“Una Sombra del Pasado”
Por
“Jarerc Aldry”…Judith Oviedo

“Buscando mi camino”
Capítulo VII
-No puedes irte así-decía con tristeza y rabia contenida-que hay de nuestra promesa de compartir nuestras penas y alegrías...¿por qué?-soltando unas lágrimas.
-“Porque te ama y no puede verte casado con otra”-respondió Elroy en silencio después de haber leído su carta.

La carta de Elroy decía así:

“Querida Tía Elroy”
Quiero que sepa que usted es muy importante para mí, que agradezco mucho todo lo que ha hecho por mí. Las palabras no bastarían para agradecerle pero buscaré la manera para hacerlo.
Le dejo mi jardín en sus manos pues es mi mayor tesoro. A pesar de que usted no estuvo de acuerdo cuando tuvimos la idea de hacerlo, quiero que lo cuide porque confió en usted ciegamente.
Se despide su sobrina
Candy W. Aldry.

George sabía porque razón Candy se había ido. Le pareció muy sospechoso que ayer haya estado de tan buen humor. Sabiendo la tristeza que embargaría a su pupilo empezó su lectura.

“Apreciado George”
Creo que tú eras el único que sospechaba de mi partida por eso ayer no dejabas de mirarme extrañado ante mi repentino cambio de humor. También sé que eres el único que sabe los motivos de mi partida, tal vez William los sepa pero se retrae de pensarlo. Él me conoce a la perfección, sabe cuando miento o cuando me sucede algo pero esta vez le atemorizó la idea de estar en lo correcto.
Por favor convéncelo de que me he ido porque necesito encontrar mi camino, que nunca sepa de mis sentimientos. Me voy lejos para poder olvidar este sentimiento que me carcome por dentro. No permitas que me siga o empiece a buscarme, si sabes alguna pista de mi paradero no se la digas, cuando me sienta preparada para enfrentarlo yo regresaré. Encarecidamente te ruego que lo ayudes para que sea feliz.
Atte
Candy W. Aldry.
PD: Nunca permitas que lea esta carta.

Betsabeth había decidido regresarse a Italia porque veía que todo esfuerzo por acercarse a Albert era inútil, para él lo más importante era Candy. La noticia de la repentina partida de Candy era la mejor noticia que había recibido en mucho tiempo.

“Para Betsabeth”
No pudimos conocernos mucho pero imagino que eres una buena persona porque William te ha escogido. Sé que no estoy en posición de pedirte nada pero quiero pedirte que lo cuides mucho y lo hagas muy feliz. Hazlo por favor, él se merece eso y mucho más.
Gracias de antemano
Candy W. Aldry.

********

-Debemos buscarla-dijo Albert levantándose de la silla.
-Hay que curar tu mano-lo que Elroy procuraba era ganar tiempo.
-Mi mano está bien-mirando que no tenía ningún rasguño sólo le dolía al cerrar los dedos.
-Entonces hay que dividirnos, ella no dice a donde se va ir, yo iré con George a ver en la estación de tren, tu anda al puerto y le diré al mayordomo que recorra la ciudad....Iré a preparar los carros-saliendo de su habitación- “Ojala no cambie de opinión porque sino llegará en el preciso momento en que parta el tren”
-....
-George tu vienes conmigo a la estación de tren-saliendo a la puerta.
-Enseguida-abrió la puerta del carro para que subiera.
-Yo iré al puerto-dijo Albert acomodándose su abrigo-cualquier noticia que tengan háganmela saber-se subió al coche sin despedirse de Betsabeth que estaba parada a su lado.
-Vamos George-lo apuró Elroy para que el suba.

Elroy iba nerviosa mirando su reloj, rogaba que el tren no tuviera ningún retraso y que llegaran cuando ya se hubiera marchado. George veía su comportamiento por el espejo retrovisor y intuía que ella sabía algo de su partida.
Llegaron en el preciso momento que el maquinista avisaba que todos debían abordar el tren. Elroy se bajó sin esperar que le abran la puerta.

-Averigua si ha subido a uno de los trenes-mirando hacia el tren que estaba frente.

Caminó unos pasos para poder ver mejor. Candy estaba allí con la mirada perdida apoyando su cabeza con la ventana. SI Elroy no hubiera escogido su indumentaria no hubiera podido reconocerla, era una chica completamente diferente.
El tren empezó a moverse,  Candy levantó la mirada y la vio allí parada sosteniendo en sus manos un pañuelo blanco, verla allí la tomó por sorpresa y en seguida notó a George conversando con la encargada de vender los boletos. El tren empezó a tomar velocidad y tuvo que pasar por donde estaba ella. Elroy tenía sus ojos llorosos, lo mismo que Candy,  pero sonrió al verla por última vez.

-Nadie se ha registrado con el nombre de Candy-George se acercó y ella se secó discretamente las lágrimas-sólo hay una chica que ha comprado un boleto con cabello rubio pero tiene los ojos azules.
-¿Has preguntado bien?-sin regresar a mirarlo.
-Sí, a lo mejor está en el puerto.
-Es lo más probable-poniéndose frente a él-hay que poner un aviso en la comisaría.
-¿No confía que esté en el puerto?-preguntó sutilmente-“Me parece muy sospechoso su manea de actuar”
-Es mejor estar prevenidos-subiendo al auto.
-Pero se levantarán muchos comentarios.
-Les pediremos absoluta discreción, no me subestimes-dijo seriamente dejándolo en absoluto silencio pues George no sabía como interpretarla.

Albert manejó lo más rápido que pudo hasta el puerto, vio caminando una chica rubia.

-Candy-le sostuvo la mano-perdóneme me confundí-la chica regresó a mirar y era muy distinta.

Preguntó al encargado de los boletos pero no obtuvo buenos resultados. Abatido se encaminó a la delegación de policías para poner la denuncia sobre su desaparición. Se encontró con George y Elroy enterándose que no habían tenido buenos resultados al igual que él. Le pidieron al comisario que mantenga todo en absoluta discreción. De regreso Albert le dijo a George que se comunique con los detectives de la familia para que la busquen.

