La anciana mujer estaba renegando porque Betsabeth no se esforzaba en aprender, bueno renegaba para lograr aburrirla, al escuchar que alguien entraba levantó la vista.

-No quiero interrupciones....¿Candy?
-Tía Elroy buenas tardes-saludó haciendo una reverencia viendo de reojo que Elroy estaba con Betsabeth-señorita Betsabeth-la saludó de la misma forma-perdone no quise interrumpir.
-Tú nunca interrumpes querida-respondió sonriendo.

En el escritorio estaba Betsabeth sentada con varios libros a su alrededor, frente a ella estaba Elroy, sosteniendo en sus manos un señalador. Habían colocado una pequeña pizarra y en ella se notaba los nombres de los integrantes mayores de la familia Aldry escritos con la letra de Elroy.

-¿En dónde está William?-pregunto Elroy atrayendo la atención de rubia.
-Supongo que en el trabajo-respondió ofreciendo una sonrisa para no demostrar que ese nombre le causaba dolor, además estaba sorprendida por la pregunta ya que ella había estado fuera de casa.
-¿En el trabajo? Se suponía que vendría contigo, en la mañana partió al Hogar de Pony para recogerte, ¿de dónde vienes?-preguntó  asustada al fijarse en las ojeras que tenía.
-Lo mismo quiero saber-se escuchó una voz a su espalda.
-Candy se quedó sin saber que hacer, no pensó que él la iba ir a recoger-Buenas tardes-lo único que se le ocurrió fue hacer una reverencia ofreciendo un saludo.
-Se puede saber en dónde has estado desde el día de ayer-preguntó muy serio acercándose a ella.
-¿Desde Ayer?-habló Elroy asustada.
-Si tía, la hermana María dice que ayer salió del Hogar de Pony, además la señorita Pony no está delicada de salud.
-Candy ¿nos has mentido?-muy sorprendida, Betsabeth se sentía demás.
-Claro que no-respondió molesta porque la tomen de mentirosa-La señorita Pony si ha estado enferma-mirando a Elroy y dándole la espalda a Albert-
-Entonces cómo explicas que cuando llegué la encontré ordenando unos pedazos de leña, una persona enferma no hace eso-dijo muy serio y molesto porque ella le había dado la espalda-
-Tom no me dijo que es lo que tenía, sólo dijo que estaba enferma, cuando llegué me enteré que había sido un leve resfriado y que ya se había recuperado.
-Eso no explica en dónde has estado, he hecho un largo viaje para poder traerte y me doy con la sorpresa de que tú no estás, encima que has salido desde el día de ayer no has venido a dormir a la casa-estaba levantando la voz-eres una chica muy caprichosa crees que puedes...
-Yo no pedí que me fueran a recoger-interrumpió enfrentándolo con la mirada-yo le dije al chofer que iba a venir sola-muy molesta porque él le había dicho caprichosa.
-¿Y en dónde has estado desde ayer?-preguntó Elroy tomándole la mano para que la mire a ella en lugar de Albert.
-En el hospital-calmándose porque no quería hacer un espectáculo frente a Betsabeth-Tom y su padre debían venir al hospital a recoger unos análisis así que me trajeron. Cuando llegué al hospital no había quien ocupe ese turno por eso me quedé y no ha llegado quien pueda reemplazarme hasta ahora. Han enviado enfermeras a la frontera con México y a la guerra. En total han sido treinta las que se han ido y aún no consiguen  un reemplazo....Pupee tuvo que esconderse en un árbol para que no la descubran...si no me crees puede ir a preguntar al hospital para comprobar que no estoy mintiendo -mirando muy molesta a Albert-“Cómo puede desconfiar de mí”-yo no oculto la verdad-finalizó haciéndolo sentir mal, Betsabeth agachó la mirada-si me disculpan me voy a mi habitación porque no he dormido durante un día atendiendo a los pacientes...permiso-salió molesta de la habitación sin mirarlo.
-Te llevaré tu comida-dijo Elroy saliendo tras de ella-cuando debes hablar no dices nada y cuando no debes lo haces muy mal-le dijo parándose a su lado en voz baja para que Betsabeth no pueda escucharlo- no debiste haberla tratado así, sabes perfectamente que Candy es incapaz de mentir...o de ocultar las cosas-salió sin esperar respuesta.

Betsabeth se había quedado sorprendida por la manera de comportarse de Albert, jamás lo había visto así. Se notaba molesto, preocupado y todo por Candy. Los celos empezaban a crecer en su interior.
Albert se sintió como el más grande de los tontos por su actitud, pero había estado muy preocupado. Al saber que Candy había salido desde el día de ayer había temido lo peor. Por venir preocupado por ella estuvo a punto de chocarse contra un auto que venía en dirección contraria. La culpa lo estaba atormentado porque había tratado mal a la persona que mas amaba. Cuando Candy regresó a mirarlo, para responderle, se dio cuenta de las grande ojeras que tenía, como pudo dudar de ella si ella nunca mentía. Levantó la mirada y se encontró con la de Betsabeth.

-Voy a cambiarme para la cena-Albert no se había movido de su sitio así que estaba más cerca de la puerta.

Candy entró corriendo al baño de su cuarto para poder llorar. Se sentía muy infeliz porque él le había levantado la voz. Nunca lo había visto tan enojado y le había dicho que era una caprichosa. Las lágrimas corrían sin control, sosteniéndose del lavador de manos.

-Candy estás allí.
-Sí tía Elroy-lavándose la cara para borrar sus lágrimas-en un momento salgo...si tía en que puedo ayudarla-saliendo del baño.
-Quería saber como estabas...sé que William y tú jamás habían discutido...
-Estoy bien-le ofreció una sonrisa muerta-todos tenemos malos días-sentándose en la cama.
-Él estaba preocupado por ti, eres muy especial para él...aunque se excedió un poco.
-Estoy bien...sólo quiero dormir.
-Muy bien hija, ordenaré que traigan tu comida.
-No tengo hambre...sólo quiero dormir...por favor...estoy muy cansada,-pedía suplicante.
-Que descanses-salió del cuarto.

