“Una Sombra del Pasado”
Por
“Jarerc Aldry”…Judith Oviedo
“Buscando mi
camino”
Capítulo VII
-No puedes irte así-decía con tristeza y rabia
contenida-que hay de nuestra promesa de compartir nuestras penas y
alegrías...¿por qué?-soltando unas lágrimas.
-“Porque te ama y no
puede verte casado con otra”-respondió Elroy en silencio después de haber
leído su carta.
La carta de Elroy decía así:
“Querida Tía
Elroy”
Quiero que sepa que usted es muy importante para mí, que agradezco
mucho todo lo que ha hecho por mí. Las palabras no bastarían para agradecerle
pero buscaré la manera para hacerlo.
Le dejo mi jardín en sus manos pues es
mi mayor tesoro. A pesar de que usted no estuvo de acuerdo cuando tuvimos la
idea de hacerlo, quiero que lo cuide porque confió en usted ciegamente.
Se
despide su sobrina
Candy W. Aldry.
George sabía porque razón Candy se
había ido. Le pareció muy sospechoso que ayer haya estado de tan buen humor.
Sabiendo la tristeza que embargaría a su pupilo empezó su
lectura.
“Apreciado George”
Creo que tú eras el único que sospechaba
de mi partida por eso ayer no dejabas de mirarme extrañado ante mi repentino
cambio de humor. También sé que eres el único que sabe los motivos de mi
partida, tal vez William los sepa pero se retrae de pensarlo. Él me conoce a la
perfección, sabe cuando miento o cuando me sucede algo pero esta vez le
atemorizó la idea de estar en lo correcto.
Por favor convéncelo de que me he
ido porque necesito encontrar mi camino, que nunca sepa de mis sentimientos. Me
voy lejos para poder olvidar este sentimiento que me carcome por dentro. No
permitas que me siga o empiece a buscarme, si sabes alguna pista de mi paradero
no se la digas, cuando me sienta preparada para enfrentarlo yo regresaré.
Encarecidamente te ruego que lo ayudes para que sea feliz.
Atte
Candy W.
Aldry.
PD: Nunca permitas que lea esta carta.
Betsabeth había
decidido regresarse a Italia porque veía que todo esfuerzo por acercarse a
Albert era inútil, para él lo más importante era Candy. La noticia de la
repentina partida de Candy era la mejor noticia que había recibido en mucho
tiempo.
“Para Betsabeth”
No pudimos conocernos mucho pero imagino que
eres una buena persona porque William te ha escogido. Sé que no estoy en
posición de pedirte nada pero quiero pedirte que lo cuides mucho y lo hagas muy
feliz. Hazlo por favor, él se merece eso y mucho más.
Gracias de
antemano
Candy W. Aldry.
********
-Debemos buscarla-dijo
Albert levantándose de la silla.
-Hay que curar tu mano-lo que Elroy
procuraba era ganar tiempo.
-Mi mano está bien-mirando que no tenía
ningún rasguño sólo le dolía al cerrar los dedos.
-Entonces hay que
dividirnos, ella no dice a donde se va ir, yo iré con George a ver en la
estación de tren, tu anda al puerto y le diré al mayordomo que recorra la
ciudad....Iré a preparar los carros-saliendo de su habitación- “Ojala no
cambie de opinión porque sino llegará en el preciso momento en que parta el
tren”
-....
-George tu vienes conmigo a la estación de
tren-saliendo a la puerta.
-Enseguida-abrió la puerta del carro
para que subiera.
-Yo iré al puerto-dijo Albert acomodándose su
abrigo-cualquier noticia que tengan háganmela saber-se subió al coche sin
despedirse de Betsabeth que estaba parada a su lado.
-Vamos George-lo
apuró Elroy para que el suba.
Elroy iba nerviosa mirando su reloj,
rogaba que el tren no tuviera ningún retraso y que llegaran cuando ya se hubiera
marchado. George veía su comportamiento por el espejo retrovisor y intuía que
ella sabía algo de su partida.
Llegaron en el preciso momento que el
maquinista avisaba que todos debían abordar el tren. Elroy se bajó sin esperar
que le abran la puerta.
-Averigua si ha subido a uno de los
trenes-mirando hacia el tren que estaba frente.
Caminó unos pasos
para poder ver mejor. Candy estaba allí con la mirada perdida apoyando su cabeza
con la ventana. SI Elroy no hubiera escogido su indumentaria no hubiera podido
reconocerla, era una chica completamente diferente.
El tren empezó a
moverse, Candy levantó la mirada y la vio allí parada sosteniendo en sus
manos un pañuelo blanco, verla allí la tomó por sorpresa y en seguida notó a
George conversando con la encargada de vender los boletos. El tren empezó a
tomar velocidad y tuvo que pasar por donde estaba ella. Elroy tenía sus ojos
llorosos, lo mismo que Candy, pero sonrió al verla por última
vez.
-Nadie se ha registrado con el nombre de Candy-George se
acercó y ella se secó discretamente las lágrimas-sólo hay una chica que ha
comprado un boleto con cabello rubio pero tiene los ojos azules.
-¿Has
preguntado bien?-sin regresar a mirarlo.
-Sí, a lo mejor está en el
puerto.
-Es lo más probable-poniéndose frente a él-hay que poner un
aviso en la comisaría.
-¿No confía que esté en el puerto?-preguntó
sutilmente-“Me parece muy sospechoso su manea de actuar”
-Es mejor estar
prevenidos-subiendo al auto.
-Pero se levantarán muchos
comentarios.
-Les pediremos absoluta discreción, no me subestimes-dijo
seriamente dejándolo en absoluto silencio pues George no sabía como
interpretarla.
Albert manejó lo más rápido que pudo hasta el puerto, vio
caminando una chica rubia.
-Candy-le sostuvo la mano-perdóneme
me confundí-la chica regresó a mirar y era muy distinta.
Preguntó al
encargado de los boletos pero no obtuvo buenos resultados. Abatido se encaminó a
la delegación de policías para poner la denuncia sobre su desaparición. Se
encontró con George y Elroy enterándose que no habían tenido buenos resultados
al igual que él. Le pidieron al comisario que mantenga todo en absoluta
discreción. De regreso Albert le dijo a George que se comunique con los
detectives de la familia para que la busquen.
****
-Allí
vienen-habló Betsabeth, al ver entrar los carros de la
familia.
-Candy-ni bien escuchó que llegaban salió
corriendo-¿tienen alguna noticia? -preguntó
nerviosa.
-Ninguna-respondió Albert desconsolado.
-Lo lamento
mucho-dijo Betsabeth melosamente tomándolo del brazo-hay que avisar a la
policía-conduciéndolo al interior de la casa
-Ya lo hicimos-Sonrió
tristemente.
-“¿Albert tiene algo con ella? Si es así eso
explica su huida y las razones por las que trabajaba hasta tarde en el
hospital”-pensaba Patty.
*****
EL tren se alejaba cada vez más de Chicago
dejando en él su familia, amigos y amor. Debía olvidarse de él para poder ser
feliz. Tal vez tomó la opción más fácil pero no soportaba verlo casado y
aparentar ser feliz. A la media hora, Chicago ya no se veía desde la ventana.
Sintiéndose segura se quitó los lentes y sacó el medallón. Ese medallón que la
había consolado, sería el único recuerdo de su príncipe.
-Hoy me voy
para empezar una nueva vida y buscar mi camino, los nuestros son distintos…Tú
estás con Betsabeth y yo estoy sufriendo al verte con ella-moviendo la cabeza
en forma negativa-No puedo ser egoísta, debo pensar en tu
felicidad-acariciando el medallón- Si me quedaba la tía Elroy la iba
seguir comparando conmigo y la iba aburrir-las lágrimas se aglomeraron en sus
ojos y cayó llorando sobre la mesa- adiós mi príncipe y mi primer amor,
siempre has estado para mí ahora....debo hacer mi vida sin ti, sin tu ayuda, sin
poder sentir tus abrazos, ni poder ver el azul de tus ojos...Adiós-golpeando
la mesa.
Por fin podría llorar todo lo que quería pues estaba
lejos de ellos. Se sentía sola e indefensa porque Albert siempre había estado
con ella, pero se animaba diciendo que tenía que madurar y no depender de los
demás.
Dos días pasaron y no había rastros de Candy por ningún lado, era como
si la tierra se la hubiera tragado, nadie la había visto. Albert le pidió a Tom
que no le comentara nada a la hermana María o a la señorita Pony pues él se
encargaría personalmente de hacerlo.
-Señorita pony ha llegado
Albert-avisó Jhon.
-No seas mal educado-le retó la hermana
María-debes decirle señor.
-Señor me hace sentir muy
viejo-Albert sonreía pero se notaba la tristeza en sus ojos-prefiero que
me digan Albert, así me dicen mis amigos y Jhon es mi amigo.
-Lo ve hermana
María-dijo le pequeño feliz por haberle ganado-voy a jugar con
Jimy
Jhon se fue dejando a Albert muy nervioso, ¿Cómo les diría que
Candy había desaparecido y que él no tenía ni la menor idea en donde pueda
estar?¿Cómo podía preocupar a esas mujeres?
-¿A qué debemos su
visita?-preguntó María indicándole que se sentara-“Ya debe haber
partido”-miró a Pony y esta le sonrió tratando de tranquilizarla.
-No soy
portador de buenas noticias-habló muy triste-temo tener que informales
que Candy...ha desaparecido, pero no se preocupen tengo varios detectives y a la
policía tratando de localizarla-trató de tranquilizarla.
-¿Cuándo se
ha ido?-preguntó Pony-“Dios cuida a mi pequeña, haz que su corazón sane
pronto para que regrese con nosotros”
-Hace dos días, después del
matrimonio de Archie. Sólo dejó diciendo, por unas cartas, que iba a buscar su
camino...lamento tener que traer malas noticias, en especial porque soy su
tutor, no he podido cuidarla como se debía-apretó los puños.
-Cuando
ella toma una decisión no hay quien la haga cambiar de opinión-habló Pony
triste al ver como Albert estaba sufriendo.
-Confiemos en que esté bien.
En su momento oportuno tendremos noticias de ella.
-Perdónenme...
-No hay
necesidad, que se haya ido no fue culpa suya fue decisión de Candy. Si tiene
alguna noticia nos avisa por favor.
-Lo haré, espero tenerlas lo más pronto
posible-se despidió de las mujeres y salió de la
habitación.
-...
-Se ve muy triste-María lo estaba mirando por la
ventana-pensé que estaba enamorado de Candy.
-Yo también, no lo
entiendo...la preocupación que demuestra no lo hace como si Candy fuera sólo su
pupila.
-A mí me parece que está preocupado porque está enamorado de
ella.
-Sin embargo esta de novio con otra.
-De asuntos del corazón no
entiendo-vio que al auto se alejó y se sentó cerca al fuego-lo único que
sé es que no me gusto mentirle. Debimos haberle dicho que sabíamos que iba a
escaparse el mismo día que nos enteramos.