****

-Allí vienen-habló Betsabeth, al ver entrar los carros de la familia.
-Candy-ni bien escuchó que llegaban salió corriendo-¿tienen alguna noticia? -preguntó nerviosa.
-Ninguna-respondió Albert desconsolado.
-Lo lamento mucho-dijo Betsabeth melosamente tomándolo del brazo-hay que avisar a la policía-conduciéndolo al interior de la casa
-Ya lo hicimos-Sonrió tristemente.
-“¿Albert  tiene algo con ella? Si es así eso explica su huida y las razones por las que trabajaba hasta tarde en el hospital”-pensaba Patty.
*****
EL tren se alejaba cada vez más de Chicago dejando en él su familia, amigos y amor. Debía olvidarse de él para poder ser feliz. Tal vez tomó la opción más fácil pero no soportaba verlo casado y aparentar ser feliz. A la media hora, Chicago ya no se veía desde la ventana. Sintiéndose segura se quitó los lentes y sacó el medallón. Ese medallón que la había consolado, sería el único recuerdo de su príncipe.

-Hoy me voy para empezar una nueva vida y buscar mi camino, los nuestros son distintos…Tú estás con Betsabeth y yo estoy sufriendo al verte con ella-moviendo la cabeza en forma negativa-No puedo ser egoísta, debo pensar en tu felicidad-acariciando el medallón- Si me quedaba la tía Elroy la iba seguir comparando conmigo y la iba aburrir-las lágrimas se aglomeraron en sus ojos y cayó llorando sobre la mesa- adiós mi príncipe y mi primer amor, siempre has estado para mí ahora....debo hacer mi vida sin ti, sin tu ayuda, sin poder sentir tus abrazos, ni poder ver el azul de tus ojos...Adiós-golpeando la mesa.

Por fin podría llorar todo lo que quería pues estaba lejos de ellos. Se sentía sola e indefensa porque Albert siempre había estado con ella, pero se animaba diciendo que tenía que madurar y no depender de los demás.
Dos días pasaron y no había rastros de Candy por ningún lado, era como si la tierra se la hubiera tragado, nadie la había visto. Albert le pidió a Tom que no le comentara nada a la hermana María o a la señorita Pony pues él se encargaría personalmente de hacerlo.

-Señorita pony ha llegado Albert-avisó Jhon.
-No seas mal educado-le retó la hermana María-debes decirle señor.
-Señor  me hace sentir muy viejo-Albert sonreía pero se notaba la tristeza en sus ojos-prefiero que me digan Albert, así me dicen mis amigos y Jhon es mi amigo.
-Lo ve hermana María-dijo le pequeño feliz por haberle ganado-voy a jugar con Jimy

Jhon se fue dejando a Albert muy nervioso, ¿Cómo les diría que Candy había desaparecido y que él no tenía ni la menor idea en donde pueda estar?¿Cómo podía preocupar a esas mujeres?

-¿A qué debemos su visita?-preguntó María indicándole que se sentara-“Ya debe haber partido”-miró a Pony y esta le sonrió tratando de tranquilizarla.
-No soy portador de buenas noticias-habló muy triste-temo tener que informales que Candy...ha desaparecido, pero no se preocupen tengo varios detectives y a la policía tratando de localizarla-trató de tranquilizarla.
-¿Cuándo se ha ido?-preguntó Pony-“Dios cuida a mi pequeña, haz que su corazón sane pronto  para que regrese con nosotros”
-Hace dos días, después del matrimonio de Archie. Sólo dejó diciendo, por unas cartas, que iba a buscar su camino...lamento tener que traer malas noticias, en especial porque soy su tutor, no he podido cuidarla como se debía-apretó los puños.
-Cuando ella toma una decisión no hay quien la haga cambiar de opinión-habló Pony triste al ver como Albert estaba sufriendo.
-Confiemos en que esté bien. En su momento oportuno tendremos noticias de ella.
-Perdónenme...
-No hay necesidad, que se haya ido no fue culpa suya fue decisión de Candy. Si tiene alguna noticia nos avisa por favor.
-Lo haré, espero tenerlas lo más pronto posible-se despidió de las mujeres y salió de la habitación.
-...
-Se ve muy triste-María lo estaba mirando por la ventana-pensé que estaba enamorado de Candy.
-Yo también, no lo entiendo...la preocupación que demuestra no lo hace como si Candy fuera sólo su pupila.
-A mí me parece que está preocupado porque está enamorado de ella.
-Sin embargo esta de novio con otra.
-De asuntos del corazón no entiendo-vio que al auto se alejó y se sentó cerca al fuego-lo único que sé es que no me gusto mentirle. Debimos haberle dicho que sabíamos que iba a escaparse el mismo día que nos enteramos.
-Lo único que hubiéramos ganado, si hacíamos eso, era que Candy ya no confiara en nosotras Ella ya es una adulta, debe afrontar los resultados de sus decisiones.
-Sólo espero que esté bien-secándose las lágrimas-“Dios cuida mucho a mi pequeña revoltosa, la quiero como si fuera mi hija
-Lo mismo yo-haciendo lo mismo que María-“¿Porque sufren las personas buenas? Ojala no le pase nada malo”
-Señorita Pony, Hermana María-entraron los niños-¿es cierto que Candy se ha ido?
-¿Quién les ha dicho eso?-preguntó María preocupada.
-Albert-respondió Jhon-yo le pregunté porque Candy no había venido y me dijo que había salido de viaje.
-¿Es cierto?-preguntaron en coro.
-Sí, Candy se ha ido en una viaje muy largo para buscar su propio camino.
-¿Cuándo vendrá?-preguntó Jimy.
-
Cuando se sienta preparada para hacerlo-contestó Pony.

El tren hizo su primera parada Y Candy tuvo que cambiarse de ropa tal como le había dicho Elroy. Se reía al verse en el espejo con su peluca marrón.