*****
-¿En dónde está Candy?-preguntó Archie-se ha quedado en el hogar de Pony-mirando a Albert-¿la señorita Pony está muy grave?
-La señorita Pony está bien, sólo ha tenido un resfriado leve. Candy está descansando en su cuarto...ella ha estado desde el día de ayer en el hospital y se ha desvelado atendiendo a los enfermos-mirando muy seria a Albert-no ha dormido en todo el día por cumplir con su trabajo, tu prima tiene un alto sentido del deber y responsabilidad, ella no se queja fácilmente-mirando a Betsabeth porque horas anteriores se había mostrado muy aburrida en las clases que Elroy le estaba dando-es muy trabajadora.
-¿Quiere decir que ha estado todo el día sin dormir?
-Así es, recién a las cinco de la tarde ha regresado a la casa..teniendo un mal recibimiento...con su permiso iré a descansar ha sido un día muy estresado.
-Prosiga-dijo Albert sintiendo que la conciencia le remordía a más no poder.
-A qué se refiere la tía Elroy con que Candy ha tenido un mal recibimiento-le preguntó a Albert llevándose un pedazo de pan a la boca.
-....es un mal entendido...yo también me retiro...no tengo hambre.
-Pero...
-Hablaremos mañana.
-Qué descanses-le dijo la chica al ver que no se despedía de ella.
-Gracias-recordando su presencia.
-Debe estar cansado por el viaje...¿verdad George que el Hogar de Pony está retirado?-lo excusó Archie.
-EH...sí, es un viaje muy largo...la poca costumbre de manejar grandes distancias.
-Por respuesta Betsabeth sólo les ofreció una sonrisa-“Él está así por qué ha discutido con ella...pero no me dejaré vencer fácilmente, él es lo único que me queda.”


-Buenas tardes señorita-le preguntó a la recepcionista-se encuentra Candy White Aldry.
-¿Quién la busca?-Ya había recibido orden de la jefa de enfermeras de no dar información de ella a cualquiera.
-Me llamo William Aldry y soy su tutor,
-Ah, bueno siendo así, se acaba de ir.
-¿Se fue?-sorprendido- ¿con quién?
-No lo sé señor.
-¿Ayer se quedó en el turno de la noche?
-Sí señor.
-Gracias-“¿A donde se habrá ido?”-pensaba subiendo a su carro-“¿Se habrá ido a la casa? No creo pero dónde más puedo buscarla...seguro debe estar enseñándole a Betsabeth”-llegó a su casa y lo primero que hizo fue entrar a la biblioteca esperando que esté con Betsabeth pero la encontró sola.
-Hola mi amor-se acercó corriendo a saludarlo-has venido temprano.
-Sí, ¿y  Candy?
-“Otra vez ella, ni si quiera pregunta como estoy”-Acaba de salir, me vino a decir que hoy no podríamos estudiar, así que voy a estudiar por mi cuenta-sentándose en su escritorio.
-¿Salió sola?-sintiendo celos.
-No lo sé-“Ni si quiera disimula su interés por ella ”-se llevó a Pupee.
-¿A Pupee?
-Desde que entró a la biblioteca para decirme que no íbamos a estudiar Pupee se le apegó y no quiso soltarse de ella.
-mmm. ... ¿quieres ir a cenar?
-Sí-muy entusiasmada-iré a cambiarme, voy a estrenar los vestidos que me compró tu tía-salió corriendo a cambiarse.
- “Ya había reservado una mesa para ir a cenar con Candy, ¿en dónde estarás pequeña? Quiero conversar contigo y aclarar todo, aunque Betsabeth ya te contó como ha sido nuestro noviazgo yo quiero hablar contigo”
-Ya estoy lista.
-Vamos-ofreciéndole el brazo pero pensando en Candy.
-Si-“Ni si quiera se ha fijado en mi vestido”-tu tía me ha comprado varios vestidos.
-....
-¿Albert me estás escuchando?-deteniendo le paso.
-Eh, perdona me distraje..¿qué decías?
-No nada-respondió muy triste-“No puede darme por vencida, es conmigo con quien está comprometida”-trataba de animarse.

En el trayecto Albert condujo y no dijo nada, sólo iba pensando en los probables lugares en los que pueda estar su pequeña. Sin muchos ánimos abrió la puerta para que Betsabeth pueda bailar ofreciendo una sonrisa,

-No es muy fino pero es muy acogedor.
-Es un lugar muy lindo-trató de hacer conversación-¿siempre venías a este lugar con Candy?-preguntó llegando a su mesa.
-Sí..-trató de decir algo porque notó los celos en su voz.
-Lo imaginaba por eso ella está allá-señalando a unas mesas adelante-pero no logro ver bien quien es su acompañante...me ayudas con la silla-preguntó al ver que Albert se había quedado petrificado.
-Oh sí-la ayudó y se sentó en su silla para poder ver mejor-está con Steve.
-Es muy mayor-habló con doble sentido.
-Es el papá de un amigo de ella.
-¿El joven que se acerca a saludarla.?

Candy reía alegremente porque Steve estaba nervioso por la presencia de Pupee.

-¿Esa mofeta nunca se aparta de ti? Que extraña manera tienen los ricos para proteger  a su familia, si quieren cuidarte deben comprarte un perro...aunque ella te protegerá  espantando con su olor.
-jajaja Pupee es mi amiga, es la mascota de William.
-¿Qué William?-preguntó el hombre confundido.
-Mi tutor…. Albert-tuvo que agregar para que la pueda entender.
-Ah no sabía que también se llamaba William -tomando un poco del Whisky que le habían servido-por fin se digna en aparecer.
-Lamento el retraso-Tom se acercó.
-Pensamos que ya no ibas a venir-respondió su padre.
-Hola Candy-besando su mejilla-a ti ya te conozco-dirigiéndose a su padre-me he perdido por eso no vine a tiempo-sentándose al lado de Candy.
-jajaja-reían  Candy y Steve, pero Candy sentía que alguien la miraba.
-Hola Pupee-la mofeta se subió en su hombro y no se bajó de allí.
-¿Te comunicaste con Patty?-le preguntó Candy.
-Todas la semanas-respondió Steve-como nunca he visto a mi hijo tan preocupado por tener una buena ortografía...para enviar una carta la escribe como diez veces.
-jajaja
-No se burlen de mí-dijo sintiéndose avergonzado.
-jajaja umm parece que habrá una boda seguida-le guiñó el ojo y le dio un leve codazo.
-Eh...no sólo somos amigos....ella es muy culta y yo sólo soy un simple ranchero.
-No digas eso-le dijo Candy tomando su mano-Patty es una excelente persona,  a ella no le importa la posición social de las personas.
-¿Lo dices por el señor Aldry?-dijo picaramente.
-¿Qué?...él está de novio-respondió apenadamente.
-Lo siento Candy-dijo pasando su brazo por sus hombros-no lo sabía.
-No te preocupes-regresó a mirarlo quedando muy cerca-estoy bien-sonrió
-Si tú lo dices te creo-tocándole la nariz sin sacar su brazo.
-Pero tú no te libras, aún no me has dicho que respondió Patty, ¿va a venir?
-Me ha escrito pero no dice nada sobre el matrimonio de Anny-Candy se puso triste al oírlo.
-No te preocupes seguro en estos días volverá a escribirle y allí debe decir algo, nunca deja de escribirle-seguía bromeando Steve haciendo sonrojar a su hijo.

