-Toc, toc
-Pensé que no vendrías-dijo una mujer de edad
madura abriendo la puerta.
-Recién acaba de partir el tren
nocturno-entrando a la casa-¿aún la conservas?-refiriéndose a una foto
colocada en la chimenea.
-Soy una vieja sentimental
-Sin ofender por
favor-bromeándose-porque si hablamos de viejas yo soy mayor que
tú.
-jajaja siempre lo olvido-sentándose a su lado.
-Si lo
recuerdo perfectamente, siempre estabas cuidándome la espalda...Que tiempos
aquellos Dora, tiempos que se van-habló nostálgicamente.
Elroy y Dora
eran amigas de infancia, Dora también pertenecía a la clase alta. Sus padres
habían sido amigos de los Aldry desde hace mucho. La dos crecieron como
hermanas, contándose todo y compartiendo todo, no había personas más unidas que
ellas, todo iba viento en popa hasta que apareció Iván. Iván era un noble ingles
que había llegado a estudiar medicina, las chicas se hicieron bunas amigas de él
y ambas se enamoraron perdidamente de él. Elroy se sintió halagada por las
atenciones que él le daba pero a la vez se sentía confundida porque tenía las
mismas atenciones con Dora.
Ninguna de las chicas se animaba a contar
sus sentimientos hasta que Iván le pidió matrimonio Dora. Dora llegó
emocionadísima a contarle la nueva, Elroy no salía de su asombro pues horas
antes Iván le había hecho la misma proposición pero ella lo había rechazado ya
que había escuchado varios comentarios relacionándolo con chicas de mal vivir.
Elroy le contó todo esto a Dora pero ella lo tomó como algo malo y la acusó de
envidiosa. Esa fue la última vez que conversaron las chicas, dos meses después
Dora e Iván se casaron, fue una boda muy hermosa y a la vez sencilla.
Dora
no sabía el infierno que iba a pasar después de su fiesta, a los pocos días Iván
se convirtió en otro hombre, ya no era el hombre atento y cariñoso que había
conocido. Llegaba borracho, sucio y oliendo a perfume barato. Cuando Dora le
reclamaba sobre su comportamiento él se dedicaba a gritarle hasta que empezó a
golpearla. Par esa misma fecha los padres de Dora habían viajado a Francia,
dejándola sola. Dora no tenía a quien acudir, lloraba y se maldecía internamente
por haber dudado de su amiga.
La chica hermosa que una vez se engalanó en
las fiestas había quedado en el olvido. Ahora Dora tenía el rostro y el cuerpo
lleno de moretones y raspones, incluso su mente estaba un poco perturbada por el
trauma. Era una presa en su propia casa, temiendo la llegada de su esposo.
Iván se convirtió en un desvergonzado y llegó al extremo de traer a otras
mujeres para que pasen la noche con él en su propia casa, durmiendo en el cuarto
contiguo al des su esposa.
Una amiga de Elroy y Dora se enteró de
esto y le contó a Elroy. Elroy se reponía de la muerte de su padre y asimilaba
el hecho de que ahora debía apoyar a su hermano en mantener el negocio familiar.
Sin embargo al recibir la noticia de su amiga y a pesar de la discusión
acalorada que habían tenido y que ella también había estado enamorada del mismo
hombre, acudió sin demora en su apoyo.
Dora estaba totalmente
avergonzada por haber desconfiado de ella más Elroy le dijo que eso era cosa del
pasado y debían empezar su amistad de nuevo. Fue así como se la llevó a vivir
con ella, Iván fue a buscarla pero Guillermo, el hermano de Elroy, lo puso de
patitas en la calle. Dos meses después Iván apreció muerto en un burdel, una de
sus amantes lo había matado.
Dora regresó a su casa después del entierro y
dedicó su vida a la enfermería, su familia decidió no apoyarla pero eso a ella
no le importó y cumplió su meta. Elroy y ella recuperaron su amistad pero debido
a eso Elroy se prometió a si misma no volver a enamorarse y lo cumplió. Dora se
convirtió en una excelente enfermera llegando a ser jefa de enfermeras, teniendo
entre sus enfermeras a Candy. Fue la misma Dora la que convenció a Elroy de
permitirle a Candy continuar con sus estudios, alegando que era una profesión
digna y que algún día vería los beneficios, beneficio que se cumplió cuando
Candy cuidó a Albert.
-Imagino que es algo importante lo que quieres
hablar conmigo para que hayas venido a estas horas de la noche-preguntó
ofreciéndole una taza de café-¿cómo está la revoltosa de tu sobrina?, hoy ha
sido su día libre y todos han preguntado por ella.
-umm mal, se quiere ir de
voluntaria a la frontera con México...está sufriendo de amor.
-Lo supuse
desde que empezó a trabajar sin descanso en el hospital...si mi instinto no me
falla me atrevería a decir que el responsable es tu sobrino, William.
-No te
equivocas, felizmente ya logré convencerla de que no vaya a ese lugar tan
peligroso.
-Me alegro yo también estuve desanimándola pero fue inútil, esa
chica es más terca que una mula-moviendo la cabeza.
-Dímelo a
mí, aunque he logrado convencerla de que no vaya a la frontera no he
logrado que se olvide de viajar, es allí que necesito tu ayuda.
-Tú dirás en
que te puedo ayudar...vieja amiga.
-Cuidado con lo de vieja-dijo
sonriendo-quiero que le consigas un puesto de trabajo en el hospital
Regional de San Francisco...La voy ayudar que se escape de la casa.
-¿¿Qué??
¿vas hacer qué?-abriendo los ojos grandemente.
-Ayudarla a escaparse
de la casa, la enviaré a la casa que tengo en San Francisco para que William no
pueda encontrarla, ella ama su profesión y no estaría completa sino trabaja por
eso necesito tu ayuda.
-Aún conservas esa casa-Elroy asintió
sonriendo-era nuestro refugio. Si tus sobrinos se enteraran de las
escapadas que te dabas cuando era joven no se lo creerían, ante ellos eres
una persona diferente.
-No podía ser de otra manera, he tenido que velar por
el bienestar de mi familia desde que mi padre murió, al morir él se acabaron mis
salidas y fiestas. Peor aún cuando murió Guillermo, tuve que encargarme de todo,
proteger el patrimonio familiar y la vida de William.
-Lo sé
amiga-tomándole la mano-lo que me sorprende es que vas ayudar a que Candy
se escape, ¿por qué vas a permitir que se vaya en lugar de arreglar las cosas
con tu sobrino?
-Si las cosas fueran tan fáciles-suspiró-Cuando
William estuvo en África tuvo una novia, el día que la conozcas y mires sus ojos
verás el parecido que tiene con Candy. EL asunto es que esta chica desapreció
por varios años, hasta hace aproximadamente un mes que ha regresado a la vida de
William en vista de que ellos nunca terminaron su relación ha retomado su
noviazgo con la chica...a pesar de que no la ama.
-Que situación para más
comprometedora, yo de él le hubiera explicado que ya no la amo y le hubiera
deseado la mejor de las suertes.
-Lo mismo hubiera hecho yo pero ya sabes que
William es muy caballeroso, la chica ha hecho un largo viaje desde Italia
exponiendo su vida a la guerra y sumando el hecho que toda su familia ha muerto,
William se vio en la obligación de retomar su noviazgo. Fue un golpe muy duro
para Candy, pero ella se ha empeñado en ocultar sus sentimientos, yo empecé a
dictarle cursos a Betsabeth demasiado estrictos para que se aburra, alegando que
debería estar preparada para ser la esposa de William, pero Candy salió en su
defensa y la ha tomado a cargo...Candy ha decaído totalmente, se ha bajado de
peso porque no come, cuando está sola no deja de llorar y ya no sonríe, su único
consuelo es su jardín y ayudar en el hospital. Decidí apoyarla porque sé que ni
lo hago igual ella se va a ir, ya lo ha hecho en Londres siendo más pequeña y
sin conocer a nadie, prefiero apoyarla yo para poder velar por su seguridad, no
sea que le vaya a pasar algo malo....Imagino como debe sentirse y decirle a
William el porque se quiere ir, es muy humillante.
-Cuenta conmigo, mañana
mismo me pondré en contacto con unos amigos en San Francisco.
-Pero no le
pidas trabajo para Candy White Aldry sino para Esmeralda Cobos.
-¿Le
cambiarás el nombre?
-No sólo el nombre, también su apariencia sino lo hace
William la encontrará fácilmente, cuando se entere de que ha huido moverá cielo
y tierra para encontrarla....yo sé que William la ama pero no tiene corazón para
despedir a Betsabeth.
-Como siempre tú pensando en todo...¿no me has dicho
que vas hacer cuando Candy se vaya?...conociéndote diría que tienes en mente un
plan para que se vaya Betsabeth
-Trataré de aburrirla para que se vaya...sin
embargo dudo que funcione, si no se ha ido teniendo a Candy cerca, mucho menos
lo hará sabiendo que tiene el camino libre.
-Será cuestión de esperar,
¿cuándo quieres que empiece a trabajar?
-Dentro de 20 días, en 10 días se
casa Archie, ese día Candy escapará, son cinco días de viaje a San Francisco y
cinco más para que se reponga.
-No sé porque me asombro al escuchar como
tienes todo sincronizado. A Candy la haré pasar como una enfermera de Florida de
esa manera no tendrá relación conmigo, para que no puedan rastrearla.
-Otra
cosa más, yo no puedo enviarle directamente dinero a Candy...
-¿Quieres que
yo le envíe?, no sería muy sospechoso.
-No lo enviarás a Candy ni a Esmeralda
sino a Jhon el mayordomo.
-¡Qué aún está vivo! Que viejo para más
resistente,
-jajaja, él se ha hecho cargo de la casa con su esposa, pero no
están tan viejos...son nueve años mayores que yo.
-jajaja y dices que no
están viejos.
-No te burles que tú solo eres menor que yo por 5
años.
-Está bien...pero sigo siendo más joven que tú.
-Pretenciosa-dijo
riendo-debo irme antes de que amanezca y me vean llegar.
-Te acompaño a
la puerta...espero que la próxima vez que vengas a verme no sea sólo para
pedirme ayuda-dijo en tono ofendido.
-Y que tú no esperes a que yo
venga para recién acordarte de mí.
-Muy bien...vieja amiga.
-jajaja
adiós-dándole un abrazo-gracias-subiendo al carro-ahora sí a la
casa-le dijo al chofer.
-Enseguida madame -encendiendo el
carro.
-...
-EL día del matrimonio de Archie asegúrate de no ser tú el
que los lleve al puerto...tendrás que traer a Candy a la estación.
-Sí
señora.
-Ya sabes que no debes decirle ni una palabra de esto a
William.
-Pierda cuidado señora.
El chofer se llamaba Juniors
Jiménez, un joven de ascendencia mexicana que fue contratado por Elroy. A pesar
del profundo respeto que le tenía a Albert, su lealtad era para Elroy pues ella
era la que se encargaba de apoyar económicamente a sus hijos, De la misma manera
sucedía en la mansión, la mayoría de los empleados le eran leales a Elroy porque
ella era la que se había preocupado por ellos durante los años en que Albert no
estaba presente. Aunque claro obedecían todas las órdenes que Albert les daba,
siempre lo hacían teniendo en cuenta la opinión de la matriarca.
Elroy llegó
a su casa y se metió a su habitación sin que alguien se diera cuenta de que
había salido. Todos se habían dormido temprano, Candy de tanto llorar, Betsabeth
muerta de celos, Albert sintiéndose culpable, George y Archie
preocupados.
