La anciana mujer estaba renegando porque Betsabeth no se
esforzaba en aprender, bueno renegaba para lograr aburrirla, al escuchar que
alguien entraba levantó la vista.
-No quiero
interrupciones....¿Candy?
-Tía Elroy buenas tardes-saludó haciendo una
reverencia viendo de reojo que Elroy estaba con Betsabeth-señorita
Betsabeth-la saludó de la misma forma-perdone no quise
interrumpir.
-Tú nunca interrumpes querida-respondió
sonriendo.
En el escritorio estaba Betsabeth sentada con varios
libros a su alrededor, frente a ella estaba Elroy, sosteniendo en sus manos un
señalador. Habían colocado una pequeña pizarra y en ella se notaba los nombres
de los integrantes mayores de la familia Aldry escritos con la letra de
Elroy.
-¿En dónde está William?-pregunto Elroy atrayendo la
atención de rubia.
-Supongo que en el trabajo-respondió ofreciendo una
sonrisa para no demostrar que ese nombre le causaba dolor, además estaba
sorprendida por la pregunta ya que ella había estado fuera de casa.
-¿En
el trabajo? Se suponía que vendría contigo, en la mañana partió al Hogar de Pony
para recogerte, ¿de dónde vienes?-preguntó asustada al fijarse en las
ojeras que tenía.
-Lo mismo quiero saber-se escuchó una voz a su
espalda.
-Candy se quedó sin saber que hacer, no pensó que él la iba
ir a recoger-Buenas tardes-lo único que se le ocurrió fue hacer una
reverencia ofreciendo un saludo.
-Se puede saber en dónde has estado
desde el día de ayer-preguntó muy serio acercándose a ella.
-¿Desde
Ayer?-habló Elroy asustada.
-Si tía, la hermana María dice que ayer
salió del Hogar de Pony, además la señorita Pony no está delicada de
salud.
-Candy ¿nos has mentido?-muy sorprendida, Betsabeth se sentía
demás.
-Claro que no-respondió molesta porque la tomen de
mentirosa-La señorita Pony si ha estado enferma-mirando a Elroy y dándole
la espalda a Albert-
-Entonces cómo explicas que cuando llegué la
encontré ordenando unos pedazos de leña, una persona enferma no hace eso-dijo
muy serio y molesto porque ella le había dado la espalda-
-Tom no me dijo
que es lo que tenía, sólo dijo que estaba enferma, cuando llegué me enteré que
había sido un leve resfriado y que ya se había recuperado.
-Eso no explica en
dónde has estado, he hecho un largo viaje para poder traerte y me doy con la
sorpresa de que tú no estás, encima que has salido desde el día de ayer no has
venido a dormir a la casa-estaba levantando la voz-eres una chica muy
caprichosa crees que puedes...
-Yo no pedí que me fueran a
recoger-interrumpió enfrentándolo con la mirada-yo le dije al chofer que
iba a venir sola-muy molesta porque él le había dicho caprichosa.
-¿Y
en dónde has estado desde ayer?-preguntó Elroy tomándole la mano para que la
mire a ella en lugar de Albert.
-En el hospital-calmándose porque no
quería hacer un espectáculo frente a Betsabeth-Tom y su padre debían venir
al hospital a recoger unos análisis así que me trajeron. Cuando llegué al
hospital no había quien ocupe ese turno por eso me quedé y no ha llegado quien
pueda reemplazarme hasta ahora. Han enviado enfermeras a la frontera con México
y a la guerra. En total han sido treinta las que se han ido y aún no
consiguen un reemplazo....Pupee tuvo que esconderse en un árbol
para que no la descubran...si no me crees puede ir a preguntar al hospital para
comprobar que no estoy mintiendo -mirando muy molesta a Albert-“Cómo puede
desconfiar de mí”-yo no oculto la verdad-finalizó haciéndolo sentir mal,
Betsabeth agachó la mirada-si me disculpan me voy a mi habitación porque no
he dormido durante un día atendiendo a los pacientes...permiso-salió molesta
de la habitación sin mirarlo.
-Te llevaré tu comida-dijo Elroy
saliendo tras de ella-cuando debes hablar no dices nada y cuando no debes lo
haces muy mal-le dijo parándose a su lado en voz baja para que Betsabeth no
pueda escucharlo- no debiste haberla tratado así, sabes perfectamente que
Candy es incapaz de mentir...o de ocultar las cosas-salió sin esperar
respuesta.
Betsabeth se había quedado sorprendida por la manera de
comportarse de Albert, jamás lo había visto así. Se notaba molesto, preocupado y
todo por Candy. Los celos empezaban a crecer en su interior.
Albert se sintió
como el más grande de los tontos por su actitud, pero había estado muy
preocupado. Al saber que Candy había salido desde el día de ayer había temido lo
peor. Por venir preocupado por ella estuvo a punto de chocarse contra un auto
que venía en dirección contraria. La culpa lo estaba atormentado porque había
tratado mal a la persona que mas amaba. Cuando Candy regresó a mirarlo, para
responderle, se dio cuenta de las grande ojeras que tenía, como pudo dudar de
ella si ella nunca mentía. Levantó la mirada y se encontró con la de
Betsabeth.
-Voy a cambiarme para la cena-Albert no se había movido
de su sitio así que estaba más cerca de la puerta.
Candy entró corriendo
al baño de su cuarto para poder llorar. Se sentía muy infeliz porque él le había
levantado la voz. Nunca lo había visto tan enojado y le había dicho que era una
caprichosa. Las lágrimas corrían sin control, sosteniéndose del lavador de
manos.
-Candy estás allí.
-Sí tía Elroy-lavándose la
cara para borrar sus lágrimas-en un momento salgo...si tía en que puedo
ayudarla-saliendo del baño.
-Quería saber como estabas...sé que
William y tú jamás habían discutido...
-Estoy bien-le ofreció una sonrisa
muerta-todos tenemos malos días-sentándose en la cama.
-Él estaba
preocupado por ti, eres muy especial para él...aunque se excedió un
poco.
-Estoy bien...sólo quiero dormir.
-Muy bien hija, ordenaré que
traigan tu comida.
-No tengo hambre...sólo quiero dormir...por favor...estoy
muy cansada,-pedía suplicante.
-Que descanses-salió del
cuarto.
*****
-¿En dónde está Candy?-preguntó Archie-se ha
quedado en el hogar de Pony-mirando a Albert-¿la señorita Pony está muy
grave?