-¿Qué diría la señorita Pony o la Hermana María si me vieran así?-se preguntaba sonriendo.
La segunda parada y volvió hacer lo mismo, durante el viaje no había platicado ni una palabra con nadie. Como tenía un compartimiento privado nadie se acercó a ella. La tercera parada y debía cambiarse por última vez.
Durante el trayecto había llorado a más no poder, se prometió que ya no lo volvería a hacer, que llegando a su destino final empezada una nueva vida para ella. Con los ojos hinchados por las lágrimas se puso los lentes y volvió a subir al tren.
Anunciaron que ya estaban por llegar a la estación Y Candy preparó su maleta para bajar. San Francisco empezó a aparecer frente a sus ojos, habían muchas personas esperando a sus familiares.

-“La tía Elroy dijo que Doroty me iba a esperar pero olvidé preguntarle si ella también usaba algún disfraz o si sabía como iba a venir vestida”-Preocupada en ese detalle salió para poder bajar del tren.
-¡Ahhh!-gritó una chica-abuelito, abuelito-lo llamaba.
-Déjame verlo soy enfermera-se inclinó para atenderlo cruzando miradas con la chica, notando que tenía el mismo color de ojos que ella, incluso tenía algunas pecas en al nariz-tiene la presión muy alta-tomándole el pulso-está a punto de sufrir un paro cardiaco hay que llevarlo a un hospital pronto.
-El tren ya está deteniéndose-dijo un hombre-el regional es el hospital más cerca.
-¿Regional?-“En ese hospital voy a trabajar”-hay que llevarlo sin moverlo.

Unos hombre se ofrecieron para poder bajarlo. En cuanto el tren se detuvo salieron corriendo. Anteriormente Elroy había enviado un telegrama avisándoles la ropa con la que Candy llegaría para que puedan reconocerla.
Desde que llegó Doroty se había puesto a trabajar para tener todo listo, aunque no hubo mucho trabajo pues la casa estaba en buen estado, sin embargo ella quería que la casa le resultara cómoda a Candy.
Entre la multitud vio bajar a una morena con una maleta en la mano derecha y en la izquierda llevaba una pequeña maceta con rosas. Una rubia de ojos verdes, cabello ondulado hasta la cintura y un poco más alta que Candy, venía a su lado. Mas atrás venían dos hombres trayendo en brazos a un ancianito desmayado.

-Permiso, permiso-gritaban las chicas.
-Candy, quiero decir señorita Esmeralda-parándose a su lado.
-Hola-mirándola confundida pues usaba peluca rubia pero su sonrisa le hizo recordar quien era-amiga me alegro verte-abrazándola-“Olvidé preguntarle a la tía Elroy cual sería el nombre de Doroty”-Debemos llevar a este señor al hospital súbanlo al auto-les ordenó-pónganlo en la parte de atrás, deberás ir sosteniéndole la cabeza-le dijo a la chica y se subió en la parte de adelante con Doroty-llévanos al hospital regional.
-Si señorita-“Su primer día en san Francisco y ya empezó a trabajar” -pensaba el chofer.
-...
-Un doctor, Un doctor-entraron gritando el chofer traía al hombre en sus brazos.
-¿Qué sucede?-preguntó un doctor,
-Este hombre ha sufrido un desmayo porque tiene la presión alta y está a  punto de sufrir un paro cardiaco...Soy enfermera-agregó al ver que el doctor la miraba dudando.
-Póngalo aquí-mostrándole una camilla-
-Tranquila todo estará bien-le dijo a la chica.
-Gracias...por favor pudieras esperar aquí mientras le aviso a mi familia-sin conocerla sentía una gran confianza y familiaridad.
-Por su puesto-la chica le hizo una reverencia y salió-Doroty- llamó a la doncella-te ves muy distinta-sonriendo-cualquiera que te vea no te va a reconocer.
-Ya somos dos, si la señora Elroy no me hubiera avisado sobre tu vestimenta no hubiera sabido que eras tú.
-Le sacó la lengua e hizo una graciosa reverencia- ¿cual es tu nuevo nombre?
-Raquel Colmenares-guiñándole el ojo-
-Gracias por haber venido conmigo...
-No hay de que, es una buena oportunidad para conocer otro lugar, nunca había salido de Chicago y ahora conozco San Francisco.
-Me alegro que estés conmigo-la abrazó-no me digas señorita, sólo Can, perdón Esmeralda, va a ser difícil acostumbrarme a un nuevo nombre.
-Disculpe-interrumpió la chica-
-Hola-dijo sonriente-aún no sale el doctor, pero ten calma. ¿Ya avisaste a tus familiares?
-Sí, ya vienen en camino, gracias por habernos ayudado señorita...
-Esmeralda Cobos, pero dime Esmeralda-le extendió la mano-ella es mi amiga...
-Raquel Colmenares-se apresuró a agregar porque Candy ya se había olvidado.
-Yo soy Camila Dingman, ustedes no son de San Francisco, ¿de donde vienen?
-Umm de todo lugar, de aquí y de allá.
-A Esmeralda y a mí nos gusta viajar.
-Que misteriosas-sonriendo-y dónde estudiaste enfermería-“Por su ropa se nota que es de familia adinerada pero ninguna familia hubiera permitido que estudie. Su amiga le dijo señorita y ahora la llama por su nombre, que extraño...pero me cae bien”
-Ya salió el doctor-le avisó-doctor ¿cómo está el señor?
-Buenas tardes yo soy el doctor, Jorge Ramos. En estos momentos el paciente está descansando pero si usted no hubiera actuado prontamente hubiera sucedido alguna desgracia, dígame señorita ¿su abuelo ya había tenido algún ataque al corazón?
-No...aunque el doctor ya le había dicho que debía cuidarse porque es diabético.
-Eso explica todo, el señor tuvo una baja de azúcar y se le subió la presión, eso fue lo que le ocasionó el desmayo.
-¿Se recuperará?-preguntó Camila.
-La diabetes no se eliminará pero si sigue las indicaciones lo podrá controlar y llevar una vida normal.
-Sólo tiene que mantener una alimentación saludable, hacer ejercicio, no debe fumar ni beber-agregó Candy.
-Correcto señorita...
-Esmeralda-respondió-“Debo irme acostumbrando a usar ese nombre”
-Ha sido de gran ayuda, ¿está trabajando en algún hospital?
-Empezaré dentro de cinco días, aquí mismo.
-¿Usted viene de Florida?
-Eh...-empezó a tartamudear pues no sabía que decir.
-Sí, le hicieron un traslado-intervino Doroty. Elroy ya le había informado todo lo que debía decir.
-En ese caso sea bienvenida-el doctor le extendió la mano. Era un caballero de cabello negro, ojos del mismo color, tez blanca y sonrisa cautivante, lo malo era que ya tenía sus añitos, siendo exactas 50-es un honor tener tan buenas enfermeras con nosotros.
-Gracias-sonriendo-“No sé que haría sin Doroty”-si gusta puedo empezar a trabajar desde mañana.
-Can...Esmeralda se supone que debes descansar-le riño Doroty-el viaje ha sido muy largo, has estado una semana viajando de corrido.
-Pero me siento bien, durante le viaje he estado descansando-le guiñó el ojo-por favor.
-Es que...se va a molestar conmigo-refiriéndose a Elroy.
-Ella entenderá-le pidió-por favor-“Si me dedicó a trabajar pronto podré olvidarlo”-pensaba.
-Doroty adivinó sus pensamientos
-Pero no vas a trabajar tres turnos de corrido,  vas a llegar a comer todos los días y a dormir en la casa-le advirtió ante la mirada curiosa del doctor y de Camila.
-Te lo prometo. ¿Puedo empezar mañana?
-Eh...si por supuesto-“¿Una enfermera con doncella? Si que es extraño”
-“Mi curiosidad ya se despertó, quisiera saber quienes son estas chicas”-pensaba Camila.
-Camila, Camila-