-Lo único que hubiéramos ganado, si
hacíamos eso, era que Candy ya no confiara en nosotras Ella ya es una adulta,
debe afrontar los resultados de sus decisiones.
-Sólo espero que esté
bien-secándose las lágrimas-“Dios cuida mucho a mi pequeña revoltosa,
la quiero como si fuera mi hija”
-Lo mismo yo-haciendo lo mismo que
María-“¿Porque sufren las personas buenas? Ojala no le pase nada
malo”
-Señorita Pony, Hermana María-entraron los niños-¿es cierto
que Candy se ha ido?
-¿Quién les ha dicho eso?-preguntó María
preocupada.
-Albert-respondió Jhon-yo le pregunté porque Candy no
había venido y me dijo que había salido de viaje.
-¿Es cierto?-preguntaron
en coro.
-Sí, Candy se ha ido en una viaje muy largo para buscar su
propio camino.
-¿Cuándo vendrá?-preguntó Jimy.
-Cuando se sienta
preparada para hacerlo-contestó Pony.
El tren hizo su primera parada Y
Candy tuvo que cambiarse de ropa tal como le había dicho Elroy. Se reía al verse
en el espejo con su peluca marrón.
-¿Qué diría la señorita Pony o la
Hermana María si me vieran así?-se preguntaba sonriendo.
La segunda parada
y volvió hacer lo mismo, durante el viaje no había platicado ni una palabra con
nadie. Como tenía un compartimiento privado nadie se acercó a ella. La tercera
parada y debía cambiarse por última vez.
Durante el trayecto había llorado a
más no poder, se prometió que ya no lo volvería a hacer, que llegando a su
destino final empezada una nueva vida para ella. Con los ojos hinchados por las
lágrimas se puso los lentes y volvió a subir al tren.
Anunciaron que ya
estaban por llegar a la estación Y Candy preparó su maleta para bajar. San
Francisco empezó a aparecer frente a sus ojos, habían muchas personas esperando
a sus familiares.
-“La tía Elroy dijo que Doroty me iba a esperar
pero olvidé preguntarle si ella también usaba algún disfraz o si sabía como iba
a venir vestida”-Preocupada en ese detalle salió para poder bajar del
tren.
-¡Ahhh!-gritó una chica-abuelito, abuelito-lo
llamaba.
-Déjame verlo soy enfermera-se inclinó para atenderlo
cruzando miradas con la chica, notando que tenía el mismo color de ojos que
ella, incluso tenía algunas pecas en al nariz-tiene la presión muy
alta-tomándole el pulso-está a punto de sufrir un paro cardiaco hay que
llevarlo a un hospital pronto.
-El tren ya está deteniéndose-dijo un
hombre-el regional es el hospital más cerca.
-¿Regional?-“En ese
hospital voy a trabajar”-hay que llevarlo sin moverlo.
Unos hombre
se ofrecieron para poder bajarlo. En cuanto el tren se detuvo salieron
corriendo. Anteriormente Elroy había enviado un telegrama avisándoles la ropa
con la que Candy llegaría para que puedan reconocerla.
Desde que llegó
Doroty se había puesto a trabajar para tener todo listo, aunque no hubo mucho
trabajo pues la casa estaba en buen estado, sin embargo ella quería que la casa
le resultara cómoda a Candy.
Entre la multitud vio bajar a una morena con
una maleta en la mano derecha y en la izquierda llevaba una pequeña maceta con
rosas. Una rubia de ojos verdes, cabello ondulado hasta la cintura y un poco más
alta que Candy, venía a su lado. Mas atrás venían dos hombres trayendo en brazos
a un ancianito desmayado.
-Permiso, permiso-gritaban las
chicas.
-Candy, quiero decir señorita Esmeralda-parándose a su
lado.
-Hola-mirándola confundida pues usaba peluca rubia pero su
sonrisa le hizo recordar quien era-amiga me alegro
verte-abrazándola-“Olvidé preguntarle a la tía Elroy cual sería el nombre de
Doroty”-Debemos llevar a este señor al hospital súbanlo al auto-les
ordenó-pónganlo en la parte de atrás, deberás ir sosteniéndole la
cabeza-le dijo a la chica y se subió en la parte de adelante con
Doroty-llévanos al hospital regional.
-Si señorita-“Su primer día en
san Francisco y ya empezó a trabajar” -pensaba el chofer.
-...
-Un
doctor, Un doctor-entraron gritando el chofer traía al hombre en sus
brazos.
-¿Qué sucede?-preguntó un doctor,
-Este hombre ha
sufrido un desmayo porque tiene la presión alta y está a punto de sufrir
un paro cardiaco...Soy enfermera-agregó al ver que el doctor la miraba
dudando.
-Póngalo aquí-mostrándole una camilla-
-Tranquila todo
estará bien-le dijo a la chica.
-Gracias...por favor pudieras esperar
aquí mientras le aviso a mi familia-sin conocerla sentía una gran confianza y
familiaridad.
-Por su puesto-la chica le hizo una reverencia y
salió-Doroty- llamó a la doncella-te ves muy
distinta-sonriendo-cualquiera que te vea no te va a reconocer.
-Ya
somos dos, si la señora Elroy no me hubiera avisado sobre tu vestimenta no
hubiera sabido que eras tú.
-Le sacó la lengua e hizo una graciosa
reverencia- ¿cual es tu nuevo nombre?
-Raquel Colmenares-guiñándole el
ojo-
-Gracias por haber venido conmigo...
-No hay de que, es una buena
oportunidad para conocer otro lugar, nunca había salido de Chicago y ahora
conozco San Francisco.
-Me alegro que estés conmigo-la abrazó-no me
digas señorita, sólo Can, perdón Esmeralda, va a ser difícil acostumbrarme a un
nuevo nombre.
-Disculpe-interrumpió la chica-
-Hola-dijo
sonriente-aún no sale el doctor, pero ten calma. ¿Ya avisaste a tus
familiares?
-Sí, ya vienen en camino, gracias por habernos ayudado
señorita...
-Esmeralda Cobos, pero dime Esmeralda-le extendió la
mano-ella es mi amiga...
-Raquel Colmenares-se apresuró a agregar
porque Candy ya se había olvidado.
-Yo soy Camila Dingman, ustedes no son
de San Francisco, ¿de donde vienen?
-Umm de todo lugar, de aquí y de
allá.
-A Esmeralda y a mí nos gusta viajar.
-Que
misteriosas-sonriendo-y dónde estudiaste enfermería-“Por su ropa se
nota que es de familia adinerada pero ninguna familia hubiera permitido que
estudie. Su amiga le dijo señorita y ahora la llama por su nombre, que
extraño...pero me cae bien”
-Ya salió el doctor-le avisó-doctor
¿cómo está el señor?
-Buenas tardes yo soy el doctor, Jorge Ramos. En estos
momentos el paciente está descansando pero si usted no hubiera actuado
prontamente hubiera sucedido alguna desgracia, dígame señorita ¿su abuelo ya
había tenido algún ataque al corazón?
-No...aunque el doctor ya le había
dicho que debía cuidarse porque es diabético.
-Eso explica todo, el señor
tuvo una baja de azúcar y se le subió la presión, eso fue lo que le ocasionó el
desmayo.
-¿Se recuperará?-preguntó Camila.
-La diabetes no se
eliminará pero si sigue las indicaciones lo podrá controlar y llevar una vida
normal.
-Sólo tiene que mantener una alimentación saludable, hacer
ejercicio, no debe fumar ni beber-agregó Candy.
-Correcto
señorita...
-Esmeralda-respondió-“Debo irme acostumbrando a usar ese
nombre”
-Ha sido de gran ayuda, ¿está trabajando en algún
hospital?
-Empezaré dentro de cinco días, aquí mismo.
-¿Usted viene de
Florida?
-Eh...-empezó a tartamudear pues no sabía que decir.
-Sí,
le hicieron un traslado-intervino Doroty. Elroy ya le había informado todo lo
que debía decir.
-En ese caso sea bienvenida-el doctor le extendió la
mano. Era un caballero de cabello negro, ojos del mismo color, tez blanca y
sonrisa cautivante, lo malo era que ya tenía sus añitos, siendo exactas
50-es un honor tener tan buenas enfermeras con
nosotros.
-Gracias-sonriendo-“No sé que haría sin Doroty”-si gusta
puedo empezar a trabajar desde mañana.
-Can...Esmeralda se supone que debes
descansar-le riño Doroty-el viaje ha sido muy largo, has estado una
semana viajando de corrido.
-Pero me siento bien, durante le viaje he estado
descansando-le guiñó el ojo-por favor.
-Es que...se va a molestar
conmigo-refiriéndose a Elroy.
-Ella entenderá-le pidió-por
favor-“Si me dedicó a trabajar pronto podré olvidarlo”-pensaba.
-Doroty
adivinó sus pensamientos-Pero no vas a trabajar tres turnos de
corrido, vas a llegar a comer todos los días y a dormir en la casa-le
advirtió ante la mirada curiosa del doctor y de Camila.
-Te lo prometo.
¿Puedo empezar mañana?
-Eh...si por supuesto-“¿Una enfermera con doncella?
Si que es extraño”
-“Mi curiosidad ya se despertó, quisiera saber quienes son
estas chicas”-pensaba Camila.
-Camila, Camila-
Un grupo de:
cuatro chicas, una niña, un joven y una ancianita se acercaron. Todas las
mujeres tenían los ojos verdes y el cabello rubio. Algunas lo tenían ondulado,
otras lacio, la ancianita lo tenía lacio y sujeto en un moñete. El joven
resaltaba entre las demás porque tenía el cabello y ojos negros, además de un
lunar en el centro del pómulo izquierdo.
Pero lo que llamó la atención de
Candy no fue eso sino el ver a la más pequeña del grupo, era como si se
estuviera viendo en un espejo a la edad de seis años. La pequeña llevaba dos
coletas, como ella usaba, el mismo color de ojos, color de cabello incluso las
mismas pecas en la nariz.
-¿Cómo está Jharen?-habló una señora de
edad mayor.
-¿Se va a recuperar?
-¿Ya se puede ir a
casa?
-¿Qué ha tenido?
-¿Mi abuelito?.
-Silencio todas-habló la
mayor de las chicas, ella tenía el cabello lacio hasta los hombros -si todas
hablan al mismo tiempo el doctor no podrá decirnos que tiene el papi
Jharen-mirándolas muy seria-compórtense, díganos doctor ¿cómo está
nuestro abuelito?
-En estos momentos está descansando-respondió el
doctor-afortunadamente se encuentra bien, pero deberá someterse a una
rigurosa dieta alimenticia para cuidar su salud-respondió el
doctor.
-¿Podemos verlo?-preguntó el chico que hasta ese momento se
había mantenido en silencio tomándole la mano a la viejita.
-Si, está en
la habitación 125, pero no mantengan ninguna conversación con él, debe descansar
lo máximo posible.
Todas entraron a la habitación, siguiendo a la
ancianita. Antes de entrar Camila le sonrió a Candy y le levantó la mano
despidiéndose.
-Doctor vendré mañana-se despidió Candy-un
placer conocerlo.