Desde el otro extremo Albert trataba de ocultar los celos.

-¿El chico que la saludado es su amigo?-preguntó Betsabeth viendo que novio no dejaba de mirar a su mesa.
-Sí, se llama Tom y crecieron juntos en el hogar de Pony.
-Parece que Pupee encontró un nuevo amigo-viendo que el animalito se subía a su hombro-debe ser un bueno chico para que Pupee se de con él.
-“Miren pues a mi mejor amiga traicionándome”-pensaba en son de broma
-Es joven...hacen una linda pareja.
-Albert cerró los puños al ver que él le puso el brazo por los hombros, peor fue cuando le tocó la nariz-“Pero quién se cree que es él, como....que estoy diciendo si yo estoy comprometido”-al   recordar a Betsabeth dejó de mirarlos-¿qué vas a pedir?-preguntó cambiando de tema.

Candy pasó una velada hermosa en compañía de sus amigos, rieron y se divirtieron mucho. Lamentablemente nuestro príncipe no la pasó muy bien pues los celos estaban carcomiendo por dentro. Salió con Betsabeth antes de que Candy se retirara y esperó despierto hasta su llegada y se limitó a verla entrar desde las sombras.
Al tercer día Candy estaba sentada en el jardín hablando con las rosas, porque Betsabeth estaba mostrándole a Elroy lo que había aprendido, cuando alguien puso una mano en su hombro.

-Ay-gritó asustada, se levantó y dejó caer una rosa.
-No grites que no soy sordo-respondió Albert recogiendo la rosa-toma.
-Gracias-le quitó la rosa apresuradamente
-No hay de que-mirándola a los ojos pero ella desvió la mirada-yo quiero pedirte disculpas por la forma como te traté...
-No te preocupes-mirando su reloj de pulsera-todos tenemos un mal día-miraba al portón como si esperara alguien.
-¿Esperas a alguien?-preguntó celoso al ver que no dejaba de mirar al portón
-Señorita acaba de llegar-informó el mayordomo acercándose a ellos.
-Gracias..en otro momento conversamos William-le hizo una reverencia y se fue.
-¿Por qué me has llamado William?-tomándole del brazo.
-Ese es tu nombre-respondió temblando al sentir su contacto.
-Sí, pero tú nunca me habías llamado así.
-La tía Elroy le ha prohibido a Betsabeth que te llame así, si ella es tu-...novia y no puede llamarte así, mucho menos yo-diciendo esto se alejó lo más rápido que pudo.
-“Es que tú eres diferente”-pensó.

Albert se quedó con las ganas de saber quien había venido a ver a Candy, así que caminó oculto entre las plantas para poder verlo.  Y lo que vio no le gusto para nada.

-Tom, Tom-se acercó Candy gritando.
-Tom mostró que en su bolsillo llevaba una carta pero Albert no vio el gesto-Hola Candy.
-Lo conseguiste-abrazándolo, y el asintió-por eso te quiero-besó su mejilla ignorando que Albert apretaba el tallo de las rosa con cólera, sin importar que las espinas se claven en sus manos.
-Vamos-dijo abriendo la puerta de un carro.
-¿Y eso?-preguntó Candy sorprendida.
-Es mío lo acabo de comprar-respondió muy orgulloso.
-Está lindo-subiendo al auto-me dejarás manejarlo.
-umm si dejas de subir a los árboles por un mes lo harás.
-...Eso no es justo sabes que siempre subo a los árboles-cruzando los brazos en son de queja.
-jajaja no te pongas así, es un trato justo.
-Está bien tienes mi palabra-levantando la mano derecha para hacer una promesa.
-Confío en ti-arrancó el carro dejando a Albert muerto por los celos,
-¿Qué dice Patty?-preguntó Candy mientras el carro se alejaba de la mansión.
-Que va a venir para el matrimonio.
-Eso es maravilloso-abrazándolo.
-Tranquilízate, sino nos vamos a chocar-trató de apartarla.
-Lo siento-respondió apenada-¿la vas a ir a recoger?
-Sí, te encontraremos en al capilla.
-Anny estará muy contenta de verla, yo también...hace tiempo que no la veo.
-¿Estás bien?
-Sí-respondió extrañada-¿Por qué lo preguntas?
-Cuando llegué vi que estabas conversando con el señor Aldry.
-William sólo estaba saludándome-sonriendo-¿has ido al Hogar de Pony?-cambió la conversación.
-Ayer estuve allá, todos te envían sus saludos. Dicen que te verán para el matrimonio.-no siguió tratando de conversar del tema con ella porque sabía lo testaruda que era.
-Yo también-respondió sonriendo.

Albert la estuvo esperando en el hospital pero le dijeron que ese era su día libre y que no llegaría. Fue a su casa a la hora del almuerzo y le dijeron que había salido con Tom y que regresaría en la noch. En vista de que Candy no iba a enseñarle a Betsabeth, él tuvo que hacerlo.

-Betsabeth es todo por hoy-apartando el libro de la genealogía Aldry.
-Pero aún es temprano-refutó la chica, acercándose más a él.
-Estoy cansado-levantándose de la silla-aún tengo que terminar de revisar unos contratos-se acercó a la ventana para ver si Candy regresaba.
-“No consigo nada obligándolo será mejor que sea paciente con él”-te entiendo mi amor...nos veremos mañana-le besó la mejilla y se retiró.
-Gracias-dijo Albert sosteniendo su mano y sonriendo.
-No hay de que-respondió alejándose de la biblioteca.