Un grupo de: cuatro chicas, una niña, un joven y una ancianita se acercaron. Todas las mujeres tenían los ojos verdes y el cabello rubio. Algunas lo tenían ondulado, otras lacio, la ancianita lo tenía lacio y sujeto en un moñete. El joven resaltaba entre las demás porque tenía el cabello y ojos negros, además de un lunar en el centro del pómulo izquierdo.
Pero lo que llamó la atención de Candy no fue eso sino el ver a la más pequeña del grupo, era como si se estuviera viendo en un espejo a la edad de seis años. La pequeña llevaba dos coletas, como ella usaba, el mismo color de ojos, color de cabello incluso las mismas pecas en la nariz.

-¿Cómo está Jharen?-habló una señora de edad mayor.
-¿Se va a recuperar?
-¿Ya se puede ir a casa?
-¿Qué ha tenido?
-¿Mi abuelito?.
-Silencio todas-habló la mayor de las chicas, ella tenía el cabello lacio hasta los hombros -si todas hablan al mismo tiempo el doctor no podrá decirnos que tiene el papi Jharen-mirándolas muy seria-compórtense, díganos doctor ¿cómo está nuestro abuelito?
-En estos momentos está descansando-respondió el doctor-afortunadamente se encuentra bien, pero deberá someterse a una rigurosa dieta alimenticia para cuidar su salud-respondió el doctor.
-¿Podemos verlo?-preguntó el chico que hasta ese momento se había mantenido en silencio tomándole la mano a la viejita.
-Si, está en la habitación 125, pero no mantengan ninguna conversación con él, debe descansar lo máximo posible.

Todas entraron a la habitación, siguiendo a la ancianita. Antes de entrar Camila le sonrió  a Candy y le levantó la mano despidiéndose.

-Doctor vendré mañana-se despidió Candy-un placer conocerlo.
-Igualmente señorita Esmeralda.
-Una familia numerosa-dijo Candy saliendo del hospital-¿te fijaste en la más pequeña?.
-Estoy asombrada al igual que tú-respondió Doroty sentándose a su lado en el auto-aunque yo te conocí con más años el parecido contigo en enorme.
-Lo mismo pienso yo, espero volver a encontrarlas.

*****
-No hay ninguna novedad-le dijo Albert a George-es como si la tierra se la hubiera tragado.
-...
-¿En donde podrá estar?-
-Si no aparece es porque no quiere que la encuentren-Por fin se animó a hablar.
-¿Pero a donde va a ir?-preguntaba preocupado-nosotros somos su familia.
-Ella mismo te dijo que no había nada que la detuviera aquí, que tenía que encontrar su propio camino-respondió mirando el fuego de la chimenea.
-Pero no puede hacernos esto...
-¿Hacernos o hacerte?-inquirió viéndolo caminar en su despacho de un lado a otro como león enjaulado.
-Es lo mismo-se detuvo para mirar al jardín-“Su jardín está muerto sin ella”-¿porqué se fue?-apoyando una mano en la pared.
-¿Porque no podía irse?
-No juegues conmigo-respondió mirándolo a los ojos-
-NO lo hago, es sólo que no te entiendo-contestó sin bajarle la mirada-tú siempre la has apoyado en sus decisiones, por qué tenía que ser diferente es esta ocasión-la confianza de años le permitía hablar con esa familiaridad-Tú tienes a tu lado a alguien que te ama, ella debe buscar lo mismo, no siempre va a ser una pequeña a la que tú vas  cuidar, ella ya es una mujer capaz de tomar sus decisiones,  tarde o temprano esto iba a pasar ....ella es igual que tú libre no puedes ser egoísta con ella-le dolía decirle eso pero que más podía hacer él no era una persona libre y Candy sufría por eso-piénsalo-se fue y lo dejó con sus tormentos.
-“Lo sé pero la amo, ella es libre y yo...yo estoy atado a un compromiso”-golpeó la pared en señal de frustración- “Candy, mi pequeña dónde estarás...ya no eres una pequeña, te has convertido en una bella mujer”-sonriendo y viendo en la luna su rostro sonriente-“Todos los momentos que pasamos juntos los atesoraré como mi mayor tesoro”......
-William -tímidamente Betsabeth había entrado viéndolo mirar por la ventana-no quise interrumpirte sólo quería saber si vas a bajar a almorzar o lo subo-preguntó parándose frente a él.
-“Ella no tiene la culpa de que no la ame, hizo un gran viaje por buscarme...Candy debes ser feliz, yo...yo cumpliré mi palabra”
-¿Ya cenaste tú?-preguntó sonriendo.
-Aún no-abrazándolo por la cintura-“Debo ganarme su amor”-lamento mucho lo que ha pasado con Candy, creo que mi llegada fue lo que la hizo marcharse.
-Eso no es cierto-tomándole los hombros-Candy es una persona libre, no se le puede tener quieta en un solo lugar, ella es así-Betsabeth lo miraba con mucha ternura-Gracias por tu apoyo.
-De nada.