-Igualmente señorita Esmeralda.
-Una familia
numerosa-dijo Candy saliendo del hospital-¿te fijaste en la más
pequeña?.
-Estoy asombrada al igual que tú-respondió Doroty sentándose a
su lado en el auto-aunque yo te conocí con más años el parecido contigo en
enorme.
-Lo mismo pienso yo, espero volver a
encontrarlas.
*****
-No hay ninguna novedad-le dijo Albert a
George-es como si la tierra se la hubiera tragado.
-...
-¿En donde
podrá estar?-
-Si no aparece es porque no quiere que la
encuentren-Por fin se animó a hablar.
-¿Pero a donde va a
ir?-preguntaba preocupado-nosotros somos su familia.
-Ella mismo te
dijo que no había nada que la detuviera aquí, que tenía que encontrar su propio
camino-respondió mirando el fuego de la chimenea.
-Pero no puede
hacernos esto...
-¿Hacernos o hacerte?-inquirió viéndolo caminar en su
despacho de un lado a otro como león enjaulado.
-Es lo mismo-se detuvo
para mirar al jardín-“Su jardín está muerto sin ella”-¿porqué se
fue?-apoyando una mano en la pared.
-¿Porque no podía
irse?
-No juegues conmigo-respondió mirándolo a los
ojos-
-NO lo hago, es sólo que no te entiendo-contestó sin bajarle la
mirada-tú siempre la has apoyado en sus decisiones, por qué tenía que ser
diferente es esta ocasión-la confianza de años le permitía hablar con esa
familiaridad-Tú tienes a tu lado a alguien que te ama, ella debe buscar lo
mismo, no siempre va a ser una pequeña a la que tú vas cuidar, ella ya es
una mujer capaz de tomar sus decisiones, tarde o temprano esto iba a pasar
....ella es igual que tú libre no puedes ser egoísta con ella-le dolía
decirle eso pero que más podía hacer él no era una persona libre y Candy sufría
por eso-piénsalo-se fue y lo dejó con sus tormentos.
-“Lo sé pero
la amo, ella es libre y yo...yo estoy atado a un compromiso”-golpeó la pared
en señal de frustración- “Candy, mi pequeña dónde estarás...ya no eres una
pequeña, te has convertido en una bella mujer”-sonriendo y viendo en la luna
su rostro sonriente-“Todos los momentos que pasamos juntos los atesoraré
como mi mayor tesoro”......
-William -tímidamente Betsabeth había entrado
viéndolo mirar por la ventana-no quise interrumpirte sólo quería saber si
vas a bajar a almorzar o lo subo-preguntó parándose frente a él.
-“Ella no
tiene la culpa de que no la ame, hizo un gran viaje por buscarme...Candy debes
ser feliz, yo...yo cumpliré mi palabra”-¿Ya cenaste tú?-preguntó
sonriendo.
-Aún no-abrazándolo por la cintura-“Debo ganarme su
amor”-lamento mucho lo que ha pasado con Candy, creo que mi llegada fue lo
que la hizo marcharse.
-Eso no es cierto-tomándole los hombros-Candy es una
persona libre, no se le puede tener quieta en un solo lugar, ella es
así-Betsabeth lo miraba con mucha ternura-Gracias por tu apoyo.
-De
nada.
Terminando de decir eso, Betsabeth se acercó a besar sus labios.
En un principio Albert se sorprendió por le gesto y estuvo a punto de rechazarla
pero recordó que ella era su novia, así que respondió al beso. Betsabeth estaba
feliz porque era la primera vez que Albert la besaba desde su
llegada.
-“Tal vez con ella logre olvidarte, Adiós
Candy”
*****
-Doroty hay rosas-decía emocionada bajando la
ventana del auto-son todas las estirpes que tenía en Chicago.
-La señora
Elroy me ordenó traerlas-habló feliz porque Candy sonreía.
-“Quien iba a
pensar que nos íbamos a llevar tan bien, Gracias tía Elroy ” -que bien huele
umm el aroma de las rosas es hermoso-bajando del auto-hasta hay un
árbol,
-Uno no-dijo Jhon-mire-enseñándole toda una hilera de
majestuosos árboles.-por la mañana los podrá ver mejor.
-No sólo verlos
sino treparlos-con una mirada traviesa-esto es maravilloso.
-“
Ahora entiendo porque Doroty se preocupó al verlos ”- ¿En Chicago también
trepabas a los árboles?-preguntó.
-Sí, casi todos los días bueno
cuando no me veía la tía Elroy porque sino recibía una reprimenda
terrible.
-jajaja ya imagino a Elroy corriendo tras de ti para que te
bajes-“Esta chica traerá la alegría a la casa.”
-jajaja la hacíamos
renegar, Al...-“Candy debes olvidarlo...no debes ni pronunciar su nombre,
recuerda que él ya no es Albert tu amigo sino William tu tutor”-se
recriminó.
-Que bueno que llegan-dijo una señora de edad mayor
abriendo la puerta de la casa interrumpiendo los pensamientos de
Candy.
-¿Qué sucede Yolanda?-preguntó Doroty.
-La señora Elroy
ha estado llamando preocupada porque no llegaban-deteniéndose a mirar a la
chica que veía con ellos-buenas noches señorita-hizo una
reverencia.
-Hola-respondió ella sonriendo y mirando la casa-“Que
bella es, me pregunto porque esta casa no figura entre las propiedades de los
Aldry”
La casa era realmente acogedora, tenía una decoración de madera
por dentro, muy sencillo, pero no tenia un aire campestre sino elegante. Había
una escalera tallada en cedro, dándole mayor elegancia. Estaba pintada en varias
tonalidades de marrón, la escalera era más oscura, lo mismo que el piso pero las
paredes eran de un color más claro. Las cortinas hacían juego con todo pues eran
cremas.
-Señorita sus cosas ya están listas-vuelve a decir la
mujer.
-Gracias pero no me digan señorita-les pide a ella y a su
esposo-llámenme por mi nombre, cuando estemos solos-agrega guiñando el
ojo-y cuando haya gente me dicen Esmeralda, señorita suena muy
informal.
-Pero...
-Por favor-le interrumpe ella tomándole las
manos-a partir de ahora ustedes serán mi familia.
-“Ahora entiendo
porque Elroy la ayuda hasta este extremo”-está bien-asintió la
mujer-pero debes aprenderte mi nombre.
-Ok Yolanda...si no les molesta
¿puedo ir a descansar?
-Vamos te enseño tu cuarto-dice Doroty seguida de
Jhon que cargaba las maletas-¿qué te parece?-abriendo la
puerta.
-Es lindo-girando y estirando las
manos-precioso.
La habitación estaba decorada de crema, Doroty se
había encargado de arreglarla, era la misma habitación que Elroy solía utilizar.
Tenía unas amplias ventanas y un balcón con vista al jardín.
-Abre tu
ropero-le animó recibiendo las maletas.
-¿Mi ropero?-la miro
extrañada acercándose al mueble-Pero si aún....que hermosos vestidos ¿La tía
Elroy los envió para mí?-decía asombrada al ver que su ropero estaba lleno de
finos vestidos.
-Todos y cada uno de ellos...ella te quiere mucho.
-Lo
sé-acariciando los encajes de los vestidos-yo también la quiero
mucho.
-También ha enviado ropa de montar y algunos vaqueros, ya te
conoce.
-jajaja ahora podré subir libremente a los árboles sin temor de
malograr los vestidos.
-Candy, Esmeralda-subía corriendo
Yolanda-Esmeralda quiero decir Candy la señora Elroy está al
teléfono.
-La tía-salió corriendo hasta entrar a la biblioteca y tomar el
fono-¿Aló tía?
-¿En dónde has estado?-preguntó visiblemente
preocupada.
-En el tren que venía un señor se puso mal así que lo
llevamos al hospital.
-No sé porque ya no me sorprende-habló más
tranquila-¿cómo has llegado?.
-Bien, la casa es hermosa hay varios
árboles...
-Imagino que ya viste que tienes algunos pantalones
vaqueros.
-Si gracias...ahora podré trepar libremente
-Sabía que
haría eso, ¿no dices nada del jardín?
-Oh sí, ha sido una linda sorpresa, yo
había traído sólo una rosita para sembrar y descubro que acá hay
bastantes....¿ya empezaron a buscarme?
-Desde que saliste de la casa, no sé
que se te dio por dejar cartas. Pudieron encontrarte.
-NO quise irme así nada
más-dijo un poco apenada-
-Felizmente no te descubrieron. Hay varios
detectives buscándote por todo lados, sé muy cuidadosa.
-Lo haré tía pierda
cuidado....¿de dónde me está llamando?-preguntó muy curiosa.
-De la
casa de Dora, tu jefa de enfermeras de este lugar te llamaré todos los miércoles
por la noche ¿ de acuerdo?
-Sí tía, por favor salude a la señora Dora de mi
parte y usted cuídese mucho porque el clima ya está muy frío.
-No te
preocupes hija por eso, tú sólo procura ser feliz-su voz estaba un poco
quebrada.
-Pondré mi mayor esfuerzo-Una lucha en su interior surgía,
quería preguntarle por Albert pero se desanimaba.
-Todos en la casa están
bien-se apresuró a decir Elroy adivinando sus pensamientos-los padres de
Archie ya regresaron a la India, Patty aún está en Chicago y tus primos aún no
regresan de luna de miel. ¿Cómo están por allá?, ¿qué dice el viejo Jhon?
-Se
ha reído imaginándola a usted corriendo tras de mí cuando trepaba los
árboles.
-jajaja hasta yo me río recordando todos esos momentos. Bueno hija
es hora de regresar a la casa me he demorado más de la cuenta esperando a que
llegaras. Cuídate y si surge algún problema llama este número toma nota:
-Espérese para coger pluma y papel...ya está dicte.
-9568321447
-Ya
está tía.
-Muy bien mi niña saluda a Dora y Jhon de mi parte sin olvidar a
Doroty. Chao.
-Chao-Por un momento sostuvo el auricular recordando
a sus amigos, ahora se encontraba muy lejos de ellos y pasaría mucho tiempo para
volver a verlos. Una lágrima rodó por su mejilla, quedando suspendida en sus
labios.
-¿Candy?-entró llamándola Doroty en voz baja.
-Con
disimulo se secó la lágrima y regresó a mirarla sonriente-Te envía
saludos-colgando el auricular-¿ le puedes dar los saludos a Dora y Jhon
por mí?...gracias.
Candy se dirigió a su habitación y se dejo caer
pesadamente en la cama. Mirando al techo recordó los rostros de la señorita Pony
y la hermana María.
-Mis madres-derramando lágrimas que rodaban a
sus cabellos-perdónenme. Señorita Pony, Hermana María les prometo que seré
una buena hija para que estén orgullosas de mí. Recuerdo la risa de los niños
del hogar, la tía Elroy-recordando su rostro serio-usted siempre se
preocupó por mí….Prometí que no iba a llorar y lo estoy haciendo
nuevamente-secándose las lágrimas-está decidido soy una llorona-sonrió
tristemente y se quedó dormida sin cambiarse de ropa.