-Buenos días-habló Albert sentándose en la cabecera
de la mesa para tomar el desayuno.
-Buenos días-respondió Elroy
sentada a su lado derecho y Betsabeth a su izquierdo-¿Archibald no sabes que
el desayuno se sirve a las 7:30? Parece que en esta casa se están perdiendo los
modales-dijo mordazmente.
-Lo siento tía Elroy-respondió sentándose
a su lado-¿y Candy?
-Supongo que se fue al hospital...creo que su casa de
esa muchacha es el hospital-fingiendo enojo-hace días que ni siquiera se
digna en acompañarnos a almorzar
-¿Cómo es eso de que se va a la frontera con
México?-preguntó Archie mirando a Albert en busca de
respuesta.
-...
-Locuras que tiene tu prima en su cabeza, como si no
fuera suficiente con haber perdido a Anthony jovencito y a Stear en la guerra,
para perder a otro miembro de la familia...Ay esa chiquilla me va a mandar al
hospital-meneando la cabeza-“Que buena actriz soy”-pensaba sonriendo pero
fingiendo su usual seriedad-prefiero no hablar de ese tema suficiente he
tenido ayer para volver a empezar con lo mismo...Mejor hablemos de tu boda, ya
faltan 9 días y serás un hombre casado, por fin he podido acertar con la
indecisa de tu suegra.
-jajaja no sea mala tía Elroy, la mamá de Anny no es
tan indecisa.
-No se habla con la boca llena-le riñó-que modales le
vas a enseñas a tus hijos. Mañana vendrán tus padres, Albert imagino que ese día
lo dedicarás a atender a la familia...¿Albert me estás escuchando?
-Eh, si
tía Elroy-respondió avergonzado pues estaba pensando en Candy-“Mi pequeña no
sabes la tristeza que me embarga por haberte tratado mal el día de ayer pero
estoy preocupado por ti. Antes cuando tenías un problema acudías a mí, ahora
tengo que enterarme por otros las decisiones que tomas”
-Teniendo a
ustedes como familia no sé porque no me ha dado un paro cardiaco-habló muy
molesta, tenía que fingir ante ellos y no demostrar que se estaba volviendo más
flexible. Aunque veía el rostro triste de Albert no podía decirle nada porque él
no era un hombre libre, si de verdad amaba a Candy tenía que dejar a
Betsabeth-Bueno dejemos eso a un lado y recordemos que mañana vienen tus
padres, el señor Brown no estaba seguro en venir.
-Yo iré a recogerlos-se
ofreció voluntariamente.
-Me temo que no podrás hacerlo, tus padres no
han avisado la hora en que vendrán.
-Que misteriosos se han vuelto-habló
Albert simulando su preocupación por Candy-
-Es es por estar tanto tiempo
en la India....Ante ellos también será presentada como una amiga, sólo nosotros
sabemos quien eres-refiriéndose a Betsabeth-a nadie podrás decirles la
verdad.
-Ellos son nuestra familia cercana.
-Dije que si querías mi apoyo
tendrás que hacer las cosas a mi manera-le sentenció a Albert-eres y
serás el cabeza de nuestra familia pero sigo siendo la que tiene mas experiencia
y te guste o no, necesitas de mi apoyo para algunos negocios importantes en la
familia, ya que ellos sólo hablan conmigo-finalizó sin la más mínima muestra
de debilidad-no quiero que el nombre de la familia esté en boca de todos,
cuanto menos sepan mejor será...me voy porque tengo que ir a casa de los Britter
para terminar con los preparativos-se levantó de la silla-no me esperen a
almorzar-se alejó del comedor.
-Yo también me retiro-dijo
Archie-antes de ir a la oficina me iré al hospital, sólo espero que esta vez
no me toque cargar a un par de llorones-se levantó sonriendo.
-William
debemos terminar los negocios que ayer suspendiste.
-Si
George-levantándose de la silla-nos veremos en el almuerzo-besando la
frente de Betsabeth.
Se fueron y dejaron a Betsabeth, por lo que
recogió todos los servicios que habían dejado en la mesa y los llevó a la
cocina. Los sirvientes se encontraban preocupados porque habían oído que Candy
se iría a la frontera con México, estaban hablando entre ellos pero escucharon
que alguien se acercaba y volvieron a sus labores.
-Buenos días
saludó-Betsabeth entrando con los servicios.
-Buenos días señorita-
respondieron, No importaba cuanto se esforzara Betsabeth por ser amable con
ellos para que la llamen por su nombre era inútil.
-Debió esperar a que
llegáramos a recogerlos-dijo Martha quitándole.
-No fue ninguna
molestia-esperando a que ese gesto le gane la simpatía.
-No lo decía
por eso-habló fríamente-la vajilla no pesa mucho, yo me refería a la
señora Elroy
-Oh no se preocupe no creo que a ella le importe el que yo
recoja los platos.
-Me refería a nosotros, si ella se hubiera enterado nos
hubiera reñido por no hacer nuestro trabajo. Cada uno en esta casa tiene un rol
que seguir.
-Ya veo-dijo apenada
Sin prestarle más atención
regresaron a sus labores, nadie se dignó en preguntarle si deseaba algo o darle
las gracias. Betsabeth se quedó parada conteniendo las ganas de llorar, así que
mejor se fue a su habitación a terminar de estudiar.
-Buenos
días-saludó Archie a la recepcionista-¿puede conversar con la señorita
Candy White Aldry?
-Me temo que no, ella está de turno y no recibe visitas en
el trabajo si quiere hablar con ella debe regresar a las 12-respondió muy
seria.
-Ok gracias-se alejó del hospital pensando-“Esa enfermera
es igual de renegona a la anterior amiga de Candy, cómo se llamaba esa
chica”-tocándose la cabeza-“No logro recordar su nombre pero tienen el
mismo genio”
Archie se fue pero regresó con Anny para ver a Candy, con
temor a que se vaya a ir estuvieron esperándola desde las diez de la
mañana.
-Allí sale-dijo Anny emocionada.
-Gracias a Dios ya
estaba aburrido de estar aquí parado.
-Teníamos que ser precavidos con
ella para evitar que se nos escape-guiñándole el ojo-¡Candy! ¡Candy!, que
muchacha para sorda-decía gritando el nombre de su amiga-¡Candy!
¡Candy!-le levantó la mano para que pueda verla.
-Hola Anny-saludó
sonriendo como si ayer no hubieran tenido alguna discusión.
-Te estás
volviendo sorda-bromeó Archie.
-jajaja estaba
distraída.
-Hemos venido a secuestrarte-dijo Anny tomándola del
brazo.
-¿?
-jajaja lo que Anny quiere decir es que has estado mucho
tiempo ocupada en el hospital que ni siquiera nos has apoyado en los planes para
la boda.
-Mi ayuda es innecesaria teniendo a la tía Elroy y a tu madre en los
preparativos.
-Oh no-dijo Anny-mi dama de honor tiene que ayudarme a
escoger los recuerdos que vamos a dar en el matrimonio.
-Pero...
-Nada de
excusas se supone que eres mi mejor amiga, mi hermana y no me has ayudado en
nada, bueno con el jardín pero no has participado en los preparativos...por
favor-tomándole la mano.
-Está bien vamos de una vez porque debo
regresar a las 2.
-Primero tenemos que ir a comer, yo con el estómago vacío
no trabajo-sentenció Archie-
-jajaja-rieron las
chicas.
-Pero que se algo rico-dijo Candy sacando la
lengua.
-Como ordene señorita golosa-abriendo la puerta del carro para
que suban.
El almuerzo fue simplemente delicioso, la consintieron en todo
y trataron de que coma bien en vista de que no lo había estado haciendo el casa.
Archie y Anny convencieron a Candy para que pida permiso y no vaya al hospital
en el turno de la tarde.
-No tienes obligación en ir eres enfermera
voluntaria-le decía Archie.
-Sólo por hoy día, pasas más tiempo en el
hospital del que pasas en la casa-agregó Anny al borde del
llanto.
-Está bien-asintió Candy-“Cuando me vaya ya no podré verlos y
si quiero que no me encuentren tampoco podré escribirles, será mejor que pase
más tiempo con ellos antes de que parta.”
-Bravo-habló Anny muy
emocionada-Iremos a recoger las muestras del pastel.
De la misma
manera como convencieron a Candy para que no vaya al hospital en el turno de la
tarde, de la misma forma la convencieron para que no trabaje en la noche. Anny y
Archie habían pensado en una manera para que su amiga no se sienta tan sola en
la mansión cuando ellos se vayan de luna de miel, y, aunque era fuera de lo
convencional ellos estaban convencidos en que era una buena
solución.
-cof, cof-Candy se ahogó al escuchar su
propuesta.
-¿Estás bien?-preguntó Anny levantándose de la
silla.
-Sí-respondió la rubia reponiéndose a la impresión.
-¿Y
qué nos dices?-preguntó Archie con cara de interrogación.
-Qué les
digo...que están locos.
-Yo no lo creo-dijo Anny un poco ofendida-es
una buena idea, de que otra forma puedes salir de la casa.
-Se los agradezco
chicos pero no puedo hacerlo-respondió sonriendo ante la loca
idea de sus amigos.
-Velo de esta forma: podrás salir de la mansión,
conocerás otros lugares y nos divertiremos mucho.
-jajaja no creo estar tan
desesperada por salir de la casa para hacerlo de esta forma.
-¿No quieres
pasar tiempo con nosotros?
-Yo no quise decir eso Anny-tomándole las
manos-claro que quiero pasar tiempo con ustedes...
-Pues no lo
demuestras-respondió muy triste-te la pasas todo el tiempo metida en el
hospital y en tu jardín, ni si quiera sabías donde iba a ser la
ceremonia.
-Reconozco que últimamente no he pasado mucho tiempo con ustedes,
pero...entiendan que en el hospital hay mucha necesidad de
enfermeras-los trataba de hacer entrar en razón y de convencerlos que no
estaba así por Albert y Betsabeth.
-Lo entendemos-dijo Archie.”Aunque
trates de negarlo yo sé que no quieres estar en la casa para no encontrarte con
el tío”
-Les prometo que pasaré más tiempo con ustedes y les ayudaré en
lo que falte para su boda pero...eso de ir con ustedes en su viaje de luna de
miel es imposible.
-Es que...
-No Anny y es mi última palabra, ustedes
necesitan tiempo para estar solos.
-Pero prometes ayudarnos en todo lo que
falta.
-SI Archie se los prometo-“Esta es mi forma de despedirme de
ustedes y agradecerles todo lo que han hecho por mi”
-Ok-hablaron los
novios a la vez.
-Bueno ya es hora de ir a la casa a descansar ya son más
de las nueve de la noche-habló Archie mirando el reloj-¿regresarás al
hospital?-le preguntó a Candy
-Antes de responder Candy bostezó por
el cansancio que tenía-Hoy no ya es tarde..y tengo sueño-volviendo a
bostezar.
-Entonces hay que irnos-levantándose de la silla y pagando
la cuenta-primero hay que ir a dejar a Anny a su casa-abriendo la puerta
del carro.
-Pero no te demores mucho-dijo Candy en forma
pícara.
-.....
-Chao Candy-Decía Anny despidiéndose de su
amiga-mañana te iremos a ver a la hora de tu almuerzo para que me
ayudes...piensa en nuestro ofrecimiento-le pidió.