-La señorita Pony está bien, sólo ha tenido un resfriado leve. Candy
está descansando en su cuarto...ella ha estado desde el día de ayer en el
hospital y se ha desvelado atendiendo a los enfermos-mirando muy seria a
Albert-no ha dormido en todo el día por cumplir con su trabajo, tu prima
tiene un alto sentido del deber y responsabilidad, ella no se queja
fácilmente-mirando a Betsabeth porque horas anteriores se había mostrado muy
aburrida en las clases que Elroy le estaba dando-es muy
trabajadora.
-¿Quiere decir que ha estado todo el día sin dormir?
-Así es,
recién a las cinco de la tarde ha regresado a la casa..teniendo un mal
recibimiento...con su permiso iré a descansar ha sido un día muy
estresado.
-Prosiga-dijo Albert sintiendo que la conciencia le remordía a
más no poder.
-A qué se refiere la tía Elroy con que Candy ha tenido un
mal recibimiento-le preguntó a Albert llevándose un pedazo de pan a la
boca.
-....es un mal entendido...yo también me retiro...no tengo
hambre.
-Pero...
-Hablaremos mañana.
-Qué descanses-le dijo
la chica al ver que no se despedía de ella.
-Gracias-recordando su
presencia.
-Debe estar cansado por el viaje...¿verdad George que el Hogar
de Pony está retirado?-lo excusó Archie.
-EH...sí, es un viaje muy
largo...la poca costumbre de manejar grandes distancias.
-Por respuesta
Betsabeth sólo les ofreció una sonrisa-“Él está así por qué ha discutido con
ella...pero no me dejaré vencer fácilmente, él es lo único que me queda.”
-Buenas tardes señorita-le preguntó a
la recepcionista-se encuentra Candy White Aldry.
-¿Quién la busca?-Ya
había recibido orden de la jefa de enfermeras de no dar información de ella a
cualquiera.
-Me llamo William Aldry y soy su tutor,
-Ah, bueno siendo
así, se acaba de ir.
-¿Se fue?-sorprendido- ¿con quién?
-No lo sé
señor.
-¿Ayer se quedó en el turno de la noche?
-Sí
señor.
-Gracias-“¿A donde se habrá ido?”-pensaba subiendo a su
carro-“¿Se habrá ido a la casa? No creo pero dónde más puedo
buscarla...seguro debe estar enseñándole a Betsabeth”-llegó a su casa y lo
primero que hizo fue entrar a la biblioteca esperando que esté con Betsabeth
pero la encontró sola.
-Hola mi amor-se acercó corriendo a
saludarlo-has venido temprano.
-Sí, ¿y Candy?
-“Otra vez
ella, ni si quiera pregunta como estoy”-Acaba de salir, me vino a decir que
hoy no podríamos estudiar, así que voy a estudiar por mi cuenta-sentándose en
su escritorio.
-¿Salió sola?-sintiendo celos.
-No lo sé-“Ni
si quiera disimula su interés por ella ”-se llevó a Pupee.
-¿A
Pupee?
-Desde que entró a la biblioteca para decirme que no íbamos a estudiar
Pupee se le apegó y no quiso soltarse de ella.
-mmm. ... ¿quieres ir a
cenar?
-Sí-muy entusiasmada-iré a cambiarme, voy a estrenar los
vestidos que me compró tu tía-salió corriendo a cambiarse.
- “Ya había
reservado una mesa para ir a cenar con Candy, ¿en dónde estarás pequeña? Quiero
conversar contigo y aclarar todo, aunque Betsabeth ya te contó como ha sido
nuestro noviazgo yo quiero hablar contigo”
-Ya estoy
lista.
-Vamos-ofreciéndole el brazo pero pensando en
Candy.
-Si-“Ni si quiera se ha fijado en mi vestido”-tu tía me ha
comprado varios vestidos.
-....
-¿Albert me estás
escuchando?-deteniendo le paso.
-Eh, perdona me distraje..¿qué
decías?
-No nada-respondió muy triste-“No puede darme por vencida, es
conmigo con quien está comprometida”-trataba de animarse.
En el trayecto
Albert condujo y no dijo nada, sólo iba pensando en los probables lugares en los
que pueda estar su pequeña. Sin muchos ánimos abrió la puerta para que Betsabeth
pueda bailar ofreciendo una sonrisa,
-No es muy fino pero es muy
acogedor.
-Es un lugar muy lindo-trató de hacer conversación-¿siempre
venías a este lugar con Candy?-preguntó llegando a su
mesa.
-Sí..-trató de decir algo porque notó los celos en su
voz.
-Lo imaginaba por eso ella está allá-señalando a unas mesas
adelante-pero no logro ver bien quien es su acompañante...me ayudas con la
silla-preguntó al ver que Albert se había quedado petrificado.
-Oh
sí-la ayudó y se sentó en su silla para poder ver mejor-está con
Steve.
-Es muy mayor-habló con doble sentido.
-Es el papá de un
amigo de ella.
-¿El joven que se acerca a saludarla.?
Candy reía
alegremente porque Steve estaba nervioso por la presencia de
Pupee.
-¿Esa mofeta nunca se aparta de ti? Que extraña manera tienen
los ricos para proteger a su familia, si quieren cuidarte deben comprarte
un perro...aunque ella te protegerá espantando con su olor.
-jajaja
Pupee es mi amiga, es la mascota de William.
-¿Qué William?-preguntó el
hombre confundido.
-Mi tutor…. Albert-tuvo que agregar para que
la pueda entender.
-Ah no sabía que también se llamaba William
-tomando un poco del Whisky que le habían servido-por fin se digna en
aparecer.
-Lamento el retraso-Tom se acercó.
-Pensamos que ya no
ibas a venir-respondió su padre.
-Hola Candy-besando su
mejilla-a ti ya te conozco-dirigiéndose a su padre-me he perdido por
eso no vine a tiempo-sentándose al lado de
Candy.
-jajaja-reían Candy y Steve, pero Candy sentía que
alguien la miraba.
-Hola Pupee-la mofeta se subió en su hombro y no
se bajó de allí.
-¿Te comunicaste con Patty?-le preguntó
Candy.
-Todas la semanas-respondió Steve-como nunca he visto a mi
hijo tan preocupado por tener una buena ortografía...para enviar una carta la
escribe como diez veces.
-jajaja
-No se burlen de mí-dijo sintiéndose
avergonzado.
-jajaja umm parece que habrá una boda seguida-le guiñó el
ojo y le dio un leve codazo.
-Eh...no sólo somos amigos....ella es muy
culta y yo sólo soy un simple ranchero.