*****
-¿Qué
haces enterrándote por completo?-preguntó Steve viendo a Tom con una pequeña
pala en la mano, estaba enterrado por completo.
-Tratando de sembrar esta
rosa...no sé como Candy y Anthony podían hacer esto. Tiene bastantes
espinas-mostrándole unos arañazos en la mano-sino fuera porque ha sido un
regalo de Candy y está desaparecida no estuviera aquí-sentándose en la
tierra.
-Ya lo creo....a dónde habrá ido esa chica-habló
pensativamente,
-No lo sé...como pude ser tan ciego y no ver que estaba
sufriendo-cruzó los brazos y agachó la mirada.
-Ella nunca pedía
ayuda. Aún recuerdo el día que te adopté, por poco y me pega-sonrió
recordando-se preocupaba por los demás. Se debe haber ido porque no quería
la lástima de nadie ella sola debe salir adelante....Un buen ejemplo que
imitar...¿Y tú piensas quedarte allí todo el día? Las vacas no se ordeñan
solas-le riño.
-Ya voy-de un brinco se levantó-le pediré ayuda
a Patty-dijo en voz baja.
-Mejor di que la quieres ver y no inventes
excusas-golpeándole la espalda.
*****
-Buenos días-saludó
entrando a la cocina, a pesar de tener los ojos ligeramente hinchados tenía una
fresca sonrisa-umm que bien huele.
-Buenos días-respondieron
todos.
-Yo soy Mariana-saludó la chica encargada de lavar la ropa, era
bajita y gordita.
-Hola Mariana yo soy Esmeralda, pero puedes decirme
Candy-le guiñó el ojo.
-Yo soy Joaquín-dijo una chico de ojos
marrones y piel tostada-el panadero y el cocinero-agregó
sonriente.
-Mucho gusto, ¿y usted cómo se llama?-extendiéndole la mano
a un viejito.
-Mateo Urbina para servirle, soy el jardinero.
-Tantas
personas para una casa-dijo rascándose la cabeza en señal de sorpresa-Es
un placer conocerlos a todos, espero que me puedan soportar-sacando la
lengua.
-jajaja-rieron por su gesto.
-En un momento más te
serviremos el desayuno-respondió Doroty-ahora debes ir a esperar al
comedor....¿qué pasa?-preguntó al verla parada sin moverse.
-Eh..es
que yo...bueno-jugaba con sus dedos-no me gusta comer sola, ¿podrían
comer conmigo?
-Claro que no usted es la señorita de la casa-respondió
Yolanda-que ni la escuche la señora Elroy.
-La tía Elroy no vendrá, así
que podemos comer sin problemas, por favor-les pedía-Doroty...
-De
ninguna manera-refutó Jhon-Elroy es una persona que sigue las reglas al
pie de la letra, y usted debe aprender a seguirlas.
-Entonces no
como-sentándose en una silla-yo no como solita-les guiñó el ojo
sonriendo.
-No me digas que le tienes miedo a comer sola-dijo Joaquín
en tono burlón pero Yolanda lo riñó por el atrevimiento.
-NO-dijo muy
seria-yo no le tengo miedo a nada-hablando valientemente-es sólo que
no me gusta la soledad-sonando muy nostálgica-ustedes ahora son mi
familia y quiero que comamos como tal.
-Candy-habló Doroty conmovida por
sus palabras-pero tu no puedes comer en la cocina.
-Entonces comamos
todos en el comedor-recuperando la sonrisa- tienen miedo de ir allí
porque es un sitio embrujado-modificando su voz para que suene de forma
tétrica.
-Es que siempre aparecen los cinco-dijo
Jhon.
-¿Cinco?-preguntó sorprendida
-Los cinco, eran los que
antes habitaron esta casa, mucho antes de que Elroy la compre-empezó Jhon con
su relato poniendo un rostro muy serio-Un día viernes estaban platicando a
la hora del almuerzo, de repente un viento fuerte sopló y abrió todas las
ventanas y puertas de las casa. Cinco gritos aterradores se escucharon por todo
el lugar, cuando los sirvientes fueron a verlos, el comedor estaba lleno de
gatos negros que caminaban por todos lados con sus ojos brillosos. Los
cinco…estaban muertos y sus copas de agua se habían convertido en
sangre.
-¿En serio?-sintiendo piel de
gallina.
-jajaja-empezaron a reír porque estaba pálida.
-A mi
esposo le gusta asustar a todos-reía Yolanda-no le hagas caso.
-Que
malos-fingiendo estar enojada.
-Pensé que no le tenías miedo a
nada-Dijo Joaquín sonriendo.
-Es que-jugaba con sus dedos
nerviosamente-no le tengo miedo a nada excepto, los fantasmas, hombres lobo,
locos...etc, etc,...pero aún no me han dicho si van a comer
conmigo.
-¿Tenemos otra opción?-preguntó Jhon.
-No-respondió
ella sonriendo-tienen que comer si o sí conmigo-muy seria-sino sería
una deshonra para los Aldry-imitando la voz de Elroy.
-jajaja, está
bien nos han convencido-dijo Jhon.
Candy se sentó en la cabeza de la
mesa, Doroty a su derecha, Jhon a su izquierda, Yolanda al lado de su esposo,
Mateo al lado de Doroty, Mariana al lado de Yolanda y Joaquín al lado de Mateo.
Ese fue el comienzo de una linda amistad.
-Me pica la
peluca-rascándose la cabeza-¿a ti no?-le preguntó a
Doroty.
-No-respondió sonriendo ante el sufrimiento de Candy-es
que no la tengo puesta. ¿Ya te olvidaste el color de mi cabello?
Entre
risas y comentarios tomaron un rico desayuno. Con una sonrisa en los labios
Candy se dirigió al hospital.
-Te vendré a recoger-le dijo Jhon
abriéndole la puerta del carro.
-Al medio día.
-Vendré puntualmente
así que no me hagas esperar-le advirtió.
-Ok señor renegón-le dio
un beso en la mejilla y entró-Buenos días-saludó Candy.
-Señorita
Esmeralda, ¿cómo ha amanecido hoy?-preguntó el doctor.
-Muy bien
gracias, ¿cómo está el señor?...ya me olvide el nombre-dijo apenada-es
que era un nombre raro-se excusó.
-jajaja el señor Jharen, hace un
momento acaba de irse. Le dejó esto-sacando una tarjetita-para que lo
visite a su casa y pueda darle las gracias personalmente.
-Pozo azul número
562-leyó-¿En dónde queda esto?
-En la zona residencial de San
Francisco.
-No conozco-dijo ella levantando los hombros.
-¿Conoce
alguna calle?-preguntó el doctor sonriendo.
-umm en la que vivo se
llama...¿cómo se llama?-puso la mano en el mentón pensativamente-ya
recordé, las Gardenias.
-A espaldas de las gardenias queda Pozo Azul….¿Cómo
es que una enfermera vive en una zona residencial?-inquirió.
-Es una
larga historia, algún día se lo contaré pero ahora debemos ir a trabajar-se
apresuró a guardar la tarjeta y a caminar-“¿Porqué la tía Elroy no consiguió
otra casa más sencilla para que no llame tanto la atención? Ahora no podré pasar
inadvertida, todos me van a mirar extrañados”
Sus compañeros de trabajo
no fueron muy amables con ella. Le tenían envidia porque tenía un expediente
perfecto, y dudaban que sea cierto porque no figuraba donde había
estudiado.
-A mí no me agrada nada, ante todos anda
sonriendo-decía una.
-Desde que llegó el doctor Ramos anda con ella y
eso se ve feo porque el es viudo.
-En su expediente no figura donde ha
estudiado y es muy sospechoso.
-Yo creo que es una impostora.
-Sea
lo que sea yo no pienso perder mi trabajo por ella, que ni se atreva a cercarse
a mis pacientes porque le va a ir mal.
-Candy estaba escuchando tras de la
puerta y se sintió mal-“¿Cómo pueden pensar eso?”-caminaba
triste-“Yo sólo estoy haciendo mi trabajo”...”Pero no importa no me desanimaré
tan fácilmente no voy hacer que el esfuerzo de la tía Elroy sea en vano, voy a
ser una buena enfermera”-se animó y salió del hospital.
-Llegas tres
minutos tarde-la voz de Jhon la sobresaltó.
-Lo siento-dándole su
maletita de ropa que llevaba para cambiarse en el hospital-reemplazas a la
perfección al tía Elroy.
-jajaja ya me habían dicho eso-abriendo la puerta
para que suba-parece que es una de mis cualidades.
-Así no voy a
extrañarla mucho.
-¡Candy!-se escuchaba que una chica estaba
gritando.
-Estoy escuchando voces-se quedó con la mitad de su cuerpo
dentro y el resto fuera.
-Yo creo que somos dos y además yo estoy
teniendo visiones-ayudándole a salir-muy lindas por su puesto-dijo
picaramente.
-Espera a que le diga a Yolanda-le dio un
codazo-seguro te pondrá de patitas en la calle o no te va a dar de
comer.
-EL hecho de que sea casado no significa que sea ciego-agrego
riendo-Mi esposa sabe que le soy fiel.
-jajaja fiel en tus
sueños-viendo que la chica se acercaba.
-Algo es algo peor es
nada-dijo en voz baja teniendo a Camila frente a ellos.
-Hola
Candy-se escuchaba agitada por la corrida-pensé que no te iba a
alcanzar-echándose aire.
-Hola Camila-saludó Candy-me
alegra saber que tu abuelito ya ha sido dado de alta-se rascó la cabeza con
disimulo-“Esta peluca me está picando demasiado ¿cómo harán los actores para
soportarlo?”
-Gracias, precisamente por eso estoy aquí.
-¿?
-Mi
abuelito te invita a almorzar en nuestra casa, por favor ven conmigo hemos
preparado una comida muy rica.
-Es que...-mirando a Jhon-no he
avisado en la casa...Raquel se puede preocupar.
-Puedes decirle a tu
chofer que avise y nos vamos en el mío, que está con mi hermana haciendo unas
compras y por cierto se está demorando mucho-viendo que no parecía ningún
carro en el horizonte.
-Candy miró a Jhon-¿Le puedes decir a
Raquel que iré mas tarde?
-Nosotras la llevaremos de regreso-agregó
Camila.
-Por su puesto-respondió-
-Gracias-dijo Candy y Jhon
subió al carro y se fue.
-Bien vamos por aquí para encontrarnos con mi
hermana, es la chica mayor que viste en el hospital y nos hizo callar a todas.
¿Recuerdas?
-Sí, la que tenía el cabello lacio...ustedes tienen el cabello
muy diferente.
-Es que yo lo saque a mi madre y ella a mi padre. Las pecas
son de mi abuelito, el papá de mi papá...allí está, ¡Caroline! -Levantó la
mano para que le vean y la chica respondió igual-ven hay que pasar la
autopista....Mira hermana ella es Esmeralda-“Supuestamente porque he
escuchado que tiene otro nombre que empieza con “C”, “a””-pensaba la chica
imaginándose envuelta en un gran misterio.
