-Toc, toc
-Pensé que no vendrías-dijo una mujer de edad madura abriendo la puerta.
-Recién acaba de partir el tren nocturno-entrando a la casa-¿aún la conservas?-refiriéndose a una foto colocada en la chimenea.
-Soy una vieja sentimental
-Sin ofender por favor-bromeándose-porque si hablamos de viejas yo soy mayor que tú.
-jajaja siempre lo olvido-sentándose a su lado.
-Si lo recuerdo perfectamente, siempre estabas cuidándome la espalda...Que tiempos aquellos Dora, tiempos que se van-habló nostálgicamente.

Elroy y Dora eran amigas de infancia, Dora también pertenecía a la clase alta. Sus padres habían sido amigos de los Aldry desde hace mucho. La dos crecieron como hermanas, contándose todo y compartiendo todo, no había personas más unidas que ellas, todo iba viento en popa hasta que apareció Iván. Iván era un noble ingles que había llegado a estudiar medicina, las chicas se hicieron bunas amigas de él y ambas se enamoraron perdidamente de él. Elroy se sintió halagada por las atenciones que él le daba pero a la vez se sentía confundida porque tenía las mismas atenciones con Dora.
Ninguna de  las chicas se animaba a contar sus sentimientos hasta que Iván le pidió matrimonio Dora. Dora llegó emocionadísima a contarle la nueva, Elroy no salía de su asombro pues horas antes Iván le había hecho la misma proposición pero ella lo había rechazado ya que había escuchado varios comentarios relacionándolo con chicas de mal vivir. Elroy le contó todo esto a Dora pero ella lo tomó como algo malo y la acusó de envidiosa. Esa fue la última vez que conversaron las chicas, dos meses después Dora e Iván se casaron, fue una boda muy hermosa y a la vez sencilla.
Dora no sabía el infierno que iba a pasar después de su fiesta, a los pocos días Iván se convirtió en otro hombre, ya no era el hombre atento y cariñoso que había conocido. Llegaba borracho, sucio y oliendo a perfume barato. Cuando Dora le reclamaba sobre su comportamiento él se dedicaba a gritarle hasta que empezó a golpearla. Par esa misma fecha los padres de Dora habían viajado a Francia, dejándola sola. Dora no tenía a quien acudir, lloraba y se maldecía internamente por haber dudado de su amiga.
La chica hermosa que una vez se engalanó en las fiestas había quedado en el olvido. Ahora Dora tenía el rostro y el cuerpo lleno de moretones y raspones, incluso su mente estaba un poco perturbada por el trauma. Era una  presa en su propia casa, temiendo la llegada de su esposo. Iván se convirtió en un desvergonzado y llegó al extremo de traer a otras mujeres para que pasen la noche con él en su propia casa, durmiendo en el cuarto contiguo al des su esposa.

Una amiga de Elroy y Dora se enteró de esto y le contó a Elroy. Elroy se reponía de la muerte de su padre y asimilaba el hecho de que ahora debía apoyar a su hermano en mantener el negocio familiar. Sin embargo al recibir la noticia de su amiga y a pesar de la discusión acalorada que habían tenido y que ella también había estado enamorada del mismo hombre, acudió sin demora en su apoyo.
Dora estaba totalmente avergonzada por haber desconfiado de ella más Elroy le dijo que eso era cosa del pasado y debían empezar su amistad de nuevo. Fue así como se la llevó a vivir con ella, Iván fue a buscarla pero Guillermo, el hermano de Elroy, lo puso de patitas en la calle. Dos meses después Iván apreció muerto en un burdel, una de sus amantes lo había matado.
Dora regresó a su casa después del entierro y dedicó su vida a la enfermería, su familia decidió no apoyarla pero eso a ella no le importó y cumplió su meta. Elroy y ella recuperaron su amistad pero debido a eso Elroy se prometió a si misma no volver a enamorarse y lo cumplió. Dora se convirtió en una excelente enfermera llegando a ser jefa de enfermeras, teniendo entre sus enfermeras a Candy. Fue la misma Dora la que convenció a Elroy de permitirle a Candy continuar con sus estudios, alegando que era una profesión digna y que algún día vería los beneficios, beneficio que se cumplió cuando Candy cuidó a Albert.

-Imagino que es algo importante lo que quieres hablar conmigo para que hayas venido a estas horas de la noche-preguntó ofreciéndole una taza de café-¿cómo está la revoltosa de tu sobrina?, hoy ha sido su día libre y todos han preguntado por ella.
-umm mal, se quiere ir de voluntaria a la frontera con México...está sufriendo de amor.
-Lo supuse desde que empezó a trabajar sin descanso en el hospital...si mi instinto no me falla me atrevería a decir que el responsable es tu sobrino, William.
-No te equivocas, felizmente ya logré convencerla de que no vaya a ese lugar tan peligroso.
-Me alegro yo también estuve desanimándola pero fue inútil, esa chica es más terca que una mula-moviendo la cabeza.
-Dímelo  a mí,  aunque he logrado convencerla de que no vaya a la frontera no he logrado que se olvide de viajar, es allí que necesito tu ayuda.
-Tú dirás en que te puedo ayudar...vieja amiga.
-Cuidado con lo de vieja-dijo sonriendo-quiero que le consigas un puesto de trabajo en el hospital Regional de San Francisco...La voy ayudar que se escape de la casa.
-¿¿Qué?? ¿vas hacer qué?-abriendo los ojos grandemente.
-Ayudarla a escaparse de la casa, la enviaré a la casa que tengo en San Francisco para que William no pueda encontrarla, ella ama su profesión y no estaría completa sino trabaja por eso necesito tu ayuda.
-Aún conservas esa casa-Elroy asintió sonriendo-era nuestro refugio. Si tus sobrinos se enteraran de las escapadas  que te dabas cuando era joven no se lo creerían, ante ellos eres una persona diferente.
-No podía ser de otra manera, he tenido que velar por el bienestar de mi familia desde que mi padre murió, al morir él se acabaron mis salidas y fiestas. Peor aún cuando murió Guillermo, tuve que encargarme de todo, proteger el patrimonio familiar y la vida de William.
-Lo sé amiga-tomándole la mano-lo que me sorprende es que vas ayudar a que Candy se escape, ¿por qué vas a permitir que se vaya en lugar de arreglar las cosas con tu sobrino?
-Si las cosas fueran tan fáciles-suspiró-Cuando William estuvo en África tuvo una novia, el día que la conozcas y mires sus ojos verás el parecido que tiene con Candy. EL asunto es que esta chica desapreció por varios años, hasta hace aproximadamente un mes que ha regresado a la vida de William en vista de que ellos nunca terminaron su relación ha retomado su noviazgo con la chica...a pesar de que no la ama.
-Que situación para más comprometedora, yo de él le hubiera explicado que ya no la amo y le hubiera deseado la mejor de las suertes.
-Lo mismo hubiera hecho yo pero ya sabes que William es muy caballeroso, la chica ha hecho un largo viaje desde Italia exponiendo su vida a la guerra y sumando el hecho que toda su familia ha muerto, William se vio en la obligación de retomar su noviazgo. Fue un golpe muy duro para Candy, pero ella se ha empeñado en ocultar sus sentimientos, yo empecé a dictarle cursos a Betsabeth demasiado estrictos para que se aburra, alegando que debería estar preparada para ser la esposa de William, pero Candy salió en su defensa y la ha tomado a cargo...Candy ha decaído totalmente, se ha bajado de peso porque no come, cuando está sola no deja de llorar y ya no sonríe, su único consuelo es su jardín y ayudar en el hospital. Decidí apoyarla porque sé que ni lo hago igual ella se va a ir, ya lo ha hecho en Londres siendo más pequeña y sin conocer a nadie, prefiero apoyarla yo para poder velar por su seguridad, no sea que le vaya a pasar algo malo....Imagino como debe sentirse y decirle a William el porque se quiere ir, es muy humillante.
-Cuenta conmigo, mañana mismo me pondré en contacto con unos amigos en San Francisco.
-Pero no le pidas trabajo para Candy White Aldry sino para Esmeralda Cobos.
-¿Le cambiarás el nombre?
-No sólo el nombre, también su apariencia sino lo hace William la encontrará fácilmente, cuando se entere de que ha huido moverá cielo y tierra para encontrarla....yo sé que William la ama pero no tiene corazón para despedir a Betsabeth.
-Como siempre tú pensando en todo...¿no me has dicho que vas hacer cuando Candy se vaya?...conociéndote diría que tienes en mente un plan para que se vaya Betsabeth
-Trataré de aburrirla para que se vaya...sin embargo dudo que funcione, si no se ha ido teniendo a Candy cerca, mucho menos lo hará sabiendo que tiene el camino libre.
-Será cuestión de esperar, ¿cuándo quieres que empiece a trabajar?
-Dentro de 20 días, en 10 días se casa Archie, ese día Candy escapará, son cinco días de viaje a San Francisco y cinco más para que se reponga.
-No sé porque me asombro al escuchar como tienes todo sincronizado. A Candy la haré pasar como una enfermera de Florida de esa manera no tendrá relación conmigo, para que no puedan rastrearla.
-Otra cosa más, yo no puedo enviarle directamente dinero a Candy...
-¿Quieres que yo le envíe?, no sería muy sospechoso.
-No lo enviarás a Candy ni a Esmeralda sino a Jhon el mayordomo.
-¡Qué aún está vivo! Que viejo para más resistente,
-jajaja, él se ha hecho cargo de la casa con su esposa, pero no están tan viejos...son nueve años mayores que yo.
-jajaja y dices que no están viejos.
-No te burles que tú solo eres menor que yo por 5 años.
-Está bien...pero sigo siendo más joven que tú.
-Pretenciosa-dijo riendo-debo irme antes de que amanezca y me vean llegar.
-Te acompaño a la puerta...espero que la próxima vez que vengas a verme no sea sólo para pedirme ayuda-dijo en tono ofendido.
-Y que tú no esperes a que yo venga para recién acordarte de mí.
-Muy bien...vieja amiga.
-jajaja adiós-dándole un abrazo-gracias-subiendo al carro-ahora sí a la casa-le dijo al chofer.
-Enseguida madame -encendiendo el carro.
-...
-EL día del matrimonio de Archie asegúrate de no ser tú el que los lleve al puerto...tendrás que traer a Candy a la estación.
-Sí señora.
-Ya sabes que no debes decirle ni una palabra de esto a William.
-Pierda cuidado señora.

El chofer se llamaba Juniors Jiménez, un joven de ascendencia mexicana que fue contratado por Elroy. A pesar del profundo respeto que le tenía a Albert, su lealtad era para Elroy pues ella era la que se encargaba de apoyar económicamente a sus hijos, De la misma manera sucedía en la mansión, la mayoría de los empleados le eran leales a Elroy porque ella era la que se había preocupado por ellos durante los años en que Albert no estaba presente. Aunque claro obedecían todas las órdenes que Albert les daba, siempre lo hacían teniendo en cuenta la opinión de la matriarca.
Elroy llegó a su casa y se metió a su habitación sin que alguien se diera cuenta de que había salido. Todos se habían dormido temprano, Candy de tanto llorar, Betsabeth muerta de celos, Albert sintiéndose culpable, George y Archie preocupados.