-No digas eso-le dijo Candy
tomando su mano-Patty es una excelente persona, a ella no le importa
la posición social de las personas.
-¿Lo dices por el señor Aldry?-dijo
picaramente.
-¿Qué?...él está de novio-respondió
apenadamente.
-Lo siento Candy-dijo pasando su brazo por sus
hombros-no lo sabía.
-No te preocupes-regresó a mirarlo quedando muy
cerca-estoy bien-sonrió
-Si tú lo dices te creo-tocándole la
nariz sin sacar su brazo.
-Pero tú no te libras, aún no me has dicho que
respondió Patty, ¿va a venir?
-Me ha escrito pero no dice nada sobre el
matrimonio de Anny-Candy se puso triste al oírlo.
-No te preocupes
seguro en estos días volverá a escribirle y allí debe decir algo, nunca deja de
escribirle-seguía bromeando Steve haciendo sonrojar a su hijo.
Desde
el otro extremo Albert trataba de ocultar los celos.
-¿El chico que
la saludado es su amigo?-preguntó Betsabeth viendo que novio no dejaba de
mirar a su mesa.
-Sí, se llama Tom y crecieron juntos en el hogar de
Pony.
-Parece que Pupee encontró un nuevo amigo-viendo que el animalito
se subía a su hombro-debe ser un bueno chico para que Pupee se de con
él.
-“Miren pues a mi mejor amiga traicionándome”-pensaba en son de
broma
-Es joven...hacen una linda pareja.
-Albert cerró los puños
al ver que él le puso el brazo por los hombros, peor fue cuando le tocó la
nariz-“Pero quién se cree que es él, como....que estoy diciendo si yo estoy
comprometido”-al recordar a Betsabeth dejó de mirarlos-¿qué vas
a pedir?-preguntó cambiando de tema.
Candy pasó una velada hermosa en
compañía de sus amigos, rieron y se divirtieron mucho. Lamentablemente nuestro
príncipe no la pasó muy bien pues los celos estaban carcomiendo por dentro.
Salió con Betsabeth antes de que Candy se retirara y esperó despierto hasta su
llegada y se limitó a verla entrar desde las sombras.
Al tercer día Candy
estaba sentada en el jardín hablando con las rosas, porque Betsabeth estaba
mostrándole a Elroy lo que había aprendido, cuando alguien puso una mano en su
hombro.
-Ay-gritó asustada, se levantó y dejó caer una
rosa.
-No grites que no soy sordo-respondió Albert recogiendo la
rosa-toma.
-Gracias-le quitó la rosa apresuradamente
-No hay de
que-mirándola a los ojos pero ella desvió la mirada-yo quiero pedirte
disculpas por la forma como te traté...
-No te preocupes-mirando su reloj
de pulsera-todos tenemos un mal día-miraba al portón como si esperara
alguien.
-¿Esperas a alguien?-preguntó celoso al ver que no dejaba de
mirar al portón
-Señorita acaba de llegar-informó el mayordomo
acercándose a ellos.
-Gracias..en otro momento conversamos William-le
hizo una reverencia y se fue.
-¿Por qué me has llamado
William?-tomándole del brazo.
-Ese es tu nombre-respondió temblando
al sentir su contacto.
-Sí, pero tú nunca me habías llamado así.
-La
tía Elroy le ha prohibido a Betsabeth que te llame así, si ella es tu-...novia y
no puede llamarte así, mucho menos yo-diciendo esto se alejó lo más rápido
que pudo.
-“Es que tú eres diferente”-pensó.
Albert se quedó con las
ganas de saber quien había venido a ver a Candy, así que caminó oculto entre las
plantas para poder verlo. Y lo que vio no le gusto para
nada.
-Tom, Tom-se acercó Candy gritando.
-Tom mostró
que en su bolsillo llevaba una carta pero Albert no vio el gesto-Hola
Candy.
-Lo conseguiste-abrazándolo, y el asintió-por eso te
quiero-besó su mejilla ignorando que Albert apretaba el tallo de las rosa con
cólera, sin importar que las espinas se claven en sus
manos.
-Vamos-dijo abriendo la puerta de un carro.
-¿Y
eso?-preguntó Candy sorprendida.
-Es mío lo acabo de
comprar-respondió muy orgulloso.
-Está lindo-subiendo al
auto-me dejarás manejarlo.
-umm si dejas de subir a los árboles por un
mes lo harás.
-...Eso no es justo sabes que siempre subo a los
árboles-cruzando los brazos en son de queja.
-jajaja no te pongas así,
es un trato justo.
-Está bien tienes mi palabra-levantando la mano
derecha para hacer una promesa.
-Confío en ti-arrancó el carro dejando
a Albert muerto por los celos,
-¿Qué dice Patty?-preguntó Candy
mientras el carro se alejaba de la mansión.
-Que va a venir para el
matrimonio.
-Eso es maravilloso-abrazándolo.
-Tranquilízate, sino
nos vamos a chocar-trató de apartarla.
-Lo siento-respondió
apenada-¿la vas a ir a recoger?
-Sí, te encontraremos en al
capilla.
-Anny estará muy contenta de verla, yo también...hace tiempo que no
la veo.
-¿Estás bien?
-Sí-respondió extrañada-¿Por qué lo
preguntas?
-Cuando llegué vi que estabas conversando con el señor
Aldry.
-William sólo estaba saludándome-sonriendo-¿has ido al Hogar de
Pony?-cambió la conversación.
-Ayer estuve allá, todos te envían sus
saludos. Dicen que te verán para el matrimonio.-no siguió tratando de
conversar del tema con ella porque sabía lo testaruda que era.
-Yo
también-respondió sonriendo.
Albert la estuvo esperando en el hospital
pero le dijeron que ese era su día libre y que no llegaría. Fue a su casa a la
hora del almuerzo y le dijeron que había salido con Tom y que regresaría en la
noch. En vista de que Candy no iba a enseñarle a Betsabeth, él tuvo que
hacerlo.
-Betsabeth es todo por hoy-apartando el libro de la
genealogía Aldry.
-Pero aún es temprano-refutó la chica, acercándose
más a él.
-Estoy cansado-levantándose de la silla-aún tengo que
terminar de revisar unos contratos-se acercó a la ventana para ver si Candy
regresaba.
-“No consigo nada obligándolo será mejor que sea paciente
con él”-te entiendo mi amor...nos veremos mañana-le besó la mejilla y se
retiró.
-Gracias-dijo Albert sosteniendo su mano y
sonriendo.
-No hay de que-respondió alejándose de la
biblioteca.