-Me llamo Caroline y te estoy
sumamente agradecida por haber ayudado a mi hermana y a mi papi
Jharen-dijo tomándole las manos-también quería pedirte disculpas porque
ese día no fuimos dignas de agradecerte-Un poco avergonzada
-No te
preocupes yo entiendo-respondió sonriendo al ver que ella y Camila eran
iguales pero a la vez distintas.
-Si te ha dicho mi hermana sobre nuestra
invitación a almorzar-inquirió y Candy asintió.
-Vamos
subamos-habló Caroline y el chofer abrió la puerta del
auto.
“El cuartel”
Capítulo VIII
-¿Te gusta la comida china?-preguntó Camila.
-No he
comido mucho, solamente he probado el wantan-recordando su agradable
sabor.
-Ahora vas a probar toda una variedad de platos-agregó
Caroline-que hemos preparado.
-Nos estamos preparando para ser cocineras
profesionales, jajaja es broma no creo que alguien pague por probar nuestra
comida. Aunque hasta el momento nadie ha sido hospitalizado.
-Lo bueno es que
va haber una enfermera entre nosotros.
-Por se acaso no hago
milagros-dijo sonriendo-miren allí está mi casa-señalando su
casa.
-¿Tú vives allí?-preguntaron en coro.
-Si...¿por
qué?-inquirió curiosa haciendo una graciosa mueca.
-Las chicas se miraron
y sólo dijeron-por nada.
-Hace tiempo que esa casa no está habitada bueno
por sirvientes pero sólo viene a limpiar y se van, es bueno tener
vecinos-dijo Camila-y mejor que sean enfermeras para que nos
curen….siempre terminamos con algunos rasguños-hablaba con una sonrisa
traviesa en los labios.
-¿Por qué?-preguntó Candy.
-Tenemos la
debilidad de subir a los árboles-respondió Caroline-siempre hemos hecho
sufrir a nuestras damas de compañía…ya hemos llegado.
-¿En serio?-“A mi me
parecen muy refinadas para hacer eso, y Caroline parece ser muy
seria”
-jajaja que hayas visto a mi hermana seria el día de ayer no
significa que lo sea siempre-reía Camila-si supieras que ella es la más
terrible de todo el cuartel...así nos dice mi abuelito, que somos su
cuartel.
-A mí también me encanta subir a los árboles-dijo bajando del
carro-me encanta pasearme de rama en rama o estar sentada en una rama viendo
el atardecer.
-¿De verdad?-dijeron las chicas
emocionadas.
-Entonces eres una de las nuestras-habló Caroline
entrando a la casa-bienvenida a nuestra humilde morada.
Lo de
humilde no tenía nada pues era una casa tallada de mármol con un estilo barroco
muy precioso. Candy se quedó admirada al ver lo linda que era la casa, tan
acogedora y hogareña.
-Sus abrigos señoritas-pidió el
mayordomo.
-Gracias Eduardo-contestó Camila dándole su
abrigo-¿podrías avisarle a mi papi Jharen que ya llegamos?
-Ya
llegaron-entro corriendo la más pequeña-abuelita, abuelito, chicas, ya
llegaron-hablaba con voz fuerte dándole la mano a Candy-Hola me llamo
Danitza-hizo una reverencia-pero me dicen Yumi...Significa agua en
aguaruno, un dialecto de la selva peruana-explicó muy orgullosa.
-Un
placer Yumi-A pesar de que ya la había visto anteriormente no podía dejar de
sorprenderse por el parecido que tenían.
-Mi querida niña-se acercó la
ancianita a abrazar a Candy-gracias, muchísimas gracias-besando su
frente-le has salvado la vida a mi esposo.
-No hay de que señora-“Su
rostro me recuerda mucho al de la señorita Pony y la hermana María, tan
maternales...lo mismo que la tía Elroy cuando me consoló”
-Oh pero que
descortés he vuelto a ser-haciendo una mueca graciosa-me llamo Zunmy
Dingman, puedes decirme tía...no soporto que me digan abuela-meneando la
cabeza.
-jajaja esta bien-“Que tierna es, de viejita quiero ser como
ella”
-Veo que ya conoces a tres de mis nietas..estas son las gemelas
Dayana y Dayumi-las chicas hicieron una reverencia-y su hermana
Damaris.
-Mucho gusto-contestó Candy.
Las gemelas tenían el cabello
lacio pero Dayana lo tenía hasta los hombros y Dayumi más abajo de ellos. Dayumi
tenía un lunar en la mejilla izquierda y Dayana en la derecha. Damaris era de
cabello lacio y muy cortito, usaba un corte de hombre.
-¿Todas son
hermanas?-preguntó Candy.
-Se quieren como tal pero no. Yo tuve un par
de gemelos, Jharen Segundo y Jharitsa. Camila y Caroline son hijas de
Jharen. Las gemelas, Damaris y Yumi son hijas de Jharitsa. Por eso el parecido
entre todas....Umm este hombrecito ya se quedó conversando con Didier, Caroline
anda avísale.
-Enseguida-la chica se alejó.
-Por favor ven por
aquí-habló Zunmy.
-Vamos-dijo Yumi tomándole la mano-te cojo la
mano te vayas a perder-habló dulcemente.
-Gracias-contestó
conmovida-umm que bien huele..es...tarta de durazno.
-Nuestra
favorita-contestaron todas en coro.
-Me incluyo al grupo-dijo
Candy-también es mi favorita.
-Lamento el retraso-el mismo ancianito
que Candy había visto tan mal se encontraba frente a ella caminando como si
nada-¿ya se reunió el cuartel de las mujeres?-besando la frente de su
esposa.
-¿En dónde está Didier?-preguntó Camila
sonrojándose.
-Se ha quedado guardando los papeles-respondió
Jharen.
-Debe estar descansando-dijo Candy preocupada.
-Eso le
hemos dicho-habló Dayana frunciendo el ceño.
-Pero él es muy
terco-agregó Dayumi imitando a su hermana.
-Es muy terco y dice que
nosotras somos las tercas por trepar a los árboles-habló Yumi cruzando sus
brazos en señal de protesta.
-jajaja mi reinita-arrodillándose y
tocándole la nariz-no te molestes conmigo porque sino me pondré muy triste.
¿Qué voy hacer sin mi pequeñita?-besando su frente y arreglando un rizo
suelto.-así me gusta, que sonrías-la pequeña se aferró a él por el cuello
y le besó la mejilla-tú eres la valiente que me
ayudó-levantándose-este terco viejo pone su vida a tus pies en pago por
tu ayuda-hizo una reverencia y beso su mano.
-Fue un placer
ayudarle-contestó ella sonrojada por las palabras de Jharen.
-En esta
casa es tradición cumplir un deseo a las personas que nos han ayudado. Así que
soy todo oídos.
-¿?
-Puedes pedir lo que quieras y el papi Jharen te lo
cumplirá-respondió Damaris la más seria del grupo.
-Es que yo no lo
ayude con ese propósito-explicó Candy- Soy enfermera porque me gusta
ayudar a las personas, el ver que usted se encuentre mejor es mi
paga-finalizó con una hermosa sonrisa un brillo en los
ojos.
-“Ella tenía la misma dedicación que esta pequeña por su
trabajo”-Aún así debes pedirme algo porque es tradición de mi
familia...haremos algo, piénsalo mientras comemos y me das la
respuesta...Bienvenido Didier estábamos esperándote-el mismo joven que había
estado ayer en el hospital entraba al comedor.
-Gracias-contestó
mirando de reojo a Camile-Un placer señorita me llamo Didier Lett a sus
pies-tomó la mano de Candy y la besó.
-Esmeralda Cobos para
servirle-respondió haciendo una reverencia.
-“Esta pequeña tiene modales
muy finos para ser solamente una enfermera”-pensaba Jharen.
-Nos vas
hacer comer de pie-preguntó entre risas Zunmy adivinando el pensar de su
esposo.
-jajaja no seria mala idea, si pueden trepar a los árboles seguro
podrán comer de pie-les guiñó el ojo. -¡¡NO!!-dijeron todas las
chicas.
-jajaja sólo era una broma, no traten de matarme. MI
vida-refiriéndose a su esposa-me hacer el honor de sentarte a mi derecha,
Esmeralda por ser la invitada te sentarás a mi izquierda, Caroline al lado de
Zunmy, Didier al lado de Esmeralda, Dayana al lado de Caroline, Dayumi frente a
tu hermana, Camile al lado de Dayana, Damaris frente a Camile y Yumi al lado de
Camile...uff por fin acabe menos mal que no tengo más nietas porque sino esta
mesa quedaría muy corta-bromeó ayudando a sentar a su esposa.
-jajaja
no te quejes-contestó Zunmy-si no fuera por ella nuestras vidas serían
aburridas.
-Umm-murmuró pensativamente-si llamas aburrimiento a no
tener que andar corriendo tras de ellas para que no se caigan de un árbol, o
poder dormir tranquilos sin esa bulla que llaman música y a no tener que correr
a tantos pretendientes que vienen pues sí, sin ellas nuestras vidas serían un
completo aburrimiento-suspiró.
-“Esa bulla que llaman
música”-increpó Dayumi-si mi memoria no me falla usted es quien nos pide
que toquemos o que cantemos. Cómo puede estar quejándose.
-Y los
pretendientes vienen porque usted nos exige asistir a tantos acontecimientos
sociales que hay, que ir a tomar el té-Camile empezó a enumerarlos-ir ala
fiesta del salón rosa, acompañarlo a las fiestas de sus socios o hacer fiestas
para nuestros amigos.
-Si vamos es porque usted nos lo pide mas no porque nos
guste-dijo Dayana.
-Es mejor conversar con el viento que con tanto
cabeza hueca que anda por allí-habló Damaris-son muy arrogantes y
engreídos...el único que no es así es Patrich, tu novio-mirando a
Caroline-porque los demás me revuelve el estómago tener que pensar que
podría terminar casada con uno de ellos.
-Esta bien, Esta bien traten de
mantener la paz-decía sonriendo-sólo estaba bromeándome saben
perfectamente que no cambiaría por nada a ninguna de ustedes, todas son mi vida
y la luz de mi mirada...así son siempre-le dijo a Candy-por eso les digo
que son un cuartel si alguien hace un comentario que ofende a una todas salen a
defenderla.
-Una para todas-habló Caroline.
-Y todas para
una...Juntas somos dinamita-agregaron las chicas y empezaron a
reír.
-“Que linda familia todas son muy unidas....Anny”-su mente
empezó a recordar cuando eran niñas y jugaban en el hogar de Pony.
-¿Y tú
Candy?...¿Candy?-llamó Caroline
-Eh sí-perdona no te
escuché.
-jajaja no me extraña si tenías la mente deambulando por la
luna. Te preguntaba si tenías hermanas.
-No.
-NI primas-preguntó
Yumi.
-Ni primas-contestó sonriéndole.
-¿Por qué?-volvió a
preguntar la pequeña mientras empezaban a servir la comida-¿tus padres ya no
quisieron tener más hijos? ¿Y con quien jugabas?