-Adiós Anny, te
esperaré-respondió-Archie Anny ya tiene que entrar a su casa-le apuró
sonriendo al ver que su primo no se despedía de su novia.
-Eh
si-respondió avergonzado-Dulces sueños Anny-le besó la
mejilla-sueña conmigo-dijo en voz baja muy cerca de su oído provocando
que su novia se sonrojara por completo.
-.....
-jajaja Archie como
crees que yo voy a ir con ustedes-hablaba Anny entrando a la gran mansión,
tratando de disimular alegría sentía que sus piernas le temblaban ante el miedo
de encontrar a Albert o a Betsabeth.
-Es sólo un paseo, podríamos
aprovechar para pasear los tres, hace tiempo que no salimos.
-Y Lo que
acabamos de hacer ¿qué es?-le preguntó sonriendo nerviosamente.
-Es
muy diferente, podrías conocer varios lugares con nosotros.
-jajaja creo que
se han golpeado la cabeza, los nervios por la boda los están haciendo tener
ideas absurdas, que voy hacer yo con ustedes en su luna de miel
jajaja-caminando hacia la sala-ni que Anny necesitara una
chaperona.
-Buenas noches-la voz de Albert la hizo
sobresaltar.
-Buenas noches tío-respondió Archie sonriente y orgulloso
al haber conseguido que Candy dejara de trabajar por ese día.
-Buenas
noches-saludó Candy de manera formal haciendo una reverencia-Archie
agradezco tu buen gesto pero no puedo aceptarlo es...sencillamente un absurdo,
pero gracias de todas maneras....con su permiso-haciendo otra reverencia para
irse-que duermas bien Archie-se acercó a besar la mejilla de su primo
ante los ojos celos de Albert.
-Tu también Candy.
Albert se
quedó mudo, veía tristemente como Candy se alejaba de él sin si quiera haber
tenido una pequeña conversación sólo un frío saludo había sido todo lo que
habían intercambiado. Antes de que aparezca Betsabeth ellos se quedaban hasta
altas horas de la noche platicando o viendo la luna pero ahora todo era
diferente, ellos ya no compartían tiempo juntos, ni si quiera
hablaban.
A la mañana siguiente todos se levantaron temprano pues deberían
estar listos par recibieran a los padres de Archie. Sirvientes corrían de un
lado a otro para tener las habitaciones listas. Como no sabían a que hora iban a
llegar estaban con el suspenso q flor de piel. Candy se fue a trabajar, ni si
quiera estuvo cuando Albert se levantó pues ella había partido a las seis de la
mañana. Los padres de Archie llegaron al medio día justo cuando Anny y Candy
llegaban a la casa.
-¿Por qué se escucha todo ese alboroto?-le
preguntó Candy a Lucy,
-Han llegado los padres del señor Archie y han
traído tres pavos reales pero estos se han escapado y están botando todo a su
paso.
Anny y Candy apresuraron el paso para entrar a la sala, de donde
procedía el ruido, y lo que vieron les causo mucha gracia. Albert, George, un
mayordomo, Archie y su padre, corrían de tras de los animales pero estos se
escabullían y a su paso estaba tirando todo lo que había, ante la mirada de
susto e impotencia de Elroy, quien veía como sus más valiosos arreglos se
rompían. Elroy y la madre de Archie empezaron a quitar los adornos para
que no los sigan rompiendo pero era gracioso verlas porque conforme movían algo
los animales se dirigían a ellas. Elroy tuvo que salir corriendo porque una de
las aves empezó a picotear su falda.
-Ahhh-gritaba corriendo para
alejarse del animal-no se queden allí paradas-les dijo a las
sirvientas-ayúdennos a mover las cosas.
-Anny hay que ayudarlas-dijo
en voz baja.
-Es que...esos animales me dan miedo, mira como corren me
pueden picar.
-No seas cobarde-dijo Candy dejando su bolso a un
lado-si no lo hacemos la sala estará hecha un desastre para tu
boda.
-Esto fue suficiente para Anny, no permitiría que unas aves arruinen
su más anhelado sueño-vamos-dijo muy decidida.
-Candy sonrió
ante el cambio-“Aún sé como hacerla cambiar de opinión”-pensaba divertida al ver
el espanto en el rostro de su amiga.
Los sirvientes se movían de un lado
a otro quitando los adornos del camino de los animales para evitar que sigan
haciendo más daño. Candy se acercó al animal que Archie y su padre estaban
tratando de capturar.
-Hola-saludó Candy al animal-si no te
detienes la tía Elroy mandará a que hagan pavo rostizado-dijo sonriendo-y
Archie te torturará hasta el cansancio porque estás dañando el lugar donde será
su boda-acercándose al animal-“Algo así hizo Albert cuando calmó al león,
sólo espero que estos no salten y me piquen sino tendré la cara parchada para el
matrimonio”
El animalito se quedó atento escuchándola y emitió un fuerte
grito al verla cerca, haciendo que Candy gritara y retrocediera pero no se dio
cuenta que había una silla y cayó sentada al piso
-¡Candy!-gritó
Albert al ver que estaba en el suelo y que el animal se acercaba a
ella,
Albert y George ya habían capturado un pavo real pero al ver
que Candy estaba peligro Albert lo soltó y como George no estaba prevenido el
animal se escapó. Presuroso se acercó hacía Candy quitando a los sirvientes que
estaban en su camino, pero al acercarse más vio que todo estaba
bien.
-jajaja-
Reía Candy pues el ave no la había lastimado
más bien se había sentado cerca de ella y le estaba haciendo cosquillas
con sus plumas, las demás aves también se acercaron e hicieron los mismo. Albert
se quedó parado cerca de ella sonriendo al ver la escena, Candy estaba sentada
en el suelo y las aves a su alrededor.
-De haber sabido que con tu
voz los animales se calmaban te hubiera mandado a llamar-habló el padre de
Archie acercándose a ella para ayudarla a levantar pero los animales se
levantaron y gritaron al ver que se acercaba a Candy-Ey-dijo quitando su
mano para que no lo piquen-se supone que yo soy el dueño y me
atacan-habló sonriendo-lo que hace un rostro bonito, si tienes a tus pies
a estas aves no quiero ni imaginar a cuantos hombres tienes
igual.
-jajaja-reía nerviosa por la mirada de Albert-eso es
mentira-“No tengo al hombre que quiero”-pensaba tristemente al mismo tiempo
en que se levantaba.-Un gusto volver a verlo tío Rafael-se acercó a
saludarlo caminando entre las aves.
-El gusto es mío hija-besando su
frente-Que manera tan peculiar para poder saludarnos-viendo que los
sirvientes se llevaban a las aves-Hace dos años que no nos vemos, mírate
estás convertida en la más linda de las señoritas-tomando su mano y
separándose un poco para verla mejor-no me equivoco al decir que debes tener
a varios hombres a tus pies. Afortunado será el hombre que te despose, William
dentro de poco vas a tener que perder a tu hermosa pupila.
-Eh
sí-respondió Albert perturbado por la idea de que Candy se
case.
-Habrá una boda muy linda, pero antes debes saludar a esta
vieja.
-No diga eso tía Sofía, usted aún está muy joven-saludando a la
mujer.
-Gracias hija, pero comparándome con tu belleza ya estoy oliendo a
cajón de muerto…Anny querida mía, estás realmente hermosa.
-Señora Cornwell,
señor-hizo una reverencia.
-Nada de señores-habló Rafael-aquí
todos somos familia. Ahora pasemos a comer porque atrapar a esos animales me ha
despertado el apetito.
-¿Atraparlos?-habló irónicamente Elroy-tú solo
has corrido detrás de ellos, si Candy no hubiera llegado aún seguirían corriendo
como locos.
Por primera vez, desde que llegó Betsabeth, Candy iba a
comer con ellos y no se sentía con muchos ánimos, Rafael iba de su mano
contándole sobre su viaje pero la rubia tenía sus pensamientos muy lejos de
allí. Al entrar al comedor se quedó parada con al esperanza de que le indicaran
su asiento y que no sea al lado de Albert como era antes.
-Rafael a
mi derecha, tía a mi izquierda, Candy al lado de mi tía, Sofía al lado de
tu esposo, George al lado de Candy, Archie y Anny al lado de Sofía y Betsabeth
al lado de George-habló Albert.
-“Felizmente”-pensó Candy.
-Por mí
no te preocupes-habló Rafael-sé que Candy siempre se sienta a tu derecha
así que cambiaremos de lugar.
-De ninguna manera-habló Candy muy
nerviosa-usted es nuestro invitado y como tal ese es su lugar.
-Hay hija
yo sé que dentro de poco te sentarás siempre al lado derecho de William, yo debo
irme acostumbrando-respondió con una mirada pícara golpeando el hombro de
Albert.
-¿Eh?-Candy se puso como un tomate al entender a Rafael. Por
que si Candy se casaba con William siempre iba a sentarse a su derecha de allí
el comentario de Rafael.
-Pero chica muévete-la tomó de la mano y la
llevó hasta el lugar indicado-me muero de hambre y no podré comer hasta que
no te sientes-no le dio opción a decir otra cosa.
-Gracias-Fue lo
único que dijo sintiendo la mirada de Betsabeth.
-Pueden servir-ordenó
Albert muy apenado-“Cuando quisiera que eso fuera cierto, o por lo menos
recuperar la confianza que teníamos antes. Extraño tu sonrisa, tu mirada poder
escuchar tus palabras, lo único que he obtenido de ti son dos riñas, haberte
ofendido y perder tu amistad”-pensaba nostálgico.
-Candy tu jardín esta
bello, que digo precioso, se ve que te has esmerado en el.
-Gracias tía
Sofía, pero hay que darle las gracias al señor Whitman él ha sido mi apoyo y
ayuda.
-Dígame señorita Betsabeth ¿de dónde es usted?-preguntó Rafael
partiendo la carne.
-De Italia-respondió la chica incómoda al ver que
novio estaba muy cerca de Candy.
-¿Y cómo así se animó a
visitarnos?-siguió interrogando.
-Eh...bueno...yo-empezó a
tartamudear.
-Betsabeth es amiga de la familia-intervino
Elroy-pero dime Rafael cómo se te ha ocurrido traer dos pavos reales a la
casa.
-Los pavos reales son unas aves hermosas, tienen la cola más bella que
se puedan imaginar con una multitud de colores.
-¿Y en donde se van a quedar
cuándo se regrese?-preguntó Candy tratando de intervenir en la conversación
para calmar sus nervios.
-Verás mi querida sobrina, ese trabajo pensaba
dárselo a Archie
-¿A mí?-dijo sobresaltado-yo no soy muy bueno con los
animales y esos son especiales. Usted mismo vio lo que pasó sólo se
tranquilizaron con Candy, y ella para en el hospital.
-jajaja no te creía tan
cobarde, ellas son unas aves muy mansas sólo que se han portado así porque
estaban estresadas de tanto viajar encerradas. Estoy seguro que harás un buen
trabajo cuidándolas.
-Lo dudo-respondió asustado.
-jajaja no pongas
esa cara Archie parece que han dictado tu sentencia de muerte-reía
Candy-
-Tranquilo hijo que lo único que harás será asegurarte de que no
le falte comida porque he traído a alguien que se encargará de ellos.
-Uff me
alegro, ya me veía corriendo de lado a lado tratando de mantenerlas en
calma.
“Una Sombra del Pasado”
Por
“Jarerc Aldry”…Judith Oviedo
“Preparándose
para la partida”
Capítulo V
-Candy, Candy-volvía a moverla en la cama
-Umm-con
mucho sueño empezó a abrir los ojos-tía Elroy- se sentó asustada-¿qué
hace aquí?, ¿se siente mal?, hay que llamar a un doctor-saliendo presurosa de
la cama.
