltó y salió corriendo.
-Sinceramente este no ha sido mi día-pensaba arreglándose la ropa-y mi madre que decía que trabajando en el teatro estaba fuera de peligro.
*****
-Allí salen-hablaba un hombre sin salir de su escondite-un poco más y todo estará listo.
-Ruega que todo salga bien para recibir nuestra paga-dijo otro.
-Confía en mí, pronto estaremos nadando en billetes.
*****
Terry salió con mucha prisa para dirigirse hacia la salida y localizar a Candy pero no veía nada. Hasta que se paró en un murito y vio a una rubia caminando entre la multitud.

-Candy, Candy-llamó Terry y cuando quiso bajarse para alcanzarla se escuchó un tiroteo.
*****
-Crees que le entreguen el papel-preguntó Damaris mientras caminaban a los autos.
-¿Papel?-preguntó Diego-de que papel hablan-mirando de reojo que los guardaespaldas caminaban cerca de ellos fingiendo ser civiles cualquiera.
-Es que Candy le envió una nota a Terry pero el acomodador no lo quiso llevar...
-Así que Esteban lo asustó-interrumpió Dayana a su gemela.
-Pero que señoritas estas, como van hacer que los caballeros hagan eso-decía Jharen
-Esteban lo hizo sin que se lo pidamos-habló Yumi justificándose.
-Un objeto brillante llamó su atención y se dio cuenta que era un arma, miró a su alrededor y vio a mas sujetos sospechosos
-Al suelo-gritó Esteban y en seguida se escuchó varios disparos que se mezclaban con los gritos de la gente.
-¿Qué?-Candy iba pensando en Terry que no reaccionó a tiempo así que Esteban tuvo que arrojarse sobre ella para protegerla pero al hacerlo una bala le dio en el brazo-Ahhh-gritó horrorizada cayendo al suelo -Esteban te hirieron-habló al ver que sangraba.
-No se levante-dijo porque Candy se estaba levantando para examinar su herida-te puede alcanzar una bala manténganse todos en el piso.

Los guardaespaldas los hicieron moverse para refugiarse detrás de un auto. Esteban se acomodó mejor en el auto y con su brazo bueno empezó a disparar, los demás guardaespaldas empezaron a hacer lo mismo, formando una especie de círculo protector. No dejaban de disparar a sus agresores, para impedir que se acerquen, mientras que cuidaban su retaguardia para que nadie los tome por sorpresa. Era un fuego cruzado,  ningún bando dejaba de disparar.
Todo había pasado tan rápido que parecía que estaban dentro de una pesadilla. En medio del tiroteo, Candy recuperó la serenidad y empezó a moverse entre sus familiares para cerciorarse de que nadie esté herido. Recordó que si ella hubiera ido a  la guerra se hubiera enfrentado a situaciones parecidas. Los disparos fueron cesando conforme se acercaban los carros de los policías hasta que no se oyeron más. Al abrir los ojos los Dingman se encontraron abrazados entre sí y vieron una espesa nube de humo a su alrededor.

-¿Están bien?-el comisario se acercó a verlos y los policías los ayudaron a levantarse
-Ellos están bien pero dos de mis hombres están heridos, deben llevarlos al hospital-habló Esteban-y hay que ver que otras personas están heridas.
-Sólo hay una pareja de esposos heridos pero se han lastimado al huir de las balas-explicó el comisario-los que los han atacado han sido profesionales ya que no han perdido ninguna bala, todas las balas han sido dirigidas hacia ustedes...
-Perdone que me meta-habló Candy-pero Esteban también está herido y tiene que ser atendido-rompió un pedazo de la basta de su vestido y lo amarró en el brazo para impedir que siga desangrándose-esto resistirá hasta que lleguemos al hospital.
-Señorita usted no puede-habló el comisario, quien sabía la verdadera identidad de Candy.
-Soy enfermera-dijo decidida-y sé cual es mi papel.
-Yo estaré bien-habló Esteban tocando su hombro con su mano sana-pero debes acompañar a tu familia, debes ir con los policías y los guardaespaldas a tu casa.
-Pero...
-Pequeña prometo que regresaré, mi herida no es de gravedad y seguiré acompañándote-sonrió de manera tierna.
-Por un momento los ojos celestes de Esteban se convirtieron en azules y su cabello marrón se convirtió en rubio
-Está bien-dijo pensando que era Albert pero en seguida regresó a la realidad
-Pronto hay que irnos, muévanse, muévanse-ordenó el comisario y los hicieron subirse a los carros para irse a la casa.
****
-Señor Grandchester-el dueño del teatro lo ayudaba a levantarse-¿se encuentra bien?
-Eh sí-habló un poco turbado-¿qué es lo que pasó?
-Han atacado a la familia Dingman-explicó el hombre-ellos son los dueños de los bancos aquí en San Francisco.
-Con ellos vive una chica rubia-preguntó recordando a Candy
-Todas las nietas del señor son rubias, algunas de cabello lacio y otras ondulado pero todas tienen ojos verdes. ¿Conoce a alguna?
-NO-“A donde habrá ido Candy, estoy seguro de que era ella”-hubo algún herido o muerto-preguntó temiendo lo peor.
-Una pareja de esposos salió herido pero no es de gravedad y algunos de los guardaespaldas también.
-Terry, Terry-se acercaba Susana-mi amor estás bien.
-No me pasó nada, pero no la pude encontrar....de todas maneras me comunicaré con Albert para avisarle.
-Señores deben entrar por temor de que se repita el incidente.
****
-Ahhh-gritaron las chicas por el movimiento brusco que hizo el conductor.
-Señoritas sujétense-habló el conductor maniobrando en auto-nos quieren sacar del camino-un auto los estaba chocando vez tras vez.
-Y los policías-preguntó Candy abrazando a Yumi.
-Vienen más atrás-contestó-bajaré la velocidad para esperar a los policías.

La maniobra que hicieron funcionó porque el auto se alejó de ellos. Los demás autos sufrieron los mismos ataques. Con un revólver lograron desinflar la llanta de uno pero no pudieron atraparlos para interrogarlos porque inmediatamente salió otro auto y se los llevó. Cuando los autos empezaron a acercarse a la casa, hubo una explosión inmensa que rompió la lunas de los carros.

-Bájense-gritó el policía abriendo la puerta del auto-la casa ya está cerca, deben ir corriendo hacia ella-se escondían tras del auto.
-Aún faltan mis primas y los demás-habló Caroline-nos nos moveremos sin ellas.
-Allí vienen-

Los Dingman bajaron corriendo de los demás carros y empezaron a correr para ponerse seguros en la casa. Unos guardaespaldas los acompañaron para cerciorarse de que nadie los intercepte en el camino. Los balazos empezaron a sonar pero esta vez no fue por mucho tiempo, en realidad fue más corta porque llegaron refuerzos policiales.