Terminando de decir eso, Betsabeth se acercó a besar sus labios. En un principio Albert se sorprendió por le gesto y estuvo a punto de rechazarla pero recordó que ella era su novia, así que respondió al beso. Betsabeth estaba feliz porque era la primera vez que Albert la besaba desde su llegada.

-“Tal vez con ella logre olvidarte, Adiós Candy”

*****
-Doroty hay rosas-decía emocionada bajando la ventana del auto-son todas las estirpes que tenía en Chicago.
-La señora Elroy me ordenó traerlas-habló feliz porque Candy sonreía.
-“Quien iba a pensar que nos íbamos a llevar tan bien, Gracias tía Elroy ”
-que bien huele umm el aroma de las rosas es hermoso-bajando del auto-hasta hay un árbol,
-Uno no-dijo Jhon-mire-enseñándole toda una hilera de majestuosos árboles.-por la mañana los podrá ver mejor.
-No sólo verlos sino treparlos-con una mirada traviesa-esto es maravilloso.
-“ Ahora entiendo porque Doroty se preocupó al verlos ”- ¿En Chicago también trepabas a los árboles?-preguntó.
-Sí, casi todos los días bueno cuando no me veía la tía Elroy porque sino recibía una reprimenda terrible.
-jajaja ya imagino a Elroy corriendo tras de ti para que te bajes-“Esta chica traerá la alegría a la casa.”
-jajaja la hacíamos renegar, Al...-“Candy debes olvidarlo...no debes ni pronunciar su nombre, recuerda que él ya no es Albert tu amigo sino William tu tutor”-se recriminó.
-Que bueno que llegan-dijo una señora de edad mayor abriendo la puerta de la casa interrumpiendo los pensamientos de Candy.
-¿Qué sucede Yolanda?-preguntó Doroty.
-La señora Elroy ha estado llamando preocupada porque no llegaban-deteniéndose a mirar a la chica que veía con ellos-buenas noches señorita-hizo una reverencia.
-Hola-respondió ella sonriendo y mirando la casa-“Que bella es, me pregunto porque esta casa no figura entre las propiedades de los Aldry”

La casa era realmente acogedora, tenía una decoración de madera por dentro, muy sencillo, pero no tenia un aire campestre sino elegante. Había una escalera tallada en cedro, dándole mayor elegancia. Estaba pintada en varias tonalidades de marrón, la escalera era más oscura, lo mismo que el piso pero las paredes eran de un color más claro. Las cortinas hacían juego con todo pues eran cremas.

-Señorita sus cosas ya están listas-vuelve a decir la mujer.
-Gracias pero no me digan señorita-les pide a ella y a su esposo-llámenme por mi nombre, cuando estemos solos-agrega guiñando el ojo-y cuando haya gente me dicen Esmeralda, señorita suena muy informal.
-Pero...
-Por favor-le interrumpe ella tomándole las manos-a partir de ahora ustedes serán mi familia.
-“Ahora entiendo porque Elroy la ayuda hasta este extremo”-está bien-asintió la mujer-pero debes aprenderte mi nombre.
-Ok Yolanda...si no les molesta ¿puedo ir a descansar?
-Vamos te enseño tu cuarto-dice Doroty seguida de Jhon que cargaba las maletas-¿qué te parece?-abriendo la puerta.
-Es lindo-girando y estirando las manos-precioso.

La habitación estaba decorada de crema, Doroty se había encargado de arreglarla, era la misma habitación que Elroy solía utilizar. Tenía unas amplias ventanas y un balcón con vista al jardín.

-Abre tu ropero-le animó recibiendo las maletas.
-¿Mi ropero?-la miro extrañada acercándose al mueble-Pero si aún....que hermosos vestidos ¿La tía Elroy los envió para mí?-decía asombrada al ver que su ropero estaba lleno de finos vestidos.
-Todos y cada uno de ellos...ella te quiere mucho.
-Lo sé-acariciando los encajes de los vestidos-yo también la quiero mucho.
-También ha enviado ropa de montar y algunos vaqueros, ya te conoce.
-jajaja ahora podré subir libremente a los árboles sin temor de malograr los vestidos.
-Candy, Esmeralda-subía corriendo Yolanda-Esmeralda quiero decir Candy la señora Elroy está al teléfono.
-La tía-salió corriendo hasta entrar a la biblioteca y tomar el fono-¿Aló tía?
-¿En dónde has estado?-preguntó visiblemente preocupada.
-En el tren que venía un señor se puso mal así que lo llevamos al hospital.
-No sé porque ya no me sorprende-habló más tranquila-¿cómo has llegado?.
-Bien, la casa es hermosa hay varios árboles...
-Imagino que ya viste que tienes algunos pantalones vaqueros.
-Si gracias...ahora podré trepar libremente
-Sabía  que haría eso, ¿no dices nada del jardín?
-Oh sí, ha sido una linda sorpresa, yo había traído sólo una rosita para sembrar y descubro que acá hay bastantes....¿ya empezaron a buscarme?
-Desde que saliste de la casa, no sé que se te dio por dejar cartas. Pudieron encontrarte.
-NO quise irme así nada más-dijo un poco apenada-
-Felizmente no te descubrieron. Hay varios detectives buscándote por todo lados, sé muy cuidadosa.
-Lo haré tía pierda cuidado....¿de dónde me está llamando?-preguntó muy curiosa.
-De la casa de Dora, tu jefa de enfermeras de este lugar te llamaré todos los miércoles por la noche ¿ de acuerdo?
-Sí tía, por favor salude a la señora Dora de mi parte y usted cuídese mucho porque el clima ya está muy frío.
-No te preocupes hija por eso, tú sólo procura ser feliz-su voz estaba un poco quebrada.
-Pondré mi mayor esfuerzo-Una lucha en su interior surgía, quería preguntarle por Albert pero se desanimaba.
-Todos en la casa están bien-se apresuró a decir Elroy adivinando sus pensamientos-los padres de Archie ya regresaron a la India, Patty aún está en Chicago y tus primos aún no regresan de luna de miel. ¿Cómo están por allá?, ¿qué dice el viejo Jhon?
-Se ha reído imaginándola a usted corriendo tras de mí cuando trepaba los árboles.
-jajaja hasta yo me río recordando todos esos momentos. Bueno hija es hora de regresar a la casa me he demorado más de la cuenta esperando a que llegaras. Cuídate y si surge algún problema llama este número toma nota:
-Espérese para coger pluma y papel...ya está dicte.
-9568321447
-Ya está tía.
-Muy bien mi niña saluda a Dora y Jhon de mi parte sin olvidar a Doroty. Chao.
-Chao-Por un momento sostuvo el auricular recordando a sus amigos, ahora se encontraba muy lejos de ellos y pasaría mucho tiempo para volver a verlos. Una lágrima rodó por su mejilla, quedando suspendida en sus labios.
-¿Candy?-entró llamándola Doroty en voz baja.
-Con disimulo se secó la lágrima y regresó a mirarla sonriente-Te envía saludos-colgando el auricular-¿ le puedes dar los saludos a Dora y Jhon por mí?...gracias.