Había una luna hermosa que iluminaba la noche como si fuera
de día. Las horas pasaban y Candy no hacía acto de presencia, ella nunca estaba
sola fuera de la casa pasadas las nueve de la noche. Llegaron las diez y todos
se fueron a dormir pero Albert se quedó en su despacho esperando a que
llegara.
Las diez y veinte y vio que un carro entraba a la mansión. Apagó la
luz de su despacho para que no se diera cuenta de que la estaba esperando. En
silencio esperó a que ella ingresara pero no se escuchaba algún ruido indicando
que había entrado.
Preocupado se acercó a la ventana y la vio sentada en el
jardín. Su respiración se aceleró al verla tan linda, pero algo le llamó la
atención y esto fue que había una lágrima rodando por su mejilla.
Candy había
pasado todo el día con Tom, pero no fueron de paseo sino estuvieron todo el día
en el telégrafo comunicándose con Patty. Ese mismo día, y por ese medio, Tom le
había dicho a Patty que la amaba y al responder ella que sentía lo mismo, él le
había pedido que sea su novia. Candy había sido la más entusiasmada y por ende
la más nerviosa esperando la respuesta de su amiga.
-Por Dios por qué
se demora tanto en responder-decía caminando de un lado a otro en la
oficina.
-Señorita cálmese-le respondió el hombre-es una gran
distancia con la que estamos tratando. Hubiera sido más fácil si se hubieran
comunicado por medio del teléfono.
-Es que ella se encuentra fuera de la
ciudad, en un pueblito alejado y allí lo único que llega es el telégrafo-dijo
Tom igual de nervioso-¿y si dice qué no? ¿si todavía no olvida a Stear?
Aunque él ha muerto ella lo amaba mucho-apretando su sombrero.
-No lo
creo, si ella ha dicho que te ama-se escuchó un ruidito proveniente del
telégrafo-está respondiendo-se acercó corriendo
-¿Qué dice? ¿qué
dice?-preguntó Tom tomándolo de las solapas al recepcionista.
-Si no
me suelta perderé el mensaje.
-Oh lo siento-lo soltó
avergonzado.
-Hay que ser pacientes-tomándole la mano, aunque ella
quería meterse por el telégrafo y llegar a donde Patty y escuchar su respuesta
en vivo.
-Listo el mensaje dice: Acepto, soy muy
feliz.
-¡¡¡Hurra!!!-saltaba emocionada- felicitaciones Tom-se tiró
a abrazarlo pues él estaba sentado sin articular palabra-reacciona
Tom-moviéndolo por los hombros.
-¿Es cierto?, ¿aceptó ser mi
novia?-preguntaba sin poder creer su
felicidad.
-Sí.
-¡¡¡Viva!!!-su sombrero salió volando por los
aires, tomó a Candy de la cintura y le dio vueltas por todo el lugar-Patty
es mi novia-bajó a Candy y abrazó al encargado del telégrafo-ya es mi
novia-decía emocionado.
-Sí señor..pero bájeme que me está faltando la
respiración-suplicó el hombre ante el fuerte abrazo.
-jajaja lo
siento...pero estoy muy emocionado...Candy puedes creerlo-tomándola de las
manos-es mi novia, mi novia-repetía hasta el cansancio.
-Ya
entendí-decía feliz al ver a su hermano tan contento-esto hay que
celebrarlo.
-Sí, vamos te invitó a cenar.
-Un momento, un momento-los
detuvo el hombre-está llegando un nuevo mensaje...dice: Te veré en el
matrimonio de Anny, no les digas nada hasta que llegue.
-Ok, respóndale: Te
esperaré impaciente....Ahora vamos a celebrar-abriendo la puerta.
-¿No
te olvidas de algo?-dijo Candy parada al lado del
recepcionista.
-No...¿de qué?
-De pagar, no le has pagado al
señor.
-¿Por qué no me haces acuerdo?-preguntó avergonzado.
-jajaja
no te molestes que ya te estoy haciendo recordar.
-Muchas gracias-dijo
sacando plata de su bolsillo-muchísimas gracias.
-Gracias a usted
señor-respondió el hombre-“Esta juventud cada vez en más rara, le hubiera
salido más barato escribir una carta.”
Candy estuvo muy feliz celebrando
al lado de Tom, las horas pasaron y ellos no se habían dado cuenta hasta que
vieron que poca gente había por las calles. Mientras estuvo celebrando con él
todas sus penas se alejaron peor en el momento en que fue acercándose a la
mansión la tristeza embargó su alma. En vez de entrar a la casa se quedó sentada
en el jardín, como la luna estaba radiante y parecía que era de mañana no tuvo
ningún problema en localizar una banca
-“Me alegro mucho por Tom, hacen
una linda pareja con Patty. Ojalá muy pronto haya una boda, Anny y Archie, Patty
y Tom...todos están felices, menos yo”-soltando una lágrima-“Yo...no
puedo soportarlo más”-moviendo su cabeza en forma negativa y apretando los
puños.
-¿Qué sucede pequeña?-Albert había bajado porque no soportaba
verla triste.
-Eh...nada-dijo alejándose de él.
-¿Y por nada
lloras?-se acercó a ella y le secó las lágrimas-¿acaso no confías en
mí?...¿qué sucede?
-Sucede que no puedo soportar la idea de verte con
otra-nada-agachando la mirada.
-No me mientas-acariciando su
mejilla-¿qué sucede?-se acercó más a ella sin dejar de
acariciarla-confía en mí-colocando una mano alrededor de su
mejilla.
-Yo...
Candy se quedó muda al ver la proximidad de sus
rostros, sentía su aliento rozando su piel. NO pudo evitar mirar sus labios y
deseó con todas su fuerzas recibir un beso suyo. Albert estaba igual que ella,
la tenía tan cerca, tan solo unos centímetros los separaban. Sin pesar en los
demás empezó a acercarse a su rostro.
Candy vio el gesto de Albert por
besarla y por unos milésimas de segundos dejó de pensar en Betsabeth. Sin
embargo al verlo tan cerca su conciencia dio la voz de alarma y se separó de él.
Empezó a retroceder y sus ojos se llenaron de lágrimas en el mismo instante en
que sus manos se juntaban.
Albert se quedó frío sin saber que hacer o decir,
había estado a punto de besarla pero ella se había alejado abruptamente y ahora
estaba llorando. Trató de alcanzarla pero ella retrocedió
más.
-Candy-dijo, pero ella empezaba a retroceder más y
más.
-William aquí estás-habló una voz a sus
espalda.