-Tenía bastantes amigos con
quien jugar, en especial un pequeño llamado Clin, es un mapache, que me
acompañaba a todos lados.
-Pero los mapaches no pueden hablar contigo, en
cambio tus hermanas o primas sí-le refutó Yumi-¿tus papis no
tenían...
-Yumi-habló Didier-no incomodes a nuestra invitada, mira que
es enfermera y pude aplicarte una inyección.
-¿Qué? no, yo les tengo
miedo a las inyecciones...sólo quería saber porque no tenía hermanas y
primas.
-Es muy sencillo-contestó Candy-yo crecí en un orfanato ¿sabes
lo que es un orfanato?
-Umm a donde van los niños sin mamá y papá-contestó
la pequeña arrugando la narizita.
-Exacto, como no tengo mamá ni papá no
puedo tener hermanas mucho menos primas.
-Ohh, ¿por qué no tienes papás?, ¿no
te sentías sola?
-Yumi esas no son preguntas para hacerle a
Esmeralda-habló Caroline-perdónala no es su intención incomodarte.
-Lo
siento-dijo la pequeña arrepentida.
-Por mí no hay
problema-contestó sonriendo- yo de pequeña era igual que ella-“En los
dos sentidos por preguntona y físicamente”-a pesar de que no tuve padres
tuve dos madres que me cuidaron mucho y me dieron mucho cariño y amor, todos los
niños del orfanato eran mis hermanos y hermanas, jugábamos a cada momento y
hacíamos muchas travesuras. Luego fui adoptada por una buena familia .
-Es
decir que ya tienes mamá y papá-dijo la pequeña
-Algo así...pero como
que se va enfriar tu sopa-“No puedo hablar de mi familia porque podría
exponerme”.
-Portándome un poco como Yumi puedo preguntar que te trae por
San Francisco-habló Zunmy.
-jajaja bueno...quería conocer otros
lugares-“Pero más que todo olvidar un amor imposible”-aunque aún no salgo
a conocer mucho la zona.
-Eso se debe a que desde que llegaste te has puesto
a trabajar, se suponía que ibas a tener cinco días de descanso-explicó
Camila y todas regresaron a mirarla-no me miren así no he investigado a
Candy pero eso fue lo que dijo su dama de compañía en el hospital.
-¿Tienes
dama de compañía?-preguntaron todos.
-“Una enfermera con dama de compañía,
sólo las personas de clase alta la tienen”-era su pensar mutuo.
-Por lo
menos a ti te soportan-Didier notó la reacción de Candy, no tenía dificultad
para hablar sobre su niñez pero cuando empezó a hablar que fue adoptada se puso
nerviosa así que trató de desviar la conversación porque entendía perfectamente
lo que es cargar con un pasado oculto-en cambio a ellas no hay quien las
aguante, las pobres mujeres no han durado ni un mes siquiera. Tenían que andar
corriendo de un lado a otro para evitar que se hagan daño.
-Es
curioso-dijo Caroline reflexionando en sus palabras-no es común que una
enfermera tenga dama de compañía.
-Es que...bueno ella no es mi dama de
compañía-las miradas curiosas se clavaron el ella -es más mi
amiga.
-Bueno ya basta de interrogar a la señorita-finalizó Didier-si
seguimos así no le van a quedar ganas de volver a visitarnos.
-Es
cierto-agregó Jharen-todos nos hemos contagiado por Yumi haciendo muchas
preguntas.
-Gracias-dijo Candy en su susurro a Didier, él la escuchó y
regresó a mirarla sonriendo.
Después de esas preguntas incómodas el resto
de la comida fue muy agradable. Supo que tenía mucho en común con las chicas.
Todas eran, eran muy alegres y sencillas, reían tranquilamente con sus
sirvientes.
-La comida ha estado deliciosa-dijo sacando la
lengua-son unas excelentes cocineras
-Gracias-respondieron
contentas,
-Felizmente eres enfermera por si te coge el dolor de
estómago-bromeó Didier.
-Que mal agradecido eres Didier-le retó
Caroline-si supieras que Camila se ha esforzado bastante para que todo quede
bien...y eso que no le gusta mucho la cocina-haciendo sonrojar a su
hermana.
-Eh...yo...quería que a Esmeralda le guste la
comida-poniéndose roja hasta las orejas.
-Y ¿por qué te pones
roja?-inquirió Yumi con una mirada traviesa.
-Yo no estoy
roja-tartamudeaba hablando.
-No que va, sólo tienes las mejillas del
color de las fresas-contestó Dayana.
-Sin olvidar las orejas-agregó
Damaris.
-Miren Didier se ha puesto del mismo color que Camila-Dayumi
se acercó y le puso un espejo-estás rojo como un tomate...umm ¿por qué será?
-¿Te sientes bien? -preguntó Zunmy uniéndose a sus nietas-no quieres
un tesito para que te pase el sonrojo-decía picaramente.
-No gracias
estoy bien-contestó el muchacho muy apenado.
-¿Ya pensaste que vas a
pedir?- preguntó Jharen a Candy para que no sigan atacando a los
muchachos.
-....
-Pide con confianza-la animaba Zunmy-conceder
un deseo es tradición en mi familia, si no lo haces tendremos que escoger por ti
y no sé si tendremos los mismos gustos.
-No seas tímida-la animaban las
chicas.
-Cualquier cosa que pidas será cumplido-dijo
Didier.
-Lo que yo quiero...es que me permitan ser sus amigos-habló
tímidamente.
-¿¿Nada más??-Yumi se acercó a ella y le tomó la
mano-no seas tímida mi abuelito no se va a molestar.
-No pequeña eso es
lo único que quiero-“No puedo evitar sentir una soledad a pesar de que
tengo buenos amigos en la casa”-pensaba nostálgicamente.
-Entonces está
decidido, a partir de ahora Esmeralda es un miembro oficial de nuestra
familia-habló Jharen-así que deberán defenderla como tal y también voy a
espantar a todos los pretendientes que se te acerquen.
-jajaja no será
necesario no creo que haya alguien que me soporte-aunque reía no pudo evitar
recordar a cierto rubio de ojos azules.
-Es porque deben ser
ciegos-dijo Zunmy-una chica tan hermosa como tú.
-Entonces debes venir
con nosotros a esas reuniones pesadas, pueda que encuentres al amor de tu vida
en una de esas reuniones como Caroline-sonreía Dayumi.
-Aunque es uno
en un millón-agregó Damaris-porque Dayana no ha tenido buenas
experiencias.
-Cuando yo me case-habló la pequeña Yumi-me casaré con
un príncipe que vendrá a mi en un caballo blanco, me hará una
reverencia-haciendo una venia-yo le de daré la mano y me llevará su reino
donde viviremos felices por siempre.
-“Un príncipe...mi príncipe de la
colina...”-miró a la ventana el azul cielo.
-¿¿Un
príncipe??-dijo Didier-entonces tendremos que poner un anuncio en el
periódico porque últimamente son escasos, pero no te desanimes seguramente
encontraremos una para ti-la pequeña en muestra de agradecimiento se sentó en
sus rodillas.
-¿Y tú con quién deseas casarte?-inquirieron las
gemelas.
-¿Que sea rico?-preguntó Caroline.
-¿Qué sepa
escuchar?-dijo Camile.
-Como te habrás dado cuenta mis sobrinas son
muy preguntonas-reía Jharen-y a veces se ponen muy pesadas.
-Es normal
entre las chicas preguntar esas cosas-contestó Damaris.
-Además
estamos en familia-justificó Caroline-así que contesta. ¿Cómo debe ser el
hombre ideal?
-El hombre ideal...umm....tiene que ser alegre...decidido, que
ame a los animales, que le guste su libertad, que sea considerado, bondadoso,
tierno, todo un caballero, que pueda contar siempre con él, mi mejor
amigo...alguien con quien compartir mis penas y alegrías-Al terminar de
hablar se dio cuenta de que había descrito a Albert.
-Por esa mirada,
puedo deducir que ya encontraste-habló Jharen.
-No...aún no lo
encuentro...
-Quien sabe tal vez esté esperándote a la vuelta de la
esquina-agregó Zunmy
-En realidad creo que hay dos grupos de personas:
los que nacieron para amar y los que nacieron ara ser amados-en sus palabras
se sentía la pena y nostalgia, no había brillo en sus ojos sino una profunda
soledad -muchas gracias por la invitación-borrando su nostalgia y
sonriendo ante ellos-ha sido muy gratificante disfrutar de su compañía y de
la comida-haciendo una mueca graciosa.
-No gracias a ti, por haberme
ayudado y haber aceptado nuestra invitación.
-No hay de que, con su permiso
debo retirarme en casa deben estar preocupados porque no llego-hizo una
reverencia.
-Te acompañaré hasta tu casa-dijo Didier levantándose de
su cómodo asiento.
-Vivo muy cerca de ustedes no hay necesidad de que me
acompañen.
-Le diré al chofer que te lleve
Impidiendo una queja
Caroline la llevó hasta el coche para que pueda regresar sin contra tiempos.
Reiterando su agradecimiento la despidieron.
-Una chica muy
agradable-habló Jharen-pero tiene una tristeza en su mirada.
-Es cómo
si hubiera perdido algo valioso-Zunmy empezó a hablar pensativamente
recordando la pérdida que ella había sufrido-tiene la misma mirada-no
continuó al recordar que sus nietas estaban con ella.
-A nosotras-dijo
Camile adivinando el pensar de su abuelita la misma a quien quería como su madre
por haber sido ella quien las había cuidado-Caroline y yo teníamos la misma
mirada cuando nuestros padres murieron.
-Habían momentos en que su voz se
escuchaba muy nostálgica-decía Caroline .
-Cuando hablaba de su
familia adoptiva se puso muy triste-Yumi dejó sorprendidos a todos con su
comentario-se debe sentir sola...¿verdad abuelito que nosotros la vamos a
cuidar?
-Claro que sí mi pequeña-la sentó en sus piernas y tocó su
nariz-nosotros vamos hacer que vuelva a sonreír.
-Si no tuviera el
cabello negro podría confundirse con una de nosotras, tiene los ojos verdes y
pecas...allí estaríamos completas-dijo Damaris.
-Entonces hay que
teñirle el cabello-Dayumi sonreía imaginándola-Dayana tú eres experta al
teñir el cabello ¿qué opinas?
-Que primero tenemos que ganarnos su amistad
para llevar a cabo tu descabellado plan.
****
-Hola Doroty-en cuanto
llegó a su casa se sacó la peluca.
-¿Cómo te fue?-preguntó su
amiga.
-Bien.
-¿Bien? ¿Nada más?
-Son personas muy
agradables.... -sentándose en el sillón-son muy unidas, a veces hasta
hablan al mismo tiempo, en especial las gemelas. La pequeña se llama Yumi, es
muy graciosa y ocurrente. La señora Zunmy es un amor de persona y el señor
Jharen conciente mucho a sus nietas, él vive por ellas y para ellas... es una
familia hermosa-“Algún día yo tendré mi familia como ellos”
-Veo que
te divertiste...