Había una luna hermosa que iluminaba la noche como si fuera de día. Las horas pasaban y Candy no hacía acto de presencia, ella nunca estaba sola fuera de la casa pasadas las nueve de la noche. Llegaron las diez y todos se fueron a dormir pero Albert se quedó en su despacho esperando a que llegara.
Las diez y veinte y vio que un carro entraba a la mansión. Apagó la luz de su despacho para que no se diera cuenta de que la estaba esperando. En silencio esperó a que ella ingresara pero no se escuchaba algún ruido indicando que había entrado.
Preocupado se acercó a la ventana y la vio sentada en el jardín. Su respiración se aceleró al verla tan linda, pero algo le llamó la atención y esto fue que había una lágrima rodando por su mejilla.
Candy había pasado todo el día con Tom, pero no fueron de paseo sino estuvieron todo el día en el telégrafo comunicándose con Patty. Ese mismo día, y por ese medio, Tom le había dicho a Patty que la amaba y al responder ella que sentía lo mismo, él le había pedido que sea su novia. Candy había sido la más entusiasmada y por ende la más nerviosa esperando la respuesta de su amiga.

-Por Dios por qué se demora tanto en responder-decía caminando de un lado a otro en la oficina.
-Señorita cálmese-le respondió el hombre-es una gran distancia con la que estamos tratando. Hubiera sido más fácil si se hubieran comunicado por medio del teléfono.
-Es que ella se encuentra fuera de la ciudad, en un pueblito alejado y allí lo único que llega es el telégrafo-dijo Tom igual de nervioso-¿y si dice qué no? ¿si todavía no olvida a Stear? Aunque él ha muerto ella lo amaba mucho-apretando su sombrero.
-No lo creo, si ella ha dicho que te ama-se escuchó un ruidito proveniente del telégrafo-está respondiendo-se acercó corriendo
-¿Qué dice? ¿qué dice?-preguntó Tom tomándolo de las solapas al recepcionista.
-Si no me suelta perderé el mensaje.
-Oh lo siento-lo soltó avergonzado.
-Hay que ser pacientes-tomándole la mano, aunque ella quería meterse por el telégrafo y llegar a donde Patty y escuchar su respuesta en vivo.
-Listo el mensaje dice: Acepto, soy muy feliz.
-¡¡¡Hurra!!!-saltaba emocionada- felicitaciones Tom-se tiró a abrazarlo pues él estaba sentado sin articular palabra-reacciona Tom-moviéndolo por los hombros.
-¿Es cierto?, ¿aceptó ser mi novia?-preguntaba sin poder creer su felicidad.
-Sí.
-¡¡¡Viva!!!-su sombrero salió volando por los aires, tomó a Candy de la cintura y le dio vueltas por todo el lugar-Patty es mi novia-bajó a Candy y abrazó al encargado del telégrafo-ya es mi novia-decía emocionado.
-Sí señor..pero bájeme que me está faltando la respiración-suplicó el hombre ante el fuerte abrazo.
-jajaja lo siento...pero estoy muy emocionado...Candy puedes creerlo-tomándola de las manos-es mi novia, mi novia-repetía hasta el cansancio.
-Ya entendí-decía feliz al ver a su hermano tan contento-esto hay que celebrarlo.
-Sí, vamos te invitó a cenar.
-Un momento, un momento-los detuvo el hombre-está llegando un nuevo mensaje...dice: Te veré en el matrimonio de Anny, no les digas nada hasta que llegue.
-Ok, respóndale: Te esperaré impaciente....Ahora vamos a celebrar-abriendo la puerta.
-¿No te olvidas de algo?-dijo Candy parada al lado del recepcionista.
-No...¿de qué?
-De pagar, no le has pagado al señor.
-¿Por qué no me haces acuerdo?-preguntó avergonzado.
-jajaja no te molestes que ya te estoy haciendo recordar.
-Muchas gracias-dijo sacando plata de su bolsillo-muchísimas gracias.
-Gracias a usted señor-respondió el hombre-“Esta juventud cada vez en más rara, le hubiera salido más barato escribir una carta.”

Candy estuvo muy feliz celebrando al lado de Tom, las horas pasaron y ellos no se habían dado cuenta hasta que vieron que poca gente había por las calles. Mientras estuvo celebrando con él todas sus penas se alejaron peor en el momento en que fue acercándose a la mansión la tristeza embargó su alma. En vez de entrar a la casa se quedó sentada en el jardín, como la luna estaba radiante y parecía que era de mañana no tuvo ningún problema en localizar una banca

-“Me alegro mucho por Tom, hacen una linda pareja con Patty. Ojalá muy pronto haya una boda, Anny y Archie, Patty y Tom...todos están felices, menos yo”
-soltando una lágrima-“Yo...no puedo soportarlo más”-moviendo su cabeza en forma negativa y apretando los puños.
-¿Qué sucede pequeña?-Albert había bajado porque no soportaba verla triste.
-Eh...nada-dijo alejándose de él.
-¿Y por nada lloras?-se acercó a ella y le secó las lágrimas-¿acaso no confías en mí?...¿qué sucede?
-Sucede que no puedo soportar la idea de verte con otra-nada-agachando la mirada.
-No me mientas-acariciando su mejilla-¿qué sucede?-se acercó más a ella sin dejar de acariciarla-confía en mí-colocando una mano alrededor de su mejilla.
-Yo...

Candy se quedó muda al ver la proximidad de sus rostros, sentía su aliento rozando su piel. NO pudo evitar mirar sus labios y deseó con todas su fuerzas recibir un beso suyo. Albert estaba igual que ella, la tenía tan cerca, tan solo unos centímetros los separaban. Sin pesar en los demás empezó a acercarse a su rostro.
Candy vio el gesto de Albert por besarla y por unos milésimas de segundos dejó de pensar en Betsabeth. Sin embargo al verlo tan cerca su conciencia dio la voz de alarma y se separó de él. Empezó a retroceder y sus ojos se llenaron de lágrimas en el mismo instante en que sus manos se juntaban.
Albert se quedó frío sin saber que hacer o decir, había estado a punto de besarla pero ella se había alejado abruptamente y ahora estaba llorando. Trató de alcanzarla pero ella retrocedió más.
-Candy-dijo, pero ella empezaba a retroceder más y más.
-William aquí estás-habló una voz a sus espalda.
-¿George?-regresó a mirar Albert-¿qué haces aquí?.
-Tu tía Elroy me envía...¿estás bien?-preguntó al ver la preocupación en su rostro.
-Eh...yo-regresó a mirar a Candy pero ella no estaba-“¿Dónde habrá ido?¿En qué momento se fue y no escuché?”-
-¿Te sientes bien?-preguntó George al ver que buscaba algo desesperadamente.
-Sí-dijo ocultando la verdad-¿qué desea mi tía?-“Será mejor que me desocupe con George para ir a buscarla”.