-Que susto-dijo Damaris y las demás chicas estallaron en llanto.
-Ya paso todo-trataba de tranquilizarlas Caroline.
-A como dé lugar tenemos que irnos de aquí-habló Jharen-¿ninguno ha salido herido?
-Sólo Esteban y dos guardaespaldas más-contestó Camila.
-¿Cómo están ustedes? -preguntó Jharen haciendo que todos se sienten en los sillones-
-Asustadas-respondió Candy y las chicas asintieron
-Aún puedo escuchar en mi cabeza el ruido de las balas-habló Damaris abrazándose de Candy.
-Los gritos de las personas son lo peor-agregó Dayana.
-Tengo miedo-habló Yumi y Jharitsa la abrazó
­-Familia todo esto ha sido muy trágico pero deben mantener la calma,-habló Jharen-lo que ha ocurrido es algo muy feo y no se lo deseo ni al peor de mis enemigos, si es que lo tuviera, más no debemos dejarnos vencer. Somos una familia fuerte y hemos sabido salir de estas amenazas así que tenemos que seguir con nuestras vidas. Estos sucesos no van a impedirnos que continuemos con nuestra vida. Si permanecemos juntos somos invencibles. ¿Nos vamos a rendir?
-No-contestaron al unísono.
-Esa mujer será atrapada y sus secuaces también-dijo Diego-hoy han capturado a dos hombres, ellos nos darán la información que necesitamos para poder encontrarla.
-¿Ustedes se van a ir mañana a España?-preguntó Dayumi.
-Sí, no se preocupen llevaremos guardaespaldas hasta España y en cuanto lleguemos los llamaremos. Ustedes deben hacer lo mismo, en cuanto lleguen deben avisarnos.