-Si no hubiera sido por esa peluca que me estaba matando de
escozor todo hubiera sido maravilloso-se recostó en sus piernas-creo que
me ha salido salpullido
-jajaja he averiguado y hay un talco que puedes usar
para que no te cause tanta molestia.
-Yupi-se levantó-por fin podré
dejar de sufrir...ojalá no hayan pensado que tengo piojos-le sacó la
lengua-ese sería el colmo.
******
Parada sintiendo el frío viento
chocar contra su rostro veía como el jardín había perdido todas sus rosas.
Mirando los rosales imaginaba a una rubia pecosa corriendo de un lado a otro
mientras regaba las plantas. Ella no era una persona sentimental, había sido
criada con la idea de que sólo los débiles lloraban, que uno debía ocultar sus
emociones. Ese cruel pensamiento había regido su vida, desde el momento en que
tuvo que hacerse cargo de las riendas de la familia nadie la vio flaquear o
triste. Seria y serena ante todos no demostraba todas las emociones que guardaba
por dentro.
Nadie supo cuantas veces había llorado porque se sentía sola o
porque tenía miedo o porque se sentía impotente. Pero una simple jovencita la
había cambiado por completo, esa jovencita había hecho un cambio radical en su
vida.
Lamentaba no haber podido pasar más tiempo con ella, tanto tiempo
cegada, tanto tiempo que desperdició, tiempo que no iba a volver, ahora ella
estaba muy lejos de casa. Las lágrimas llegaron a sus cansados ojos
y se deslizaron por su mejillas. Se sentó en una banquita y empezó a acariciar
una rama pequeña, anteriormente había visto que sus sobrinos, Rose Marie, Candy
y Anthony, conversaban con las plantas y le dio curiosidad por saber que se
siente.
-Me siento mal por ocultarle la verdad a William, pero no
puedo fallarle a Candy...jamás pensé que iba extrañar tanto a esa
revoltosa...ahora ya no la puedo ver corriendo por los pasillos o trepando
los árboles-con su pañuelo se secó las lágrimas que eran mas
abundante-creo que esta familia tiene una maldición, no podemos estar cerca
de las personas que amamos. Guillermo y su esposa muriendo dejando a William muy
pequeño no pudieron verlo crecer, no estuvieron cuando terminó la
escuela...que decir de Rose Marie ella dejó a Anthony más pequeño que
William...Porque tengo que verme privada de las personas que mas
quiero,..Anthony, Stear y ahora Candy...esto no es justo-dejó correr sus
lágrimas sin importar que había algunos empleados cerca-se suponía que de
vieja iba a morir rodeada de muchos sobrinos y nietos en cambio...moriré sola y
abandonada...mis pequeños-abrazándose ella misma-mis niños se han ido
para no volver...Candy debes cuidarte y tratar de ser feliz para que todo el
esfuerzo no haya sido en vano.
Estuvo sentada mirando al vació y
llorando sin consuelo por unos veinte minutos luego se secó las lágrimas y se
levantó, debía ser fuerte y tratar como debía a esa “intrusa”. Sentía una gran
vació en el corazón, esta vez se sentía más sola que nunca anteriormente se
había quedado cuidando a sus sobrinos pero ahora ellos ya eran unos
hombres y no necesitaban de su cuidado.
Se levantó de la banca con sumo
cuidado como controlando sus movimientos, dio unos cuantos pasos y
entonces....allí entre las hojas secas había un pequeño capullo de Dulce Candy,
se veía tan indefenso pues habían muchas hojas secas aplastándolo.
Se acercó
hasta él arrodillándose para poder verlo mejor, sin importar que estaba
ensuciando su vestido. Con sus manos empezó a apartar las hojas secas que lo
rodeaban pero había una rama seca que lo estaba aplastándolo, al intentar quitar
la rama una espina se incrustó en sus dedos haciéndole sangrar la mano, pero no
podía desanimarse sentía que debía ayudarlo y no flaquear. Se secó la gota de
sangre en su pañuelo, miró a ambas lados, vio una tijera de jardinero y sin
pensarlo dos veces lo tomo.
No sabía como usarla con precisión, cuando
intentaba cortar la rama la tijera se desviaba no obstante ella no era de las
personas que se desaniman fácilmente. Intentó e intentó hasta que pudo cortarla,
tiró la tijera a un lado y volvió arrodillarse para ver al capullo. Elroy sonrió
feliz al haberlo ayudado.
Ahora entendía porque sus sobrinos amaban tanto ese
jardín, era porque estando allí no se sentía solos. El simple hecho de haber
ayudado a esa indefensa flor la había hecho sentirse útil, como si haciendo eso
estaba rodeada de las personas que mas amaba. Ni cuenta se dio que su lujoso
vestido se había ensuciado con barro, que sus manos estaban con tierra y que su
rostro estaba bañado de sudor.
****
-¿La has visto?-inquirió
mirando desde la ventana.
-Me has tenido parado aquí a tu lado-dijo
sonriente-claro que la he visto, no sé porque últimamente estás adquiriendo
la costumbre de espiar a las damas.
-No estoy espiando-se excusó-mi
tía está en un lugar público, todos la han visto...mira el rostro que tienen los
sirvientes.
-Jamás la habían visto así...la extraña demasiado-“¿Quién no
lo hace?”
-“No es la única que la extraña”-Ha estado llorando...jamás la
había visto llorar...ni si quiera en el entierro de mi padre.-“Candy, pequeña
¿dónde estarás? Te extrañamos mucho”
-Aunque quiera negarlo se encariñó
bastante con ella, Candy supo ganarse su amor...¿Qué está
haciendo?.
-Umm no sé, no veo a donde se dirige...allí va-corriendo
las cortinas-¿pero que hago?-se recriminó-me estoy comportando como
tú, la estoy espiando.
- jajaja a la hora en que te das cuenta...deja
tu remordimiento para después y dime si estoy viendo visiones-decía
incrédulo.
-Salvo que tengamos las mismas visiones...ha tomado
una..¿Tijera?-acercándose mejor a la ventana.
-Así parece...está
tratando de cortar una rama...le falta práctica, mucha práctica-al ver que no
podía cortar la rama.
-¿?
-¿Seguro que estamos viendo lo
mismo?-decía sin poder creerlo-Dios mío mira como está...parece que no se
ha bañado en años, espera a que se vea en el espejo pondrá el grito al cielo...y
que nadie se atreva a decirle algo porque sino...
Elroy se sacudió la
ropa menando la cabeza al ver que sus manos estaban todas enterradas y llenas de
arañazos. Miró la falda de su vestido y sonrió al darse cuenta que estaba peor
que Candy.
-No sé como esa chiquilla podía hacer esto con mucha
facilidad...ya estoy vieja para esto, Oh mis manos felizmente estamos en
invierno para poder usar guantes y mi vestido está como si hubiera estado
peleando en el lodo-en su corazón un brillo de alegría y esperanza estaba
creciendo-pero me sentí tan bien haciéndolo...tendré que pedir ayuda si
quiero cumplir con la voluntad de Candy-decía pensativamente limpiando con su
pañuelo sus manos-quiero que cuando regrese vea que he hecho un buen
trabajo-no se dio cuenta y estaba hablando en voz alta- y que esté
orgullosa porque lo he hecho con mis propias manos...Tendré mucho trabajo de
ahora en adelante.
Elroy sacudió su vestido y dio la media vuelta con
intención de regresar a la casa, necesitaba un baño urgente. AL empezar a
caminar vio que en la ventana de Albert habían dos sombras.
-Ya nos
vio-dijo albert escondiéndose.
-toc, toc-alguien golpeaba la
puerta.
-Ay Dios que susto-poniendo la mano en le
corazón.
-jajaja-reía George-te has puesto más blanco que la
harina...jajaja
-Deja de burlarte de mí-contestó serio-pensé que era
mi tía Elroy.
-jajaja ni que tu tía fuera tan rápida para haber subido con
tanta velocidad, mejor voy a ver quien es-se acercó a abrir la
puerta.
-Buenos días señor-saludó el mayordomo-podría atendernos
unos minutos...seremos breves, no le vamos a quitar mucho tiempo-varios
sirvientes entraron con él.
-Llevaré los documentos al banco-se acercó a coger un
portafolio que había en la mesa-te esperaré a las 3 de la tarde en
punto-enfatizando en la hora-no llegues tarde y no te distraigas mientras
manejas para que no te pierdas.
Anteriormente Albert había llegado
tarde a una reunión de negocios porque se extravió mientras manejaba. La noticia
sorprendió grandemente a George porque Albert jamás había pasado por una
situación así, ni siquiera en sus tiempos de vagabundo. No necesitaba ser
adivino para saber en quien estaba pensando en el momento en que se extravió.
Por eso le hacía recordar para que tuviera más cuidado.
-No te
preocupes lo tendré presente-contestó reponiéndose del susto.
-Con su
permiso-George se puso su abrigo y salió.
-Por favor tomen
asiento-dijo mientras él hacía lo mismo-¿En qué puedo
ayudarles?-preguntó al ver que ya estaban sentados.
Los presentes se
miraban entre sí sin poder decir palabra alguna.
-Ujumm-carraspeó
la cocinera dándole un leve codazo al mayordomo.
-Hablen con
confianza-les animó- vamos llevamos mucho tiempo conociéndonos y aún no
me tiene confianza.
-No es eso señor-por fin se animó a hablar recordando
que ya tenía la aprobación de Elroy-lo que pasa es que...
-Tenemos una
petición que hacerle y no sabemos como lo irá a tomar-habló Martha, la
cocinera, mirando muy seria al mayordomo porque este se había quedado
mudo-“Hombres tenían que ser”-pensaba.
-La mejor manera de saberlo es
hablando-respondió sonriendo-díganme cuál es su solicitud y veré en que
puedo ayudarles.
-...
-¿La paga está mal? ¿Necesitan permiso?-empezó a
hacer preguntas ya que no querían hablar.
-Queremos que nos
traslade-dijo Juan, el panadero-si no fuera mucha molestia..quisiéramos
que se nos mandé a trabajar a Lakewood.
-¿A Lakewood?-repitió
sorprendido.
-Si señor-dijo Lucy-queremos ir a trabajar
allí.
-Puedo preguntar ¿por qué?
-“Porque no soportamos a su
novia”-pensó Martha.
-“Porque quedarnos a trabajar para esa “señorita”
es como si le estuviéramos traicionando a Candy ”-pensó Lucy.
-“No hay
razón para quedarnos aquí”-pensó Juan-“Además no queremos que se vuelva a
repetir la misma situación que días atrás”
Había pasado 25 días desde que
Candy desapareció y no habían rastros de ella. Patty venía todos los días con la
esperanza de encontrar alguna noticia pero era inútil; en ese tiempo se había
hecho amiga de los sirvientes y disfrutaba de su compañía, incluso Elroy a veces
se les unía para comer algún panecillo.
Por esa misma fecha Betsabeth había
tratado inútilmente de acercarse a ellos pues todo esfuerzo había sido en vano.