-Buenos días-habló Albert sentándose en la cabecera de la mesa para tomar el desayuno.
-Buenos días-respondió Elroy sentada a su lado derecho y Betsabeth a su izquierdo-¿Archibald no sabes que el desayuno se sirve a las 7:30? Parece que en esta casa se están perdiendo los modales-dijo mordazmente.
-Lo siento tía Elroy-respondió sentándose a su lado-¿y Candy?
-Supongo que se fue al hospital...creo que su casa de esa muchacha es el hospital-fingiendo enojo-hace días que ni siquiera se digna en acompañarnos a almorzar
-¿Cómo es eso de que se va a la frontera con México?-preguntó Archie mirando a Albert en busca de respuesta.
-...
-Locuras que tiene tu prima en su cabeza, como si no fuera suficiente con haber perdido a Anthony jovencito y a Stear en la guerra, para perder a otro miembro de la familia...Ay esa chiquilla me va a mandar al hospital-meneando la cabeza-“Que buena actriz soy”-pensaba sonriendo pero fingiendo su usual seriedad-prefiero no hablar de ese tema suficiente he tenido ayer para volver a empezar con lo mismo...Mejor hablemos de tu boda, ya faltan 9 días y serás un hombre casado, por fin he podido acertar con la indecisa de tu suegra.
-jajaja no sea mala tía Elroy, la mamá de Anny no es tan indecisa.
-No se habla con la boca llena-le riñó-que modales le vas a enseñas a tus hijos. Mañana vendrán tus padres, Albert imagino que ese día lo dedicarás a atender a la familia...¿Albert me estás escuchando?
-Eh, si tía Elroy-respondió avergonzado pues estaba pensando en Candy-“Mi pequeña no sabes la tristeza que me embarga por haberte tratado mal el día de ayer pero estoy preocupado por ti. Antes cuando tenías un problema acudías a mí, ahora tengo que enterarme por otros las decisiones que tomas”
-Teniendo a ustedes como familia no sé porque no me ha dado un paro cardiaco-habló muy molesta, tenía que fingir ante ellos y no demostrar que se estaba volviendo más flexible. Aunque veía el rostro triste de Albert no podía decirle nada porque él no era un hombre libre, si de verdad amaba a Candy tenía que dejar a Betsabeth-Bueno dejemos eso a un lado y recordemos que mañana vienen tus padres, el señor Brown no estaba seguro en venir.
-Yo iré a recogerlos-se ofreció voluntariamente.
-Me temo que no podrás hacerlo, tus padres no han avisado la hora en que vendrán.
-Que misteriosos se han vuelto-habló Albert simulando su preocupación por Candy-
-Es es por estar tanto tiempo en la India....Ante ellos también será presentada como una amiga, sólo nosotros sabemos quien eres-refiriéndose a Betsabeth-a nadie podrás decirles la verdad.
-Ellos son nuestra familia cercana.
-Dije que si querías mi apoyo tendrás que hacer las cosas a mi manera-le sentenció a Albert-eres y serás el cabeza de nuestra familia pero sigo siendo la que tiene mas experiencia y te guste o no, necesitas de mi apoyo para algunos negocios importantes en la familia, ya que ellos sólo hablan conmigo-finalizó sin la más mínima muestra de debilidad-no quiero que el nombre de la familia esté en boca de todos, cuanto menos sepan mejor será...me voy porque tengo que ir a casa de los Britter para terminar con los preparativos-se levantó de la silla-no me esperen a almorzar-se alejó del comedor.
-Yo también me retiro-dijo Archie-antes de ir a la oficina me iré al hospital, sólo espero que esta vez no me toque cargar a un par de llorones-se levantó sonriendo.
-William debemos terminar los negocios que ayer suspendiste.
-Si George-levantándose de la silla-nos veremos en el almuerzo-besando la frente de Betsabeth.

Se fueron y dejaron a Betsabeth, por lo que recogió todos los servicios que habían dejado en la mesa y los llevó a la cocina. Los sirvientes se encontraban preocupados porque habían oído que Candy se iría a la frontera con México, estaban hablando entre ellos pero escucharon que alguien se acercaba y volvieron a sus labores.

-Buenos días saludó-Betsabeth entrando con los servicios.
-Buenos días señorita- respondieron, No importaba cuanto se esforzara Betsabeth por ser amable con ellos para que la llamen por su nombre era inútil.
-Debió esperar a que llegáramos a recogerlos-dijo Martha quitándole.
-No fue ninguna molestia-esperando a que ese gesto le gane la simpatía.
-No lo decía por eso-habló fríamente-la vajilla no pesa mucho, yo me refería a la señora Elroy
-Oh no se preocupe no creo que a ella le importe el que yo recoja los platos.
-Me refería a nosotros, si ella se hubiera enterado nos hubiera reñido por no hacer nuestro trabajo. Cada uno en esta casa tiene un rol que seguir.
-Ya veo-dijo apenada

Sin prestarle más atención regresaron a sus labores, nadie se dignó en preguntarle si deseaba algo o darle las gracias. Betsabeth se quedó parada conteniendo las ganas de llorar, así que mejor se fue a su habitación a terminar de estudiar.

-Buenos días-saludó Archie a la recepcionista-¿puede conversar con la señorita Candy White Aldry?
-Me temo que no, ella está de turno y no recibe visitas en el trabajo si quiere hablar con ella debe regresar a las 12-respondió muy seria.
­
-Ok gracias-se alejó del hospital pensando-“Esa enfermera es igual de renegona a la anterior amiga de Candy, cómo se llamaba esa chica”-tocándose la cabeza-“No logro recordar su nombre pero tienen el mismo genio”

Archie se fue pero regresó con Anny para ver a Candy, con temor a que se vaya a ir estuvieron esperándola desde las diez de la mañana.

-Allí sale-dijo Anny emocionada.
-Gracias a Dios ya estaba aburrido de estar aquí  parado.
-Teníamos que ser precavidos con ella para evitar que se nos escape-guiñándole el ojo-¡Candy! ¡Candy!, que muchacha para sorda-decía gritando el nombre de su amiga-¡Candy! ¡Candy!-le levantó la mano para que pueda verla.
-Hola Anny-saludó sonriendo como si ayer no hubieran tenido alguna discusión.
-Te estás volviendo sorda-bromeó Archie.
-jajaja estaba distraída.
-Hemos venido a secuestrarte-dijo Anny tomándola del brazo.
-¿?
-jajaja lo que Anny quiere decir es que has estado mucho tiempo ocupada en el hospital que ni siquiera nos has apoyado en los planes para la boda.
-Mi ayuda es innecesaria teniendo a la tía Elroy y a tu madre en los preparativos.
-Oh no-dijo Anny-mi dama de honor tiene que ayudarme a escoger los recuerdos que vamos a dar en el matrimonio.
-Pero...
-Nada de excusas se supone que eres mi mejor amiga, mi hermana y no me has ayudado en nada, bueno con el jardín pero no has participado en los preparativos...por favor-tomándole la mano.
-Está bien vamos de una vez porque debo regresar a las 2.
-Primero tenemos que ir a comer, yo con el estómago vacío no trabajo-sentenció Archie-
-jajaja-rieron las chicas.
-Pero que se algo rico-dijo Candy sacando la lengua.
-Como ordene señorita golosa-abriendo la puerta del carro para que suban.

El almuerzo fue simplemente delicioso, la consintieron en todo y trataron de que coma bien en vista de que no lo había estado haciendo el casa. Archie y Anny convencieron a Candy para que pida permiso y no vaya al hospital en el turno de la tarde.

-No tienes obligación en ir eres enfermera voluntaria-le decía Archie.
-Sólo por hoy día, pasas más tiempo en el hospital del que pasas en la casa-agregó Anny al borde del llanto.
-Está bien-asintió Candy-“Cuando me vaya ya no podré verlos y si quiero que no me encuentren tampoco podré escribirles, será mejor que pase más tiempo con ellos antes de que parta.”
-Bravo-habló Anny muy emocionada-Iremos a recoger las muestras del pastel.

De la misma manera como convencieron a Candy para que no vaya al hospital en el turno de la tarde, de la misma forma la convencieron para que no trabaje en la noche. Anny y Archie habían pensado en una manera para que su amiga no se sienta tan sola en la mansión cuando ellos se vayan de luna de miel, y, aunque era fuera de lo convencional ellos estaban convencidos en que era una buena solución.

-cof, cof-Candy se ahogó al escuchar su propuesta.
-¿Estás bien?-preguntó Anny levantándose de la silla.
-Sí-respondió la rubia reponiéndose a la impresión.
-¿Y qué nos dices?-preguntó Archie con cara de interrogación.
-Qué les digo...que están locos.
-Yo no lo creo-dijo Anny un poco ofendida-es una buena idea, de que otra forma puedes salir de la casa.
-Se los agradezco chicos  pero no puedo  hacerlo-respondió sonriendo ante la loca idea de sus amigos.
-Velo de esta forma: podrás salir de la mansión, conocerás otros lugares y nos divertiremos mucho.
-jajaja no creo estar tan desesperada por salir de la casa para hacerlo de esta forma.
-¿No quieres pasar tiempo con nosotros?
-Yo no quise decir eso Anny-tomándole las manos-claro que quiero pasar tiempo con ustedes...
-Pues no lo demuestras-respondió muy triste-te la pasas todo el tiempo metida en el hospital y en tu jardín, ni si quiera sabías  donde  iba a ser la ceremonia.
-Reconozco que últimamente no he pasado mucho tiempo con ustedes, pero...entiendan que en el hospital hay mucha necesidad de  enfermeras-los trataba de hacer entrar en razón y de convencerlos que no estaba así por Albert y Betsabeth.
-Lo entendemos-dijo Archie.”Aunque trates de negarlo yo sé que no quieres estar en la casa para no encontrarte con el tío”
-Les prometo que pasaré más tiempo con ustedes y les ayudaré en lo que falte para su boda pero...eso de ir con ustedes en su viaje de luna de miel es imposible.
-Es que...
-No Anny y es mi última palabra, ustedes necesitan tiempo para estar solos.
-Pero prometes ayudarnos en todo lo que falta.
-SI Archie se los prometo-“Esta es mi forma de despedirme de ustedes y agradecerles todo lo que han hecho por mi”
-Ok-hablaron los novios a la vez.
-Bueno ya es hora de ir a la casa a descansar ya son más de las nueve de la noche-habló Archie mirando el reloj-¿regresarás al hospital?-le preguntó a Candy
-Antes de responder Candy bostezó por el cansancio que tenía-Hoy no ya es tarde..y tengo sueño-volviendo a bostezar.
-Entonces hay que irnos-levantándose de la silla y pagando la cuenta-primero hay que ir a dejar a Anny a su casa-abriendo la puerta del carro.
-Pero no te demores mucho-dijo Candy en forma pícara.
-.....
-Chao Candy-Decía Anny despidiéndose de su amiga-mañana te iremos a ver a la hora de tu almuerzo para que me ayudes...piensa en nuestro ofrecimiento-le pidió.
-Adiós Anny, te esperaré-respondió-Archie Anny ya tiene que entrar a su casa-le apuró sonriendo al ver que su primo no se despedía de su novia.
-Eh si-respondió avergonzado-Dulces sueños Anny-le besó la mejilla-sueña conmigo-dijo en voz baja muy cerca de su oído provocando que su novia se sonrojara por completo.
-.....
-jajaja Archie como crees que yo voy a ir con ustedes-hablaba Anny entrando a la gran mansión, tratando de disimular alegría sentía que sus piernas le temblaban ante el miedo de encontrar a Albert o a Betsabeth.
-Es sólo un paseo, podríamos aprovechar para pasear los tres, hace tiempo que no salimos.
-Y Lo que acabamos de hacer ¿qué es?-le preguntó sonriendo nerviosamente.
-Es muy diferente, podrías conocer varios lugares con nosotros.
-jajaja creo que se han golpeado la cabeza, los nervios por la boda los están haciendo tener ideas absurdas, que voy hacer yo con ustedes en su luna de miel jajaja-caminando hacia la sala-ni que Anny necesitara una chaperona.
-Buenas noches-la voz de Albert la hizo sobresaltar.
-Buenas noches tío-respondió Archie sonriente y orgulloso al haber conseguido que Candy dejara de trabajar por ese día.
-Buenas noches-saludó Candy de manera formal haciendo una reverencia-Archie agradezco tu buen gesto pero no puedo aceptarlo es...sencillamente un absurdo, pero gracias de todas maneras....con su permiso-haciendo otra reverencia para irse-que duermas bien Archie-se acercó a besar la mejilla de su primo ante los ojos celos de Albert.
-Tu también Candy.