Aunque nadie quería demostrarlo todos estaban atemorizados, cuando fueron a despedir a Jharitsa y Diego, tenían mucho temor de que sufran otro atentado.  Lo único que las consolaba era que se iban a ir muy lejos, donde no las iban a poder encontrar. Candy había olvidado los nervios de volver a ver a Albert  porque lo más importante para ellos era salir de allí. Esteban fue dado de alta el mismo día porque la bala sólo rozó su brazo y debía guardar reposo, las chicas pidieron de que el regrese así que lo trataban como un rey mientras recuperaba la movilidad de la mano.
*****
-Por fin Llegamos-dijo Albert no muy contento exhalando un suspiro-
-¿Y esa cara?-preguntó George-ni Pupee tiene el rostro tan agobiado como el tuyo.
-Estoy cansado-dijo llamando un coche-nos hemos demorado un día más...Al Banco “Eurocontinente”-le dijo al cochero
-Sí seguro-“A mí no me engañas sé que estás así porque después de haber venido a San Francisco Candy se fue”-pensó subiendo al auto.
-Qué habrá pasado-preguntó Albert pasando por el teatro y viendo que habían varias patrullas de la policía-sé que Terry ha actuado el día de ayer...será por ellos.
-No lo creo, el señor Granchester no tiene enemigos.
-Ojalá tengas razón...de todas maneras cuando regrese a Chicago me pondré en contacto con él para salir de dudas.
-Hemos llegado-avisó el cochero-gracias-dijo recibiendo su paga.
-Buenos días-saludó Albert a la recepcionista-se encuentra el señor Jharen.
-Tiene cita-contestó.
-La teníamos el día de ayer-contestó George mientras Albert se acomodaba la corbata-pero el tren se malogró.
-Lo lamento pero el señor no va atender sin cita previa...joven Didier-llamó la secretaria-estos señores desean conversar con el señor Jharen dicen que tenían cita para el día de ayer.
-Al momento de verlos su rostro le pareció conocido pero como tenía la mente distraída pensando en el atentado no recordaba en dónde los había visto-¿Ayer? La verdad es que no lo recuerdo...
-Como te vas acordar si ayer no viniste-Jharen salía de su despacho con el comisario-en eso quedamos-le dijo al comisario estrechándole la mano-debe ser a primera hora.
-Descuide señor Dingman tendré todo listo...con su permiso-inclinó la cabeza y se fue.
-Por favor pasen-invitó Jharen dirigiéndolos a su oficina- tomen asiento ¿les ofrezco una bebida?
-Whisky-pidieron Albert y George.
-Me enteré que el día de ayer el tren en que viajaban sufrió un desperfecto-dijo sirviendo las bebidas mientras Didier seguía tratando de recordar en donde los había visto.
-Debido a eso tuvimos que retrasarnos un día-respondió Albert-Gracias-recibiendo la copa-lamento mucho la demora. Pero fue algo que escapó a mi control.
-No se preocupe yo entiendo, no en vano tengo varios años trabajando....Por lo visto aún no han ido al hotel.
-Queríamos disculparnos primero-sonrió George-¿qué ha pasado en el teatro?
-Eso fue una desgracia-dijo de manera nostálgica-mi familia y yo fuimos víctimas de un atentado...fue una balacera atroz y como si eso no fuera suficiente hicieron explotar una bomba cerca de mi casa.
-Que tragedia-dijo Albert asustado-¿su familia se encuentra bien?
-Gracias  a Dios sí, pero hirieron a tres de mis guardaespaldas, dos de ellos tienen la mano enyesada pero uno fue dado de alta en el mismo día. Pero dejémonos de cosas tristes...¿Qué tal le fue la vez pasada?-preguntó sacando unos documentos de un archivador-la última vez que vino tenía mucha prisa por irse...¿cómo salió todo?
-Bueno-dijo recordando a Candy-las cosas no salieron como pensaba.
-Jharen notó tristeza en sus ojos y en su voz
-No hay mal que dure mil años ni cuerpo que lo resista-lo consoló-Veo que sigue con su mascota-señaló porque Pupee empezó a salir del bolsillo de Albert .
-“¿Mascota?...¿una mofeta?”-pensaba Didier con e l corazón latiendo de prisa-“ÉL es..es...”.
-Me podrá creer que mi nieta también tiene una mascota rara...eso me pasa por haberlo estado molestando...no recuerdo de que raza es...¿Didier como se llama?
-Eh quién.
-
Este muchacho no me salva de apuros-sonrió meneando la cabeza-felizmente que quien lo acompaña a usted no es un joven despistado, señor Andrew...
-Señor Andrew-dijo deseando haber escuchado mal.
-
No le digo que es un despistado, el señor Andrew será nuestro nuevo socio para trabajar con la banca europea...siempre y cuando hoy lleguemos a un acuerdo.
*****
-Candy yo puedo comer solo-decía apenado porque intentaba darle de comer en la boca-soy zurdo y puedo comer bien.
-No importa lo que digas yo te voy a cuidar-decía decidida.
-Alguno de ustedes me puede ayudar-le preguntó a unos guardaespaldas que también estaban en la cocina-tus primas ya no demoran en llegar, porque no las vas a esperar a la sala-habló el hombre con los ojos suplicantes mientras los hombres disimulaban la risa.
-Uy lo había olvidado, las chicas fueron a despedirse de su alumnos. Pero Caroline y la abuelita Zunmy vendrán hasta mañana, no importa mientras las espero haré que se termine la cena-Esteban iba abrir la boca para dar una protesta y Candy le metió una cuchara llena de comida a la boca.
-jajaja-se reían todos al ver la situación embarazosa en la que estaba Esteban. Candy le había puesto un mandil y le daba la comida como si fuera un bebé.
-Candy acaban de llegar el señor Jharen y Didier-avisó Doroty.
-Yupi-dejó la cuchara y salió corriendo-ahora ya puedes comer solo.
-Menos mal-suspiró aliviado-y ustedes de que se ríen-preguntó a sus subordinados.
******
-Abuelito, Didier vienen temprano-saludó a los hombres con un beso en la mejilla pero había algo raro en el rostro de Didier.
-Hola pequeña-contestó Jharen-aún no regresan las chicas.
-No, Caroline ha llamado diciendo que están bien y que vendrán mañana por la mañana para partir-recibió sus sacos y los puso en el colgador.
-¿Qué?-preguntó asustado-ellas no pueden quedarse-dijo mientras se sentaba en la sala-es peligroso.
-Han llevado guardaespaldas, al parecer la hermana de Patrich se ha vuelto más...”Especial”  desde que vino de Dinamarca y aún no se deciden en los detalles de la boda. Como su nueva casa no está tan cerca se quedaran a pasar la noche allí pero vendrán en la madrugada, a eso de las tres para no despertar sospechas e irnos sin inconvenientes....Aún no me han dicho porque han venido temprano.
-Ahora tengo que pedir permiso para llegar a mi casa-contestó Jharen fingiendo estar molesto y sentándose en un sofá-El socio que estaba esperando por fin llegó, ha llegado un día retrasado porque su tren tuvo un percance. Pero lo bueno es que ya habíamos conversado todo por teléfono así que sólo queda analizar unos asuntos y firmar el contrato para partir mañana...¿Quieres quedarte acompañándome? Ya no demora en venir y tus primas se van a demorar, sin mencionar que este contrato es el que estábamos esperando, por fin podremos expandir nuestros negocios con los bancos de Europa.
-Seguro Candy aún debe arreglar su maleta o la de las chicas para que todo esté listo el día de mañana, recuerden que partimos por la madrugada-con su mirada, Didier, trataba de decirle algo pero ella no lo entendía.
-Ya tengo todo listo-refutó-sólo falta que me cambie de ropa y nos vayamos no soy tan olvidadiza ¿De donde es su nuevo socio?
-De Chicago-en cuanto Candy escuchó la cuidad el nombre de la ciudad miró a Didier-era para terminar todo en el almuerzo pero recién acababa de llegar así que lo he invitado a cenar para firmar el contrato, tú sabes lo pesado que es ese viaje.
-Eh sí-dijo sintiendo un nerviosismos único-
-Sabes el señor Andrew también tiene una mascota rara.
-Candy palideció al escuchar el apellido de Albert, en ese momento entendió la mirada de Didier-¿Qué?
-Que tiene una mascota rara, es una mofeta...algo extraño para una persona de su posición pero bueno...lo importante es que es una buena persona...¿te sucede algo pequeña?-la palidez de Candy no le pasó desapercibida-¿te sientes bien?
-...Si...no....es que....me...me...duele la cabeza-dijo levantándose del sillón-
-Debe ser por todo lo que ha pasado-se apresuró a decir Didier-será mejor que descanses para el viaje de mañana.
-Abuelito por favor me podría disculpar por hoy día.
-Por su puesto pequeña-se levantó y le besó la frente-descansa que mañana salimos muy temprano.
-Gracias-sonrió se dio la vuelta para irse pero luego regresó a mirar-abuelito por favor no vaya a mencionar mi nombre...yo era conocida en Chicago, y hasta este momento ya todos deben saber que he desaparecido.
-Claro-respondió un poco sorprendido-descansa.
*****
-Doroty, Doroty, Doroty-entró corriendo a la cocina.
-Que pasa, por qué estás pálida...que tienes
-Es que....
-¿Qué?
-....
-Ven conmigo-la tomó de la mano y la sacó de la cocina dejando a los demás sorprendidos.
-
Que pasa Candy-preguntó deteniéndose en la puerta de su cuarto.
-Albert..William-decía moviendo las manos en señal de confusión.
-¿Qué le ha pasado?, ¿Está bien?
-Sí.
-¿Entonces?
-El...él ha venido....está aquí en San Francisco...va a venir a la casa.
-¡¡¡Qué!!!-dijo Doroty abriendo los ojos de sorpresa.
-Si mi abuelito me lo acaba de decir, él es el socio al que están esperando-decía caminando de un lado a otro-va a venir a la casa-se escuchó que el mayordomo anunciaba su llegada-ya vino-dijo tomando las manos de Doroty-¿qué voy a hacer?
-Primero tranquilizarte-Doroty no sabía que iba a hacer-no creo que se entere que tú estás aquí, después de todo el señor Jharen no le va a decir que tú eres su nieta porque sólo van hablar de negocios-empezó a razonar con ella.
-¿Estás segura? ...ay no se que hacer-se sujetó la cabeza y se recostó contra  la pared porque las piernas le empezaron a flaquear.
-Ven entremos-abrió la puerta y la hizo acostarse en la cama-mantente serena, y descansa...si nos quedamos aquí no nos va a ver-dijo cerrando las ventanas porque daban al jardín.
*****
-William-saludó Jharen-pensé que iba a venir más tarde.
-Hemos estado mucho tiempo sentados que ya queríamos estirar las piernas un poco-contestó Albert estrechándole la mano-espero que no le moleste, pero he dejado a Pupee en su jardín, la pobre está aburrida de estar encerrada en el tren.
-Oh no pierda cuidado
-Tiene un jardín muy lindo-mencionó George recordando que antes de que Candy se vaya había visto a Elroy con algunas macetas llenas de rosas.
-¿De dónde son las rosas? No son una estirpe muy común-“Esas rosas sólo las había visto en Chicago porque son las rosas que creo Anthony para Candy”
-Fueron un regalo-intervino Didier-les parece si terminamos el contrato de una vez para poder comer con calma.
-Me has robado el pensamiento-rió Jharen.
-.....
-Es un placer hacer negocios con usted-habló Jharen estrechándole la mano a Albert.
-El placer es nuestro, usted tiene una excelente  reputación con los bancos europeos que nos será de mucha ayuda.
-Haremos un excelente equipo-sonrió Jharen, en ese momento Albert recordó la sonrisa de Candy y su mirada-pasemos al comedor.
-Gracias-respondió Albert meneando la cabeza-“Lo que me faltaba ahora la tengo que ver hasta en los ojos de mis socios”
-....
-Había olvidado lo que es comer sin tanto alboroto-dijo Jharen partiendo su carne-hace años que no como en silencio.
-Si no lo incomodo puedo preguntar por qué-preguntó Albert curioso.