-¿George?-regresó a mirar Albert-¿qué haces
aquí?.
-Tu tía Elroy me envía...¿estás bien?-preguntó al ver la
preocupación en su rostro.
-Eh...yo-regresó a mirar a Candy pero ella
no estaba-“¿Dónde habrá ido?¿En qué momento se fue y no escuché?”-
-¿Te
sientes bien?-preguntó George al ver que buscaba algo
desesperadamente.
-Sí-dijo ocultando la verdad-¿qué desea mi
tía?-“Será mejor que me desocupe con George para ir a
buscarla”.
Candy aprovechó que Albert regresó a mirar a George y
salió del lugar, de forma silenciosa pero rápida caminó hasta detrás de la
mansión. Corrió hasta que encontró un árbol, en ese mismo árbol Albert y ella
habían visto varios atardeceres. A pasos lentos se acercó a el, y levantó
su mano hasta acariciar su gruesa corteza.
-No puedo, no pudo
más-golpeando al árbol-lo traté lo juro, pero no puedo...no puedo
soportar verlo casarse con ella...es muy difícil por más que intentó dejar de
pensar en él, evitar verlo no puedo....lo amo-cayendo arrodillada-lo amo
y duele saber que se casará con otra, como hago para no sufrir, para olvidarte,
para sacarte de mis pensamientos y de mi corazón....no puedo, no puedo. No es
justo tener que alejarme de las personas que amo, otra vez no-llorando
desconsoladamente-a Anthony lo perdí, a Terry y ahora a ti...no...por
favor...-escuchó la voz de Albert llamándola y se asustó-no puede
encontrarme, no puedo verlo-subiendo rápidamente al árbol.
-Candy,
Candy-llamaba Albert, estaba parado al lado del árbol en el que Candy estaba
escondida-¿dónde habrá ido?-miró hacía arriba pero una nube tapo a luna y
le dificultó la visión por lo que optó alejarse.
Candy temblaba como una
hoja de papel sacudida por el viento al saber que Albert estaba tan cerca de
ella. La tranquilidad volvió a ella al escuchar sus pasos alejándose del lugar,
sigilosamente entró en su cuarto con mucho temor a encontrarlo.
Unos ojos un
poco marchitos por la edad habían visto toda la escena, al verla llorando en el
jardín su corazón se entristeció mucho, no podía ver a esa niña revoltosa
sufriendo. Desde que Betsabeth había entrado a sus vidas ella ya no era la
misma, extrañaba poder retarla por toda la alegría que demostraba porque ahora
en los poco momentos que estaba en la casa apenas esbozaba una sonrisa triste.
Era conciente de que todo el dolor que trataba de ocultar esa “revoltosa”
tenía un nombre y no era nadie más que su querido sobrino Albert. Ella había
visto cuando Albert se acercó a Candy por eso envió a George a entretenerlo
porque sabía lo difícil que era para ella enfrentarlo.
Sin embargo no estaba
preparada para verla llorando sin consuelo en el árbol, parecía que la chica
alegre, revoltosa, risueña y llena de vida había muerto hace mucho. Algo tenía
que hacer porque no podía permitir que esa niña sufra más.
Albert había
tratado inútil mente poder encontrarla y hablar con ella. Cuando trataba de
encontrarla en el desayuno obtenía por respuesta: acaba de salir, se está
cambiando, está durmiendo o aún no regresa. Lo mismo era a cualquier hora del
día, siempre tenía que obtener la misma respuesta.
Cuando iba a verla al
hospital le decían que estaba ocupada, si esperaba para recogerla se daba con la
sorpresa de que no iba a regresar o que ya había salido. Si quería conversar con
ella cuando estaba en el jardín la tenía que encontrar muy ocupada corriendo de
un lado a otro, rodeada de varios sirvientes. Él pasaba por su lado y ella ni
siquiera levantaba la mirada para saludarlo. Ya no había vuelto a dirigirse la
palabra.
La boda de Anny cada vez estaba más cerca, tan sólo faltaban 9 días
y el matrimonio sería una realidad, su jardín estaba quedando preciosos. Elroy
estaba muy orgullosa porque cada vez que una de sus amigas venía a verla se
quedaban admiradas por el jardín y daban elogios de Candy. Elroy se aprovechaba
de esto para hacer quedar mal a Betsabeth pero ella era una mujer madura y
no iba a caer ante esas provocaciones.
Nuestra protagonista había sufrido
interiormente pero no le había contado a nadie su dolor, aunque eso era
innecesario porque todos los que la conocían se habían dado cuenta. Ella había
encontrado refugio en el hospital y el jardín.
Hoy era el día libre de Candy
y era un día parcialmente nublado, no hacía sol pero tampoco hacía mucho frío.
Candy estaba preocupada porque unas rosas estaban que se secaban debido a una
pequeña plaga de gusanos. Entretenida estaba que no escuchó a un auto ingresar a
la mansión.
-¿Qué más podemos hacer para que esta plaga se
vaya?-preguntaba preocupada al señor Whitman-ya hemos probado con todo y
nada.
-Recién hemos aplicado el nuevo fertilizante, hay que ser
pacientes-respondía el hombre sonriendo.
-Eso espero...hemos trabajado
mucho.
-Tranquila-le tomó las manos-confiemos en Dios, el señorito
Anthony jamás se dio por vencido, usted tampoco debe hacerlo.
-No lo haré,
este será el mejor jardín para el matrimonio de ¿Anny?-vio que su amiga se
acercaba con los ojos llorosos-¿qué sucede?-preguntó
preocupada.
-Con su permiso-dijo el señor Whitman volviendo al
trabajo-
-Si...Anny ¿qué sucede?-la morena se acercó a
Candy.
-¿Cómo puedes hacerme esto?-preguntó llorando-acaso no te
importo-cogiéndole las manos-¿dime por qué?
-No sé a que te
refieres-respondió confundida.
-Siempre soy la última en
enterarme...cómo puedes estar pensando en irte de voluntaria a la frontera con
México, estando mi matrimonio tan cerca
-...
-¿Por qué tengo que
enterarme por los demás? Crees que es bonito saber que tu hermana se va a ir y
ni siquiera te toma en cuenta-sin dejar de llorar-tan poco te importo
para que no te dignes en avisarme-reclamaba llorando-¿por qué no me has
dicho nada?
-Lo mismo quiero saber yo-Albert acaba de llegar a la casa
aporque había olvidado unos papeles importantes y al ver a Candy quiso conversar
con ella pero lo que escuchó no lo esperaba.