Albert se quedó mudo, veía tristemente como Candy se alejaba de él sin si quiera haber tenido una pequeña conversación sólo un frío saludo había sido todo lo que habían intercambiado. Antes de que aparezca Betsabeth ellos se quedaban hasta altas horas de la noche platicando o viendo la luna pero ahora todo era diferente, ellos ya no compartían tiempo juntos,  ni si quiera hablaban.
A la mañana siguiente todos se levantaron temprano pues deberían estar listos par recibieran a los padres de Archie. Sirvientes corrían de un lado a otro para tener las habitaciones listas. Como no sabían a que hora iban a llegar estaban con el suspenso q flor de piel. Candy se fue a trabajar, ni si quiera estuvo cuando Albert se levantó pues ella había partido a las seis de la mañana. Los padres de Archie llegaron al medio día justo cuando Anny y Candy llegaban a la casa.

-¿Por qué se escucha todo ese alboroto?-le preguntó Candy a Lucy,
-
Han llegado los padres del señor Archie y han traído tres pavos reales pero estos se han escapado y están botando todo a su paso.

Anny y Candy apresuraron el paso para entrar a la sala, de donde procedía el ruido, y lo que vieron les causo mucha gracia. Albert, George, un mayordomo, Archie y su padre, corrían de tras de los animales pero estos se escabullían y a su paso estaba tirando todo lo que había, ante la mirada de susto e impotencia de Elroy, quien veía como sus más valiosos arreglos se rompían.  Elroy y la madre de Archie empezaron a quitar los adornos para que no los sigan rompiendo pero era gracioso verlas porque conforme movían algo los animales se dirigían a ellas. Elroy tuvo que salir corriendo porque una de las aves empezó a picotear su falda.

-Ahhh-gritaba corriendo para alejarse del animal-no se queden allí paradas-les dijo a las sirvientas-ayúdennos a mover las cosas.
-Anny hay que ayudarlas-dijo en voz baja.
-Es que...esos animales me dan miedo, mira como corren me pueden picar.
-No seas cobarde-dijo Candy dejando su bolso a un lado-si no lo hacemos la sala estará hecha un desastre para tu boda.
-Esto fue suficiente para Anny, no permitiría que unas aves arruinen su más anhelado sueño-vamos-dijo muy decidida.
-Candy sonrió ante el cambio-“Aún sé como hacerla cambiar de opinión”-pensaba divertida al ver el espanto en el rostro de su amiga.

Los sirvientes se movían de un lado a otro quitando los adornos del camino de los animales para evitar que sigan haciendo más daño. Candy se acercó al animal que Archie y su padre estaban tratando de capturar.

-Hola-saludó Candy al animal-si no te detienes la tía Elroy mandará a que hagan pavo rostizado-dijo sonriendo-y Archie te torturará hasta el cansancio porque estás dañando el lugar donde será su boda-acercándose al animal-“Algo así hizo Albert cuando calmó al león, sólo espero que estos no salten y me piquen sino tendré la cara parchada para el matrimonio”

El animalito se quedó atento escuchándola y emitió un fuerte grito al verla cerca, haciendo que Candy gritara y retrocediera pero no se dio cuenta que había una silla y cayó sentada al piso

Candy!-gritó Albert al ver que estaba en el suelo y que el animal se acercaba a ella,

Albert y George ya  habían capturado un pavo real pero al ver que Candy estaba peligro Albert lo soltó y como George no estaba prevenido el animal se escapó. Presuroso se acercó hacía Candy quitando a los sirvientes que estaban en su camino, pero al acercarse más vio que todo estaba bien.

-jajaja-

Reía Candy pues el ave no la había lastimado más bien se había sentado cerca de ella y le  estaba haciendo cosquillas con sus plumas, las demás aves también se acercaron e hicieron los mismo. Albert se quedó parado cerca de ella sonriendo al ver la escena, Candy estaba sentada en el suelo y las aves a su alrededor.

-De haber sabido que con tu voz los animales se calmaban te hubiera mandado a llamar-habló el padre de Archie acercándose a ella para ayudarla a levantar pero los animales se levantaron y gritaron al ver que se acercaba a Candy-Ey-dijo quitando su mano para que no lo piquen-se supone que yo soy el dueño y me atacan-habló sonriendo-lo que hace un rostro bonito, si tienes a tus pies a estas aves no quiero ni imaginar a cuantos hombres tienes igual.
-jajaja-reía nerviosa por la mirada de Albert-eso es mentira-“No tengo al hombre que quiero”-pensaba tristemente al mismo tiempo en que se levantaba.-Un gusto volver a verlo tío Rafael-se acercó a saludarlo caminando entre las aves.
-El gusto es mío hija-besando su frente-Que manera tan peculiar para poder saludarnos-viendo que los sirvientes se llevaban a las aves-Hace dos años que no nos vemos, mírate estás convertida en la más linda de las señoritas-tomando su mano y separándose un poco para verla mejor-no me equivoco al decir que debes tener a varios hombres a tus pies. Afortunado será el hombre que te despose, William dentro de poco vas a tener que perder a tu hermosa pupila.
-Eh sí-respondió Albert perturbado por la idea de que Candy se case.
-Habrá una boda muy linda, pero antes debes saludar a esta vieja.
-No diga eso tía Sofía, usted aún está muy joven-saludando a la mujer.
-Gracias hija, pero comparándome con tu belleza ya estoy oliendo a cajón de muerto…Anny querida mía, estás realmente hermosa.
-Señora Cornwell, señor-hizo una reverencia.
-Nada de señores-habló Rafael-aquí todos somos familia. Ahora pasemos a comer porque atrapar a esos animales me ha despertado el apetito.
-¿Atraparlos?-habló irónicamente Elroy-tú solo has corrido detrás de ellos, si Candy no hubiera llegado aún seguirían corriendo como locos.

Por primera vez, desde que llegó Betsabeth, Candy iba a comer con ellos y  no se sentía con muchos ánimos, Rafael iba de su mano contándole sobre su viaje pero la rubia tenía sus pensamientos muy lejos de allí. Al entrar al comedor se quedó parada con al esperanza de que le indicaran su asiento y que no sea al lado de Albert como era antes.

-Rafael a mi derecha, tía a mi izquierda, Candy  al lado de mi tía, Sofía al lado de tu esposo, George al lado de Candy, Archie y Anny al lado de Sofía y Betsabeth al lado de George-habló Albert.
-“Felizmente”-pensó Candy.
-Por mí no te preocupes-habló Rafael-sé que Candy siempre se sienta a tu derecha así que cambiaremos de lugar.
-De ninguna manera-habló Candy muy nerviosa-usted es nuestro invitado y como tal ese es su lugar.
-Hay hija yo sé que dentro de poco te sentarás siempre al lado derecho de William, yo debo irme acostumbrando-respondió con una mirada pícara golpeando el hombro de Albert.
-¿Eh?-Candy se puso como un tomate al entender a Rafael. Por que si Candy se casaba con William siempre iba a sentarse a su derecha de allí el comentario de Rafael.
-Pero chica muévete-la tomó de la mano y la llevó hasta el lugar indicado-me muero de hambre y no podré comer hasta que no te sientes-no le dio opción a decir otra cosa.
-Gracias-Fue lo único que dijo sintiendo la mirada de Betsabeth.
-Pueden servir-ordenó Albert muy apenado-“Cuando quisiera que eso fuera cierto, o por lo menos recuperar la confianza que teníamos antes. Extraño tu sonrisa, tu mirada poder escuchar tus palabras, lo único que he obtenido de ti son dos riñas, haberte ofendido y perder tu amistad”-pensaba nostálgico.
-Candy tu jardín esta bello, que digo precioso, se ve que te has esmerado en el.
-Gracias tía Sofía, pero hay que darle las gracias al señor Whitman él ha sido mi apoyo y ayuda.
-Dígame señorita Betsabeth ¿de dónde es usted?-preguntó Rafael partiendo la carne.
-De Italia-respondió la chica incómoda al ver que novio estaba muy cerca de Candy.
-¿Y cómo así se animó a visitarnos?-siguió interrogando.
-Eh...bueno...yo-empezó a tartamudear.
-Betsabeth es amiga de la familia-intervino Elroy-pero dime Rafael cómo se te ha ocurrido traer dos pavos reales a la casa.
-Los pavos reales son unas aves hermosas, tienen la cola más bella que se puedan imaginar con una multitud de colores.
-¿Y en donde se van a quedar cuándo se regrese?-preguntó Candy tratando de intervenir en la conversación para calmar sus nervios.
-Verás mi querida sobrina, ese trabajo pensaba dárselo a Archie
-¿A mí?-dijo sobresaltado-yo no soy muy bueno con los animales y esos son especiales. Usted mismo vio lo que pasó sólo se tranquilizaron con Candy, y ella para en el hospital.
-jajaja no te creía tan cobarde, ellas son unas aves muy mansas sólo que se han portado así porque estaban estresadas de tanto viajar encerradas. Estoy seguro que harás un buen trabajo cuidándolas.
-Lo dudo-respondió asustado.
-jajaja no pongas esa cara Archie parece que han dictado tu sentencia de muerte-reía Candy-
-Tranquilo hijo que lo único que harás será asegurarte de que no le falte comida porque he traído a alguien que se encargará de ellos.
-Uff me alegro, ya me veía corriendo de lado a lado tratando de mantenerlas en calma.