-Es que mis nietas son demasiado “alegres”, en este momento sólo una nieta mía se encuentra en la casa, ella es la que me acompaña a todas mis reuniones y juntas..es una chica muy hábil en los negocios, a veces me sorprende con su razonamiento tan práctico y certero. Iba a estar presente con nosotros pero no se sintió muy bien... usted comprenderá que no es nada fácil estar en medio de una balacera y ver de  cerca una explosión.
-Tiene toda la razón-asintió Albert-aún no saben quien fue el responsable del ataque.
-Lo sabemos desde que empezaron-habló Didier-¿Se acuerdan de Patrich?
-Claro, fue con quien hicimos el contrato de las propiedades-contestó George- en esa ocasión vinimos con Archie.
-Sucede que hay una chica que está enamorada de él, aunque yo diría que eso es obsesión, como Patrich no le corresponde a sus sentimientos porque está enamorado de mi nieta, ella ha empezado estos ataques. Ella ha sido muy clara al decir que no iba a parar hasta verla destruida....Todos los días envía notas amenazantes a los lugares donde frecuentamos-continuó hablando-cuando los ataques empezaron fue en contra nuestra, un carro trató de sacarnos de la pista e hizo que nos estrelláramos contra un árbol, felizmente salimos ilesos.
-También atacaron a dos de las chicas-se apresuró a intervenir Didier para que Jharen no de nombres-trataron de llevarse a una porque la confundieron con Caroline en vista de que las dos tienen el cabello ondulado. Gracias a Dios que ellas fueron más hábiles y lograron escaparse-no mencionó a Clin para no entrar en detalles.
-No han logrado capturarla-preguntó George.
-En eso están los policías-explicó Jharen-el día del atentado capturaron a dos hombres pero no nos han dicho casi nada...Esta situación se está poniendo cada vez más fea, temo que en cualquier momento pase algo peor-habó Jharen con una profunda preocupación-Con la ayuda de la policía hemos planeado irnos de San Francisco hasta que la situación se calme, yo estaba preocupado al ver que no llegaban porque salimos mañana a primera hora. Como nuestro negocios echará a nadar dentro de tres meses tenemos el tiempo necesario para que puedan capturar a esa...loca..bruja, así le dice mi nieta más pequeña-sonrió recordando a Yumi
-¿A dónde piensan ir?-preguntó Albert y Didier contuvo la respiración.
-A Chicago, una de mis nietas tiene unos conocidos allá y nos parece que es el lugar más adecuado. Porque se encuentra lejos de San Francisco y es muy acogedor, aunque quedará muy estrecho debido a los guardaespaldas que nos acompañarán.
-Puedo ofrecerles una casa que tengo a las afueras de Chicago, es un lugar precioso, rodeado de un hermoso jardín de rosas y muchos árboles..hay un bosque y un lago cerca. Por estas fechas mi familia va allí para disfrutar del verano pero la casa es muy amplia así que no será inconveniente.
-No se preocupe no queremos molestar-dijo Didier palideciendo y sudando frío.
-No es ninguna molestia para mí es todo un placer ayudarlos-sonrió Albert-puedo llamar mañana mismo para que hayan carros esperándolos y puedan recogerlos
-Sería magnífico porque mis nietas aman las rosas y subir a los árboles-sonrió porque él de joven había sido como ellas-pero todas mis nietas van a ir...y...
-Eso no es inconveniente como le digo la casa es grande...
-Temo que ese no es el problema...verá ellas son un poco “revoltosas”, usted no sabe como son-en ese momento se escuchó la voz de las chicas.
****
-Mañana nos vamos-dijo Dayana bajando del auto, le dio la mano a Yumi para entrar a la casa.
-No veo la hora de salir de aquí-agregó Dayumi sosteniendo algo en los brazos-¿y ese auto?-señalando el auto de Albert-ese emblema no es...
-EL que tiene Candy en su medallón-agregó Camila
-No lo creo, si fuera así Didier nos hubiera avisado-dijo con algo en los brazos.
-Es el mismo-habló Dayana entrando a la casa-Buenas noches Jhon en dónde está mi abuelito.
-En el comedor con...-fue inútil explicarles porque las chicas entraron a  tropel.
-Se equivocan-seguía hablando Damaris.
-Te digo que es el mismo-refutó Camila entrando al comedor.
-Se han vuelto...paranoicas-dijo en un susurro al ver a Albert sentado en el comedor.
-¿Qué decías?-habló Dayumi en voz baja y todas las chicas se miraron entre sí.
-No piensan saludos-habló Jharen.
-Abuelito, abuelito-Yumi abrió camino entre sus primas y corrió a abrazarlo haciendo que Albert y George se miren entre sí.
-Buenas noches-hicieron una reverencia ante Albert y George, que no salían de su asombro, le dieron un beso en la mejilla a Jharen y se pararon a su lado.
-Estas son algunas de mis nietas-habló Jharen rodeando a Yumi con sus brazos-Camila, Dayana, Dayumi, Damaris y Danitza pero le decimos Yumi, la mayor está con mi esposa haciendo unos preparativos para su boda y la otra está n poquito indispuesta.
-Un placer-dijeron las chicas haciendo una reverencia y lanzándole una mirada fulminante a Didier.
-¡Ay!-gritó Jharen sintiendo un arañazo en la pierna-¿y eso? Dijo mirando por debajo de la mesa.
-Yo no fui-habló Yumi asustada-de veritas que esta vez no fui yo-mirando a los ojos a Albert.
-Me pueden explicar que hace este gato en el comedor-preguntó Jharen levantándolo.
-Hace miau abuelito-contestó Yumi al ver que el gatito maullaba para que lo bajen. Albert soltó la risa y la pequeña le hizo una mueca que le recordó a Candy.
-“Esa niña es idéntica a Candy, no puedo estar viendo visiones ”-pensaba Albert mirando a Yumi.
-Ya lo escuché pero no me explico como entró a la casa...Damaris tú lo has traído.
-Yo...sí es...una larga historia...Marita lo encontró pero su papá no lo quiso y lo botó así que me lo dio pero se me escapó y lo encontramos en un tacho de basura.
-Basura-Jharen soltó el gato al piso-Damaris como has podido hacerlo.
-Estaba solo-se agachó y cargó al animalito- nadie lo quería, no podía abandonarlo, nosotros no abandonamos a nadie-lo miró muy seria.
-Mi niña eso lo sé muy bien, pero ya tienes muchos animales-dulcificó su voz recordando sus visitas- y te encargas de mantener al puma del zoológico.
-Este es para Dora, no se quedará en la casa-contestó la chica sin bajarle la mirada.
-Ejem-carraspeó Camila-ya los interrumpimos mucho , los dejamos
-Si vamos a ver a Can...
-Ejem, Ujumm, cof, cof-las chicas y Didier hicieron varios ruidos para que Yumi no hable.
-Iremos a ver a Princes-habló Dayumi tomando la mano de su hermana menor.
-Con su permiso-hicieron una venia y salieron.
-Ay mi Dios-suspiró Jharen meneando la cabeza-ya ve lo que le decía.
-No importa-sonrió Albert-vendrá muy bien tener un poco de alegría en la casa, créame no hay ningún inconveniente. Se divertirán y estarán seguros.
*****
-Doroty no aguanto más-Candy caminaba en su cuarto moviéndose de un lado a otro-quiero saber que está pasando allá abajo-comiéndose las uñas.
-YO estoy igual que tú-dijo con los nervios de punta-pero..
-Candy-se escuchó que abrían la puerta.
-Ahhh-gritaron las chicas-
-Me asustaron-dijo Candy poniendo la mano en su corazón-ya lo vieron-las miró asustada.
-Sí, está abajo conversando con el abuelito Jharen-contestó Camila-lo vez Damaris te dijimos que era su emblema.
-Lo siento me equivoqué y encima hice un espectáculo-habló apenada-que vergüenza.
-¿Qué pasó?-preguntó Candy.
-Damaris le relató todo lo ocurrido
-Que habrán pensado de mí...pero lo más importante es que hacen ellos aquí, se suponía que Didier nos iba a avisar.
-La puerta se abrió y las chicas se quedaron estáticas
-¿Están aquí?-habló Didier entrando.
-Traidor, no nos hables, mentiroso-dijeron y se voltearon.
-Déjenme explicarles-dijo nervioso-yo no sabía que ellos iban a venir...recuerden que todo este mes yo no he estado yendo al banco-las chicas regresaron a mirarlo porque lo que decía era verdad-créanme que yo no lo sabía, cuando me enteré quise avisarles pero no hubo oportunidad.
-NO importa de todas maneras gracias-sonrió Candy-¿le dijeron sobre mí?
-No.
-¿Ya se fueron?-preguntó Camila
-Sí
-Menos mal, por fin puedo respirar tranquila-dijo sentándose en su cama.
-Hay mas-dijo sin saber como explicarles-surgieron cambios de planes...iremos la hogar de Pony pero no nos quedaremos a dormir allí-dio un suspiro y se recostó en la pared.
-¿No? -las chicas se miraron entre sí sorprendidas.
-No...nos quedaremos en su mansión de los Andrew...Lakewood.
-Lakewood-Candy se levantó abruptamente de la cama pero se volvió a caer-no puede ser.
-Es cierto, El señor Andrew ofreció su mansión para que nos quedemos allí junto con su familia.
-Estás loco-habló Camila nerviosa-porque no interviniste-le retó-que va hacer Candy con ellos.
-Lo hice-se asombró de la reacción de su novia-pero no pude hacer nada. Ellos partirán mañana en la noche y cuando nosotros lleguemos habrán carros esperándonos para ir al Hogar de Pony y luego ir a Lakewood.
-No puede ser, no puede ser-decía estrujándose las manos.
-Lo es y me ha mandado a llamarlas para que les comunique la noticia.
“El largo viaje de regreso”
Capítulo XIV
-¿Eran muy unidos?-preguntó Caroline sabiendo la respuesta.
-Sí-contestó regresando a la realidad-él no tomaba ninguna decisión sin consultar conmigo, incluso en los negocios, siempre encontraba la manera de hacerme entender de que trataba cada contrato.
-Por eso no te fue difícil ni aburrido acompañar al abuelito-dijo Dayana.
-Ni creas, yo era muy torpe...a veces tenía que explicarme poniendo manzanas de ejemplo-reía.
-jajaja
-¿Y tú le contabas todo?-inquirió Caroline.
-No había día en que no le contara que había hecho...incluso le contaba que era lo que había soñado. Se sabía los nombres de mis compañeras de trabajo y mis superiores porque yo le había contado...Éramos muy unidos hasta que apareció ella...Betsabeth llegó y cambió nuestras vidas por completo...Yo no sabía de su existencia porque Al quiero decir William no me había contado de ella y eso que sabía algo de su vida en Chicago.
-Puede que no haya esperado volverla a ver-contestó Dayumi.
-Es probable...pero eso no cambia que él ahora está comprometido y que yo tengo que mantener mi distancia...él ya no es Albert mi amigo, sino William mi tutor...aunque ahora que tengo mi familia, él sólo es un buen hombre que me ayudó cuando más lo necesitaba...aunque siempre lo recordaré como mi príncipe.
-¿Ya no lo amas?-preguntó Yumi
-...
-No lo sé, quiero creer que es así...prefiero pensar de que cuando lo vuelva a ver no me quedaré muda y lo saludaré...sino hubiera sido por Caroline y Esteban no hubiera sabido que hacer, sencillamente me tomó por sorpresa.
-¿Qué sentiste cuando lo viste en la dulcería?
-De todo...alegría, nervios, miedo, tristeza, nostalgia...Podía escuchar el latir de mi corazón y me parecía que ellos también lo podían oír.
-ÉL si te reconoció, te llamo por tu nombre-habló Damaris.
-Sí pero estaba muy sorprendido por eso no se dio cuenta en que auto subimos...cuando lleguemos a Lakewood ya no podré escaparme tendré que hacerle frente.
-Lo harás bien-dijo Caroline tomándole la mano-nosotras te vamos ayudar...aunque me gustaría que te sinceres con él, que le confieses tus sentimientos.
-A lo mejor él ya no te ve como una pequeña sino como a una mujer y puedes competir con Betsabeth-habló Damaris
-Eso es una locura-dijo horrorizada-yo jamás me interpondría en su relación. Él es sólo mi amigo, una buena persona que me ayudó.