-Yo...Anny hablaremos
luego-dijo apresuradamente, las piernas le temblaban.
-Estoy
haciéndote una pregunta-le tomó de la mano y lo obligó a que lo mire-cómo
es eso de que te vas a ir.
-Soy enfermera, mi misión es ayudar a los más
necesitados-soltándose del brazo porque Betsabeth venía hacia
ellos.
-Te la pasas todo el día trabajando en el hospital...ya estás
ayudando a las personas-trataba de calmarse para no ofenderla como hizo la
vez pasada.
“Una Sombra del Pasado”
Por
“Jarerc Aldry”…Judith Oviedo
La tristeza de Candy
Capítulo III
Albert estuvo en el balcón de su habitación mirando el jardín
de Candy, se sentía tan mal y quería pedirle perdón pero no estaba seguro si es
que ella se encontraría despierta. Aún así se animó en ir a su cuarto. Sin hacer
mucho ruido entró al cuarto de ella, después de breves segundos en los que sus
ojos se acostumbraron a la oscuridad la vio en la cama y se acercó para poder
verla mejor. Estaba acostada de costado y unos cabellos le cubrían el
rostro.
con delicadeza Albert se sentó en el borde de la cama y le
retiró sus rizos descubriendo que su rostro estaba empeñado de lágrimas. Se
sintió más mal de lo que ya se sentía pues era el causante de sus lágrimas.
Tiernamente secó sus lágrimas y besó su mejilla. Su mano se rehusó en quitarse y
siguió acariciándola por un gran lapso de tiempo. El cansancio lo estaba
venciendo pues el viaje había sido agotador, así que se recostó en la cama. Se
colocó de costado quedando frente a frente.
-Sólo un momento luego me
voy-
Se decidía a si mismo sin embargo el cansancio fue más grande y
se quedó dormido. Un frío viento lo despertó y le hizo darse cuenta que estaba
en la habitación de Candy. Desde que Betsabeth había regresado no había podido
dormir bien pero ahora había dormido plácidamente y todo porque había dormido a
su lado. Para evitar tener problemas salió de la habitación despidiéndose con
un beso en la mejilla.
Candy había dormido muy bien soñando que su
príncipe venía a consolarla. Abrió los ojos y el olor a rosas la hizo levantarse
rápidamente. En su escritorio había una rosa y una tarjeta, Candy olió la rosa y
muy emocionada abrió la tarjeta.
“Pequeña lamento mucho lo ocurrido,
perdóname”
-Siempre seré para él su pequeña-dijo
tristemente-pero yo dije que sólo lo vería como tu tutor, así que anímate
Candy.
Se cambió de ropa y se fue a la cocina para desayunar algo
antes de ir a ver su jardín. Al llegar escuchó la voz de Betsabeth, dándose
valor y recordando su resolución entró a la cocina.
-Buen
día-entró sonriendo
-Hola Candy-todos se alejaron de Betsabeth y se
acercaron a ella.
-¿Cómo está la señorita pony?
-Bien Martha sólo fue
un leve resfriado...umm que bien huele-acercándose al horno.
-¿Tú
crees?-preguntó Betsabeth-estoy preparando pan..como a Al quiero
decir a William le gustaba.
-Me alegro-sonriendo-¿José han sobrado
pastelitos?-preguntó sutilmente para cambiar la conversación aunque le
extrañó que Betsabeth no use el nombre Albert.
-¿Vas a volver a
viajar?.
-Por el momento no-guiñándole el ojo-quiero llevarlos al
hospital, algunas enfermeras se quedan toda la noche y no salen a comer.
-¿Ya
te vas?-preguntó Betsabeth.
-No, voy a trabajar en mi jardín...quiero
que esté listo para el matrimonio de Anny.
-Pero antes toma un poco de
leche-habló Doroty muy seria-sino te enfermarás, la dama de honor tiene
que estar muy bien para esa ocasión.
-No tengo hambre.
-Anoche no
cenaste...sino comes no prepararé los pastelitos.
-El señor Whitman me está
esperando.
-Unos minutos más de espera no me matarán-habló el jardinero
entrando a la cocina-...toma tu desayuno mientras voy a sacar las
herramientas, sino lo haces no te ayudaré.
-Son unos chantajistas-fingió
molestarse
-umm me parece que tuvimos una buena maestra.
-jajaja no me
avergüence señor Whitman..está bien voy a comer..pero no quiero mucho, tengo que
guardar la línea para que me pueda quedar el vestido-haciendo una mueca
graciosa.
-Ayer llegaron los vestidos que usarás-habló Lucy poniéndole
un vaso de leche-la señora Elroy tiene unos gustos maravillosos serás la
sensación de la noche.
-Aquí tienes la mantequilla que te gusta-dijo
José-quiero que comas todo.
-Cuando se lo proponen son peores que la tía
Elroy-exhalando un suspiro.
-¿Tú has hecho todo el jardín?-preguntó
Betsabeth para entrar a la conversación ya que la habían excluido.
-Así
es señorita, Candy se ha encargado de casi todo, nosotros sólo la hemos
apoyado...también el señor William y el joven Archie han poyado mucho.
-Pero
todo es gracias a Anthony si él no hubiera dejado esos planos, esto no hubiera
sido posible..él amaba tanto las rosas...este jardín es en su honor y en el de
Stear.
-Ellos estarían orgullosos, en especial el señorito Anthony porque ha
sembrado varias Dulce Candy.
-¿Qué son las Dulce Candy?-preguntó
Betsabeth.
-Son unas rosas que Anthony me regaló para mi cumpleaños...él
creó una nueva estirpe de rosas y las nombró en mi honor.
-¿EL sobrino de
William?
-Sí...por fin acabe, con esto no creo que tenga hambre en el
almuerzo.
-No vengas con excusas señorita-dijo Martha levantándole un
cucharón-debes alimentarte bien.
-Esta bien no te enojes...nos veremos en
el almuerzo.
*****
-Llegas 5 minutos tarde-le dijo Elroy a
Betsabeth.
-Lo lamento-se excusó la chica apenada.
-Si de
verdad lo lamentas no vuelvas a llegar tarde, con pedir disculpas no recuperamos
el tiempo perdido.
-Tía ya fue suficiente-interrumpió Albert.
-Si
quiere ser una buena representante para la familia debe aprender nuestras
normas...Candy también tuvo que aprender las mismas reglas cuando fue
adoptada-mencionó para justificar la manera como trataba a la
chica.
-Archie aún falta que venga Candy-dijo Albert al ver que ya iba
empezar a comer.
-Ella ya desayunó-respondió Betsabeth.