-jajaja-empezó a reír-tú si que amas tu profesión, yo
estoy bien-indicándole que se siente a su
lado.
-¿Entonces?-preguntó confundida .
-Esta es la única
manera en que podemos conversar sin que William se de cuenta-respondió muy
serena.
-¿?
-Si hablamos en otro momento William sospechará y nos
tendrá muy bien vigiladas y no podrás escaparte.
-Ahora entiendo-dijo
sonriendo-
-Ya era hora-habló en tono burlón-¿te has enterado que
Doroty ya no está trabajando en la casa?
-Sí, que pena por su mamá me hubiera
gustado despedirme de ella, ha sido tan buena conmigo.
-La mamá de Doroty
está bien, no es cierto que está enferma.
-¿NO?-abriendo los ojos de
sorpresa.
-Doroty se ha ido porque yo se lo he pedido.
-¿Por
qué ha hecho eso?-hablaba sin comprender-
- Ay Dios cuando
aprenderás, Doroty se ha ido para ayudarte. El día que te marches lo harás a San
Francisco, yo tengo allí una casa que no figura entre el patrimonio Aldry y
William no sabe de su existencia. Doroty se ha ido para tener todo listo y
esperar tu llegada. Partirás después del matrimonio de Anny, planeaba que lo
hagas por la noche pero ese día no saldrá ningún tren así que lo harás en
la madrugada. Fuera de la casa habrá un carro esperándote con tus maletas
listas, antes de salir deberás cambiarte de ropa. Usarás una peluca negra y
lentes para que no puedan reconocerte. EL viaje a San Francisco será de una
semana, al salir de aquí lo harás como Esmeralda Cobos. En la primera parada te
bajarás cambiarás de ropa, usarás peluca roja, serás Dani Paola Bloor y fingirás
ser un pasajera distinta. En la segunda parada harás lo mismo, tu peluca será
marrón y serás Patty Esther Noll. Por último en la tercera parada volverás con
tu ropa con la que saliste y con la misma identidad. La ropa que usarás,
pelucas, lentes y boletos se encuentran en la maleta que llevarás en la mano,
los boletos ya tienen el nombre respectivo y son para un vagón privada,
conociéndote como eres será mejor que te mantengas alejada de la
multitud....Deberás hacer todo a la perfección para que William no pueda
encontrarte. ¿Crees poder hacerlo?-preguntó tomándole la mano-¿estás
segura que eso es lo que quieres?
-Si tía-habló anonada jamás pensó que
para irse debería hacer todo eso-debo hacerlo, tengo que olvidarlo y buscar
mi propio camino.
-Entiendo hija-acariciando su mejilla-la casa está
cerca de un hospital, cinco días después de tu llegada deberás presentarte como
Esmeralda Cobos para empezar a trabajar.
-¿De verdad?-la
abrazó-gracias tía
-Shh baja la voz o nos escucharán. Los sirvientes
que viven en la casa son de completa confianza, delante de ellos podrás
usar tu nombre de Candy. Mensualmente te llegará un sobre con dinero.
-Oh no
tía, con que Doroty esté allá conmigo y me esté ayudando a irme es suficiente,
no puedo dejar que me mande una pensión.
-Dijimos que lo haríamos a mi manera
y esas son mis reglas...junto a tu mensualidad te llegará una carta mía
contándote como están las cosas por acá.
-Por favor-pidió
suplicando-no me escriba sobre Albert, no lo soportaría.
-Entiendo y no
lo haré pero tú deberás escribirme una carta que enviarás con Jhon, el
mayordomo, avisándome como estás. ¿Entendido?
-Si tía Elroy.
-Bien, ahora
duerme que mañana irás al hospital.
-Gracias tía-tomándole la
mano.
-No tienes de que agradecerme, lo hago porque te quiero....me apena
mucho ver que ya no sonríes y no eres feliz, si para devolverte la felicidad
debo apoyarte en tus locuras lo haré con gusto...Siempre te he tratado de una
forma estricta pero no lo hice por molestarte sino porque esa es mi manera de
ser, cuando eras pequeña estaba cegada por la maldad de Elisa y Neil pero luego
vi que era mentira. Cuando regresaste a vivir en esta casa empecé a prepararte
para...que algún día ocupes mi lugar-sorprendiendo a Candy con esa
confesión-yo me di cuenta de que tú amabas a William y que él sentía lo
mismo por ti....me enfurece saber que...
-No importa tía
Elroy-sonriendo-las cosas suceden por algo, lo importante es que William
sea feliz y si su felicidad es Betsabeth yo estaré bien...sólo que primero debo
reponerme, ahora no puedo verlo a los ojos y desearle mucha felicidad pero estoy
segura que algún día podré hacerlo.
-Y yo estaré allí apoyándote...te quiero
mucho y te considero mi verdadera nieta.
-Gracias tía-la abrazó con las
lágrimas en los ojos-yo también la quiero mucho es como mi
madre.
Sólo faltaba una semana para el matrimonio de Archie. Candy,
había dejado de trabajar por las tardes y por las noches por ayudar a Anny con
los últimos detalles de su boda. Las cosa entre Albert y Candy no habían
mejorado pues esta última lo evitaba en todo momento. Solamente se veían a la
hora de comer pero las palabras que se dirigían eran muy cortas. Betsabeth tuvo
que suspender sus clases y dedicarse a ayudar en los preparativos.
Por fin el
día esperado llegó las rosas de Candy aún no sentían la llegada del otoño. Era
un día maravilloso para unos y para una rubia el último día con su familia. Se
levantó muy temprano para tener todo listo.
-“Será el último día que
volveré a usar mi cabello rubio y mmi nombre, mañana por la mañana será otra
persona”-pensaba mientras se peinaba frente al espejo-“Los
extrañaré mucho, señorita Pony, hermana María, niños me apena mucho dejarlos
pero debo hacerlo si quiero olvidarlo...Albert mi príncipe mi gran
amor...”
-¿Ya estás lista’-habló asombrada la mucama.
-Hoy es
un día muy especial-respondió sonriendo.
-Ya lo creo mira-abriendo
la ventana.
-¿Qué sucede Lucy?-acercándose a ver-yo no veo nada
todo está bien.
-Exacto, es otoño y tus rosas aún no pierden sus pétalos...es
tan hermoso, la mayoría de los invitados se quedarán impresionados con tu
jardín...¿Dónde vas?-preguntó al ver que salía corriendo.
-A ver al
señor Whitman...debo pedirle algo-le guiñó el ojo y salió
corriendo.
-¡Candy White Aldry no se corre en los pasillos!-le
riñó.
-Al escuchar la voz se detuvo-lo lamento tía Elroy-tocándose la
cabeza y sacando la lengua-lo olvidé, es que hoy es un día importante-le
guiñó el ojo y siguió a su camino.
-Ay esa muchacha, me va a volver
loca-movía la cabeza-“Pobre Jhon lo va hacer renegar”.
-Parece que
Candy ha recobrado su sonrisa-habló Albert a sus espaldas.
-Es de mala
educación escuchar conversaciones ajenas....creo que una boda alegra a
todos-le respondió alejándose de él-“No quiero mentirte pero debo hacerlo por
el bien de ella”
*****
-Señor Whitman-se acercó corriendo y se
colgó de el abrazándolos.
-jajaja, no sabes que feliz me hace ver que has
vuelto a sonreír-contestó sonriendo.
-Gracias-haciéndole un
guiño-el jardín está bello-dando una vuelta-aún se respira el
verano...umm que rico olor, a pesar de que es otoño el jardín está muy
bello.
-Igual que su dueña-respondió-.
-jajaja....Quería darle las
gracias por haberme ayudado, sin usted esto no hubiera sido posible. Ha sido mi
mayor apoyo, gracias-inclinando su cabeza-esto es para usted-sacando
de su bolsillo una pluma muy fina.
-Con tu gratitud me
basta.
-Yo quiero dársela-le tomó la mano y puso la pluma en
ella-es para que siempre me recuerde-le guiñó el ojo-prométame que
aunque yo no esté usted siempre cuidará mi jardín...por favor.
-¿A qué
te refieres?-preguntó dudoso.
-Sólo
prométamelo-suplicó.
-Está bien, te lo prometo.
-Gracias-besando
su mejilla-ahora puedo morir en paz-habló antes de salir
corriendo.
-“Y ahora que planea hacer”-se quedó pensando el
jardinero.
-Ah me olvidaba-de la misma manera como se fue
regresó-¿podría cortar algunos platones de Dulce Candy y ponerlos en una
maceta?
-Claro, ¿Cuántos deseas?
-Umm-poniendo su mano en el mentón
para pensar-Tres, no mejor que sean Cuatro-“Uno se lo daré a la hermana
María y la señorita Pony para que no me extrañen; otro para Patty para que
recuerde que siempre pensaré en ella; Para Tom porque sino me va olvidar, y el
otro lo llevaré conmigo quiero empezar una nueva vida pero no olvidaré los
buenos momentos que pasé en esta casa, con mi familia y mis buenos
amigos”-Los tendría listos para de aquí, quiero entregarlos durante la
recepción.
-Claro que sí Candy, por eso no te preocupes-respondió
sonriendo.
-Gracias-dijo abrazándolo, le dio un beso en la mejilla y
se alejó un poco pensativa.
*****
-Buen día-se acercó a la
cocina.
-Hola Candy-respondieron sus amigos.
-Umm que rico
huele, hoy comeré delicioso-tocándose el estómago y sacando la
lengua-
-Por supuesto porque yo he cocinado-dijo
Les he traído
algo.
-Para nosotros-preguntó Lucy curiosa dejando una olla en la
estufa.
-Sí-contestó sonriendo, sacó dos cajitas y una pluma-esta
pluma es para ti Juan para que puedas llevar bien tus cuentas y Martha no te
estafe-le guiñó el ojo-esta cajita es para ti, y esta otra para ti
Martha..ábranlas-les animó.
-Es precioso-habló Lucy viendo un
hermoso camafeo.
-Maravilloso-agregó Martha viendo un dije en forma de
estrella-pero es demasiado no podemos aceptarlo.
-Claro que pueden,
porque es un regalo mío y me molestaré si no lo aceptan...Ahora me voy porque ya
van a servir el desayuno y no quiero que la tía Elroy me riñas, ya lo hice
cuando salí corriendo del cuarto-se despidió de ellos y emprendió la
carrera.
-Me parece o la vi hoy más sonriente-dijo
pensativamente.
-No te parece Lucy es la verdad, me pregunto que le habrá
hecho recobrar el ánimo-dijo Juan pensativamente.
-Debe ser por la
boda, la señorita Anny es muy querida por ella, es como su hermana-respondió
sin darle mucho interés es que el regalo la había dejado sin palabras.
El
desayuno fue servido puntualmente y nuestra pecosa llegó justo a tiempo. Ese día
se quedó ayudando a la decoración de la sala, pues allí iba a ser la
recepción. EL jardín estaba precioso las rosas emanaban un aroma agradable y una
vista preciosa.
Candy estaba muy orgullosa por su jardín, todos los que
habían venido a la casa habían queda admirados y le habían dado elogios. Aunque
Candy no era una persona engreída pero nadie se molesta por un buen cumplido.