Su mirada de llenó de tristeza y usan lágrimas asomaron a sus ojos, pero no las dejó correr por sus mejillas porque al instante se las secó. Las chicas no quisieron seguir hablando con ella para no causarle más tristeza. Ya verían la forma de hacer que Candy sea feliz. El viaje siguió sin pormenores a pesar de que la tensión era fuerte porque temían sufrir un atentado. Es así como llegaron a su destino con los nervios de punta y con una ansiedad carcomiéndolos por dentro.

-“Bajando de este tren  volveré a ser yo. Hace tiempo que nadie me llama como Candy White Andrew, he sido tantas personas y ala vez no he sido nadie. Adopté diversidad de nombres pero no he sido ninguna de ellos...Sólo espero estar preparada para enfrentarlo”
-Princes vas a quedarte allí-habló Jharen-el tren va a seguir con su rumbo-le dio la mano para que baje porque Candy se había quedado para en la puerta del vagón, sólo debía dar un paso más y bajaba del tren.
-
Gracias-dijo tomando su mano para bajar.
-
Señor Dingman-hablo un hombre vestido de terno negro-mi nombre es Iván Pierce, el señor Andrew nos ha designado para llevarlo a donde usted desea, tengo entendido que primero irá a visitar a unos amigos y luego se dirigirá a Lakewood.
-Así es
-En esos carros-señalando tres carros que se encontraban al lado izquierdo-llevarán sus pertenencias a Lakewood, mientras que los demás serán para transportarlos a ustedes. La forma como deseen subir es decisión suya. Una cosa más nosotros no somos simples chóferes...también somos guardaespaldas.
-En serio-habló Zunmy sorprendida-valla parece que estaremos bien protegidos.

Conforme se acercaban al Hogar de Pony el corazón de Candy palpitaba por la emoción de ver a sus madres. Iba a ver a los niños y eso la ponía de muy buen humor.