Candy se dirigió a su habitación y se dejo caer pesadamente en la cama. Mirando al techo recordó los rostros de la señorita Pony y la hermana María.

-Mis madres-derramando lágrimas que rodaban a sus cabellos-perdónenme. Señorita Pony, Hermana María les prometo que seré una buena hija para que estén orgullosas de mí. Recuerdo la risa de los niños del hogar, la tía Elroy-recordando su rostro serio-usted siempre se preocupó por mí….Prometí que no iba a llorar y lo estoy haciendo nuevamente-secándose las lágrimas-está decidido soy una llorona-sonrió tristemente y se quedó dormida sin cambiarse de ropa.

*****
-¿Qué haces enterrándote por completo?-preguntó Steve viendo a Tom con una pequeña pala en la mano, estaba enterrado por completo.
-Tratando de sembrar esta rosa...no sé como Candy y Anthony podían hacer esto. Tiene bastantes espinas-mostrándole unos arañazos en la mano-sino fuera porque ha sido un regalo de Candy y está desaparecida no estuviera aquí-sentándose en la tierra.
-Ya lo creo....a dónde habrá ido esa chica-habló pensativamente,
-No lo sé...como pude ser tan ciego y no ver que estaba sufriendo-cruzó los brazos y agachó la mirada.
-Ella nunca pedía ayuda. Aún recuerdo el día que te adopté,  por poco y me pega-sonrió recordando-se preocupaba por los demás. Se debe haber ido porque no quería la lástima de nadie ella sola debe salir adelante....Un buen ejemplo que imitar...¿Y tú piensas quedarte allí todo el día? Las vacas no se ordeñan solas-le riño.
-Ya voy-de un brinco se levantó-le pediré ayuda a Patty-dijo en voz baja.
-Mejor di que la quieres ver y no inventes excusas-golpeándole la espalda.
*****
-Buenos días-saludó entrando a la cocina, a pesar de tener los ojos ligeramente hinchados tenía una fresca sonrisa-umm que bien huele.
-Buenos días-respondieron todos.
-Yo soy Mariana-saludó la chica encargada de lavar la ropa, era bajita y gordita.
-Hola Mariana yo soy Esmeralda, pero puedes decirme Candy-le guiñó el ojo.
-Yo soy Joaquín-dijo una chico de ojos marrones y piel tostada-el panadero y el cocinero-agregó sonriente.
-Mucho gusto, ¿y usted cómo se llama?-extendiéndole la mano a un viejito.
-Mateo Urbina para servirle, soy el jardinero.
-Tantas personas para una casa-dijo rascándose la cabeza en señal de sorpresa-Es un placer conocerlos a todos, espero que me puedan soportar-sacando la lengua.
-jajaja-rieron por su gesto.
-En un momento más te serviremos el desayuno-respondió Doroty-ahora debes ir a esperar al comedor....¿qué pasa?-preguntó al verla parada sin moverse.
-Eh..es que yo...bueno-jugaba con sus dedos-no me gusta comer sola, ¿podrían comer conmigo?
-Claro que no usted es la señorita de la casa-respondió Yolanda-que ni la escuche la señora Elroy.
-La tía Elroy no vendrá, así que podemos comer sin problemas, por favor-les pedía-Doroty...
-De ninguna manera-refutó Jhon-Elroy es una persona que sigue las reglas al pie de la letra, y usted debe aprender a seguirlas.
-Entonces no como-sentándose en una silla-yo no como solita-les guiñó el ojo sonriendo.
-No me digas que le tienes miedo a comer sola-dijo Joaquín en tono burlón pero Yolanda lo riñó por el atrevimiento.
-NO-dijo muy seria-yo no le tengo miedo a nada-hablando valientemente-es sólo que no me gusta la soledad-sonando muy nostálgica-ustedes ahora son mi familia y quiero que comamos como tal.
-Candy-habló Doroty conmovida por sus palabras-pero tu no puedes comer en la cocina.
-Entonces comamos todos en el comedor-recuperando la sonrisa- tienen miedo de ir allí porque es un sitio embrujado-modificando su voz para que suene de forma tétrica.
-Es que siempre aparecen los cinco-dijo Jhon.
-¿Cinco?-preguntó sorprendida
-Los cinco, eran los que antes habitaron esta casa, mucho antes de que Elroy la compre-empezó Jhon con su relato poniendo un rostro muy serio-Un día viernes estaban platicando a la hora del almuerzo, de repente un viento fuerte sopló y abrió todas las ventanas y puertas de las casa. Cinco gritos aterradores se escucharon por todo el lugar, cuando los sirvientes fueron a verlos, el comedor estaba lleno de gatos negros que caminaban por todos lados con sus ojos brillosos. Los cinco…estaban muertos y sus copas de agua se habían convertido en sangre.
-¿En serio?-sintiendo piel de gallina.
-jajaja-empezaron a reír porque estaba pálida.
-A mi esposo le gusta asustar a todos-reía Yolanda-no le hagas caso.
-Que malos-fingiendo estar enojada.
-Pensé que no le tenías miedo  a nada-Dijo Joaquín sonriendo.
-Es que-jugaba con sus dedos nerviosamente-no le tengo miedo a nada excepto, los fantasmas, hombres lobo, locos...etc, etc,...pero aún no me han dicho si van a comer conmigo.
-¿Tenemos otra opción?-preguntó Jhon.
-No-respondió ella sonriendo-tienen que comer si o sí conmigo-muy seria-sino sería una deshonra para los Aldry-imitando la voz de Elroy.
-jajaja, está bien nos han convencido-dijo Jhon.