-¿Cómo
lo sabes?-preguntó con desconfianza Elroy.
-Ella me dijo que iba a
trabajar en su jardín-Elroy puso un rostro de duda así que ella continuó
hablando- La encontré en la cocina cuando estaba preparando el pan.
-¿Por
eso has llegado tarde?
-Betsabeth pensó que Elroy se suavizaría si le
contaba la verdad-Sí
-Quien te dijo que podías hacerlo..
-Es
que yo..
-No me interrumpas cuando hablo porque es de mala educación, en esta
casa cada quien tiene su rol que cumplir.
-Pero Candy lo hace.
-Candy es
Candy, tú no eres Candy, se ve muy feo compararse a los demás. Candy es la hija
de los Aldry ya pertenece a la familia, tú aún no. Y Candy sabe ser
puntual.-hablando muy molesta.
-Basta tía no puedo permitir que la
siga tratando así.
-La trato como se debe-parándose de las silla-Candy
era una niña cuando vino a esta casa, recibió la misma educación, incluso he
sido más estricta con ella y no se quejaba. Ella-señalando a Betsabeth-ya
es una mujer y por lo tanto debe comportarse como tal, son muchas las cosas que
debe aprender porque no está capacitada...-tuvo que sostenerse de la silla
porque le vino un mareo.
-Tía-se acercó Albert a cogerla-Archie ve
por Candy, George el doctor.
-...
-¿Qué ha pasado?-Candy entró
corriendo por el pasillo
-Se ha puesto mal-respondió
Albert.
-Otra vez se le ha subido la presión-tomándole el
pulso-tía usted ya sabe que no puede tener emociones fuertes porque es malo
para su salud, el doctor le dijo claramente que debía cuidarse-hablaba
preocupada.
-Es algo que se escapa de mi control-Betsabeth estaba
parada a un lado de la puerta pero Candy entró muy rápido que no se dio cuenta,
y era a ella a quien Elroy le dirigía miradas con cólera-
-Ya, ya
pasó-dijo sentándose en la cama y tomándole la mano-aún quiero escuchar
sus retadas cuando ando corriendo por los pasillos-dijo bromeando sin saber
que incomodaba a otros-o cuando me subo a los árboles.
-Pensé que ya no
lo hacías, ¿sigues subiendo a los árboles?-preguntó asustada.
-jajaja
es broma...bueno de vez en cuando hacemos competencias con Pupee.
-Hay niña
tú nunca cambiarás-dijo moviendo la cabeza-tuve que cambiar a tres
profesores de piano porque ninguno te gustaba.
-Dirá ninguno me soportaba,
todos salían corriendo...jajaja, el señor De la Rouse fue el último a quién
torturé.
-¿Acaso es tierra la que tienes en tu blusa?
-Eh...bueno...yo
estaba en el jardín cuando me dijeron que se puso mal y no tuve oportunidad de
cambiarme de ropa-hablaba jugando nerviosamente con sus dedos-
-Por lo
menos debiste haberte sacudido bien la ropa, ahora tendré que volver a limpiar
la cama.
-No volverá a pasar...seré más cuidadosa.
-Ha llegado el
doctor-avisó George.
-Gracias George, hazlo pasar..doctor Oviedo
buenos días.
-Señor William-saludó el médico-señorita Candy, cómo está
nuestra paciente.
-Buenos días doctor, a mi tía se le volvió a subir la
presión.
-Señora Elroy me temo que duplicar la dosis para que la presión se
regule, recuerde que debe mantener la calma...señorita Candy no está haciendo un
buen trabajo.
-Lo lamento doctor me esforzaré más.
-Eso espero..este
medicamento es el que debe tomar-le entregó la receta a Albert-dejémosla
descansar.
-Me quedaré un momento más-dijo Candy sin regresar a
mirar.
-Todos salieron y Elroy se atrevió a hablar con Candy-¿Cómo
estás?.
-Bien-ofreciendo una sonrisa-pero estoy preocupada por
usted, por favor evite molestarse innecesariamente.
-Si eso te tranquiliza te
lo prometo...¿que quieres decirme?-preguntó al ver que ella jugaba
nerviosamente con los dedos.
-Eh-“¿cómo lo supo?...desde cuando la tía
Elroy es más amable conmigo...creo que desde que llegó Betsabeth”-
-Vamos
niña cuantas veces debo decirte que es de mala educación dejar a las personas
con el suspenso.
-Lo siento, yo quería pedirle permiso para tomar otro turno
en el hospital...sólo hasta que lleguen los reemplazos.
-¿Vendrás a
almorzar?
-Trataré.
-¿No le has dicho a William?-Candy negó con la
cabeza-está bien yo le diré...Has visto tu vestido nuevo, ayer lo
trajeron.
-Aún no, cuando regrese me lo mediré.
-Mejor hazlo en estos
momentos porque al medio día vendrá la modista para ver el vestido de Betsabeth
y si el tuyo necesita una modificación le podemos decir.
-Está bien
tía.
-Cámbiate y vienes a mi habitación para ver si lo ha hecho
bien.
Candy se fue a su habitación a probarse el vestido y Albert
estaba en la sala despidiendo al doctor.
-Señor Aldry si usted quiere
a su tía más tiempo con usted debe cuidarla mucho, de lo contrario sufrirá un
paro cardiaco.
-Si doctor, gracias.
-Permiso-el hombre levantó su
sombrero en forma de saludo y se fue.
-Yo...realmente lo siento...seré
más cuidadosa.
-No te preocupes, no es culpa tuya, mi tía siempre ha sido una
persona estricta...iré a ver como sigue-se acercó a ella y le dio un eso en
la frente.
Albert se acercó en silencio al cuarto de Elroy y al ver que
Candy no estaba y que ella aparentaba dormir se fue. A los minutos llegó Candy
con su vestido nuevo y al no tener que hacer ninguna modificación se cambió para
irse al hospital.
- Cuantas veces debo decirte que la comida
viene a nosotros y no al revés...ay Dios, porque William siempre debe torturarme
con sus caprichos. Si por lo menos fueras un poco más joven como Candy podrías
aprender más rápido.
-Me parece o escuché mi nombre-entró diciendo un
rubia al comedor-Lo siento no quise interrumpir,
-Llegas en buena hora
hija porque Betsabeth necesita un descanso, y yo una pastilla para el dolor de
cabeza.
-Recuerde lo que dijo el doctor-se sentó al lado de
Betsabeth.
-Ordenaré que sirvan la comida.
-¿No vamos a esperar a
Albert?