-Deben estar grandes-decía sonriendo-Jhon, Jimy me van a atacar con sus preguntas.
-Pero van a entenderte-contestó Caroline tomándole la mano.
*****
-Señorita Pony porque nos ha hecho levantarnos tan temprano-hablaba Jhon bostezando.
-Hoy recibiremos una visita muy importante-dijo sirviéndole un vaso de leche-todos deben estar bien limpios, no deben ensuciarse.
-Como vamos a ensuciarnos si aún es muy temprano para salir a jugar-se quejó una niña mientras María la peinaba.
-Ni si quiera cuando viene el señor Andrew o los que quieren adoptar niños nos hace estar listos a esta hora...miren que recién está saliendo el sol.
-Sí-dijeron los niños cruzando sus brazos.
-Tenemos sueño...queremos dormir...es muy temprano para estar despiertos-se quejaban
-Ya dejen de quejarse que cuando vean quien va a venir se pondrán muy contentos-dijo Pony.
-Señorita allí viene Jimy-habló un niño mirando por la ventana-aunque no está tan claro estoy seguro que es él por la manera como cabalga.
-Miren atrás vienen unos carros-dijo Jhon-
-Son bastantes-dijeron los demás niños amontonándose a la ventana.
-María miró a Pony -niños arreglen su ropa...
-Si ya estamos bien-se quejaron.
-Entonces salgamos de forma ordenada...¡sin correr! 
-Sin Hermana María-se sorprendieron por escuchar un grito de ella.
-Hermana maría, Señorita Pony buenos días-saludó Jimy bajando del caballo-aquí estoy tal como lo pidieron-se sacó su sombrero.
-Jimy has visto todos los carros -habló Jhon señalándolos-mira todos vienen hacia acá.
-¿Por qué tanto misterio?-les preguntó a las mujeres-
-Muy pronto lo sabrán-contestó Pony mirando a los carros acercarse, sintiendo que su corazón no resistiría la emoción.
*****
-Candy hay bastantes niños en la puerta-como de costumbre Yumi había sacado la cabeza por la ventana-y allí están la Señorita Pony y la Hermana María.
-Ya estamos llegando-dijo arreglando su vestido-ya puedo verlos.

Los carros se fueron estacionando uno tras otro, los chóferes se bajaron para poder abrir la puerta. La expectación crecía, los niños deseaban saber quienes eran sus extraños visitantes, las maestras deseaban volver a ver a su pequeña junto con su nueva familia y Candy quería ver a sus amigos. Las puertas se abrieron y del carro bajaron muchas chicas rubias, acompañadas de hombres vestidos de manera elegante.  Los ojos curiosos de los pequeños las miraban tratando de descubrir quienes reanexas personas hasta que se encontraron con un rostro familiar.

-¡¡Candy!!, ¡¡Candy!!-gritaron los niños y corrieron a abrazarla-¡¡Candy!!, ¡¡Candy!!
-Niños-habló la rubia corriendo al encuentro de sus amigos-
-¡¡Candy!!-se unieron todos en un gran abrazo.
-Volviste-dijo Jimy con los ojos rojos-jefe volviste-aún no lo podía creer
-Si hubiera sabido que ibas a venir no me hubiera quejado tanto-hablaba Jhon un poco avergonzado.
-Mírense, Jimy, Jhon ya son todos unos hombres...imagino que han estado ayudando a la señorita Pony, la Hermana María y el señor Cartwrigth-les retó mirándolos muy seria.
-jejeje jefe no va a saludar a la señorita Pony y a la hermana María-dijo Jimy sonrojado de que lo riñan delante de todos.
-Si jefe, ellas han estado muy preocupadas por ti-agregó Jhon igual de avergonzado.
-Señorita Pony, Hermana María-entre lágrimas y risas abrazaba a su madres-que gusto verlas se ven muy buenas simpáticas, están muy bonitas...se han esmerado mucho en su vestimenta-decía guiñándoles el ojo provocando que las mujeres se pongan coloradas.
-Candy que cosas dices-dijo María apenada-me alegra mucho saber que han llegado con bien, no sabes la angustia que he tenido cuando me contaste todo lo que les había pasado y...
-Mi niña es un placer tenerte con nosotros-interrumpió Pony porque no quería causarle preocupación, suficiente iba a tener con encontrase luego a Albert-señores Dingman bienvenidos a nuestro humilde hogar-dijo inclinando la cabeza-niños saluden.
-Buenos días-dijeron en coro.
-¿Quiénes son ellos?-preguntó Jimy a Jhon en voz bajita-mira ella se parece a Candy-señalando a Yumi.
-Es cierto pero no sé quienes son... no serán mafiosos, talvez por eso vienen con guardaespaldas.
-¡¡Niños silencio!!-los riñó la Hermana María-
-Lo sentimos-dijeron avergonzados.
-Ya que preguntan quienes son-habló Candy parándose al lado de los Dingman-les diré que ellos son mi familia-todos los niños abrieron al boca en señal de sorpresa-ellos son mis abuelitos Jharen y Zunmy; mis hermanas Camila y Caroline; mis primas Dayana, Dayumi, Damaris y Yumi.
-¿De verdad jefe?-preguntó Jimy sorprendido-“Por eso Candy se fue, porque había encontrado a su familia, ¿acaso ya no querrá estar con nosotros? No creo porque sino no hubiera regresado”-Jefe allí está Clin-recién salía del auto porque se había quedado dormido-Cuando nos fuimos al rancho Steve...tú viniste...tú fuiste la que se lo llevó.
-Si Jimy-habló Candy un poco nerviosa porque no le gustaba la mirada seria que tenía-
-Porqué no te quedaste.
-En ese momento no podía quedarme por mucho tiempo...no saben cuanto los he extrañado no ha habido momento en que no pensé en ustedes...
-¡¡Mentira!!-dijo Jimy retrocediendo-si tú nos hubieras querido no te hubieras ido-estaba muy molesto-te fuiste porque encontraste a tu familia y te avergonzaste de nosotros...Mentirosa, siempre te vas y nos abandonas-su voz se entrecortaba con las lágrimas.
-Jimy-dijeron las maestras y Candy
-No me toques-dijo molesto con las lágrimas corriendo por sus mejillas-yo siempre te he querido como mi hermana mayor...pero tú siempre me has abandonado, primero te fuiste a Londres, luego te fuiste a vivir a Chicago y ahora...-no continuó de hablar porque salió corriendo.
-Jimy-los ojos de Candy se llenaron de lágrimas y trató de seguirlo.
-Déjalo Candy-habló Jharen poniendo una mano en su hombro-yo hablaré con él.
-Abuelito es que...yo..él debe saber...
-Lo sé pequeña no te preocupes...los demás entren a la casa porque ya no van a crecer así continúen parados allí afuera-dijo bromeando para aliviar el ambiente.
-Nosotras lo buscaremos-dijo la hermana María.
-Es mejor que converse con un hombre-dijo sonriendo-no se preocupe tengo experiencia, no en vano he visto a estos dolores de cabeza-besó la frente de su esposa y se fue por el camino que había tomado Jimy.
-Entremos-invitó La señorita Pony-tomen asiento por favor.
-¿Candy porque ese niño estaba molesto?-le preguntó Yumi al oído.
-Porque le fallé, es que todos los niños del Hogar somos como hermanos y cuando me fui no me despedí de ellos...ya no los volví a ver por eso está molesto-trataba de no llorar delante de la pequeña-piensa que ya no lo quiero, pero no es así para mí ellos son como mis hermanos.
-Si algún día te vas, prométeme que me vas a avisar-pidió preocupada.
-Yumi-dijo conmovida-te lo prometo.
******
­-¿En dónde se habrá metido?-preguntaba Jharen mientras buscaba a Jimy-olvidé que no conozco esta zona...umm haber ahora que hago-se paró en medio de muchos árboles-ya sé trataré de buscar un rastro....oigo un sollozo-conforme caminaba el sollozo se hacía más fuerte-allí está-miró a Jimy que golpeaba un árbol muy afligido.
-Ella se fue-decía llorando-nos abandonó...ya no le importamos....mi jefe ya no nos quiere.
-Candy los quiere mucho-Jharen estaba parado a su lado-no había día que no hablara de ustedes-al oír su voz Jimy levantó la mirada pero miró en dirección opuesta para que no vea sus ojos llorosos-por medio de ella aprendí muchas sobre ti...no te importa si me siento ¿verdad?-se sentó apoyando su espalda contra el tronco-a mi edad me cansó más rápido...acompáñame-Jimy no le hizo caso-como quieras, te decía que Candy si se preocupa por ustedes, todos los días nos contaba muchas cosas sobre el Hogar, yo sé que tú eres hijo adoptivo del señor Cartwrigth, Candy dice que eres muy hábil con el lazo y que te admira mucho porque siempre has ayudado al Hogar, me contó que tú traías la leche para los niños-al oírlo Jimy se sentó a su lado-eso es una labor muy noble...Hay veces que tenemos que tomar decisiones que no nos gustan, Candy no se fue por voluntad propia, ella tuvo que irse porque las circunstancias así lo decidieron, fue en ese viaje que nos encontró...En el tiempo que Candy ha estado lejos no ha tenido una vida fácil, ella no lo demuestra pero carga por dentro un dolor muy grande...al conocernos se enteró que sus padres perdieron la vida y ahora hemos venido porque hay personas malas que nos quieren matar...¿cómo crees que ella se siente ante tu recibimiento?
-...
-No crees que se siente muy triste...que su hermano la trate mal, porque ella dice que tú eres su hermano, para Candy todos los niños son sus hermanos.
-Yo...yo no lo sabía, sólo estaba pensando en mi mismo-decía llorando-yo la quiero mucho.
-Entonces vamos a verla-se levantó y le dio la mano-estoy seguro que nos debe estar esperando.
-Yo no voy...estoy avergonzad-dijo con la cabeza gacha-Candy debe estar molesta conmigo
-Dudo mucho que esté feliz pero lo que si sé es que está preocupada por ti...créeme...vamos
******
-Nosotras le ayudamos a servir-dijo Caroline ayudando a servir el desayuno-umm esto huele rico.
-La leche es fresquita-decía Jhon muy orgulloso-nosotros mismos lo sacamos de la vaca.
-¿Y no le duele?-preguntó curiosa Yumi-¿no se molesta?
-No...ella está acostumbrada y le gusta ayudarnos-contestó Jhon.
-¿Y no se ofende?-preguntó ocasionando la risa entre todos.
-La puerta se abrió y Jharen entraba con Jimy
-Jefe-habló y llegó corriendo a abrazar a Candy por la cintura-perdóneme jefe lo siento mucho...yo te quiero-decía entre sollozos-perdóname.
-Jimy-dijo Candy llorando-no tengo nada que perdonarte, tienes razón al molestarte porque me fui...pero créeme que no hubo día que no pensará en ti y en todos los niños...ahora ya no llores que no me gusta verte llorar-se separó y le secó las lágrimas-te ves mejor cuando sonríes...
-¿Por qué te dicen jefe?-preguntó Didier muy curioso.
-Eh...jejeje...bueno-decía Candy jugando con los dedos-es que yo...
-Vamos Princesa cuenta ya-pidió Damaris.
-¿¿Princesa??...jajaja-reía Jhon-¿¿¿Candy es un princesa?? Aunque si te ves como una princesa.
-Ya...me van hacer avergonzar...me dicen jefe porque soy la hermana mayor de ellos.
-Ahhh-dijeron riendo.
-Y nosotros le decimos Princesa...bueno es una larga historia en resumen es por una anécdota que le pasó a Candy-dijo Camila-bien ahora que ya sabemos todo ¡¡¡A COMER!!!
-Aprovechando que sus hermanas y primas jugaban con los niños Candy subió al Padre árbol-Regresé-dijo sentada en su rama favorita-prometí que lo haría y aquí estoy, me siento feliz al haber visto a mis amigos pero tengo miedo...miedo de no poder ocultar mis sentimientos y echarlo todo a perder...no quiero ser un estorbo en su relación. Quisiera regresarme a San Francisco pero ya no huiré más...seré como las rosas.