Candy aprovechó que Albert regresó a mirar a George y salió del lugar, de forma silenciosa pero rápida caminó hasta detrás de la mansión. Corrió hasta que encontró un árbol, en ese mismo árbol Albert y ella habían visto varios atardeceres.  A pasos lentos se acercó a el, y levantó su mano hasta acariciar su gruesa corteza.

-No puedo, no pudo más-golpeando al árbol-lo traté lo juro, pero no puedo...no puedo soportar verlo casarse con ella...es muy difícil por más que intentó dejar de pensar en él, evitar verlo no puedo....lo amo-cayendo arrodillada-lo amo y duele saber que se casará con otra, como hago para no sufrir, para olvidarte, para sacarte de mis pensamientos y de mi corazón....no puedo, no puedo. No es justo tener que alejarme de las personas que amo, otra vez no-llorando desconsoladamente-a Anthony lo perdí, a Terry y ahora a ti...no...por favor...-escuchó la voz de Albert llamándola y se asustó-no puede encontrarme, no puedo verlo-subiendo rápidamente al árbol.

-Candy, Candy-llamaba Albert, estaba parado al lado del árbol en el que Candy estaba escondida-¿dónde habrá ido?-miró hacía arriba pero una nube tapo a luna y le dificultó la visión por lo que optó alejarse.

Candy temblaba como una hoja de papel sacudida por el viento al saber que Albert estaba tan cerca de ella. La tranquilidad volvió a ella al escuchar sus pasos alejándose del lugar, sigilosamente entró en su cuarto con mucho temor a encontrarlo.
Unos ojos un poco marchitos por la edad habían visto toda la escena, al verla llorando en el jardín su corazón se entristeció mucho, no podía ver a esa niña revoltosa sufriendo. Desde que Betsabeth había entrado a sus vidas ella ya no era la misma, extrañaba poder retarla por toda la alegría que demostraba porque ahora en los poco momentos que estaba en la casa apenas esbozaba una sonrisa triste.
Era conciente de que todo el dolor que trataba de ocultar esa “revoltosa” tenía un nombre y no era nadie más que su querido sobrino Albert. Ella había visto cuando Albert se acercó a Candy por eso envió a George a entretenerlo porque sabía lo difícil que era para ella enfrentarlo.
Sin embargo no estaba preparada para verla llorando sin consuelo en el árbol, parecía que la chica alegre, revoltosa, risueña y llena de vida había muerto hace mucho. Algo tenía que hacer porque no podía permitir que esa niña sufra más.
Albert había tratado inútil mente poder encontrarla y hablar con ella. Cuando trataba de encontrarla en el desayuno obtenía por respuesta: acaba de salir, se está cambiando, está durmiendo o aún no regresa. Lo mismo era a cualquier hora del día, siempre tenía que obtener la misma respuesta.
Cuando iba a verla al hospital le decían que estaba ocupada, si esperaba para recogerla se daba con la sorpresa de que no iba a regresar o que ya había salido. Si quería conversar con ella cuando estaba en el jardín la tenía que encontrar muy ocupada corriendo de un lado a otro, rodeada de varios sirvientes. Él pasaba por su lado y ella ni siquiera levantaba la mirada para saludarlo. Ya no había vuelto a dirigirse la palabra.
La boda de Anny cada vez estaba más cerca, tan sólo faltaban 9 días y el matrimonio sería una realidad, su jardín estaba quedando preciosos. Elroy estaba muy orgullosa porque cada vez que una de sus amigas venía a verla se quedaban admiradas por el jardín y daban elogios de Candy. Elroy se aprovechaba de esto para hacer quedar mal a Betsabeth pero ella era una mujer madura  y no iba a caer ante esas provocaciones.
Nuestra protagonista había sufrido interiormente pero no le había contado a nadie su dolor, aunque eso era innecesario porque todos los que la conocían se habían dado cuenta. Ella había encontrado refugio en el hospital y el jardín.
Hoy era el día libre de Candy y era un día parcialmente nublado, no hacía sol pero tampoco hacía mucho frío. Candy estaba preocupada porque unas rosas estaban que se secaban debido a una pequeña plaga de gusanos. Entretenida estaba que no escuchó a un auto ingresar a la mansión.

-¿Qué más podemos hacer para que esta plaga se vaya?-preguntaba preocupada al señor Whitman-ya hemos probado con todo y nada.
-Recién hemos aplicado el nuevo fertilizante, hay que ser pacientes-respondía el hombre sonriendo.
-Eso espero...hemos trabajado mucho.
-Tranquila-le tomó las manos-confiemos en Dios, el señorito Anthony jamás se dio por vencido, usted tampoco debe hacerlo.
-No lo haré, este será el mejor jardín para el matrimonio de ¿Anny?-vio que su amiga se acercaba con los ojos llorosos-¿qué sucede?-preguntó preocupada.
-Con su permiso-dijo el señor Whitman volviendo al trabajo-
-Si...Anny ¿qué sucede?-la morena se acercó a Candy.
-¿Cómo puedes hacerme esto?-preguntó llorando-acaso no te importo-cogiéndole las manos-¿dime por qué?
-No sé a que te refieres-respondió confundida.
-Siempre soy la última en enterarme...cómo puedes estar pensando en irte de voluntaria a la frontera con México, estando mi matrimonio tan cerca
-...
-¿Por qué tengo que enterarme por los demás? Crees que es bonito saber que tu hermana se va a ir y ni siquiera te toma en cuenta-sin dejar de llorar-tan poco te importo para que no te dignes en avisarme-reclamaba llorando-¿por qué no me has dicho nada?
-Lo mismo quiero saber yo-Albert acaba de llegar a la casa aporque había olvidado unos papeles importantes y al ver a Candy quiso conversar con ella pero lo que escuchó no lo esperaba.
-Yo...Anny hablaremos luego-dijo apresuradamente, las piernas le temblaban.
-Estoy haciéndote una pregunta-le tomó de la mano y lo obligó a que lo mire-cómo es eso de que te vas a ir.
-Soy enfermera, mi misión es ayudar a los más necesitados-soltándose del brazo porque Betsabeth venía hacia ellos.
-Te la pasas todo el día trabajando en el hospital...ya estás ayudando a las personas-trataba de calmarse para no ofenderla como hizo la vez pasada.
“Una Sombra del Pasado”
Por
“Jarerc Aldry”…Judith Oviedo