“Una Sombra del Pasado”
Por
“Jarerc Aldry”…Judith Oviedo

“Preparándose para la partida”
Capítulo V
-Candy, Candy-volvía a moverla en la cama
-Umm-con mucho sueño empezó a abrir los ojos-tía Elroy- se sentó asustada-¿qué hace aquí?, ¿se siente mal?, hay que llamar a un doctor-saliendo presurosa de la cama.
-jajaja-empezó a reír-tú si que amas tu profesión, yo estoy bien-indicándole que se siente a su lado.
-¿Entonces?-preguntó confundida .
-Esta es la única manera en que podemos conversar sin que William se de cuenta-respondió muy serena.
-¿?
-Si hablamos en otro momento William sospechará y nos tendrá muy bien vigiladas y no podrás escaparte.
-Ahora entiendo-dijo sonriendo-
-Ya era hora-habló en tono burlón-¿te has enterado que Doroty ya no está trabajando en la casa?
-Sí, que pena por su mamá me hubiera gustado despedirme de ella, ha sido tan buena conmigo.
-La mamá de Doroty está bien, no es cierto que está enferma.
-¿NO?-abriendo los ojos de sorpresa.
-Doroty se ha ido porque yo se lo he pedido.
-¿Por qué ha hecho eso?-hablaba sin comprender-
- Ay Dios cuando aprenderás, Doroty se ha ido para ayudarte. El día que te marches lo harás a San Francisco, yo tengo allí una casa que no figura entre el patrimonio Aldry y William no sabe de su existencia. Doroty se ha ido para tener todo listo y esperar tu llegada. Partirás después del matrimonio de Anny, planeaba que lo hagas por la noche pero ese día no saldrá ningún tren así que lo harás  en la madrugada. Fuera de la casa habrá un carro esperándote con tus maletas listas, antes de salir deberás cambiarte de ropa. Usarás una peluca negra y lentes para que no puedan reconocerte. EL viaje a San Francisco será de una semana, al salir de aquí lo harás como Esmeralda Cobos. En la primera parada te bajarás cambiarás de ropa, usarás peluca roja, serás Dani Paola Bloor y fingirás ser un pasajera distinta. En la segunda parada harás lo mismo, tu peluca será marrón y serás Patty Esther Noll. Por último en la tercera parada volverás con tu ropa con la que saliste y con la misma identidad. La ropa que usarás, pelucas, lentes y boletos se encuentran en la maleta que llevarás en la mano, los boletos ya tienen el nombre respectivo y son para un vagón privada, conociéndote como eres será mejor que te mantengas alejada de la multitud....Deberás hacer todo a la perfección para que William no pueda encontrarte. ¿Crees poder hacerlo?-preguntó tomándole la mano-¿estás segura que eso es lo que quieres?
-Si tía-habló anonada jamás pensó que para irse debería hacer todo eso-debo hacerlo, tengo que olvidarlo y buscar mi propio camino.
-Entiendo hija-acariciando su mejilla-la casa está cerca de un hospital, cinco días después de tu llegada deberás presentarte como Esmeralda Cobos para empezar a trabajar.
-¿De verdad?-la abrazó-gracias tía
-Shh baja la voz o nos escucharán. Los sirvientes que  viven en la casa son de completa confianza, delante de ellos podrás usar tu nombre de Candy. Mensualmente te llegará un sobre con dinero.
-Oh no tía, con que Doroty esté allá conmigo y me esté ayudando a irme es suficiente, no puedo dejar que me mande una pensión.
-Dijimos que lo haríamos a mi manera y esas son mis reglas...junto a tu mensualidad te llegará una carta mía contándote como están las cosas por acá.
-Por favor-pidió suplicando-no me escriba sobre Albert, no lo soportaría.
-Entiendo y no lo haré pero tú deberás escribirme una carta que enviarás con Jhon, el mayordomo, avisándome como estás. ¿Entendido?
-Si tía Elroy.
-Bien, ahora duerme que mañana irás al hospital.
-Gracias tía-tomándole la mano.
-No tienes de que agradecerme, lo hago porque te quiero....me apena mucho ver que ya no sonríes y no eres feliz, si para devolverte la felicidad debo apoyarte en tus locuras lo haré con gusto...Siempre te he tratado de una forma estricta pero no lo hice por molestarte sino porque esa es mi manera de ser, cuando eras pequeña estaba cegada por la maldad de Elisa y Neil pero luego vi que era mentira. Cuando regresaste a vivir en esta casa empecé a prepararte para...que algún día ocupes mi lugar-sorprendiendo a Candy con esa confesión-yo me di cuenta de que tú amabas a William y que él sentía lo mismo por ti....me enfurece saber que...
-No importa tía Elroy-sonriendo-las cosas suceden por algo, lo importante es que William sea feliz y si su felicidad es Betsabeth yo estaré bien...sólo que primero debo reponerme, ahora no puedo verlo a los ojos y desearle mucha felicidad pero estoy segura que algún día podré hacerlo.
-Y yo estaré allí apoyándote...te quiero mucho y te considero mi verdadera nieta.
-Gracias tía-la abrazó con las lágrimas en los ojos-yo también la quiero mucho es como mi madre.

Sólo faltaba una semana para el matrimonio de Archie. Candy, había dejado de trabajar por las tardes y por las noches por ayudar a Anny con los últimos detalles de su boda.  Las cosa entre Albert y Candy no habían mejorado pues esta última lo evitaba en todo momento. Solamente se veían a la hora de comer pero las palabras que se dirigían eran muy cortas. Betsabeth tuvo que suspender sus clases y dedicarse a ayudar en los preparativos.
Por fin el día esperado llegó las rosas de Candy aún no sentían la llegada del otoño. Era un día maravilloso para unos y para una rubia el último día con su familia. Se levantó muy temprano para tener todo listo.
-“Será el último día que volveré a usar mi cabello rubio y mmi nombre, mañana por la mañana será otra persona”-pensaba mientras se peinaba frente al espejo-“Los extrañaré mucho, señorita Pony, hermana María, niños me apena mucho dejarlos pero debo hacerlo si quiero olvidarlo...Albert mi príncipe mi gran amor...”
-¿Ya estás lista’-habló asombrada la mucama.
-Hoy es un día muy especial-respondió sonriendo.
-Ya lo creo mira-abriendo la ventana.
-¿Qué sucede Lucy?-acercándose a ver-yo no veo nada todo está bien.
-Exacto, es otoño y tus rosas aún no pierden sus pétalos...es tan hermoso, la mayoría de los invitados se quedarán impresionados con tu jardín...¿Dónde vas?-preguntó al ver que salía corriendo.
-A ver al señor Whitman...debo pedirle algo-le guiñó el ojo y salió corriendo.
-¡Candy White Aldry no se corre en los pasillos!-le riñó.
-Al escuchar la voz se detuvo
-lo lamento tía Elroy-tocándose la cabeza y sacando la lengua-lo olvidé, es que hoy es un día importante-le guiñó el ojo y siguió a su camino.
-Ay esa muchacha, me va a volver loca-movía la cabeza-“Pobre Jhon lo va hacer renegar”.
-Parece que Candy ha recobrado su sonrisa-habló Albert a sus espaldas.
-Es de mala educación escuchar conversaciones ajenas....creo que una boda alegra a todos-le respondió alejándose de él-“No quiero mentirte pero debo hacerlo por el bien de ella”
*****
-Señor Whitman-se acercó corriendo y se colgó de el abrazándolos.
-jajaja, no sabes que feliz me hace ver que has vuelto a sonreír-contestó sonriendo.
-Gracias-haciéndole un guiño-el jardín está bello-dando una vuelta-aún se respira el verano...umm que rico olor, a pesar de que es otoño el jardín está muy bello.
-Igual que su dueña-respondió-.
-jajaja....Quería darle las gracias por haberme ayudado, sin usted esto no hubiera sido posible. Ha sido mi mayor apoyo, gracias-inclinando su cabeza-esto es para usted-sacando de su bolsillo una pluma muy fina.
-Con tu gratitud me basta.
-
Yo quiero dársela-le tomó la mano y puso la pluma en ella-es para que siempre me recuerde-le guiñó el ojo-prométame que aunque yo no esté usted siempre cuidará mi jardín...por favor.
-¿A qué te refieres?-preguntó dudoso.
-Sólo prométamelo-suplicó.
-Está bien, te lo prometo.
-Gracias-besando su mejilla-ahora puedo morir en paz-habló antes de salir corriendo.
-“Y ahora que planea hacer”-se quedó pensando el jardinero.
-Ah me olvidaba-de la misma manera como se fue regresó-¿podría cortar algunos platones de Dulce Candy y ponerlos en una maceta?
-Claro, ¿Cuántos deseas?
-Umm-poniendo su mano en el mentón para pensar-Tres, no mejor que sean Cuatro-“Uno se lo daré a la hermana María y la señorita Pony para que no me extrañen; otro para Patty para que recuerde que siempre pensaré en ella; Para Tom porque sino me va olvidar, y el otro lo llevaré conmigo quiero empezar una nueva vida pero no olvidaré los buenos momentos que pasé en esta casa, con mi familia y mis buenos amigos”-Los tendría listos para de aquí, quiero entregarlos durante la recepción.
-Claro que sí Candy, por eso no te preocupes-respondió sonriendo.
-Gracias-dijo abrazándolo, le dio un beso en la mejilla y se alejó un poco pensativa.
*****
-Buen día-se acercó a la cocina.
-Hola Candy-respondieron sus amigos.
-Umm que rico huele, hoy comeré delicioso-tocándose el estómago y sacando la lengua-
-Por supuesto porque yo he cocinado-dijo
Les he traído algo.
-Para nosotros-preguntó Lucy curiosa dejando una olla en la estufa.
-Sí-contestó sonriendo, sacó dos cajitas y una pluma-esta pluma es para ti Juan para que puedas llevar bien tus cuentas y Martha no te estafe-le guiñó el ojo-esta cajita es para ti, y esta otra para ti Martha..ábranlas-les animó.
-Es precioso-habló Lucy viendo un hermoso camafeo.
-Maravilloso-agregó Martha viendo un dije en forma de estrella-pero es demasiado no podemos aceptarlo.
-Claro que pueden, porque es un regalo mío y me molestaré si no lo aceptan...Ahora me voy porque ya van a servir el desayuno y no quiero que la tía Elroy me riñas, ya lo hice cuando salí corriendo del cuarto-se despidió de ellos y emprendió la carrera.
-Me parece o la vi hoy más sonriente-dijo pensativamente.
-No te parece Lucy es la verdad, me pregunto que le habrá hecho recobrar el ánimo-dijo Juan pensativamente.
-Debe ser por la boda, la señorita Anny es muy querida por ella, es como su hermana-respondió sin darle mucho interés es que el regalo la había dejado sin palabras.

El desayuno fue servido puntualmente y nuestra pecosa llegó justo a tiempo. Ese día se quedó ayudando a la decoración de  la sala, pues allí iba a ser la recepción. EL jardín estaba precioso las rosas emanaban un aroma agradable y una vista preciosa.
Candy estaba muy orgullosa por su jardín, todos los que habían venido a la casa habían queda admirados y le habían dado elogios. Aunque Candy no era una persona engreída pero nadie se molesta por un buen cumplido.
Elroy estaba feliz por todos los buenos comentarios que había recibido para el jardín y Candy. Pero la felicidad de Elroy no era completa pues sabía que ese día Candy partiría a San Francisco, no sabía lo que la vida le deparaba a su querida nieta pero estaba segura de que ella estaría para apoyarla.
A pesar de la distancia si se enteraba que Candy estaba enferma o pasaba algo malo con ella iba a viajar al primer llamado. Esa chiquilla revoltosa había ganado su corazón, Candy era una persona desinteresada y no era egoísta, no tenía el corazón con maldad. Era una persona inocente a quien iba a proteger con su vida si era necesario.
Las horas pasaron y el momento en que Candy debía empezar a cambiarse había llegado. Debía estar lista desde temprano pues iba ayudar a vestir a Anny.