Candy se sentó en la cabeza de la mesa, Doroty a su derecha, Jhon a su izquierda, Yolanda al lado de su esposo, Mateo al lado de Doroty, Mariana al lado de Yolanda y Joaquín al lado de Mateo. Ese fue el comienzo de una linda amistad.

-Me pica la peluca-rascándose la cabeza-¿a ti no?-le preguntó a Doroty.
-No-respondió sonriendo ante el sufrimiento de Candy-es que no la tengo puesta. ¿Ya te olvidaste el color de mi cabello?

Entre risas y comentarios tomaron un rico desayuno. Con una sonrisa en los labios Candy se dirigió al hospital.

-Te vendré a recoger-le dijo Jhon abriéndole la puerta del carro.
-Al medio día.
-Vendré puntualmente así que no me hagas esperar-le advirtió.
-Ok señor renegón-le dio un beso en la mejilla y entró-Buenos días-saludó Candy.
-Señorita Esmeralda, ¿cómo ha amanecido hoy?-preguntó el doctor.
-Muy bien gracias, ¿cómo está el señor?...ya me olvide el nombre-dijo apenada-es que era un nombre raro-se excusó.
-jajaja el señor Jharen, hace un momento acaba de irse. Le dejó esto-sacando una tarjetita-para que lo visite a su casa y pueda darle las gracias personalmente.
-Pozo azul número 562-leyó-¿En dónde queda esto?
-En la zona residencial de San Francisco.
-No conozco-dijo ella levantando los hombros.
-¿Conoce alguna calle?-preguntó el doctor sonriendo.
-umm en la que vivo se llama...¿cómo se llama?-puso la mano en el mentón pensativamente-ya recordé, las Gardenias.
-A espaldas de las gardenias queda Pozo Azul….¿Cómo es que una enfermera vive en una zona residencial?-inquirió.
-Es una larga historia, algún día se lo contaré pero ahora debemos ir a trabajar-se apresuró a guardar la tarjeta y a caminar-“¿Porqué la tía Elroy no consiguió otra casa más sencilla para que no llame tanto la atención? Ahora no podré pasar inadvertida, todos me van a mirar extrañados”

Sus compañeros de trabajo no fueron muy amables con ella. Le tenían envidia porque tenía un expediente perfecto, y dudaban que sea cierto porque no figuraba donde había estudiado.