La tristeza de Candy
Capítulo III
Albert estuvo en el balcón de su habitación mirando el jardín de Candy, se sentía tan mal y quería pedirle perdón pero no estaba seguro si es que ella se encontraría despierta. Aún así se animó en ir a su cuarto. Sin hacer mucho ruido entró al cuarto de ella, después de breves segundos en los que sus ojos se acostumbraron a la oscuridad la vio en la cama y se acercó para poder verla mejor. Estaba acostada de costado y unos cabellos le cubrían el rostro.
con delicadeza Albert se sentó en el borde de la cama y  le retiró sus rizos descubriendo que su rostro estaba empeñado de lágrimas. Se sintió más mal de lo que ya se sentía pues era el causante de sus lágrimas. Tiernamente secó sus lágrimas y besó su mejilla. Su mano se rehusó en quitarse y siguió acariciándola por un gran lapso de tiempo. El cansancio lo estaba venciendo pues el viaje había sido agotador, así que se recostó en la cama. Se colocó de costado quedando frente a frente.

-Sólo un momento luego me voy-

Se decidía a si mismo sin embargo el cansancio fue más grande y se quedó dormido. Un frío viento lo despertó y le hizo darse cuenta que estaba en la habitación de Candy. Desde que Betsabeth había regresado no había podido dormir bien pero ahora había dormido plácidamente y todo porque había dormido a su lado. Para evitar tener problemas salió de la habitación despidiéndose con un  beso en la mejilla.
Candy había dormido muy bien soñando que su príncipe venía a consolarla. Abrió los ojos y el olor a rosas la hizo levantarse rápidamente. En su escritorio había una rosa y una tarjeta, Candy olió la rosa y muy emocionada abrió la tarjeta.

“Pequeña lamento mucho lo ocurrido, perdóname”

-Siempre seré para él su pequeña-dijo tristemente-pero yo dije que sólo lo vería como tu tutor, así que anímate Candy.

Se cambió de ropa y se fue a la cocina para desayunar algo antes de ir a ver su jardín. Al llegar escuchó la voz de Betsabeth, dándose valor y recordando su resolución entró a la cocina.