-Me rindo...mi cabello no se queda quieto-decía frustrada porque tenía unos mechones de rizos que no querían  entrar en el peinado.
-Con calma, sé paciente-trataba de tranquilizarla Lucy-ya está te ves como una reina, le vas hacer competencia a la novia.
-jajaja que cosas dices, ya me voy-poniéndose su broche de los Aldry-se supone que debo ayudar a Anny con su vestido y llegaré tarde...como siempre.
-Espera, espera-salió corriendo detrás de ella-te olvidas de tu chal-entregándole la pieza que faltaba en su atuendo.
-
Ups gracias-lo recibió sonriendo-mejor me apuro-bajó corriendo la escalera.
-Te vas a caer si corres así, pisarás tu vestido-gritó Elroy caminando de la mano con Sofía.
-Es que me he hecho tarde-respondió haciendo una reverencia.
-¿Cuando has llegado temprano?-le preguntó en tono burlón-pero no te entretengas anda que ya es tarde.
-Eh sí-levantó la mano y salió corriendo-los veré en un momento.
-Ay que chica -meneando la cabeza-me va a matar un día de estos.
-Pero aún así la quieres-dijo Sofía.
-No hay persona que no lo haga, mira a Neil que después de haber sido muy cruel con ella quiso casarse con ella, aunque claro Elisa es un caso especial.
-jajaja Elisa no tiene cura...mejor vamos a cambiarnos porque sino tendremos que salir corriendo al igual que Candy-subiendo las escaleras-te has esmerado mucho en su vestido.
-Claro es una Aldry, es  la heredera de William y como tal debe lucir maravillosa, puede que en esa fiesta conozca a su futuro esposo, si no me equivoco así conociste a Rafael-tratando de desviar el tema pues sabía que diría algo con respecto a Albert, ya que desde que habían llegado no había dejado de lanzarles indirectas.
-Tienes razón yo allí conocí a Rafael pero no creo que William esté muy contento con esa idea tuya-dijo suspicazmente.
-Hasta donde yo sé Candy es soltera, y si conoce al amor de su vida en una fiesta, aunque a William no le guste, tendrá que aceptarlo porque estamos hablando de su felicidad...ella ya ha sufrido mucho con la muerte de Anthony-finalizó llegando a su cuarto.
-En eso concuerdo contigo.
Candy quería que el auto tuviera alas para poder pasar por encima de todo ese tráfico atroz que había. Después de un breve espacio de tiempo llegó a la mansión Britter y , felizmente, Anny recién iba empezar a vestirse.

-Pensé que no vendrías-dijo Anny.
-Me hice tarde-respondió sonriendo-lo importante es que ya estoy aquí-se apresuró a decir antes de que Anny empiece a reñirla por su impuntualidad.
-...
-Eres la novia más hermosa que he visto-dijo acomodándole el velo.
-Estoy tan emocionada...creo que me falta la respiración.
-Tienes que tranquilizarte sino Archie se quedará varado, respira y exhala para que calmes los nervios...así, eso es ya estás lista debemos irnos.
-Sí...Candy soy tan feliz, espero que tú...
-Lo seré, seré muy feliz al igual que tú-“Por eso tengo que irme”-quiero que seas muy feliz y que cuides mucho a Archie porque es como mi hermano, y a la tía Elroy que a pesar de sus rabietas ha sido muy buena conmigo.
-¿Qué dices?-preguntó extrañada.
-Nada...sólo lo decía porque es seguro que cuando te cases estarás tan ocupada que no te acordarás de los amigos-fingiendo una sonrisa para no preocuparla.
-Claro que no, ustedes siempre serán mis amigos. Archie será mi esposo y lo protegeré con mi vida, la tía Elroy es como una madre para él así que la voy a cuidar mucho.
-Tampoco olvides a la señorita Pony, la Hermana María y los niños, ese es nuestro hogar y ellas son nuestras madres y hermanos.
-Estás muy extraña Candy White…si lo dices porque hubo un tiempo en que me avergonzaba de mis orígenes pierde cuidado no lo volveré hacer…jamás me avergonzaré de donde vengo.
-Me alegro-se acercó a abrazarla-porque la señorita Pony ya no es joven y va a necesitar tu ayuda, ahora más que nunca.
-¿Qué? A que...
-Anny ¿estás lista?-preguntó su padre atrás de la puerta interrumpiendo su plática.
-SI papá entra-habló la chica más emocionada que nunca por cumplir su mas anhelado sueño olvidando las indirectas de Candy.
-Estás preciosa-entrando al cuarto-Archie es un chico muy afortunado-se acercó a ella-es hora de irnos no queremos que el novio se aburra mucho esperándonos...Vamos Candy, tú eres la dama de honor y debes entrar primero.
-Ay que apurarnos-dijo la madre de Anny-felizmente Candy es enfermera .
-¿?
-Es que el novio se vaya a desmayar
-jajaja imagino que Archie debe estar muy nervioso pero no creo que se desmaye.
****
-Ya debía haber llegado-hablaba muy nervioso paseándose de un lado a otro.
-jajaja, perdóname Archie pero me causa gracia verte caminando de un lado a otro, ten paciencia no creo que la novia se haya escapado.
-¿Y si ya no quiere casarse?
-....
-¿Si ha pasado algo con el carro cuando venían?, ¿sí...
-Shh que no te das cuenta que ya empezó la marcha nupcial-lo cayó.
-Eh si -habló arreglando su Kit.

La primera que entró fue Candy, se veía muy hermosa con su vestido verde oscuro, muy ceñido al cuerpo y con un escote en forma de “V”, para disimular el escote llevaba un chal un poco más claro, su cabello recogido y el leve maquillaje que llevaba la hacía ver muy hermosa.  Una sonrisa adornaba su rostro, se había propuesto así misma disfrutar a lo máximo ese día pues era el último que pasaba con sus amigos.
Caminando a pasos delicados vio a Albert parado al lado de Archie, lo veía igual a como lo vio en la colina de Pony, con su Kit y su prendedor de los Aldry. Se ruborizo al pensar el él pero desechó ese pensamiento en la cabeza, entre los invitados vio a la señorita Pony, la hermana María y los niños, caminando unos pasos más vio a Tom, inmediatamente le ofreció una gran sonrisa y por respuesta Tom le guiñó el ojo.
Para Albert todo lo que estaba a su alrededor careció de importancia al ver que a Candy entrar, como si él fuera el novio se puso nervioso. Hace tiempo que no veía a Candy sonreír como en ese momento. Los celos llegaron a él en el momento que Candy le sonrió a Tom.
Candy se paró al lado izquierdo de Archie para esperar que Anny llegue. La novia hizo su entrada triunfal del brazo de su padre. Candy se concentró en la ceremonia sin embargo Albert no pudo quitarle la vista a Candy.

-Los aros-le hablaba Archie ante el mutismo de Albert.
-¿Qué?-dejando de mirar a  Candy
-Que me des los aros-repitió ante la mirada curiosa de todos.
-Eh sí -sacando la cajita de su bolsillo- aquí están-ruborizándose hasta la orejas.
-Gracias-respondió Archie en forma pícara.
-....
-Los declaro marido y mujer puede besar a la novia.

Al escuchar estas palabras Albert se imaginaba que eran él y Candy los que se estaban casando. En menos de lo que imaginó la ceremonia había terminado, los novios estaban siendo felicitados por los invitados, Albert se distrajo por un momento y al regresar a mirar el lugar que ocupaba Candy se dio con la sorpresa que no estaba. Bajó de la plataforma buscándola, varios hombres se acercaron para saludarlo y hablarle de negocios dificultando su búsqueda hasta que vio una silueta de verde abriéndose paso entre la multitud.

-Tom-habló la rubia.
-Hola Candy-respondió el ranchero besando su mejilla.
-Y ¿Dónde está?-mirando a todos lados.
-Hubo un retraso en el tren pero no te preocupes nos alcanzará en la recepción.
-No podía dejar de venir-habló Steve acercándose a los chicos-Candy te ves muy preciosa, vestida de esa manera....si puedes pasar como mi hija-hablando en voz fuerte.
-jajaja no la halagues mucho-habló Tom poniéndose frente a ella-mira como su peinado no puede estarse quieto-arreglando unos rizos, los acomodó poniéndoselos detrás de la oreja.
-Si supieran que he padecido para poder peinarme...Señorita Pony, Hermana María.
-Hola Candy-hablaron las mujeres.
-Niños, Jimy mira que apuesto te vez.
-Gracias jefe-haciendo una reverencia.
-Por fin aprendiste modales-le molestó Tom.
-¿Qué? para tu información yo sé comportarme adecuadamente.
-Si seguro, por eso molestabas a Candy.
-jajaja ya dejen de comportarse como niños-les corrigió la hermana María.
-Lo siento-dijeron avergonzados.

De lejos un rubio estaba tratando de desocuparse para acercarse hasta ellos, le daban ganas de acercarse hasta Candy y separarla de Tom, tuvo que hacer acopio de todas sus fuerzas para no darle una golpiza a Tom en el momento que le acomodó el cabello. Fingiendo una sonrisa ante los inversionistas trataba de dar por terminadas la conversación.

-Candy debemos irnos-habló parándose a su lado-Hermana María, Señorita Pony, Steve, Tom, niños un placer verlos.
-Lo mismo digo-habló Tom dándole un fuerte apretón de manos.
-¿Ya felicitaron a los novios?-preguntó tratando de ser amable.
-Hace un momento-respondió Pony-antes de que salgan.
-Entonces ya se fueron, Candy debemos irnos para darles la bienvenida a los invitados -habló poniendo una mano en su hombro.
-Eh...sí-dijo nerviosa ante el gesto-iré a ver a Betsabeth.
-Se va ir con la tía Elroy, el carro que llevará a los niños está esperándolas afuera.
-Gracias-dijo María.
-¿Nos vamos?-volvió a repetir,
-Sí, nos vemos de aquí.

Caminaban sin decir una sola palabra, Candy pensaba en Patty en que después de mucho tiempo la volvería a ver que no se dio  cuenta en el momento que Albert fue interceptado por unos socios. Percatándose de la situación vio que Tom estaba saliendo, se le vino a la mente la idea de acompañar a recogerla por lo que se acercó a él.

-Tom, Tom-lo llamaba levantando su vestido para no pisarlo.
-¿Todavía no te vas?
-Así parece-respondió sonriendo-¿ya te vas a recoger a Patty?
-Sí
-Puedo acompañarte, por favor, hace tiempo que no la veo y ...-por poco dice que se iba a ir y ya no volvería a verla pero se retuvo-la extraño-se apresuró a decir.
-Me encantaría pero no creo que Albert te deje-señalando a Albert.