Los niños congeniaron bien con todos los Dingman no en vano eran familia de Candy y tenían las mismas manías y gustos. Se divirtieron mucho haciendo competencias y juegos así que quedaron en que ellos irían a verlos a Lakewood. Después de eso partieron a Lakewood. Mientras se acercaban a su destino en corazón de Candy bailaba como loco y recordaba todos los momentos vividos en ese lugar.
A pesar de que ya era muy noche podían oler el perfume de las rosas. Al bajar del carro Candy se dirigió hacia el jardín para oler mejor el aroma de las rosas.
-Ya estoy aquí-se dijo así misma-regresé-sin poder contener las lágrimas.
-Bienvenidos-habló el mayordomo-por favor entren-tenía una lámpara en la mano.
-La voz le parecía familiar pero al entrar a la casa pudo ver mejo-¡¡Edison!!
-Candy-dijo abriendo bien los ojos-eres tú-la abrazó muy fuerte-Que alegría...mi niña-sin soltarla.
-¿¿Candy?? -los demás sirvientes entraron a tropel para saludarla.
-¿Pero qué hacen aquí?-preguntó abrazando a Dora.
-Vaya parece que ya no nos quiere ver-contestó Juan haciendo un puchero.
-jajajaja no es eso, sólo que me extrañó pensé encontrarlos en Chicago no aquí
-Quisimos probar el aire del campo-contestó el mayordomo nervioso-pero dinos cómo es que....
-Ellos son mi familia, encontré a mi verdadera familia-decía presentándoselos-hemos venido por razones de fuerza mayor que ya les contaré mañana con calma-les guiñó el ojo.
-¿¿Doroty??-dijo Lucy-amiga-le dio un efusivo abrazo
-Hola que tal-saludó la doncella sonriendo.
-Entonces tú...tu mamá...tu y Candy...el  matrimonio-hablaba Dora uniendo las ideas.
-Yo sabía que Candy iba a partir así que me pidieron que me fuera antes para acompañarla.
-La señora Elroy-dijeron los sirvientes.
-Sí-contestó Candy-ella me ayudó a irme.
-Oh por Dios señores perdónenme, deben estar cansados, hemos preparado sus cuartos-dijo Edison poniéndose serio-Candy dormirás en tus mismo cuarto...no hemos movido ni una sola cosa.
-Gracias-contestó mientras todos los sirvientes la acompañaban a su cuarto y le deseaban buenas noches.
*****
-Cómo crees que reaccione el señor Andrew al verla-preguntó Zunmy peinando su cabellera.
-Se sorprenderá mucho...me preocupa que piense que le he mentido. Aunque se nota que es un hombre razonable y confío en que por lo menos me dará al oportunidad de hablar...La última vez que estuvo en San Francisco  se quería regresar rápido porque quería ver a Candy, se notaba en sus ojos que la quería mucho por la manera como hablaba...él la amaba mucho...ahora no sé como van se van a poner las cosas.
-Saldrán bien-dijo tomando sus manos-confía en mí.
*****
-¿Me pellizcas el brazo?-pidió Juan-es que aún me parece que estoy soñando. Candy ha vuelto y ha traído a su familia consigo...y yo que me quejaba porque los señores no se aparecían...¿creen que el señor Andrew lo sepa?
-Eso es lo extraño-contestó Dora-si lo hubiera sabido nos debía haber dicho algo...todo es confuso
-Esperemos que Candy nos cuente todo-dijo Edison-aunque dudo mucho que hoy podré dormir.
-Únete al club-reía Lucy-saben lo que a mí me extraña son todos los guardaespaldas con los que han venido, Candy no es de las personas que acostumbre andar vigilada.
-A mí también me preocupa eso-asintió Dora-habrá que esperar para entender todo...Todas las señoritas se parecen a Candy...también los señores Dingman.
-Por eso son su familia-contestó Lucy-quiero saber como los encontró.
-Repito hay que esperar a que ella nos cuente todo-repitió Edison
*****
-Buenas noches mi amor-corrió Betsabeth a abrazarlo-regresaste.
-Buenas noches-saludó recibiendo un beso en los labios-Tía, Archie, Anny me alegro verlos.
-Betsabeth percibió que algo había pasado porque lo sintió más lejano que de costumbre-Que tal te fue-lo cogió del brazo para entrar a la casa.
-Los negocios fueron un éxito...mañana iremos a Lakewood-se sentó en el sillón.
-Las cosas ya están listas-habló Archie-ya queremos tomarnos unas vacaciones-puso la mano en el vientre de su esposa-imagino que los Dingman ya están instalados-Elroy se puso nerviosa.
-Eso espero...Les pediré un favor especial, traten de hacer su estancia agradable, ellos han venido a Chicago para proteger su vida porque en San Francisco han sufrido muchos atentados. El señor Jharen ha venido con su esposa, un sobrino y sus siete nietas, de las cuales sólo conozco a 5 pero cuando conozcan a la más pequeña, estoy seguro que se van a sorprender.
-No te preocupes mi amor-dijo Betsabeth-haremos que sientan en casa
-“No sabes la sorpresa que te llevarás”-pensó Elroy.