Elroy estaba feliz por todos los buenos comentarios que había recibido para
el jardín y Candy. Pero la felicidad de Elroy no era completa pues sabía que ese
día Candy partiría a San Francisco, no sabía lo que la vida le deparaba a su
querida nieta pero estaba segura de que ella estaría para apoyarla.
A pesar
de la distancia si se enteraba que Candy estaba enferma o pasaba algo malo con
ella iba a viajar al primer llamado. Esa chiquilla revoltosa había ganado su
corazón, Candy era una persona desinteresada y no era egoísta, no tenía el
corazón con maldad. Era una persona inocente a quien iba a proteger con su vida
si era necesario.
Las horas pasaron y el momento en que Candy debía empezar a
cambiarse había llegado. Debía estar lista desde temprano pues iba ayudar a
vestir a Anny.
-Me rindo...mi cabello no se queda quieto-decía
frustrada porque tenía unos mechones de rizos que no querían entrar en el
peinado.
-Con calma, sé paciente-trataba de tranquilizarla Lucy-ya
está te ves como una reina, le vas hacer competencia a la novia.
-jajaja que
cosas dices, ya me voy-poniéndose su broche de los Aldry-se supone que
debo ayudar a Anny con su vestido y llegaré tarde...como siempre.
-Espera,
espera-salió corriendo detrás de ella-te olvidas de tu
chal-entregándole la pieza que faltaba en su atuendo.
-Ups
gracias-lo recibió sonriendo-mejor me apuro-bajó corriendo la
escalera.
-Te vas a caer si corres así, pisarás tu vestido-gritó Elroy
caminando de la mano con Sofía.
-Es que me he hecho tarde-respondió
haciendo una reverencia.
-¿Cuando has llegado temprano?-le preguntó en
tono burlón-pero no te entretengas anda que ya es tarde.
-Eh
sí-levantó la mano y salió corriendo-los veré en un momento.
-Ay que
chica -meneando la cabeza-me va a matar un día de estos.
-Pero aún así
la quieres-dijo Sofía.
-No hay persona que no lo haga, mira a Neil que
después de haber sido muy cruel con ella quiso casarse con ella, aunque claro
Elisa es un caso especial.
-jajaja Elisa no tiene cura...mejor vamos a
cambiarnos porque sino tendremos que salir corriendo al igual que
Candy-subiendo las escaleras-te has esmerado mucho en su
vestido.
-Claro es una Aldry, es la heredera de William y como tal debe
lucir maravillosa, puede que en esa fiesta conozca a su futuro esposo, si no me
equivoco así conociste a Rafael-tratando de desviar el tema pues sabía que
diría algo con respecto a Albert, ya que desde que habían llegado no había
dejado de lanzarles indirectas.
-Tienes razón yo allí conocí a Rafael
pero no creo que William esté muy contento con esa idea tuya-dijo
suspicazmente.
-Hasta donde yo sé Candy es soltera, y si conoce al amor
de su vida en una fiesta, aunque a William no le guste, tendrá que aceptarlo
porque estamos hablando de su felicidad...ella ya ha sufrido mucho con la muerte
de Anthony-finalizó llegando a su cuarto.
-En eso concuerdo
contigo.
Candy quería que el auto tuviera alas para poder pasar por encima
de todo ese tráfico atroz que había. Después de un breve espacio de tiempo llegó
a la mansión Britter y , felizmente, Anny recién iba empezar a
vestirse.
-Pensé que no vendrías-dijo Anny.
-Me hice
tarde-respondió sonriendo-lo importante es que ya estoy aquí-se
apresuró a decir antes de que Anny empiece a reñirla por su
impuntualidad.
-...
-Eres la novia más hermosa que he visto-dijo
acomodándole el velo.
-Estoy tan emocionada...creo que me falta la
respiración.
-Tienes que tranquilizarte sino Archie se quedará varado,
respira y exhala para que calmes los nervios...así, eso es ya estás lista
debemos irnos.
-Sí...Candy soy tan feliz, espero que tú...
-Lo seré, seré
muy feliz al igual que tú-“Por eso tengo que irme”-quiero que seas muy
feliz y que cuides mucho a Archie porque es como mi hermano, y a la tía Elroy
que a pesar de sus rabietas ha sido muy buena conmigo.
-¿Qué
dices?-preguntó extrañada.
-Nada...sólo lo decía porque es seguro que
cuando te cases estarás tan ocupada que no te acordarás de los
amigos-fingiendo una sonrisa para no preocuparla.
-Claro que no,
ustedes siempre serán mis amigos. Archie será mi esposo y lo protegeré con mi
vida, la tía Elroy es como una madre para él así que la voy a cuidar
mucho.
-Tampoco olvides a la señorita Pony, la Hermana María y los niños, ese
es nuestro hogar y ellas son nuestras madres y hermanos.
-Estás muy extraña
Candy White…si lo dices porque hubo un tiempo en que me avergonzaba de mis
orígenes pierde cuidado no lo volveré hacer…jamás me avergonzaré de donde
vengo.
-Me alegro-se acercó a abrazarla-porque la señorita Pony ya no
es joven y va a necesitar tu ayuda, ahora más que nunca.
-¿Qué? A
que...
-Anny ¿estás lista?-preguntó su padre atrás de la puerta
interrumpiendo su plática.
-SI papá entra-habló la chica más
emocionada que nunca por cumplir su mas anhelado sueño olvidando las indirectas
de Candy.
-Estás preciosa-entrando al cuarto-Archie es un chico
muy afortunado-se acercó a ella-es hora de irnos no queremos que el novio
se aburra mucho esperándonos...Vamos Candy, tú eres la dama de honor y debes
entrar primero.
-Ay que apurarnos-dijo la madre de Anny-felizmente
Candy es enfermera .
-¿?
-Es que el novio se vaya a desmayar
-jajaja
imagino que Archie debe estar muy nervioso pero no creo que se
desmaye.
****
-Ya debía haber llegado-hablaba muy nervioso paseándose
de un lado a otro.
-jajaja, perdóname Archie pero me causa gracia verte
caminando de un lado a otro, ten paciencia no creo que la novia se haya
escapado.
-¿Y si ya no quiere casarse?
-....
-¿Si ha pasado algo con el
carro cuando venían?, ¿sí...
-Shh que no te das cuenta que ya empezó la
marcha nupcial-lo cayó.
-Eh si -habló arreglando su Kit.
La
primera que entró fue Candy, se veía muy hermosa con su vestido verde oscuro,
muy ceñido al cuerpo y con un escote en forma de “V”, para disimular el escote
llevaba un chal un poco más claro, su cabello recogido y el leve maquillaje que
llevaba la hacía ver muy hermosa. Una sonrisa adornaba su rostro, se había
propuesto así misma disfrutar a lo máximo ese día pues era el último que pasaba
con sus amigos.
Caminando a pasos delicados vio a Albert parado al lado de
Archie, lo veía igual a como lo vio en la colina de Pony, con su Kit y su
prendedor de los Aldry. Se ruborizo al pensar el él pero desechó ese pensamiento
en la cabeza, entre los invitados vio a la señorita Pony, la hermana María y los
niños, caminando unos pasos más vio a Tom, inmediatamente le ofreció una gran
sonrisa y por respuesta Tom le guiñó el ojo.
Para Albert todo lo que estaba a
su alrededor careció de importancia al ver que a Candy entrar, como si él fuera
el novio se puso nervioso. Hace tiempo que no veía a Candy sonreír como en ese
momento. Los celos llegaron a él en el momento que Candy le sonrió a
Tom.
Candy se paró al lado izquierdo de Archie para esperar que Anny llegue.
La novia hizo su entrada triunfal del brazo de su padre. Candy se concentró en
la ceremonia sin embargo Albert no pudo quitarle la vista a
Candy.
-Los aros-le hablaba Archie ante el mutismo de
Albert.
-¿Qué?-dejando de mirar a Candy
-Que me des los
aros-repitió ante la mirada curiosa de todos.
-Eh sí -sacando la
cajita de su bolsillo- aquí están-ruborizándose hasta la
orejas.
-Gracias-respondió Archie en forma
pícara.
-....
-Los declaro marido y mujer puede besar a la
novia.
Al escuchar estas palabras Albert se imaginaba que eran él y
Candy los que se estaban casando. En menos de lo que imaginó la ceremonia había
terminado, los novios estaban siendo felicitados por los invitados, Albert se
distrajo por un momento y al regresar a mirar el lugar que ocupaba Candy se dio
con la sorpresa que no estaba. Bajó de la plataforma buscándola, varios hombres
se acercaron para saludarlo y hablarle de negocios dificultando su búsqueda
hasta que vio una silueta de verde abriéndose paso entre la
multitud.
-Tom-habló la rubia.
-Hola Candy-respondió el
ranchero besando su mejilla.
-Y ¿Dónde está?-mirando a todos
lados.
-Hubo un retraso en el tren pero no te preocupes nos alcanzará en
la recepción.
-No podía dejar de venir-habló Steve acercándose a los
chicos-Candy te ves muy preciosa, vestida de esa manera....si puedes pasar
como mi hija-hablando en voz fuerte.
-jajaja no la halagues
mucho-habló Tom poniéndose frente a ella-mira como su peinado no puede
estarse quieto-arreglando unos rizos, los acomodó poniéndoselos detrás de la
oreja.
-Si supieran que he padecido para poder peinarme...Señorita Pony,
Hermana María.
-Hola Candy-hablaron las mujeres.
-Niños, Jimy mira
que apuesto te vez.
-Gracias jefe-haciendo una reverencia.
-Por fin
aprendiste modales-le molestó Tom.
-¿Qué? para tu información yo sé
comportarme adecuadamente.
-Si seguro, por eso molestabas a Candy.
-jajaja
ya dejen de comportarse como niños-les corrigió la hermana María.
-Lo
siento-dijeron avergonzados.
De lejos un rubio estaba tratando de
desocuparse para acercarse hasta ellos, le daban ganas de acercarse hasta Candy
y separarla de Tom, tuvo que hacer acopio de todas sus fuerzas para no darle una
golpiza a Tom en el momento que le acomodó el cabello. Fingiendo una sonrisa
ante los inversionistas trataba de dar por terminadas la
conversación.
-Candy debemos irnos-habló parándose a su
lado-Hermana María, Señorita Pony, Steve, Tom, niños un placer
verlos.
-Lo mismo digo-habló Tom dándole un fuerte apretón de
manos.
-¿Ya felicitaron a los novios?-preguntó tratando de ser
amable.
-Hace un momento-respondió Pony-antes de que
salgan.
-Entonces ya se fueron, Candy debemos irnos para darles la bienvenida
a los invitados -habló poniendo una mano en su
hombro.
-Eh...sí-dijo nerviosa ante el gesto-iré a ver a
Betsabeth.
-Se va ir con la tía Elroy, el carro que llevará a los
niños está esperándolas afuera.
-Gracias-dijo María.
-¿Nos
vamos?-volvió a repetir,
-Sí, nos vemos de aquí.
Caminaban
sin decir una sola palabra, Candy pensaba en Patty en que después de mucho
tiempo la volvería a ver que no se dio cuenta en el momento que Albert fue
interceptado por unos socios. Percatándose de la situación vio que Tom estaba
saliendo, se le vino a la mente la idea de acompañar a recogerla por lo que se
acercó a él.
-Tom, Tom-lo llamaba levantando su vestido para no
pisarlo.
-¿Todavía no te vas?
-Así parece-respondió
sonriendo-¿ya te vas a recoger a Patty?