Albert se excusó con sus socios y al voltear para ver a Candy otra vez había desaparecido. “A dónde se habrá ido” pensaba mientras miraba a toso lados tratando de encontraba. Levantó la mirada y la vio con Tom hablando en voz baja. Sin más opción que acercarse a ellos tuvo que ocultar los celos que le causaba verlos juntos.

-Aquí estabas-habló sonriendo-¿podemos irnos?
-Nos veremos en la recepción-habló Tom.
-Pero...
-Descuida-le guiño el ojo-no me demoraré-se alejó de ellos.
-“¿Qué significa todo eso?-se preguntaba.
-Ok, pero no te demores-le habló mientras él se alejaba.
-¿Podemos irnos?-habló ya con un poco de fastidio.
-Sí-respondió sonriendo-“Hoy es mi último día contigo, mas que sea por hoy día quiero recuperar la amistad que teníamos antes...quiero llevarme un buen recuerdo”

Albert le ofreció el brazo y Candy lo aceptó con una sonrisa, iba hacer hasta lo imposible por llevarse un buen recuerdo de él. AL momento de salir Elroy los interceptó y les presentó a unos amigos de la familia, Betsabeth ya se había ido así que podían estar tranquilos.  Candy estaba impaciente porque Elroy seguía conversando y no se despedía de los señores. Albert se dio cuenta de que a cada momento miraba su reloj y recordó lo que Tom le había dicho al momento de despedirse, no podía hacer algo para impedir que pase algo entre ellos pues Candy estaba libre y merecía ser feliz.

-Tía Elroy debemos irnos-habló Candy, interrumpiendo la conversación-Señor Miller, lamento tener  que interrumpir la conversación pero como sabrá somos los anfitriones y debemos llegar a tiempo para recibir a los invitados-se excusó sonriendo.
-Por su puesto señorita Aldry-respondió el buen hombre-espero poder seguir con nuestra plática.
-Sería un placer-contestó.

Albert y Elroy se quedaron mudos al escucharla. Jamás imaginaron que ella podría hacer eso. Candy tomó del brazo a Elroy y caminó con ella hacía el auto.

-Tanto apuro tienes por llegar-habló Elroy sonriendo ya dentro del carro-¿a quién quieres ver?-preguntó en forma pícara pero se percató que Albert la estaba mirando, cuestionando la confianza con la que hablaban-felizmente los Miller no se sintieron ofendidos ante tu comentario-recuperando su seriedad habitual-sino hubiéramos sido la habladuría de todos, creo que tu quieres matarme de un infarto.
-Si Candy no lo hubiera hecho, lo hubiera tenido que hacer yo, es nuestro deber estar a tiempo para recibir a los invitados-intervino Albert.
-Ya lo sé, conozco muy bien las reglas de etiqueta...pero si no somos corteses podemos ofender a alguien...veo que las clases que has llevado no han sido en vano-disimuladamente le sonrió a Candy, cuidando de que Albert no la viera.

George estaba esperando su llegada y le ofreció el brazo a Elroy, Albert hizo lo mismo con Candy. Betsabeth esta mordiéndose la lengua por los comentarios que escuchaba. “En vez de tutor y pupila parecen una pareja de novios”, “Son tal para cual”, “Hacen una linda pareja”. Elroy le había ordenado que se mantenga alejada de la multitud e intente pasar desapercibida. Era el último día de Candy y no quería que nada la perturbe. Betsabeth no pudo objetar porque Elroy le dijo que debía hacerlo pues era la mejor manera para que fuera aprendiendo.
Alegó que ella no sabía todas las normas de etiqueta que se requerían para mantener una conversación, finalizó diciendo que sería mejor que mirara y aprendiera sin llamar la atención de los demás. Impotente miraba a Candy caminar del brazo de Albert, al ver que Candy le dijo algo en el oído pensó que ya no lo soportaría más pero luego vio que Candy se alejaba de él.
Mientras caminaban entre los invitados Candy divisó a Tom, la curiosidad por volver a ver a su amiga hizo que le dijera al oído de Albert:

-
Albert tengo que saludar a alguien, con permiso-sin escuchar su respuesta se alejó de él.

Para disimular que su pareja lo había dejado Albert alcanzó a George y Elroy, sólo vio que Candy se acercaba a Tom pues de allí fue asediado por varios hombres que trataban de ganarse su confianza.

-¿Dónde está?
-Me buscabas-una chica vestida de celeste se paró frente a ella, tenía una sonrisa de oreja a oreja.
-Patty-abrazando a su amiga.
-Candy.
-No podía creer que te volvería a ver después de tan tiempo.
-Yo no puedo creer que estoy aquí y que Anny se ha casado,
-Y que estás de novia-habló haciendo sonrojar a su amiga-debías haberlo visto ese día en el telégrafo.
-Este...porque no vamos a saludar a Albert-dijo sonrojado-me las vas a pagar-le dijo en el oído.
-...
-
Aquí estás-dijo Elroy-William pensaba que te habías perdido, ¿Patty?
-Señora Elroy-saludó la chica.-que bien luce.
-Patty.
-Hola Albert, quiero decir señor Aldry-habló avergonzada-
-Albert por favor, me alegra que por lo menos alguien tenga confianza conmigo-mirando de reojo a Candy-¿cuándo has venido?
-Hace un momento.
-Tom fue a recogerla-intervino Candy-le vamos a dar una sorpresa a Anny...allí vienen, vamos Patty-le tomó la mamo a su amiga y se fue-perdona que me la robe Tom-le guiñó el ojo a su amigo.
-Iré a saludar unos amigos-se excuso Albert-permiso.
-Prosiga tía, no sabía que  tenías confianza con Patty-dijo Albert cuando Elroy se fue.
-Hace tiempo que somos amigos...y hace unas semanas somos novios-sonrojándose.
-¿Novios?-sintiéndose tonto por haber pensado mal.
-Sí, Candy me ayudó.
*****
-Felicidades señora Cornwell
-Patty-dijeron al unísono los esposos.
-Muchas felicidades-se acercó a abrazarlos-que seas muy feliz.
-¿Por qué no me dijiste que ibas a venir?-preguntó Anny con lágrimas en los ojos-hace tiempo que no sé nada de ti, me hubiera gustado irte a recoger.
-Si te hubiéramos dicho no hubiera sido sorpresa-habló Candy haciendo una mueca graciosa-y aún hay otra noticia que darles.
-¿Otra? -dijo Archie recuperándose de la sorpresa-
-Sí-sonriendo picaramente-vamos Patty cuéntales.
-Eh..bueno...yo...
-Está de novia con Tom.
-Que excelente noticia...pronto habrá otra boda-muy emocionada abrazaba a su amiga.
-Me alegro mucho por ti, mi hermano hubiera estado muy feliz con la noticia, Tom es una excelente muchacho.
-Gracias Archie-poniéndose sentimental.
-Basta de sentimentalismos hoy es un día para festejar y estar muy felices, hace tiempo que no estamos juntos-“Y pasará mucho para que volvamos a estarlo”
-Candy tiene razón-habló Patty-hoy es un día para celebrar y dejar las penas atrás.

Patty ya no era esa chica tímida de antaño, la muerte de Stear le hizo madurar y darse cuenta de lo corta que es la vida. Recapacitó y se dio cuenta de que la vida es muy corta, por lo tanto debía aprovecharlo. Teniendo eso en mente fundó una guardería, le dedicó toso su tiempo y esfuerzo al cuidado de los niños y tuvo buenos resultados.
Cuando Tom la encontró en Filadelfia era porque estaba planeando abrir una guardería en ese lugar para las personas que trabajaban, en vista de que estaban ocupados algunos dejaban a sus niños pequeños solos y a veces sucedían desgracias, por eso ella estaba allí. Su padre y la abuela Martha la apoyaron en su decisión y en un mes la guardería empezó a funcionar.
Candy se alejó del grupo de sus amigos pues quería ubicar al señor Whitman y pedirle las macetas. Albert había estado ocupado con unos inversionistas y no se había acercado a ellos. Dejó a las dos parejas conversar gustosamente en la mesa y se alejó al jardín. Caminando al jardín escuchó la voz de Elisa.

-¿Y tú quien eres?-decía examinando a la chica-tienes ropa fina pero modales vulgares, acaso eres una sirvienta vestida de gala-hablaba burlonamente-¿a quién le has robado ese vestido?
-Elisa deja decir cosas que no son-Candy se acercó a ellas-Betsabeth es amiga de la familia.
-Si es amiga tuya no me equivoqué al decir que era una sirvienta-creyéndose superior-seguro es otra huérfana.
-Si lo soy o no eso no es asunto tuyo-respondió Betsabeth.
-Grosera-haciendo una seña de espanto
-La grosera eres tú Elisa por haber empezado a ofenderla, te crees una dama pero una dama verdadera no ofende a las personas.
-Ahora me vas a dictar clases de etiqueta, yo sé como comportarme...
-Parece que no, y debo recordarte que esta no es tu casa, aquí sólo eres una invitada y Betsabeth es una invitada especial.
-No quiero seguir discutiendo con ustedes-arreglando su vestido-tu jardín jamás se parecerá al de Anthony...
-No espero que lo sea, yo soy yo y Anthony era un genio cultivando rosas-Elisa no la dejó terminar y se fue-¿te encuentras bien?-le preguntó a Betsabeth.
-Sí-respondió agradecida.
-¿Qué haces aquí?-preguntó-la fiesta es adentro.
-No me siento cómoda con tantas personas.
-A mí tampoco me gustan las fiestas, prefiero salir de campo, caminar por las colinas antes de estar en una reunión social.
-Pero te veías muy contenta, todos se acercaban a saludarte-dijo con envidia.
-Esta fiesta es distinta porque se casa Anny, ella es como mi hermana, además he vuelto a ver a mi otra mejor amiga y  está novia con Tom, un buen amigo mío.
-Si lo conozco-la interrumpió.
-¿Lo conoces?, ¿cómo si no te lo he presentado?
-Un día William mi invitó a cenar y te vimos con Tom y su padre, si no me equivoco William dijo que  ustedes muy unidos o algo así-“Entonces ella no es novia de ese chico, que lástima porque me hubiera servido que ellos estén juntos”
-“La llevó a nuestro restaurante favorito...ya debo ir acostumbrándome a la idea, ella será su esposa y yo...yo deberé olvidarlo”
-Sí, ese día estábamos acordando todo para que Patty pueda venir-dijo muy triste-allí va el señor Whitman perdona que te deje pero debo pedirle unas rosas.
-Por supuesto.
-No te quedes aquí entra al salón y diviértete un rato.
-Gracias los intentaré.

Candy se fue a alcanzar al señor Whitman para pedirle las macetas y, como lo había prometido, ya estaban listas. Candy volvió a pedirle que cuide su jardín y el buen hombre le prometió que lo haría. De regreso a la fiesta pasó por el mismo lugar donde conversó con Betsabeth y ya no la encontró. Ahora era el momento de la verdad, sólo quedaban unas horas para que los novios se marchen y los invitados empiecen a retirarse. Tenía que despedirse de sus amigos, pero con sutileza   para que no se den cuenta. Con el primero que conversó fue con Archie, pues con Anny ya lo había hecho, aprovechó que Archie el momento en que la sacó a bailar.