-Buen día-entró sonriendo
-Hola Candy-todos se alejaron de Betsabeth y se acercaron a ella.
-¿Cómo está la señorita pony?
-Bien Martha sólo fue un leve resfriado...umm que bien huele-acercándose al horno.
-¿Tú crees?-preguntó Betsabeth-estoy preparando pan..como a  Al quiero decir a William le gustaba.
-Me alegro-sonriendo-¿José han sobrado pastelitos?-preguntó sutilmente para cambiar la conversación aunque le extrañó que Betsabeth no use el nombre Albert.
-¿Vas a volver a viajar?.
-Por el momento no-guiñándole el ojo-quiero llevarlos al hospital, algunas enfermeras se quedan toda la noche y no salen a comer.
-¿Ya te vas?-preguntó Betsabeth.
-No, voy a trabajar en mi jardín...quiero que esté listo para el matrimonio de Anny.
-Pero antes toma un poco de leche-habló Doroty muy seria-sino te enfermarás, la dama de honor tiene que estar muy bien para esa ocasión.
-No tengo hambre.
-Anoche no cenaste...sino comes no prepararé los pastelitos.
-El señor Whitman me está esperando.
-Unos minutos más de espera no me matarán-habló el jardinero entrando a la cocina-...toma tu desayuno mientras voy a sacar las herramientas, sino lo haces no te ayudaré.
-Son unos chantajistas-fingió molestarse
-umm me parece que tuvimos una buena maestra.
-jajaja no me avergüence señor Whitman..está bien voy a comer..pero no quiero mucho, tengo que guardar la línea para que me pueda quedar el vestido-haciendo una mueca graciosa.
-Ayer llegaron los vestidos que usarás-habló Lucy poniéndole un vaso de leche-la señora Elroy tiene unos gustos maravillosos serás la sensación de la noche.
-Aquí tienes la mantequilla que te gusta-dijo José-quiero que comas todo.
-Cuando se lo proponen son peores que la tía Elroy-exhalando un suspiro.
-¿Tú has hecho todo el jardín?-preguntó Betsabeth para entrar a la conversación ya que la habían excluido.
-Así es señorita, Candy se ha encargado de casi todo, nosotros sólo la hemos apoyado...también el señor William y el joven Archie han poyado mucho.
-Pero todo es gracias a Anthony si él no hubiera dejado esos planos, esto no hubiera sido posible..él amaba tanto las rosas...este jardín es en su honor y en el de Stear.
-Ellos estarían orgullosos, en especial el señorito Anthony porque ha sembrado varias Dulce Candy.
-¿Qué son las Dulce Candy?-preguntó Betsabeth.
-Son unas rosas que Anthony me regaló para mi cumpleaños...él creó una nueva estirpe de rosas y las nombró en mi honor.
-¿EL sobrino de William?
-Sí...por fin acabe, con esto no creo que tenga hambre en el almuerzo.
-No vengas con excusas señorita-dijo Martha levantándole un cucharón-debes alimentarte bien.
-Esta bien no te enojes...nos veremos en el almuerzo.
*****
-Llegas 5 minutos tarde-le dijo Elroy a Betsabeth.
-Lo lamento-se excusó la chica apenada.
-Si de verdad lo lamentas no vuelvas a llegar tarde, con pedir disculpas no recuperamos el tiempo perdido.
-Tía ya fue suficiente-interrumpió Albert.
-Si quiere ser una buena representante para la familia debe aprender nuestras normas...Candy también tuvo que aprender las mismas reglas cuando fue adoptada-mencionó para justificar la manera como trataba a la chica.
-Archie aún falta que venga Candy-dijo Albert al ver que ya iba empezar a comer.
-Ella ya desayunó-respondió Betsabeth.
-¿Cómo lo sabes?-preguntó con desconfianza Elroy.
-Ella me dijo que iba a trabajar en su jardín-Elroy puso un rostro de duda así que ella continuó hablando- La encontré en la cocina cuando estaba preparando el pan.
-¿Por eso has llegado tarde?
-Betsabeth pensó que Elroy se suavizaría si le contaba la verdad-Sí
-Quien te dijo que podías hacerlo..
-Es que yo..
-No me interrumpas cuando hablo porque es de mala educación, en esta casa cada quien tiene su rol que cumplir.
-Pero Candy lo hace.
-Candy es Candy, tú no eres Candy, se ve muy feo compararse a los demás. Candy es la hija de los Aldry ya pertenece a la familia, tú aún no. Y Candy sabe ser puntual.-hablando muy molesta.
-Basta tía no puedo permitir que la siga tratando así.
-La trato como se debe-parándose de las silla-Candy era una niña cuando vino a esta casa, recibió la misma educación, incluso he sido más estricta con ella y no se quejaba. Ella-señalando a Betsabeth-ya es una mujer y por lo tanto debe comportarse como tal, son muchas las cosas que debe aprender porque no está capacitada...-tuvo que sostenerse de la silla porque le vino un mareo.
-Tía-se acercó Albert a cogerla-Archie ve por Candy, George el doctor.
-...
-¿Qué ha pasado?-Candy entró corriendo por el pasillo
-Se ha puesto mal-respondió Albert.
-Otra vez se le ha subido la presión-tomándole el pulso-tía usted ya sabe que no puede tener emociones fuertes porque es malo para su salud, el doctor le dijo claramente que debía cuidarse-hablaba preocupada.
-Es algo que se escapa de mi control-Betsabeth estaba parada a un lado de la puerta pero Candy entró muy rápido que no se dio cuenta, y era a ella a quien Elroy le dirigía miradas con cólera-
-Ya, ya pasó-dijo sentándose en la cama y tomándole la mano-aún quiero escuchar sus retadas cuando ando corriendo por los pasillos-dijo bromeando sin saber que incomodaba a otros-o cuando me subo a los árboles.
-Pensé que ya no lo hacías, ¿sigues subiendo a los árboles?-preguntó asustada.
-jajaja es broma...bueno de vez en cuando hacemos competencias con Pupee.
-Hay niña tú nunca cambiarás-dijo moviendo la cabeza-tuve que cambiar a tres profesores de piano porque ninguno te gustaba.
-Dirá ninguno me soportaba, todos salían corriendo...jajaja, el señor De la Rouse fue el último a quién torturé.
-¿Acaso es tierra la que tienes en tu blusa?
-Eh...bueno...yo estaba en el jardín cuando me dijeron que se puso mal y no tuve oportunidad de cambiarme de ropa-hablaba jugando nerviosamente con sus dedos-
-Por lo menos debiste haberte sacudido bien la ropa, ahora tendré que volver a limpiar la cama.
-No volverá a pasar...seré más cuidadosa.
-Ha llegado el doctor-avisó George.
-Gracias George, hazlo pasar..doctor Oviedo buenos días.
-Señor William-saludó el médico-señorita Candy, cómo está nuestra paciente.
-Buenos días doctor, a mi tía se le volvió a subir la presión.
-Señora Elroy me temo que duplicar la dosis para que la presión se regule, recuerde que debe mantener la calma...señorita Candy no está haciendo un buen trabajo.
-Lo lamento doctor me esforzaré más.
-Eso espero..este medicamento es el que debe tomar-le entregó la receta a Albert-dejémosla descansar.
-Me quedaré un momento más-dijo Candy sin regresar a mirar.
-Todos salieron y Elroy se atrevió a hablar con Candy-
¿Cómo estás?.
-Bien-ofreciendo una sonrisa-pero estoy preocupada por usted, por favor evite molestarse innecesariamente.
-Si eso te tranquiliza te lo prometo...¿que quieres decirme?-preguntó al ver que ella jugaba nerviosamente con los dedos.
-Eh-“¿cómo lo supo?...desde cuando la tía Elroy es más amable conmigo...creo que desde que llegó Betsabeth”-
-Vamos niña cuantas veces debo decirte que es de mala educación dejar a las personas con el suspenso.
-Lo siento, yo quería pedirle permiso para tomar otro turno en el hospital...sólo hasta que lleguen los reemplazos.
-¿Vendrás a almorzar?
-Trataré.
-¿No le has dicho a William?-Candy negó con la cabeza-está bien yo le diré...Has visto tu vestido nuevo, ayer lo trajeron.
-Aún no, cuando regrese me lo mediré.
-Mejor hazlo en estos momentos porque al medio día vendrá la modista para ver el vestido de Betsabeth y si el tuyo necesita una modificación le podemos decir.
-Está bien tía.
-Cámbiate y vienes a mi habitación para ver si lo ha hecho bien.

Candy se fue a su habitación a probarse el vestido y Albert estaba en la sala despidiendo al doctor.

-Señor Aldry si usted quiere a su tía más tiempo con usted debe cuidarla mucho, de lo contrario sufrirá un paro cardiaco.
-Si doctor, gracias.
-Permiso-el hombre levantó su sombrero en forma de saludo y se fue.
-Yo...realmente lo siento...seré más cuidadosa.
-No te preocupes, no es culpa tuya, mi tía siempre ha sido una persona estricta...iré a ver como sigue-se acercó a ella y le dio un eso en la frente.

Albert se acercó en silencio al cuarto de Elroy y al ver que Candy no estaba y que ella aparentaba dormir se fue. A los minutos llegó Candy con su vestido nuevo y al no tener que hacer ninguna modificación se cambió para irse al hospital.