-Sí
-Puedo acompañarte, por
favor, hace tiempo que no la veo y ...-por poco dice que se iba a ir y ya no
volvería a verla pero se retuvo-la extraño-se apresuró a
decir.
-Me encantaría pero no creo que Albert te deje-señalando a
Albert.
Albert se excusó con sus socios y al voltear para ver a Candy
otra vez había desaparecido. “A dónde se habrá ido” pensaba mientras miraba a
toso lados tratando de encontraba. Levantó la mirada y la vio con Tom hablando
en voz baja. Sin más opción que acercarse a ellos tuvo que ocultar los celos que
le causaba verlos juntos.
-Aquí estabas-habló
sonriendo-¿podemos irnos?
-Nos veremos en la recepción-habló
Tom.
-Pero...
-Descuida-le guiño el ojo-no me demoraré-se
alejó de ellos.
-“¿Qué significa todo eso?-se preguntaba.
-Ok, pero no
te demores-le habló mientras él se alejaba.
-¿Podemos irnos?-habló
ya con un poco de fastidio.
-Sí-respondió sonriendo-“Hoy es mi último
día contigo, mas que sea por hoy día quiero recuperar la amistad que teníamos
antes...quiero llevarme un buen recuerdo”
Albert le ofreció el brazo y
Candy lo aceptó con una sonrisa, iba hacer hasta lo imposible por llevarse un
buen recuerdo de él. AL momento de salir Elroy los interceptó y les presentó a
unos amigos de la familia, Betsabeth ya se había ido así que podían estar
tranquilos. Candy estaba impaciente porque Elroy seguía conversando y no
se despedía de los señores. Albert se dio cuenta de que a cada momento miraba su
reloj y recordó lo que Tom le había dicho al momento de despedirse, no podía
hacer algo para impedir que pase algo entre ellos pues Candy estaba libre y
merecía ser feliz.
-Tía Elroy debemos irnos-habló Candy,
interrumpiendo la conversación-Señor Miller, lamento tener que
interrumpir la conversación pero como sabrá somos los anfitriones y debemos
llegar a tiempo para recibir a los invitados-se excusó sonriendo.
-Por
su puesto señorita Aldry-respondió el buen hombre-espero poder seguir con
nuestra plática.
-Sería un placer-contestó.
Albert y Elroy se
quedaron mudos al escucharla. Jamás imaginaron que ella podría hacer eso. Candy
tomó del brazo a Elroy y caminó con ella hacía el auto.
-Tanto apuro
tienes por llegar-habló Elroy sonriendo ya dentro del carro-¿a quién
quieres ver?-preguntó en forma pícara pero se percató que Albert la estaba
mirando, cuestionando la confianza con la que hablaban-felizmente los Miller
no se sintieron ofendidos ante tu comentario-recuperando su seriedad
habitual-sino hubiéramos sido la habladuría de todos, creo que tu quieres
matarme de un infarto.
-Si Candy no lo hubiera hecho, lo hubiera tenido que
hacer yo, es nuestro deber estar a tiempo para recibir a los
invitados-intervino Albert.
-Ya lo sé, conozco muy bien las reglas de
etiqueta...pero si no somos corteses podemos ofender a alguien...veo que las
clases que has llevado no han sido en vano-disimuladamente le sonrió a Candy,
cuidando de que Albert no la viera.
George estaba esperando su llegada y
le ofreció el brazo a Elroy, Albert hizo lo mismo con Candy. Betsabeth esta
mordiéndose la lengua por los comentarios que escuchaba. “En vez de tutor y
pupila parecen una pareja de novios”, “Son tal para cual”, “Hacen una linda
pareja”. Elroy le había ordenado que se mantenga alejada de la multitud e
intente pasar desapercibida. Era el último día de Candy y no quería que nada la
perturbe. Betsabeth no pudo objetar porque Elroy le dijo que debía hacerlo pues
era la mejor manera para que fuera aprendiendo.
Alegó que ella no sabía
todas las normas de etiqueta que se requerían para mantener una conversación,
finalizó diciendo que sería mejor que mirara y aprendiera sin llamar la atención
de los demás. Impotente miraba a Candy caminar del brazo de Albert, al ver que
Candy le dijo algo en el oído pensó que ya no lo soportaría más pero luego vio
que Candy se alejaba de él.
Mientras caminaban entre los invitados Candy
divisó a Tom, la curiosidad por volver a ver a su amiga hizo que le dijera al
oído de Albert:
-Albert tengo que saludar a alguien, con
permiso-sin escuchar su respuesta se alejó de él.
Para disimular que
su pareja lo había dejado Albert alcanzó a George y Elroy, sólo vio que Candy se
acercaba a Tom pues de allí fue asediado por varios hombres que trataban de
ganarse su confianza.
-¿Dónde está?
-Me buscabas-una chica
vestida de celeste se paró frente a ella, tenía una sonrisa de oreja a
oreja.
-Patty-abrazando a su amiga.
-Candy.
-No podía creer
que te volvería a ver después de tan tiempo.
-Yo no puedo creer que estoy
aquí y que Anny se ha casado,
-Y que estás de novia-habló haciendo
sonrojar a su amiga-debías haberlo visto ese día en el
telégrafo.
-Este...porque no vamos a saludar a Albert-dijo
sonrojado-me las vas a pagar-le dijo en el oído.
-...
-Aquí
estás-dijo Elroy-William pensaba que te habías perdido,
¿Patty?
-Señora Elroy-saludó la chica.-que bien
luce.
-Patty.
-Hola Albert, quiero decir señor Aldry-habló
avergonzada-
-Albert por favor, me alegra que por lo menos alguien tenga
confianza conmigo-mirando de reojo a Candy-¿cuándo has venido?
-Hace
un momento.
-Tom fue a recogerla-intervino Candy-le vamos a dar una
sorpresa a Anny...allí vienen, vamos Patty-le tomó la mamo a su amiga y se
fue-perdona que me la robe Tom-le guiñó el ojo a su amigo.
-Iré a
saludar unos amigos-se excuso Albert-permiso.
-Prosiga tía, no sabía
que tenías confianza con Patty-dijo Albert cuando Elroy se
fue.
-Hace tiempo que somos amigos...y hace unas semanas somos
novios-sonrojándose.
-¿Novios?-sintiéndose tonto por haber pensado
mal.
-Sí, Candy me ayudó.
*****
-Felicidades señora
Cornwell
-Patty-dijeron al unísono los esposos.
-Muchas
felicidades-se acercó a abrazarlos-que seas muy feliz.
-¿Por qué no me
dijiste que ibas a venir?-preguntó Anny con lágrimas en los ojos-hace
tiempo que no sé nada de ti, me hubiera gustado irte a recoger.
-Si te
hubiéramos dicho no hubiera sido sorpresa-habló Candy haciendo una mueca
graciosa-y aún hay otra noticia que darles.
-¿Otra? -dijo Archie
recuperándose de la sorpresa-
-Sí-sonriendo picaramente-vamos
Patty cuéntales.
-Eh..bueno...yo...
-Está de novia con Tom.
-Que
excelente noticia...pronto habrá otra boda-muy emocionada abrazaba a su
amiga.
-Me alegro mucho por ti, mi hermano hubiera estado muy feliz con
la noticia, Tom es una excelente muchacho.
-Gracias Archie-poniéndose
sentimental.
-Basta de sentimentalismos hoy es un día para festejar y
estar muy felices, hace tiempo que no estamos juntos-“Y pasará mucho para que
volvamos a estarlo”
-Candy tiene razón-habló Patty-hoy es un día
para celebrar y dejar las penas atrás.
Patty ya no era esa chica
tímida de antaño, la muerte de Stear le hizo madurar y darse cuenta de lo corta
que es la vida. Recapacitó y se dio cuenta de que la vida es muy corta, por lo
tanto debía aprovecharlo. Teniendo eso en mente fundó una guardería, le dedicó
toso su tiempo y esfuerzo al cuidado de los niños y tuvo buenos
resultados.
Cuando Tom la encontró en Filadelfia era porque estaba planeando
abrir una guardería en ese lugar para las personas que trabajaban, en vista de
que estaban ocupados algunos dejaban a sus niños pequeños solos y a veces
sucedían desgracias, por eso ella estaba allí. Su padre y la abuela Martha la
apoyaron en su decisión y en un mes la guardería empezó a funcionar.
Candy se
alejó del grupo de sus amigos pues quería ubicar al señor Whitman y pedirle las
macetas. Albert había estado ocupado con unos inversionistas y no se había
acercado a ellos. Dejó a las dos parejas conversar gustosamente en la mesa y se
alejó al jardín. Caminando al jardín escuchó la voz de Elisa.
-¿Y tú
quien eres?-decía examinando a la chica-tienes ropa fina pero modales
vulgares, acaso eres una sirvienta vestida de gala-hablaba
burlonamente-¿a quién le has robado ese vestido?
-Elisa deja decir cosas
que no son-Candy se acercó a ellas-Betsabeth es amiga de la
familia.
-Si es amiga tuya no me equivoqué al decir que era una
sirvienta-creyéndose superior-seguro es otra huérfana.
-Si lo soy o no
eso no es asunto tuyo-respondió Betsabeth.
-Grosera-haciendo una
seña de espanto
-La grosera eres tú Elisa por haber empezado a ofenderla,
te crees una dama pero una dama verdadera no ofende a las personas.
-Ahora me
vas a dictar clases de etiqueta, yo sé como comportarme...
-Parece que no, y
debo recordarte que esta no es tu casa, aquí sólo eres una invitada y Betsabeth
es una invitada especial.
-No quiero seguir discutiendo con
ustedes-arreglando su vestido-tu jardín jamás se parecerá al de
Anthony...
-No espero que lo sea, yo soy yo y Anthony era un genio
cultivando rosas-Elisa no la dejó terminar y se fue-¿te encuentras
bien?-le preguntó a Betsabeth.
-Sí-respondió
agradecida.
-¿Qué haces aquí?-preguntó-la fiesta es
adentro.
-No me siento cómoda con tantas personas.
-A mí tampoco me gustan
las fiestas, prefiero salir de campo, caminar por las colinas antes de estar en
una reunión social.
-Pero te veías muy contenta, todos se acercaban a
saludarte-dijo con envidia.
-Esta fiesta es distinta porque se casa
Anny, ella es como mi hermana, además he vuelto a ver a mi otra mejor amiga
y está novia con Tom, un buen amigo mío.
-Si lo conozco-la
interrumpió.
-¿Lo conoces?, ¿cómo si no te lo he presentado?
-Un día
William mi invitó a cenar y te vimos con Tom y su padre, si no me equivoco
William dijo que ustedes muy unidos o algo así-“Entonces ella no es
novia de ese chico, que lástima porque me hubiera servido que ellos estén
juntos”
-“La llevó a nuestro restaurante favorito...ya debo ir
acostumbrándome a la idea, ella será su esposa y yo...yo deberé
olvidarlo”-Sí, ese día estábamos acordando todo para que Patty pueda
venir-dijo muy triste-allí va el señor Whitman perdona que te deje pero
debo pedirle unas rosas.
-Por supuesto.
-No te quedes aquí entra al salón
y diviértete un rato.
-Gracias los intentaré.
Candy se fue a
alcanzar al señor Whitman para pedirle las macetas y, como lo había prometido,
ya estaban listas. Candy volvió a pedirle que cuide su jardín y el buen hombre
le prometió que lo haría. De regreso a la fiesta pasó por el mismo lugar donde
conversó con Betsabeth y ya no la encontró. Ahora era el momento de la verdad,
sólo quedaban unas horas para que los novios se marchen y los invitados empiecen
a retirarse. Tenía que despedirse de sus amigos, pero con sutileza
para que no se den cuenta. Con el primero que conversó fue con Archie, pues con
Anny ya lo había hecho, aprovechó que Archie el momento en que la sacó a
bailar.