-Es una boda maravillosa.
-Gracias...sé que tú....
-También encontraré mi felicidad-le interrumpió-pero si quieres que sea feliz debes prometerme que cuidarás mucho a Anny, tú sabes que ella es muy débil.
-Deja eso por mi cuenta, me encargaré de que sea la  mujer más feliz del mundo.
-jajaja no seas tan modesto,  no te olvides de la señorita Pony, la hermana María y la tía Elroy, también debes asegurarte de que estén bien.
-Parece que estás despidiéndote de mi-habló preocupado.
-Claro que me estoy despidiendo acaso no te vas de luna de miel,  cuando te vayas no te acordarás de los amigos, por eso estoy recodándote tus obligaciones-sonriendo.
-Ya me habías asustado, prométeme que no vas a irte a la frontera con México.
-Te lo prometo si tú no te olvidas de las cuatro personas que te he mencionado y te aseguras de que no les falte nada-dejando de bailar porque la música había terminado.
-Hecho-extendiéndole la mano.
-Tenemos una promesa-estrechándole la mano-que no se te olvide cumplirla-le advirtió sonriendo.
-Archie ya es hora de irnos-dijo Anny-Candy te voy a extrañar mucho pero tú no quisiste acompañarnos.
-Yo también las voy a extrañar-“Y no sabes cuanto”-pero yo estaba demás en ese viaje, será en otra ocasión.
-Gatita cuídate mucho.
-Hace tiempo que no me decías así-habló sorprendida-pensé que había dejado de ser  una chica traviesa, pero creo que eso nunca cambiará-sacando la lengua-que tengan un buen viaje, quiero una sobrina que se llame como yo-le dijo al oído de Anny.
-¡Candy!-habló avergonzada.
-jajaja que se diviertan-caminando hasta la puerta de la casa donde estaba un auto esperándolos.

La multitud de invitados los acompañó hasta que se subieron al auto, se iban a ir de luna de miel por Canadá y todo Estados unidos. La señorita Pony y la Hermana María se acercaron a despedirse de Candy,

-Antes de que se vayan puedo hablar con ustedes un momento...en realidad quiero darles algo-encaminándolas hasta el lugar donde estaban las macetas-tomen esto es para ustedes, es un pimpollo de Dulce Candy, deben plantarlo en el jardín del Hogar para que pueda crecer.
-Está muy lindo, te has esmerado por cuidar el jardín.
-Gracias Hermana María...quiero agradecerles todo lo que han hecho por mí, ustedes son mis madres y soy muy feliz por ello-las mujeres de se miraron entre sí pero la dejaron seguir hablando porque sabían que algo le preocupaba-gracias por todo el tiempo y amor que me han brindado, por ser pacientes conmigo...yo las quiero mucho
-Nosotras también te queremos-habló María abrazándola -¿por qué lloras?
-....
-¿Hay algo que nos estás ocultando?-haciéndola sentar en una banquita con ellas al costado-cuenta con nosotros para lo que sea-habló Pony.
-....
-Candy si no nos dices lo que sucede no te podremos ayudar-dijo María tomándole la mano.
-En toda la fiesta has estado sonriendo pero sé que algo malo sucede porque tu sonrisa no es la misma, sonríes ocultando un gran dolor...podemos ayudarte.
-No hay nada que hacer señorita Pony-levantando la mirada.
-Vas a irte ¿verdad?
-Cómo lo supo hermana María-habló asombrada.
-Te conocemos-respondió Pony-no puedes mentirnos, pero huyendo no es la mejor manera de solucionar las cosas.
-Debes afrontar los problemas y salir adelante.
-Es que no puedo-se levanto de la banca y se acercó a unas rosas-no puedo quedarme aquí y verlo casarse con ella-empezó a llorar-lo intenté pero no pude...no tengo otra opción tengo que irme para poder olvidarlo...este sentimiento me está matando, perdónenme pero no puedo quedarme..no puedo, lo siento-las lágrimas rodaban sin cesar por sus mejillas-entiéndame por favor.
-Te entendemos-Pony se paró hasta ella y la volvió a sentar a su lado.
-Me iré en la madrugada ya está todo listo para irme..por favor no le digan nada a William, se los ruego-pidió con los ojos suplicantes-por favor.
-No nos hagas prometer eso-dijo María-ellos han sido muy buenos contigo, tú siempre has confiado en él porque deben ser las cosas diferentes en este momento, cuando más necesitas de él-en ese momento entendió que Candy se había enamorado de Albert, por eso estaba tan triste cuando fue al Hogar de Pony-Oh Candy tú te has enamorado de él-poniendo las manos en su boca, como si la hacerlo pudiera eliminar el sufrimiento de Candy.
-Candy agachó la mirada
-si por eso debo irme...él se va a casar y yo-volvió a empezar a llorar.
-Mi pequeña-dijo Pony abrazándola-no llores-empezando a llorar ella también-comprendo como debes sentirte.
-Perdónenme pero no puedo quedarme, me es muy difícil esta situación.
-¿Pero a donde irás?, no tienes a donde ir-dijo María preocupada,
-Si tengo, ya saben que parto mañana y me están esperando.
-¿Te vas a ir con Terry?-
-Claro que no hermana María, él es un hombre felizmente casado-“Hace mucho que no pienso en él, lo único que sé es que se caso con Susana”-me iré a otro lugar, pero no puedo decirles porque William les va a preguntar a ustedes si saben algo.
-Era de esperarse-respondió María-¿por cuánto tiempo te irás?
-El que sea necesario para poder olvidarlo, por favor no le digan que pienso escaparme.
-No lo haremos.
-Señorita Pony como puede prometerle eso-dijo asombrada.
-Hermana María, póngase en el lugar de Candy, ¿le sería fácil estar en una situación así?...verdad que no, prométenos que te vas a cuidar.
-Lo haré-sonriendo tristemente-veré la manera de hacerles llegar noticias de mí peor no deberán decirle a alguien.
-Está bien-dijo María resignándose-pero no hagas ninguna locura.
-Gracias-abrazando a las mujeres-cuiden mucho a la Dulce Candy, no sé si el jardín sobreviva cuando me vaya pero por lo menor unas rosas si lo harán.
-Cada vez que la veamos nos acordaremos de ti y elevaremos mil plegarias en tu nombre.
-Cuídense mucho y gracias por todo, debo ir a ver a Patty antes de que se vaya y no tenga opción de despedirme.
-Ve hija-dijo Pony besando su frente.
-Adiós-hizo una reverencia.

Si se quedaba más tiempo no podría contener el llanto. Aunque ya había estado llorando sus ojos aún no se ponían rojos o hinchados, debía procurar de que se mantengan así para no levantar sospechas. Las mujeres se quedaron en silencio asimilando la noticia, esa sería la última vez, dentro de mucho tiempo, que volverían a ver  a Candy.

-El carro ya está listo-Albert estaba parado frente a ellas pero no se habían dado cuenta-¿sucede algo malo?
-Eh no, sólo le estaba comentando a la señorita Pony que parece que ha sido ayer cuando encontramos a Anny y Candy, hoy se caso una de nuestras hijas-“Y mañana se irá la otra”
-Parece que ya estamos poniéndonos viejas-Pony trató de sonreír. Que cruel era la vida que le negaba la felicidad a la persona que más había sacrificado.
-Todo lo contrario yo las veo cada vez más jóvenes.-habló sonriendo.-¿Y Candy? Pensé que estaba con ustedes.
-Fue a ver a Patty antes de que se vaya, ha pasado mucho tiempo sin verse.
-Es cierto señorita Pony, Patty se fue para reponerse de la pérdida de Stear...creo que el cambio de ambiente le hizo bien porque ahora es una mujer más fuerte, inclusive está de novia con Tom.
-Lo mismo pienso yo-“Está vez me equivoqué yo afirmaba que usted estaba enamorado de mi pequeña pero me equivoqué, ojalá Candy logre olvidarlo y pueda ser feliz como usted lo es al lado de su novia”
-Señorita Pony, debemos irnos-le tomó del brazo y se fueron.
*****
-Patty aquí estás pensé que te habías ido.
-Lo mismo pensé yo. Pero que tontita si tu vives aquí-dijo sonriendo-voy a quedarme en el hotel Selva Negra....
-Que bueno porque Tom se iba a poner muy triste si te ibas muy pronto.
-Ya deja de hacer que me sonroje. Estaré por un mes, crees poder apartar tiempo para poder salir conmigo.
-jajaja como puedes decir eso-le era muy difícil mentirle a su amiga.
-Anny me contó que casi vives en el hospital.
-Pero que chismosa-sacando la lengua-tengo un regalo para ti-cambiando de tema.
-Para mí ¿qué es?
-Ven al jardín-la tomó de la mano y la guió dándose cuenta que el auto en que iban sus madres estaba partiendo.
-Tienes un lindo jardín-hablo Patty ignorando el sufrimiento de su amiga.
-Gracias, toma esto es para ti-sacó la otra maceta-para que siempre me recuerdes. Es decir para que cuando te vayas tengas algo de mí-sonriendo para no ponerse más nerviosa.
-Está muy linda-aspirando su perfume-pero no creo que en el hotel me permitan tenerla, ¿puedes tenerla aquí hasta que me vaya.
-Eh, sí claro,-“Le dejaré una carta al señor Whitman para que se la entregue”
-Olvidé darle un mensaje a la señora Elroy, una de sus amigas no la podía encontrar y me pidió ese favor....ya nos vemos.
-Claro-“Adiós Patty de corazón ruego que seas muy feliz, como Stear hubiera querido, yo intentaré serlo”
-¿Has visto a Patty?
-Tom pero que susto me has dado-poniéndose la mano al corazón-no vuelvas a hacer eso, Patty se acaba de ir al hotel porque dice que tú la has dejado abandonada.
-¿¿Qué?? eso no es cierto, iré a verla.
-jajaja perdóname era una broma y antes de que quieras matarme toma-le entregó la última maceta-esto es para ti, una Dulce Candy para que empieces a cultivar tu jardín y no esperes hasta lo último-guiñándole el ojo-cuida mucho a mi amiga porque ya ha perdido al amor de su vida-lo abrazó y le dio un beso en la mejilla-ahora puedes ir a buscarla...anda-empujándolo.
“Otoño en mi corazón” *
Capítulo VI
-Eh sí ya voy-hablaba extrañado-“¿Qué me habrá querido decir? No importa que la vea le preguntaré”-caminando en busca de Patty.
-“Ahora sólo me queda hacer las cartas e irme...aunque no he tenido tiempo de hablar con él, será lo mejor para no hacer más difícil la partida”-

Candy se sentó en una banquita para ver como se iban los invitados, ya era noche y hacía un poco de frío así que se acomodó mejor el chal.