A pesar de que estaba emocionada por haber regresado a su casa se quedó dormida en cuanto se acostó en la cama. Había sido un viaje muy largo y debía reponer energías. Los rayos del sol se filtraron por su ventana y la despertaron. De un brinco salió de su cama para abrir las ventanas.

-Ya amaneció-“No sé cuando pero muy pronto te veré, mi corazón lo dice”-Es un hermoso día.
-Maravilloso-agregaron las chicas entrando a tropel.
-En esta casa no hay con quien conversar todos están dormidos-se quejó Damaris.
-Hasta los sirvientes se desvelaron esperándonos... Yo quiero cabalgar-dijo Yumi.
-Es una buena idea-asintió Candy-yo sé donde están las cosas para arreglar los caballos...hay que dar una vuelta antes de tomar desayuno...pero primero se poner ropa adecuada.
-Si jefe-salieron riendo del cuarto.
-¿Cómo estás?-preguntó Doroty.
-No voy a negar que estoy nerviosa, en cualquier momento él va a venir pero creo que sobreviviré
-¿Me dejas acompañarte a cabalgar? sino jamás estrenaré la ropa que me has regalado.
-jajaja si tú ni ibas yo tampoco lo hacía-le guiñó el ojo.
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-¿Tía Elroy no viene con nosotros? -preguntó Albert en la puerta del carro.
-Vayan siguiendo los alcanzaré allá-dijo despidiéndolos-“Quiero hacer mi entrada triunfal”
-Pero no se tarde-agregó Archie.
-Albert porque la más pequeña de los Dingman nos va a sorprender-preguntó Anny.
-Si le digo no tiene gracia-contestó Albert alejándose de la mansión-¿verdad Pupee?
*****
-Han dejado una nota diciendo que van a cabalgar antes de desayunar- dijo Didier sentándose a la mesa-
-Debí imaginarlo-contestó Jharen-bueno hay que esperarlas.
-Mi cielo...me parece o escucho que se acerca un auto.
-Ya vienen-habló levantándose de la silla-vamos tenemos que recibirlos-Jharen tomó la mano de su esposa para esperar a que los Andrew llegaran.
-Los autos se estacionaron y Albert salió primero para ayudar a bajar a Betsabeth
-Esa es la bruja-pensó Didier en voz alta recibiendo un pellizco de Zunmy-Auch tía, sólo digo la verdad.
-Señor Andrew un placer-saludó Jharen-le agradezco infinitamente lo que ha hecho por mí y mi familia-“En especial por el cuidado de Candy”.
-No tiene que agradecerme de nada y como estamos entre amigos, llámeme William,
-Lo mismo digo, llámeme Jharen.
-Les presento a mi familia...Betsabeth, mi sobrino Archie y su esposa Anny, a George y a Pupee ya los conocen, dentro de un momento llegará mi tía.
-Un placer-dijeron saludándose entre ellos.
-
Mis nietas salieron a  cabalgar, aunque ya no demoran en venir-se escucharon las risas de las chicas-parece que ya llegaron.

Las chicas regresaban riendo porque Damaris se había caído sobre el heno por andar distraída. En realidad sólo se vistieron para montar pero no habían cabalgado porque se entretuvieron admirando a  los caballos, al darse cuanta de la hora y de que debían estar puntualmente para el desayuno regresaron.

-¿Y esos carros?-preguntó Caroline-¿irán a salir?
-Creo que han llegado-contestó Dayana mientras se acercaban y divisaban mejor.
-Es él-dijo Candy sintiendo que su corazón se iba a salir, el momento había llegado, iba a volver a ver a Albert frente a frente sin que nadie la ayudase a escapar.

Lo vio allí conversando con su familia, Betsabeth estaba a su lado. Pero su mirada se clavó en él que ni siquiera se fijó quienes más lo acompañaban.

-¿Estás bien?-preguntaron todas.
-Sí-dijo con el corazón en las manos, sintiendo que sus piernas flaqueaban.
-Aquí están-dijo Jharen muy nervioso-les presento a mis nietas...
-Hola-se acercó Yumi a darle la mano a Albert-ya nos conocemos...Una mofeta-dijo abrazándola.

En cuanto Pupee la vio la confundió con Candy así que bajó del hombro de albert para saludarla. Archie y Anny estaban sorprendidos por el parecido pues era como si estuvieran viendo a su amiga. Un sexto sentido de Betsabeth despertó y esas chicas no le agradaron para nada. Las chicas habían hecho como una barrera dejando a Candy y Doroty atrás. Jharen siguió con las presentaciones hasta llegar a Candy. Candy tenía a Clin en las manos pero al escuchar que le tocaba su turno lo soltó. El animalito corrió a encontrarse con Pupee.

-Clin-dijeron asombrados mientras veían que Clin y Pupee se abrazaban en un saludo.
-Mi última nieta-habló Jharen sudando frío.

Las chicas se abrieron y le dieron paso a Candy. En vista de que estaban asombrados mirando a Clin, lo primero que vieron fueron unas botas de montar.
“Jarerc Aldry”…Judith Oviedo
... Jarerc_jk@hotmail.com

“Por Siempre Albert mi príncipe y mi gran amor”