-William te he dicho que deberás llamarlo William, la única que lo
llama así es Candy porque es su hija-habló seriamente-y no vendrá porque
tiene una reunión de negocios, iré a ver a Martha-se levantó y salió del
comedor.
-“Ahora entiendo porque Betsabeth no lo llama por el nombre
de Albert”-Perdónala, no es una mala persona sólo que así es su
manera de ser...No siempre vienen a comer con nosotras porque las reuniones de
negocios les consumen mucho tiempo, a veces llegan muy tarde por la noche o a
veces salen fuera de la ciudad por días o meses...sé que te acostumbrarás muy
pronto-le dijo tomándole la mano.
-“Por qué tienes que ser tan buena
conmigo”-Gracias.
-Han preparado tu comida favorita-dijo Elroy
sentándose en la cabeza de la mesa y Candy a su derecha.
-Gracias, pero
no tengo mucho hambre...debo regresar al hospital.
-¿Trabajarás en la
tarde?
-Si, hay mucha necesidad de enfermeras...Gracias Doroty-dijo en voz
baja a su amiga cuando le servía la comida.
-El tenedor no se usa como
trinche-dijo golpeando la mesa-podrías ser más cuidadosa...gracias a ti
he perdido el apetito-empujando su plato.
-Tía Elroy porque no le pide
a un profesor que le ayude-dijo tímidamente-sería de gran utilidad así
como a mí.
-Tu caso era distinto porque tú eras una niña pero ella es toda
una mujer adulta, ya tiene veinticinco años, seríamos el hazmerreír de toda la
sociedad si se enteraran que la futura de esposa de William no sabe
siquiera utilizar los cubiertos-sosteniéndose la cabeza.
-“La futura de
esposa de..pero no puedo permitir que la trate así, ellos han mucho por mí tengo
que ayudarlos”-Tía Elroy yo puedo enseñarle.
-¿Qué dices?-“Esto
arruinará mis planes”-de ninguna manera esta es mi responsabilidad
-Y la
mía ayudarla, por favor.
-Pero tú ya tienes dos turnos en el hospital,
estarás muy agotada.
-Puedo arreglar mi horario, le enseñaría antes de irme
al hospital, antes del almuerzo y en la noche, bueno si es que usted
desea-mirando a Betsabeth.
-Miró tímidamente a Elroy y luego a
Candy-me encantaría.
-De esa manera usted descansaría un poco más, yo
sería como un refuerzo. Recuerde que no puede tener ningún disgusto.
-Si
ustedes ya decidieron por mí no hay problema, pero eso no significa que te
librarás de mí yo seguiré supervisando tus clases mientras Candy no está, te
tendré una lista de todas las cosas que debe saber para la noche.
-Me parece
bien tía, me voy para regresar temprano.
-No has comido casi nada.
-NO
tengo mucho hambre..permiso-Candy salió rápido para no encontrarse con
Albert.
A los pocos minutos llegaron Archie, George y
Albert.
-Buenas tardes, ¿aún no viene Candy?-preguntó al ver su
asiento vacío.
-Ya se fue-respondió Elroy.
-¿?
-Ha tomado
dos turnos en el hospital para apoyarlos hasta que consigan más
enfermeras.
-¿Usted ha permitido eso?-preguntó Archie
sorprendido.
-Ya aprendí que negarle las cosas a ella es imposible,
cuando se le pone una idea en al cabeza no hay quien se la quite.
Por
la noche Candy llegó más temprano de lo acostumbrado para poder enseñarle a
Betsabeth.
-Estas son las cosas que debe aprender para el matrimonio
de Archie-entregándole una lista-mañana veré su progreso. Si preguntan
por mí estaré en casa de los Britter.-se retiró dejando a las dos chicas en
la biblioteca.
-Bueno es hora de empezar señorita Beth...
-Dime sólo
Betsabeth-interrumpió la chica -dentro de poco seremos familia...será
como mi hija.
-Candy se sobresaltó al escucharla, esa idea no se le había
pasado por la cabeza, sería la hija adoptiva de su rival. Pero no iba a
retroceder tenía que ayudar a su familia por lo que ofreció una sonrisa-Esta
bien, Betsabeth tú también puedes llamarme Candy.
-Gracias no sabes cuanto me
importa tu opinión-tomándole las manos-eres muy especial para William y
yo...
-Descuida-dijo soltándose de ella y tomando en sus manos la lista
que le dio Elroy-será mejor que empecemos de una vez...Doroty-llamó a la
mucama.
-Si señorita Candy.
-Doroty habíamos acordado que sólo
me llamarías señorita delante de la tía Elroy ya sé que me voy a quedar
solterona de por vida no tienes que recordármelo a cada momento-guiñándole el
ojo.
-Oh ni lo sigas, yo no quise decir eso.
-jajaja es broma, podrías
traernos el té, pero no lo sirvas.
-Enseguida-a los pocos minutos
llegó trayendo consigo una bandeja y en ella una teterita, dos cucharitas, dos
tazas y sus respectivos platos-aquí está.
-Gracias...primero vamos
aprender a servirlo, yo pondré el ejemplo y tú me seguirás. Mira se toma la
teterita con la mano derecha así-mostrándole como debía hacerlo- y se
sirve de esta manera..ahora te toca a ti-le dio las cosas a
Betsabeth-está bien pero no debes pegar la teterita a la taza.
-Lo
siento..¿por qué la señora Elroy quiere que aprenda a servir el
té?-preguntaba frustrada.
-Es probable que después del matrimonio de
Archie te inviten a tomar el té y debes saber servirlo.
-Son tantas
reglas...me parece que todo es un desperdicio de tiempo.
-Es cierto son
muchas las cosas que se tienen que aprender pero...
-A pesar de poner
mi mayor esfuerzo todo es en vano...para la señora Elroy no es suficiente, Todo
es tan superficial sólo se fijan en las apariencias-habló muy
triste.
-Eso no es cierto-dijo Candy molesta y apenada por verla
tan débil e indefensa-la tía Elroy es una persona estricta pero no es
superficial, ella dirige a un grupo de señoras que donan alimento y ropa a los
orfanatos...a mí me acogió a pesar de ser huérfana....
Candy estaba
tan absorta defendiendo a Elroy que no se dio cuenta que la puerta de la
biblioteca estaba semi abierta y un caballero estaba escuchando
todo.
-Creí que habías dejado de espiar.
-George, hombre pero que
susto me has dado-susurrando.
-Tienes la conciencia sucia-hablando
en susurros-¿por qué estás espiando a Candy?