-Por fin te has quedado quieta-poniendo su abrigo en los hombros de ella-te has estado moviendo de un lado a otro que ha sido imposible conversar contigo-sentándose a su lado-ni siquiera hemos podido bailar una pieza.
-Pero hemos bailado muchas-sonriendo nerviosa ante la cercanía-ha sido una boda hermosa, Anny se veía tan contenta.-simulando su tristeza-hasta la tía Elroy ha estado muy feliz.
-Estaba contenta porque ha recibido varios elogios por tu jardín, ha quedado muy hermoso.
-Anthony estaría muy contento-trataba de tener una conversación sin que sus sentimientos la traicionen-aunque es otoño las rosas siguen hermosas aún no pierden sus pétalos.
-Hace tiempo que no conversamos así-dijo Albert.
-Hemos estado ocupados-su repentino comentario no había estado en sus planes-ni si quiera cuando Archie me fue a ver al hospital  lo pude atender.
-Si me contó que hubo una emergencia...¿aún tienes en mente ir a la frontera?
-Hay mucha necesidad de enfermeras en ese lugar pero Archie me ha chantajeado para no ir-se esforzaba por sonar muy natural-me ha hecho prometerle que no iré así que cumpliré mi promesa, sabías que quería llevarme con ellos en su luna de miel.
-Albert se dio cuenta de que cambió la conversación pero no dijo nada
-Algo así me comentó.
-Que ocurrencias las suyas como si Anny necesitara una chaperona.
-jajaja no me imagino a ti y a ellos, jajaja
-Ya deja de burlarte de mí-fingió enojarse arrugando su nariz-ni se te ocurra pensar lo mismo el día que te cases-muy tarde se dio cuenta de su comentario.
-De eso te quería hablar...
-Betsabeth me contó-le interrumpió-es muy buena y con una gran paciencia para soportar a la tía Elroy-simulando su dolor.
-Vamos la tía Elroy no es mala, sólo estricta...quiero agradecerte lo que hiciste por ella-le tomó la mano-me hubiera gustado que no hayas pasado por eso, realmente lo lamento.
-Lo hice porque tú has sido muy bueno conmigo, era mi deber ayudarla-ahogando un sollozo- imaginaba lo mal que se estaba sintiendo Betsabeth, pero ya pasó, lo importante es que se solucionaron las cosas.
-Sí, se solucionaron-“Pero no de la forma como me hubiera gustado a mí”
-Poco a poco se irá acostumbrando, estoy segura de que lo logrará-sonrió
-Albert notó que la sonrisa de Candy no era la misma pero imaginó que estaba así porque recordó el incidente con Elroy, cuando tuvo que arrodillarse ante ella-y que tú te convertirás en una gran dama porque ya lo estás haciendo.
-No seas adulador-trataba de bromearse-soy la  oveja negra de la familia, siempre hago renegar a la tía Elroy al trepar los árboles o por andar corriendo por los pasillos.
-Pero eso te hace diferente a los demás-“Y es lo que más amó de ti”.
-Y es lo que le causa dolor de cabeza...
-Al final lo terminará aceptando...allí viene George seguro me va a decir que un inversionista quiere hablar conmigo.
-William el señor Miller quiere hablar contigo un momento -dijo George acercándose a ellos.
-Lo vez-le dijo a Candy sonriendo-en vez de un matrimonio parece que he estado en una reunión de negocios.
-jajaja ya deja de quejarte y atiéndelo.
-Ya voy no me botes-parándose-te invito mañana a almorzar, ¿vienes?
-umm te va a salir caro porque no he estado comiendo bien-respondió sonriendo “Cuando me gustaría poder estar contigo....”
-No importa iré prevenido, te vendré a ver porque imagino que mañana te levantarás muy tarde.
-No soy tan dormilona-le guiñó el ojo-bueno un poquito.
-jajaja -se alejó riendo.
-“Adiós mi príncipe y mi gran amor”

Candy prendió la luz de su alcoba para poder escribir las cartas. Debía ser precavida para que no vean la luz así que empezó a escribir en el baño. El reloj empezó a sonar indicando que eran las tres de la mañana, muy pronto sería al hora de partir y debía tener todo listo. Guardó las cartas en sus respectivos sobres y los puso en la mesa.
Puso  la maleta que iba a llevar en sus manos en la cama y sacó su primer disfraz. Era un vestido crema, con un abrigo y gorrito del mismo color, unos lentes pequeños redondos y la peluca negra, era lacia y llegaba hasta la cintura. Al mirarse al espejo tuvo que quitarse los lentes para poder reconocerse, era una persona distinta.

Ahora lo único que faltaba era dejar las cartas con sus respectivos dueños. Al primero q quien le llevó la carta fue a Albert pues su cuarto estaba frente al de ella. Entró y lo vio acostado en el borde de la cama, tratando de no hacer ruido puso la carta en su mesita de noche, besó su mejilla y se salió de su cuarto.
Elroy fingió estar dormida cuando Candy entró, con los ojos entre abiertos la vio poner el sobre en la mesa y acercarse hasta besa su frente.

-Gracias tía-dijo separándose de ella.
-Cuídate mi niña-habló la mujer al escuchar cerrarse la puerta-espero no estar equivocándome al tomar esta decisión.

La siguiente fue Betsabeth, Candy se enterneció al ver que había estado llorando.

-No te preocupes que no volverás a sufrir por mi culpa, sólo asegúrate de que él sea feliz,

Por primera vez Candy estaba entrando al cuarto de George. Sonrió al ver que hasta su cuarto era como él, “Muy formal” puso la carta bajo sus lentes. Por último fue a la cocina y dejó la carta para sus amigos. Salió por la puerta de servicio confundiéndose entre la densa neblina. El otoño había llegado a su jardín porque mientras caminaba por el jardín un viento vino y sacó los pétalos de las rosas.

-Llego el otoño a mi jardín, aunque hace tiempo había llegado a mi corazón-se paró en el portón-Adiós-dijo con lágrimas en los ojos.
-Señorita debemos irnos antes de que se despierten y noten su ausencia-le apuró el chofer tomando su maleta.
-Esto lo llevo yo-dijo cuando le iba a quitar la maceta.

Se subió al carro derramando varias lágrimas. Elroy estaba levantada mirando por la ventana como Candy se iba.

-Tu jardín sabía de tu partida por eso ha perdido sus hojas-secándose la lágrima que derramó-te extrañaré mucho, pequeña revoltosa, esta casa no será la misma sin ti.

Candy había partido a las tres de la mañana para que nadie la vea salir pues los sirvientes se levantaban muy temprano. EL chofer la dejó en la estación y se regresó a la mansión para que no noten su salida. Sentada en una silla de la estación esperaba que parta su tren.

-¿Qué es esto?-dijo Lucy tomando entre sus manos la carta de Candy-es para nosotros-dijo abriéndola.
-Seguro es una propina por nuestro buen trabajo-habló José arreglándose el mandil-léela.

Para mis queridos Amigos: Lucy, Martha, José y el señor Whitman”

-Parece la letra de Candy-dijo Lucy.
-Sigue leyendo para ver que quiere esa chica loca-rió Martha ignorando el contenido.
-Seguro quiere más de mis pasteles-rió José-no te detengas, sigue con la lectura pero con voz fuerte para escucharte mientras prendo el horno.

Por medio d e estas cortas líneas quiero agradecerles su amistad. Hemos pasado gratos momentos juntos. Siempre los recordaré y llevaré en mi corazón, han sido muy buenos conmigo.
Quiero que sean muy felices y siempre se acuerden de mí. Cuando lean esta carta ya estaré muy lejos de ustedes y no volveré hasta mucho tiempo después, pero no quise irme sin despedirme por eso les escribí estas líneas. Los quiero mucho, porque forman parte de mi familia. Cuiden mucho de la tía Elroy, de William, George, Archie, Anny  y Betsabeth.
Hasta otra oportunidad, los quiere mucho
Candy
PD: Díganle al señor Whitman que le entregue la maceta que sobra a Patty.

-Candy se ha ido-dijo José dejando caer el brasero-hay que avisarle al señor Aldry.
-Si se ha ido es de esta manera es porque no quiere que la encuentren-dijo Lucy.
-Pero le puede pasar algo malo, no podemos ser cómplices de eso, es mejor avisar....todo por culpa de Betsabeth-dijo con cólera al salir de la cocina-¡Señor William!, ¡Señor William!,, ¡Señor William!-andaba corriendo por la casa hasta el cuarto de Albert-Señor William!-tocando fuertemente la puerta de su cuarto.
-¿Qué sucede?-preguntó Elroy saliendo de su habitación-“Porque se le ocurrió dejar cartas a esa chica, faltan diez minutos para que su tren parta, aún están a  tiempo para impedir su huida peor si surge un retraso”
-Es Candy-hablaba Martha muy nervios.
-¿Qué sucede con Candy?-Albert había abierto la puerta de su cuarto y se estaba arreglando su bata.
-Se ha ido.
-¿Qué?, eso es imposible-A Albert se le quitó el sueño.
-Nos ha dejado esta carta-enseñándole el papel-hace un momento la hemos leído.
-Es imposible-parecía que estaba en una pesadilla.
-Seguro te debe haber dejado una carta a ti-dijo George preocupado-a mí me ha dejado una también-mostrándole el sobre.
-A mí también-habló Betsabeth. Aunque no lo quería reconocer la partida de Candy le caía como anillo al dedo pues ella había decidido irse ese mismo día.
-Iré a ver si yo tengo una-Elroy se introdujo en su cuarto.

Albert entró corriendo y efectivamente había una carta en su mesita. Por impulso tomó el sobre y lo abrió para ver su contenido.

“Mi querido príncipe”

Anoche no quise mentirte pero tampoco podía decirte que iba a irme porque no lo hubieras permitido. Quise llevarme un lindo recuerdo de nosotros, como en los viejos tiempos cuando nuestra amistad era muy buena. No quise ser mal agradecida contigo, todo lo que soy te lo debo a ti pero debo buscar mi camino. Voy  a viajar y conocer el mundo como tú los has hecho. Ya no tengo nada por lo cual quedarme en la casa.
He sido muy cobarde por irme sin despedirme más deseo obtener tu perdón. No hubiera podido verte de frente e irme. Recuerda que me debes una cena en nuestro restaurante favorito, algún día volveré y te haré cumplir tu palabra.
Gracias por todos los momentos agradables que pasamos juntos. Ahora tienes a tu lado alguien a quien cuidar. No podías haber escogido mejor porque es una excelente persona. Ayúdala para que sea feliz porque se lo merece,  lo mismo que tú.
Por favor cuida a la tía Elroy, la señorita Pony, la hermana María y  los niños por mí. No te olvides que desde donde esté siempre desearé lo mejor para ti.
No es un Adiós es simplemente un Hasta Luego.
Te quiere mucho
Candy W. Aldry.

Albert apretó en sus manos el papel y golpeó la mesa en la que estaba apoyado, rompiéndola en el instante.

-No puedes irte así-decía con rabia contenida-que hay de nuestra promesa de compartir nuestras penas y alegrías...¿por qué?
-“Porque te ama y no puede verte casado con otra”-respondió Elroy en silencio después de haber leído su carta.
“Jarerc Aldry”…Judith Oviedo
... Jarerc_jk@hotmail.com

“Por Siempre Albert mi príncipe y mi gran amor”
Notas de la autora:
* El nombre del capítulo lo tomé de una serie coreana, “Otoño en mi Corazón”