-Es una boda maravillosa.
-Gracias...sé que
tú....
-También encontraré mi felicidad-le interrumpió-pero si quieres
que sea feliz debes prometerme que cuidarás mucho a Anny, tú sabes que ella es
muy débil.
-Deja eso por mi cuenta, me encargaré de que sea la mujer
más feliz del mundo.
-jajaja no seas tan modesto, no te olvides de la
señorita Pony, la hermana María y la tía Elroy, también debes asegurarte de que
estén bien.
-Parece que estás despidiéndote de mi-habló
preocupado.
-Claro que me estoy despidiendo acaso no te vas de luna de
miel, cuando te vayas no te acordarás de los amigos, por eso estoy
recodándote tus obligaciones-sonriendo.
-Ya me habías asustado,
prométeme que no vas a irte a la frontera con México.
-Te lo prometo si tú no
te olvidas de las cuatro personas que te he mencionado y te aseguras de que no
les falte nada-dejando de bailar porque la música había
terminado.
-Hecho-extendiéndole la mano.
-Tenemos una
promesa-estrechándole la mano-que no se te olvide cumplirla-le
advirtió sonriendo.
-Archie ya es hora de irnos-dijo Anny-Candy te
voy a extrañar mucho pero tú no quisiste acompañarnos.
-Yo también las voy a
extrañar-“Y no sabes cuanto”-pero yo estaba demás en ese viaje, será en
otra ocasión.
-Gatita cuídate mucho.
-Hace tiempo que no me decías
así-habló sorprendida-pensé que había dejado de ser una chica
traviesa, pero creo que eso nunca cambiará-sacando la lengua-que tengan
un buen viaje, quiero una sobrina que se llame como yo-le dijo al oído de
Anny.
-¡Candy!-habló avergonzada.
-jajaja que se
diviertan-caminando hasta la puerta de la casa donde estaba un auto
esperándolos.
La multitud de invitados los acompañó hasta que se subieron
al auto, se iban a ir de luna de miel por Canadá y todo Estados unidos. La
señorita Pony y la Hermana María se acercaron a despedirse de
Candy,
-Antes de que se vayan puedo hablar con ustedes un
momento...en realidad quiero darles algo-encaminándolas hasta el lugar donde
estaban las macetas-tomen esto es para ustedes, es un pimpollo de Dulce
Candy, deben plantarlo en el jardín del Hogar para que pueda crecer.
-Está
muy lindo, te has esmerado por cuidar el jardín.
-Gracias Hermana
María...quiero agradecerles todo lo que han hecho por mí, ustedes son mis madres
y soy muy feliz por ello-las mujeres de se miraron entre sí pero la dejaron
seguir hablando porque sabían que algo le preocupaba-gracias por todo el
tiempo y amor que me han brindado, por ser pacientes conmigo...yo las quiero
mucho
-Nosotras también te queremos-habló María abrazándola -¿por qué
lloras?
-....
-¿Hay algo que nos estás ocultando?-haciéndola sentar en
una banquita con ellas al costado-cuenta con nosotros para lo que
sea-habló Pony.
-....
-Candy si no nos dices lo que sucede no te
podremos ayudar-dijo María tomándole la mano.
-En toda la fiesta has
estado sonriendo pero sé que algo malo sucede porque tu sonrisa no es la misma,
sonríes ocultando un gran dolor...podemos ayudarte.
-No hay nada que hacer
señorita Pony-levantando la mirada.
-Vas a irte ¿verdad?
-Cómo lo
supo hermana María-habló asombrada.
-Te conocemos-respondió
Pony-no puedes mentirnos, pero huyendo no es la mejor manera de solucionar
las cosas.
-Debes afrontar los problemas y salir adelante.
-Es que no
puedo-se levanto de la banca y se acercó a unas rosas-no puedo quedarme
aquí y verlo casarse con ella-empezó a llorar-lo intenté pero no
pude...no tengo otra opción tengo que irme para poder olvidarlo...este
sentimiento me está matando, perdónenme pero no puedo quedarme..no puedo, lo
siento-las lágrimas rodaban sin cesar por sus mejillas-entiéndame por
favor.
-Te entendemos-Pony se paró hasta ella y la volvió a sentar a su
lado.
-Me iré en la madrugada ya está todo listo para irme..por favor no
le digan nada a William, se los ruego-pidió con los ojos suplicantes-por
favor.
-No nos hagas prometer eso-dijo María-ellos han sido muy buenos
contigo, tú siempre has confiado en él porque deben ser las cosas diferentes en
este momento, cuando más necesitas de él-en ese momento entendió que Candy se
había enamorado de Albert, por eso estaba tan triste cuando fue al Hogar de
Pony-Oh Candy tú te has enamorado de él-poniendo las manos en su boca,
como si la hacerlo pudiera eliminar el sufrimiento de Candy.
-Candy agachó la
mirada-si por eso debo irme...él se va a casar y yo-volvió a empezar a
llorar.
-Mi pequeña-dijo Pony abrazándola-no llores-empezando a
llorar ella también-comprendo como debes sentirte.
-Perdónenme pero no
puedo quedarme, me es muy difícil esta situación.
-¿Pero a donde irás?, no
tienes a donde ir-dijo María preocupada,
-Si tengo, ya saben que parto
mañana y me están esperando.
-¿Te vas a ir con Terry?-
-Claro que
no hermana María, él es un hombre felizmente casado-“Hace mucho que no pienso
en él, lo único que sé es que se caso con Susana”-me iré a otro lugar, pero
no puedo decirles porque William les va a preguntar a ustedes si saben
algo.
-Era de esperarse-respondió María-¿por cuánto tiempo te
irás?
-El que sea necesario para poder olvidarlo, por favor no le digan que
pienso escaparme.
-No lo haremos.
-Señorita Pony como puede
prometerle eso-dijo asombrada.
-Hermana María, póngase en el lugar de
Candy, ¿le sería fácil estar en una situación así?...verdad que no, prométenos
que te vas a cuidar.
-Lo haré-sonriendo tristemente-veré la manera de
hacerles llegar noticias de mí peor no deberán decirle a alguien.
-Está
bien-dijo María resignándose-pero no hagas ninguna
locura.
-Gracias-abrazando a las mujeres-cuiden mucho a la Dulce
Candy, no sé si el jardín sobreviva cuando me vaya pero por lo menor unas rosas
si lo harán.
-Cada vez que la veamos nos acordaremos de ti y elevaremos mil
plegarias en tu nombre.
-Cuídense mucho y gracias por todo, debo ir a ver a
Patty antes de que se vaya y no tenga opción de despedirme.
-Ve hija-dijo
Pony besando su frente.
-Adiós-hizo una reverencia.
Si se
quedaba más tiempo no podría contener el llanto. Aunque ya había estado llorando
sus ojos aún no se ponían rojos o hinchados, debía procurar de que se mantengan
así para no levantar sospechas. Las mujeres se quedaron en silencio asimilando
la noticia, esa sería la última vez, dentro de mucho tiempo, que volverían a
ver a Candy.
-El carro ya está listo-Albert estaba parado
frente a ellas pero no se habían dado cuenta-¿sucede algo malo?
-Eh no,
sólo le estaba comentando a la señorita Pony que parece que ha sido ayer cuando
encontramos a Anny y Candy, hoy se caso una de nuestras hijas-“Y mañana se
irá la otra”
-Parece que ya estamos poniéndonos viejas-Pony trató de
sonreír. Que cruel era la vida que le negaba la felicidad a la persona que más
había sacrificado.
-Todo lo contrario yo las veo cada vez más
jóvenes.-habló sonriendo.-¿Y Candy? Pensé que estaba con ustedes.
-Fue
a ver a Patty antes de que se vaya, ha pasado mucho tiempo sin verse.
-Es
cierto señorita Pony, Patty se fue para reponerse de la pérdida de Stear...creo
que el cambio de ambiente le hizo bien porque ahora es una mujer más fuerte,
inclusive está de novia con Tom.
-Lo mismo pienso yo-“Está vez me
equivoqué yo afirmaba que usted estaba enamorado de mi pequeña pero me
equivoqué, ojalá Candy logre olvidarlo y pueda ser feliz como usted lo es al
lado de su novia”
-Señorita Pony, debemos irnos-le tomó del brazo y se
fueron.
*****
-Patty aquí estás pensé que te habías ido.
-Lo mismo
pensé yo. Pero que tontita si tu vives aquí-dijo sonriendo-voy a quedarme
en el hotel Selva Negra....
-Que bueno porque Tom se iba a poner muy triste
si te ibas muy pronto.
-Ya deja de hacer que me sonroje. Estaré por un mes,
crees poder apartar tiempo para poder salir conmigo.
-jajaja como puedes
decir eso-le era muy difícil mentirle a su amiga.
-Anny me contó que
casi vives en el hospital.
-Pero que chismosa-sacando la lengua-tengo
un regalo para ti-cambiando de tema.
-Para mí ¿qué es?
-Ven al
jardín-la tomó de la mano y la guió dándose cuenta que el auto en que iban
sus madres estaba partiendo.
-Tienes un lindo jardín-hablo Patty
ignorando el sufrimiento de su amiga.
-Gracias, toma esto es para
ti-sacó la otra maceta-para que siempre me recuerdes. Es decir para que
cuando te vayas tengas algo de mí-sonriendo para no ponerse más
nerviosa.
-Está muy linda-aspirando su perfume-pero no creo que en
el hotel me permitan tenerla, ¿puedes tenerla aquí hasta que me vaya.
-Eh, sí
claro,-“Le dejaré una carta al señor Whitman para que se la
entregue”
-Olvidé darle un mensaje a la señora Elroy, una de sus amigas
no la podía encontrar y me pidió ese favor....ya nos vemos.
-Claro-“Adiós
Patty de corazón ruego que seas muy feliz, como Stear hubiera querido, yo
intentaré serlo”
-¿Has visto a Patty?
-Tom pero que susto me has
dado-poniéndose la mano al corazón-no vuelvas a hacer eso, Patty se acaba
de ir al hotel porque dice que tú la has dejado abandonada.
-¿¿Qué?? eso no
es cierto, iré a verla.
-jajaja perdóname era una broma y antes de que
quieras matarme toma-le entregó la última maceta-esto es para ti, una
Dulce Candy para que empieces a cultivar tu jardín y no esperes hasta lo
último-guiñándole el ojo-cuida mucho a mi amiga porque ya ha perdido al
amor de su vida-lo abrazó y le dio un beso en la mejilla-ahora puedes ir
a buscarla...anda-empujándolo.
“Otoño en mi corazón” *
Capítulo
VI
-Eh sí ya voy-hablaba extrañado-“¿Qué me habrá querido decir?
No importa que la vea le preguntaré”-caminando en busca de Patty.
-“Ahora
sólo me queda hacer las cartas e irme...aunque no he tenido tiempo de hablar con
él, será lo mejor para no hacer más difícil la partida”-
Candy se sentó
en una banquita para ver como se iban los invitados, ya era noche y hacía un
poco de frío así que se acomodó mejor el chal.
-Por fin te has
quedado quieta-poniendo su abrigo en los hombros de ella-te has estado
moviendo de un lado a otro que ha sido imposible conversar contigo-sentándose
a su lado-ni siquiera hemos podido bailar una pieza.