- Cuantas veces debo decirte que la comida viene a nosotros y no al revés...ay Dios, porque William siempre debe torturarme con sus caprichos. Si por lo menos fueras un poco más joven como Candy podrías aprender más rápido.
-Me parece o escuché mi nombre-entró diciendo un rubia al comedor-Lo siento no quise interrumpir,
-Llegas en buena hora hija porque Betsabeth necesita un descanso, y yo una pastilla para el dolor de cabeza.
-Recuerde lo que dijo el doctor-se sentó al lado de Betsabeth.
-Ordenaré que sirvan la comida.
-¿No vamos a esperar a Albert?
-William te he dicho que deberás llamarlo William, la única que lo llama así es Candy porque es su hija-habló seriamente-y no vendrá porque tiene una reunión de negocios, iré a ver a Martha-se levantó y salió del comedor.
-“Ahora entiendo porque Betsabeth no lo llama por el nombre de Albert-Perdónala,  no es una mala persona sólo que así es su manera de ser...No siempre vienen a comer con nosotras porque las reuniones de negocios les consumen mucho tiempo, a veces llegan muy tarde por la noche o a veces salen fuera de la ciudad por días o meses...sé que te acostumbrarás muy pronto-le dijo tomándole la mano.
-“Por qué tienes que ser tan buena conmigo”-
Gracias.
-Han preparado tu comida favorita-dijo Elroy sentándose en la cabeza de la mesa y Candy a su derecha.
-Gracias, pero no tengo mucho hambre...debo regresar al hospital.
-¿Trabajarás en la tarde?
-Si, hay mucha necesidad de enfermeras...Gracias Doroty-dijo en voz baja a su amiga cuando le servía la comida.
-El tenedor no se usa como trinche-dijo golpeando la mesa-podrías ser más cuidadosa...gracias a ti he perdido el apetito-empujando su plato.
-Tía Elroy porque no le pide a un profesor que le ayude-dijo tímidamente-sería de gran utilidad así como a mí.
-Tu caso era distinto porque tú eras una niña pero ella es toda una mujer adulta, ya tiene veinticinco años, seríamos el hazmerreír de toda la sociedad si se enteraran que la futura de esposa de William no sabe  siquiera utilizar los cubiertos-sosteniéndose la cabeza.
-“La futura de esposa de..pero no puedo permitir que la trate así, ellos han mucho por mí tengo que ayudarlos”-
Tía Elroy yo puedo enseñarle.
-¿Qué dices?-“Esto arruinará mis planes”-de ninguna manera esta es mi responsabilidad
-Y la mía ayudarla, por favor.
-Pero tú ya tienes dos turnos en el hospital, estarás muy agotada.
-Puedo arreglar mi horario, le enseñaría antes de irme al hospital, antes del almuerzo y en la noche, bueno si es que usted desea-mirando a Betsabeth.
-Miró tímidamente a Elroy y luego a Candy
-me encantaría.
-De esa manera usted descansaría un poco más, yo sería como un refuerzo. Recuerde que no puede tener ningún disgusto.
-Si ustedes ya decidieron por mí no hay problema, pero eso no significa que te librarás de mí yo seguiré supervisando tus clases mientras Candy no está, te tendré una lista de todas las cosas que debe saber para la noche.
-Me parece bien tía, me voy para regresar temprano.
-No has comido casi nada.
-NO tengo mucho hambre..permiso-Candy salió rápido para no encontrarse con Albert.

A los pocos minutos llegaron Archie, George y Albert.

-Buenas tardes, ¿aún no viene Candy?-preguntó al ver su asiento vacío.
-Ya se fue-respondió Elroy.
-¿?
-Ha tomado dos turnos en el hospital para apoyarlos hasta que consigan más enfermeras.
-¿Usted ha permitido eso?-preguntó Archie sorprendido.
-Ya aprendí que negarle las cosas a ella es imposible, cuando se le pone una idea en al cabeza no hay quien se la quite.

Por la noche Candy llegó más temprano de lo acostumbrado para poder enseñarle a Betsabeth.

-Estas son las cosas que debe aprender para el matrimonio de Archie-entregándole una lista-mañana veré su progreso. Si preguntan por mí estaré en casa de los Britter.-se retiró dejando a las dos chicas en la biblioteca.
-Bueno es hora de empezar señorita Beth...
-Dime sólo Betsabeth-interrumpió la chica -dentro de poco seremos familia...será como mi hija.
-Candy se sobresaltó al escucharla, esa idea no se le había pasado por la cabeza, sería la hija adoptiva de su rival. Pero no iba a retroceder tenía que ayudar a su familia por lo que ofreció una sonrisa-Esta bien, Betsabeth tú también puedes llamarme Candy.
-Gracias no sabes cuanto me importa tu opinión-tomándole las manos-eres muy especial para William y yo...
-Descuida-dijo soltándose de ella y tomando en sus manos la lista que le dio Elroy-será mejor que empecemos de una vez...Doroty-llamó a la mucama.
-Si señorita Candy.
-Doroty habíamos acordado que sólo me llamarías señorita delante de la tía Elroy ya sé que me voy a quedar solterona de por vida no tienes que recordármelo a cada momento-guiñándole el ojo.
-Oh ni lo sigas, yo no quise decir eso.
-jajaja es broma, podrías traernos el té, pero no lo sirvas.
-Enseguida-a los pocos minutos  llegó trayendo consigo una bandeja y en ella una teterita, dos cucharitas, dos tazas y sus respectivos platos-aquí está.
-Gracias...primero vamos aprender a servirlo, yo pondré el ejemplo y tú me seguirás. Mira se toma la teterita con la mano derecha así-mostrándole como debía hacerlo- y se sirve de esta manera..ahora te toca a ti-le dio las cosas a Betsabeth-está bien pero no debes pegar la teterita a la taza.
-Lo siento..¿por qué la señora Elroy quiere que aprenda a servir el té?-preguntaba frustrada.
-Es probable que después del matrimonio de Archie te inviten a tomar el té y debes saber servirlo.
-Son tantas reglas...me parece que todo es un desperdicio de tiempo.
-Es cierto son muchas las cosas que se tienen que aprender  pero...
-A pesar de poner mi mayor esfuerzo todo es en vano...para la señora Elroy no es suficiente, Todo es tan superficial sólo se fijan en las apariencias-habló muy triste.
-Eso no es cierto-dijo Candy molesta  y apenada por verla tan débil e indefensa-la tía Elroy es una persona estricta pero no es superficial, ella dirige a un grupo de señoras que donan alimento y ropa a los orfanatos...a mí me acogió a pesar de ser huérfana....

Candy estaba tan absorta defendiendo a Elroy que no se dio cuenta que la puerta de la biblioteca estaba semi abierta y un caballero estaba escuchando todo.

-Creí que habías dejado de espiar.
-George, hombre pero que susto me has dado-susurrando.
-Tienes la conciencia sucia-hablando en susurros-¿por qué estás espiando a Candy?