Un día los encontró riendo en la cocina con Patty y se
acercó.
-Buenos tardes-entró saludando.
-Buenos días
señorita-respondieron todos y volvieron a sus quehaceres.
-Juan me
tienes que regalar varios de estos panecillos para llevarle a mi abuela
Martha-hablaba mientras comía.
-No se come con la boca llena-le
riñó Betsabeth pensando que de esa manera podría entablar una
conversación.
-¿?
-Le tendré listo los pastelitos para cuando se
vaya-Juan decidió ignorar el comentario de Betsabeth, no le gustaba que
últimamente empezaba a sentirse como la dueña de la casa-le pondré una
ración doble para que pueda llegar algo a su destino.
-Oh lo siento, a veces
me vuelo un poco golosa-decía apenada porque ya llevaba comiendo más de 10
pastelitos.
-Eso no es inconveniente....
-Podrían llevar el té al
despacho de William-interrumpió la conversación cansada de que la estén
ignorando.
-En seguida “Señorita”-dijo Lucy en tono
despectivo-
-Ya les he dicho que no me llamen señorita y lo hagan por mi
nombre, díganme Betsabeth...así como lo hacían con Candy....ya que dentro de
poco me convertiré en la esposa de William-habló con voz
altanera.
-Disculpe usted-habló Martha muy seria-pero Candy era
muy distinta, ella es y será siempre nuestra amiga.
-¿Por eso se
fue?-interrogó-vaya amiga.
-Se fue porque no quería soportar visitas
desagradables-contestó Lucy.
-Insinúas que mi presencia es
desagradable.
-Por lo menos si tiene neuronas para entender-contestó Lucy
en voz baja pero Betsabeth la oyó.
-¿Qué quieres decir?, te recuerdo que
muy pronto me convertiré en la esposa de Albert y no toleraré ese tipo de
cosas-estaba muy molesta porque todos sus intentos por agradarles era inútil
y pensó que esa era la mejor manera de hacer escuchar.
-No se preocupe
señorita este tipo de cosas no volverán a suceder porque no nos verá
más-habló Martha muy molesta-“Quién se cree que es para que venga a
amenazarnos, la única que tiene derecho de hacerlo es Candy y Elroy más no
ella”-pero déjeme decirle que con esa actitud no logrará nada, ni siquiera
el señor William con ser el dueño de todo anda amenazándonos. Ahora si nos
disculpa debe volver a su habitación a estudiar “buenos modales” porque nosotros
tenemos que empezar nuestros quehaceres...no se olvide que aún no es la esposa,
ni si quiera ha sido presentada como novia-ese fue un golpe bajo para
Betsabeth que le dolió en lo más profundo de ser.
Betsabeth salió
muy molesta echando chispas, se sentía molesta, frustrada y triste. Caminó hasta
su cuarto para desahogarse en su cuarto. Los sirvientes comprendieron que jamás
iban a poder tratar bien a Betsabeth así que decidieron pedir su traslado y que
si seguían con esa actitud podrían perder sus trabajos.
Con la primera que
hablaron con Elroy para pedir su aprobación, al principio Elroy no estuvo de
acuerdo pero sintió empatía con ellos y aprobó su decisión. Eran alrededor de 12
sirvientes los que estaban pidiendo su traslado. El mayordomo, tres cocineras,
dos panaderos, 5 doncellas y una lavandera, El señor Whitman decidió
quedar para poder cuidar del jardín tal como Candy lo había
pedido.
-Extrañamos mucho a Candy-dijo Elías, el
mayordomo-este lugar nos trae muchos recuerdos de ella-no...nos sentimos
cómodos.
-No es porque no queramos trabajar para usted, es sólo que....sin
ella las cosas no son iguales-se excusó Martha.
-....
-Ya hablamos
con la señora Elroy y dijo que usted tenía la última palabra.
-...
-SI es
voluntad no puedo hacer nada para impedírselo...Elías te encargarás de que
alguien ocupe sus labores, envía a los sirvientes que van a sobrar en
Lakewood...todo tiene que estar listo en tres días o ¿quieren quedarse más
tiempo?
-No-dijeron al unísono.
-Esta bien, entonces vayan a
alistar maletas.
-Gracias-se acercaron a despedirse y se
fueron.
-....
-Me gustaría poder hacer lo mimos que ellos e irme de
aquí, recorrer todo el mundo si es necesario para encontrarte...¿en dónde
estarás?, hace ya más de un mes y no sé nada de ti, los detectives no pueden
encontrar alguna pista tuya...
-toc, toc
-Adelante...¿qué sucede Elías?
-Acaban de llegar los señores Cornwell
-¿Ya llegaron? Se suponía que lo
iban hacer dentro de tres días.
-Ya llegaron y están con la señora
Cornwell
-Gracias bajaré enseguida-empezó a ordenar unos
documentos.
-William acaban de llegar tus sobrinos-entró Betsabeth
decidida a traer alegría a esa casa-no te alegra verlos-preguntó al ver
que Albert no compartía su emoción.
-Claro que me alegra-dijo
guardando en su bolsillo un sobre-lo que no me alegra es ser portador de
malas noticias-saliendo del despacho.
-Vamos te acompaño...recuerda
que no estás solo-se colgó del brazo.
-...
-Tío, que bien se
ve-simulando le disgusto que sentía al verlo del brazo con
Betsabeth.
-Archie, Anny bienvenidos-saludándolos-pensé que su
barco llegaba dentro de tres días.
-Eso era pero...nadie entiende a las
mujeres-dijo mirando a su esposa.
-Archie no seas así, lo que pasa es
que no resistía las ganas de mostrarle a Candy todas las cosas que hemos traído
para ella-señalando tres grandes valijas.
-Si supieran lo que he
tenido que padecer, todo el viaje lo he pasado dentro de una boutique...era peor
que cuando la acompañaba a usted.
-Eso te pasa por quejarte-respondió
Elroy preocupada en como iban a tomar la noticia, ella sabía que Archie tenía un
temperamento incontrolable.
-Y ¿en donde está Candy?-mirando a todos
lados.
-Candy no se encuentra-respondió Elroy.
-Seguro está en
el hospital. ...Lo ves Archie te dije que debíamos ir primero allí, pero no
tenías que convencerme de que ella estaba aquí...ahora tendré que esperar hasta
que venga.
-Como queríamos que bajáramos con tantas maletas-trataba de
hacerla entrar en razón.
-No importa, la iré a ver a la hora del
almuerzo....
-No Anny-habló Albert-Candy no se encuentra en el
hospital....ella se ha ido de la casa.
-¿Qué?-preguntaron sin creer lo que
estaba diciendo.
-¿Cuándo?-preguntó Archie.
-Al día siguiente
de tu boda...les dejó esta carta-entregándoles el
sobre.
-Gracias-contestó Archie y empezó con su lectura.
Mis queridos amigos, Señor y Señora Cornwell:
Que raro suena
decirles señores más me agradaba llamarlos por sus nombres. Lamento haber
arruinado su regreso con malas noticias. Deseo que hayan tenido un excelente
viaje y que se hayan divertido. ¿No creen que les fue mejor sin mí? Yo hubiera
sido un estorbo en su luna de miel.
No tienen que preocuparse por mí yo
estaré bien, he decidido hacer un largo viaje para despejar mi mente y conocer
cosas nuevas. La vida es tan corta y hay muchas cosas que nos quedamos sin
hacer. Quiero que no se entristezcan por mí, que continúen con sus vidas como si
nada hubiera pasado. Por favor no me busquen cuando me sienta lista
regresaré.
Anny no debes llorar por mí, desde donde esté siempre me
preocuparé por ti, debes ser fuerte ahora eres una mujer casada. Archie cuida
mucho a mi hermana y vela por ella porque sino a mi regreso me molestaré
contigo. No olviden lo que me prometieron, tienen varias personas a quien
cuidar. Yo cumplí mi promesa y no he ido a la frontera con México.
Espero
poder verlos muy pronto.
PD: Si tienen una hijita deben ponerle mi nombre, en
honor a su tía jajaja es broma.
Leían y releían la carta y no salían del
asombro, era algo que venían sospechando pero no creyeron que se iba hacer
realidad. Anny lloraba en los brazos de su esposo pues había perdido a una gran
amiga, su mejor amiga.
-Debemos buscarla.
-Lo estamos
haciendo -respondió Albert-pero es como si la tierra se la hubiese
tragado, no hay alguien que la haya visto, es como si la tierra se la
hubiera tragado.
-¿Y en el Hogar de Pony?
-Ellas tampoco saben nada...es
como si alguien la hubiera escondido muy lejos de nosotros-dijo ignorando que
sus palabras ponían nerviosa a Elroy.
-Le diré a mi padre que nos ayude
con la búsqueda-habló Anny muy decidida secándose las lágrimas-pediré que
contrate más detectives para ayudarlos....
-Anny-dijeron
sorprendidos.
-Esta vez tenemos que encontrarla-se levantó del
sillón-no permitiré que mi mejor amiga esté vagando sola en este
mundo....vamos Archie acompáñame a cambiarme para ir a verlo-le extendió la
mano a su esposo.
-Vamos.
-¿Qué sucederá con sus cosas?-preguntó
Betsabeth con curiosidad.
-Las guardaré hasta su regreso-intervino
Elroy-nadie las tocará sino es ella...Elías llévalas a mi habitación para
que sean guardadas.
*****
-Hola Candy-saludaron las
chicas.
-Hola-contestó.
Desde que almorzó con ellos se había
vuelto una costumbre salir a pasear con ellas. A veces iban a almorzar o a
pasear por el centro, Candy no les había contado nada sobre quien era y porque
estaba en San Francisco. Pero hoy algo iba a suceder, algo que la iba a poner en
un aprieto. Este día habían salido a tomar un té en el centro, como eran
bastantes de dividían en dos carros. EN uno iba Dayana, Dayumi, Damaris y
Doroty; en el otro Camila, Caroline, Candy y Yumi. Llegaron y pidieron unos
ricos pastelitos, pero como eran muy numerosas y bullosas se sentaban en dos
mesas apartadas de las demás.
-Umm estos pastelitos don mis
favoritos-decía Yumi, a donde quiera que iban la llevaban a pesar de que era
pequeña .
-¿Dime qué dulce no te gusta?-preguntó
Doroty.
-¿Eh?...jajaja ninguno todos me gustan-respondió sacando la
lengua
-¿Dayana no vas a leer el periódico? mira que lo has andado
paseando desde la mañana como si fuera tu mascota-preguntó
Damaris
-jajaja no exageres es sólo que no he tenido
tiempo...haber-desdoblando el periódico.
-Lee la columna de
Sociales-sugirió Camila.
-Sí-dijeron las demás.
-“Desde que vine
a san Francisco he evitado leer el periódico para no encontrarme con alguna
noticia suya”- pensó Candy-“No creo que hoya haya alguna noticia
suya”
-Esta bien..aquí está...el encabezado más importante
dice:
“¿William Albert Andrew a punto de
casarse?”
-¿Qué?-preguntó Candy sintiendo que le caía un balde
agua fría.