-Pero hemos bailado
muchas-sonriendo nerviosa ante la cercanía-ha sido una boda hermosa, Anny
se veía tan contenta.-simulando su tristeza-hasta la tía Elroy ha estado
muy feliz.
-Estaba contenta porque ha recibido varios elogios por tu jardín,
ha quedado muy hermoso.
-Anthony estaría muy contento-trataba de tener una
conversación sin que sus sentimientos la traicionen-aunque es otoño las
rosas siguen hermosas aún no pierden sus pétalos.
-Hace tiempo que no
conversamos así-dijo Albert.
-Hemos estado ocupados-su repentino
comentario no había estado en sus planes-ni si quiera cuando Archie me fue a
ver al hospital lo pude atender.
-Si me contó que hubo una
emergencia...¿aún tienes en mente ir a la frontera?
-Hay mucha necesidad de
enfermeras en ese lugar pero Archie me ha chantajeado para no ir-se esforzaba
por sonar muy natural-me ha hecho prometerle que no iré así que cumpliré mi
promesa, sabías que quería llevarme con ellos en su luna de miel.
-Albert
se dio cuenta de que cambió la conversación pero no dijo nada-Algo así me
comentó.
-Que ocurrencias las suyas como si Anny necesitara una
chaperona.
-jajaja no me imagino a ti y a ellos, jajaja
-Ya deja de
burlarte de mí-fingió enojarse arrugando su nariz-ni se te ocurra pensar
lo mismo el día que te cases-muy tarde se dio cuenta de su
comentario.
-De eso te quería hablar...
-Betsabeth me contó-le
interrumpió-es muy buena y con una gran paciencia para soportar a la tía
Elroy-simulando su dolor.
-Vamos la tía Elroy no es mala, sólo
estricta...quiero agradecerte lo que hiciste por ella-le tomó la mano-me
hubiera gustado que no hayas pasado por eso, realmente lo lamento.
-Lo hice
porque tú has sido muy bueno conmigo, era mi deber ayudarla-ahogando un
sollozo- imaginaba lo mal que se estaba sintiendo Betsabeth, pero ya pasó,
lo importante es que se solucionaron las cosas.
-Sí, se solucionaron-“Pero
no de la forma como me hubiera gustado a mí”
-Poco a poco se irá
acostumbrando, estoy segura de que lo logrará-sonrió
-Albert notó
que la sonrisa de Candy no era la misma pero imaginó que estaba así porque
recordó el incidente con Elroy, cuando tuvo que arrodillarse ante ella-y que
tú te convertirás en una gran dama porque ya lo estás haciendo.
-No seas
adulador-trataba de bromearse-soy la oveja negra de la familia,
siempre hago renegar a la tía Elroy al trepar los árboles o por andar corriendo
por los pasillos.
-Pero eso te hace diferente a los demás-“Y es lo que más
amó de ti”.
-Y es lo que le causa dolor de cabeza...
-Al final lo
terminará aceptando...allí viene George seguro me va a decir que un
inversionista quiere hablar conmigo.
-William el señor Miller quiere hablar
contigo un momento -dijo George acercándose a ellos.
-Lo vez-le
dijo a Candy sonriendo-en vez de un matrimonio parece que he estado en una
reunión de negocios.
-jajaja ya deja de quejarte y atiéndelo.
-Ya voy no
me botes-parándose-te invito mañana a almorzar, ¿vienes?
-umm te va a
salir caro porque no he estado comiendo bien-respondió sonriendo “Cuando me
gustaría poder estar contigo....”
-No importa iré prevenido, te vendré a
ver porque imagino que mañana te levantarás muy tarde.
-No soy tan
dormilona-le guiñó el ojo-bueno un poquito.
-jajaja -se alejó
riendo.
-“Adiós mi príncipe y mi gran amor”
Candy prendió la luz de su
alcoba para poder escribir las cartas. Debía ser precavida para que no vean la
luz así que empezó a escribir en el baño. El reloj empezó a sonar indicando que
eran las tres de la mañana, muy pronto sería al hora de partir y debía tener
todo listo. Guardó las cartas en sus respectivos sobres y los puso en la mesa.
Puso la maleta que iba a llevar en sus manos en la cama y sacó su
primer disfraz. Era un vestido crema, con un abrigo y gorrito del mismo color,
unos lentes pequeños redondos y la peluca negra, era lacia y llegaba hasta la
cintura. Al mirarse al espejo tuvo que quitarse los lentes para poder
reconocerse, era una persona distinta.
Ahora lo único que faltaba
era dejar las cartas con sus respectivos dueños. Al primero q quien le llevó la
carta fue a Albert pues su cuarto estaba frente al de ella. Entró y lo vio
acostado en el borde de la cama, tratando de no hacer ruido puso la carta en su
mesita de noche, besó su mejilla y se salió de su cuarto.
Elroy fingió estar
dormida cuando Candy entró, con los ojos entre abiertos la vio poner el sobre en
la mesa y acercarse hasta besa su frente.
-Gracias tía-dijo
separándose de ella.
-Cuídate mi niña-habló la mujer al escuchar
cerrarse la puerta-espero no estar equivocándome al tomar esta
decisión.
La siguiente fue Betsabeth, Candy se enterneció al ver que
había estado llorando.
-No te preocupes que no volverás a sufrir por
mi culpa, sólo asegúrate de que él sea feliz,
Por primera vez Candy
estaba entrando al cuarto de George. Sonrió al ver que hasta su cuarto era como
él, “Muy formal” puso la carta bajo sus lentes. Por último fue a la cocina y
dejó la carta para sus amigos. Salió por la puerta de servicio confundiéndose
entre la densa neblina. El otoño había llegado a su jardín porque mientras
caminaba por el jardín un viento vino y sacó los pétalos de las
rosas.
-Llego el otoño a mi jardín, aunque hace tiempo había llegado
a mi corazón-se paró en el portón-Adiós-dijo con lágrimas en los
ojos.
-Señorita debemos irnos antes de que se despierten y noten su
ausencia-le apuró el chofer tomando su maleta.
-Esto lo llevo
yo-dijo cuando le iba a quitar la maceta.
Se subió al carro derramando
varias lágrimas. Elroy estaba levantada mirando por la ventana como Candy se
iba.
-Tu jardín sabía de tu partida por eso ha perdido sus
hojas-secándose la lágrima que derramó-te extrañaré mucho, pequeña
revoltosa, esta casa no será la misma sin ti.
Candy había partido a
las tres de la mañana para que nadie la vea salir pues los sirvientes se
levantaban muy temprano. EL chofer la dejó en la estación y se regresó a la
mansión para que no noten su salida. Sentada en una silla de la estación
esperaba que parta su tren.
-¿Qué es esto?-dijo Lucy tomando entre
sus manos la carta de Candy-es para nosotros-dijo
abriéndola.
-Seguro es una propina por nuestro buen trabajo-habló José
arreglándose el mandil-léela.
“Para mis queridos Amigos: Lucy,
Martha, José y el señor Whitman”
-Parece la letra de Candy-dijo
Lucy.
-Sigue leyendo para ver que quiere esa chica loca-rió Martha
ignorando el contenido.
-Seguro quiere más de mis pasteles-rió
José-no te detengas, sigue con la lectura pero con voz fuerte para
escucharte mientras prendo el horno.
Por medio d e estas cortas líneas
quiero agradecerles su amistad. Hemos pasado gratos momentos juntos. Siempre los
recordaré y llevaré en mi corazón, han sido muy buenos conmigo.
Quiero que
sean muy felices y siempre se acuerden de mí. Cuando lean esta carta ya estaré
muy lejos de ustedes y no volveré hasta mucho tiempo después, pero no quise irme
sin despedirme por eso les escribí estas líneas. Los quiero mucho, porque forman
parte de mi familia. Cuiden mucho de la tía Elroy, de William, George, Archie,
Anny y Betsabeth.
Hasta otra oportunidad, los quiere
mucho
Candy
PD: Díganle al señor Whitman que le entregue la maceta que
sobra a Patty.
-Candy se ha ido-dijo José dejando caer el
brasero-hay que avisarle al señor Aldry.
-Si se ha ido es de esta manera
es porque no quiere que la encuentren-dijo Lucy.
-Pero le puede pasar
algo malo, no podemos ser cómplices de eso, es mejor avisar....todo por culpa de
Betsabeth-dijo con cólera al salir de la cocina-¡Señor William!, ¡Señor
William!,, ¡Señor William!-andaba corriendo por la casa hasta el cuarto de
Albert-Señor William!-tocando fuertemente la puerta de su
cuarto.
-¿Qué sucede?-preguntó Elroy saliendo de su habitación-“Porque
se le ocurrió dejar cartas a esa chica, faltan diez minutos para que su tren
parta, aún están a tiempo para impedir su huida peor si surge un
retraso”
-Es Candy-hablaba Martha muy nervios.
-¿Qué sucede con
Candy?-Albert había abierto la puerta de su cuarto y se estaba arreglando su
bata.
-Se ha ido.
-¿Qué?, eso es imposible-A Albert se le quitó el
sueño.
-Nos ha dejado esta carta-enseñándole el papel-hace un
momento la hemos leído.
-Es imposible-parecía que estaba en una
pesadilla.
-Seguro te debe haber dejado una carta a ti-dijo George
preocupado-a mí me ha dejado una también-mostrándole el sobre.
-A
mí también-habló Betsabeth. Aunque no lo quería reconocer la partida de Candy
le caía como anillo al dedo pues ella había decidido irse ese mismo
día.
-Iré a ver si yo tengo una-Elroy se introdujo en su
cuarto.
Albert entró corriendo y efectivamente había una carta en su
mesita. Por impulso tomó el sobre y lo abrió para ver su contenido.
“Mi
querido príncipe”
Anoche no quise mentirte pero tampoco podía decirte que
iba a irme porque no lo hubieras permitido. Quise llevarme un lindo recuerdo de
nosotros, como en los viejos tiempos cuando nuestra amistad era muy buena. No
quise ser mal agradecida contigo, todo lo que soy te lo debo a ti pero debo
buscar mi camino. Voy a viajar y conocer el mundo como tú los has hecho.
Ya no tengo nada por lo cual quedarme en la casa.
He sido muy cobarde por
irme sin despedirme más deseo obtener tu perdón. No hubiera podido verte de
frente e irme. Recuerda que me debes una cena en nuestro restaurante favorito,
algún día volveré y te haré cumplir tu palabra.
Gracias por todos los
momentos agradables que pasamos juntos. Ahora tienes a tu lado alguien a quien
cuidar. No podías haber escogido mejor porque es una excelente persona. Ayúdala
para que sea feliz porque se lo merece, lo mismo que tú.
Por favor
cuida a la tía Elroy, la señorita Pony, la hermana María y los niños por
mí. No te olvides que desde donde esté siempre desearé lo mejor para ti.
No
es un Adiós es simplemente un Hasta Luego.
Te quiere mucho
Candy W.
Aldry.
Albert apretó en sus manos el papel y golpeó la mesa en la que
estaba apoyado, rompiéndola en el instante.
-No puedes irte
así-decía con rabia contenida-que hay de nuestra promesa de compartir
nuestras penas y alegrías...¿por qué?
-“Porque te ama y no puede verte casado
con otra”-respondió Elroy en silencio después de haber leído su
carta.
Notas de la autora:
* El nombre del capítulo
lo tomé de una serie coreana, “Otoño en mi Corazón”