-A mí no me agrada nada, ante todos anda sonriendo-decía una.
-Desde que llegó el doctor Ramos anda con ella y eso se ve feo porque el es viudo.
-En su expediente no figura donde ha estudiado y es muy sospechoso.
-Yo creo que es una impostora.
-Sea lo que sea yo no pienso perder mi trabajo por ella, que ni se atreva a cercarse a mis pacientes porque le va a ir mal.
-Candy estaba escuchando tras de la puerta y se sintió mal-“¿Cómo pueden pensar eso?”-caminaba triste-“Yo sólo estoy haciendo mi trabajo”...”Pero no importa no me desanimaré tan fácilmente no voy hacer que el esfuerzo de la tía Elroy sea en vano, voy a ser una buena enfermera”-se animó y salió del hospital.
-Llegas tres minutos tarde-la voz de Jhon la sobresaltó.
-Lo siento-dándole su maletita de ropa que llevaba para cambiarse en el hospital-reemplazas a la perfección al tía Elroy.
-jajaja ya me habían dicho eso-abriendo la puerta para que suba-parece que es una de mis cualidades.
-Así no voy a extrañarla mucho.
-¡Candy!-se escuchaba que una chica estaba gritando.
-Estoy escuchando voces-se quedó con la mitad de su cuerpo dentro y el resto fuera.
-Yo creo que somos dos y además yo estoy teniendo visiones-ayudándole a salir-muy lindas por su puesto-dijo picaramente.
-Espera a que le diga a Yolanda-le dio un codazo-seguro te pondrá de patitas en la calle o no te va a dar de comer.
-EL hecho de que sea casado no significa que sea ciego-agrego riendo-Mi esposa sabe que le soy fiel.
-jajaja fiel en tus sueños-viendo que la chica se acercaba.
-Algo es algo peor es nada-dijo en voz baja teniendo a Camila frente a ellos.
-Hola Candy-se escuchaba agitada por la corrida-pensé que no te iba a alcanzar-echándose aire.
-Hola  Camila-saludó Candy-me alegra saber que tu abuelito ya ha sido dado de alta-se rascó la cabeza con disimulo-“Esta peluca me está picando demasiado ¿cómo harán los actores para soportarlo?”
-Gracias, precisamente por eso estoy aquí.
-¿?
-Mi abuelito te invita a almorzar en nuestra casa, por favor  ven conmigo hemos preparado una comida muy rica.
-Es que...-mirando a Jhon-no he avisado en la casa...Raquel se puede preocupar.
-Puedes decirle a tu  chofer que avise y nos vamos en el mío, que está con mi hermana haciendo unas compras y por cierto se está demorando mucho-viendo que no parecía ningún carro en el horizonte.
-Candy miró a Jhon-¿Le puedes decir a Raquel que iré mas tarde?
-Nosotras la llevaremos de regreso-agregó Camila.
-Por su puesto-respondió-
-Gracias-dijo Candy y Jhon subió al carro y se fue.
-Bien vamos por aquí para encontrarnos con mi hermana, es la chica mayor que viste en el hospital y nos hizo callar a todas. ¿Recuerdas?
-Sí, la que tenía el cabello lacio...ustedes tienen el cabello muy diferente.
-Es que yo lo saque a mi madre y ella a mi padre. Las pecas son de mi abuelito, el papá de mi papá...allí está, ¡Caroline! -Levantó la mano para que le vean y la chica respondió igual-ven hay que pasar la autopista....Mira hermana ella es Esmeralda-“Supuestamente porque he escuchado que tiene otro nombre que empieza con “C”, “a””-pensaba la chica imaginándose envuelta en un gran misterio.
-Me llamo Caroline y te estoy sumamente agradecida  por haber ayudado a mi hermana y a mi papi Jharen-dijo tomándole las manos-también quería pedirte disculpas porque ese día no fuimos dignas de agradecerte-Un poco avergonzada
-No te preocupes yo entiendo-respondió sonriendo al ver que ella y Camila eran iguales pero a la vez distintas.
-Si te ha dicho mi hermana sobre nuestra invitación a almorzar-inquirió y Candy  asintió.
-Vamos subamos-habló Caroline y el chofer abrió la puerta del auto.
“El cuartel”
Capítulo VIII
-¿Te gusta la comida china?-preguntó Camila.
-No he comido mucho, solamente he probado el wantan-recordando su agradable sabor.
-Ahora vas a probar toda una variedad de platos-agregó Caroline-que hemos preparado.
-Nos estamos preparando para ser cocineras profesionales, jajaja es broma no creo que alguien pague por probar nuestra comida. Aunque hasta el momento nadie ha sido hospitalizado.
-Lo bueno es que va haber una enfermera entre nosotros.
-Por se acaso no hago milagros-dijo sonriendo-miren allí está mi casa-señalando su casa.
-¿Tú vives allí?-preguntaron en coro.
-Si...¿por qué?-inquirió curiosa haciendo una graciosa mueca.
-Las chicas se miraron y sólo dijeron
-por nada.
-Hace tiempo que esa casa no está habitada bueno por sirvientes pero sólo viene a limpiar y se van, es bueno tener vecinos-dijo Camila-y mejor que sean enfermeras para que nos curen….siempre terminamos con algunos rasguños-hablaba con una sonrisa traviesa en los labios.
-¿Por qué?-preguntó Candy.
-Tenemos la debilidad de subir a los árboles-respondió Caroline-siempre hemos hecho sufrir a nuestras damas de compañía…ya hemos llegado.
-¿En serio?-“A mi me parecen muy refinadas para hacer eso, y Caroline parece ser muy seria”
-jajaja que hayas visto a mi hermana seria el día de ayer no significa que lo sea siempre-reía Camila-si supieras que ella es la más terrible de todo el cuartel...así nos dice mi abuelito, que somos su cuartel.
-A mí también me encanta subir a los árboles-dijo bajando del carro-me encanta pasearme de rama en rama o estar sentada en una rama viendo el atardecer.
-¿De verdad?-dijeron las chicas emocionadas.
-Entonces eres una de las nuestras-habló Caroline entrando a la casa-bienvenida a nuestra humilde morada.

Lo de humilde no tenía nada pues era una casa tallada de mármol con un estilo barroco muy precioso. Candy se quedó admirada al ver lo linda que era la casa, tan acogedora y hogareña.

-Sus abrigos señoritas-pidió el mayordomo.
-Gracias Eduardo-contestó Camila dándole su abrigo-¿podrías avisarle a mi papi Jharen que ya llegamos?
-Ya llegaron-entro corriendo la más pequeña-abuelita, abuelito, chicas, ya llegaron-hablaba con voz fuerte dándole la mano a Candy-Hola me llamo Danitza-hizo una reverencia-pero me dicen Yumi...Significa agua en aguaruno, un dialecto de la selva peruana-explicó muy orgullosa.
-Un placer Yumi-A pesar de que ya la había visto anteriormente no podía dejar de sorprenderse por el parecido que tenían.
-Mi querida niña-se acercó la ancianita a abrazar a Candy-gracias, muchísimas gracias-besando su frente-le has salvado la vida a mi esposo.
-No hay de que señora-“Su rostro me recuerda mucho al de la señorita Pony y la hermana María, tan maternales...lo mismo que la tía Elroy cuando me consoló”
-Oh pero que descortés he vuelto a ser-haciendo una mueca graciosa-me llamo Zunmy Dingman, puedes decirme tía...no soporto que me digan abuela-meneando la cabeza.
-jajaja esta bien-“Que tierna es, de viejita quiero ser como ella”
-Veo que ya conoces a tres de mis nietas..estas son las gemelas Dayana y Dayumi-las chicas hicieron una reverencia-y su hermana Damaris.
-Mucho gusto-contestó Candy.

Las gemelas tenían el cabello lacio pero Dayana lo tenía hasta los hombros y Dayumi más abajo de ellos. Dayumi tenía un lunar en la mejilla izquierda y Dayana en la derecha. Damaris era de cabello lacio y muy cortito, usaba un corte de hombre.

-¿Todas son hermanas?-preguntó Candy.
-Se quieren como tal pero no. Yo tuve un par de gemelos,  Jharen Segundo y Jharitsa. Camila y Caroline son hijas de Jharen. Las gemelas, Damaris y Yumi son hijas de Jharitsa. Por eso el parecido entre todas....Umm este hombrecito ya se quedó conversando con Didier, Caroline anda avísale.
-Enseguida-la chica se alejó.
-Por favor ven por aquí-habló Zunmy.
-Vamos-dijo Yumi tomándole la mano-te cojo la mano te vayas a perder-habló dulcemente.
-Gracias-contestó conmovida-umm que bien huele..es...tarta de durazno.
-Nuestra favorita-contestaron todas en coro.
-Me incluyo al grupo-dijo Candy-también es mi favorita.
-Lamento el retraso-el mismo ancianito que Candy había visto tan mal se encontraba frente a ella caminando como si nada-¿ya se reunió el cuartel de las mujeres?-besando la frente de su esposa.
-¿En dónde está Didier?-preguntó Camila sonrojándose.
-Se ha quedado guardando los papeles-respondió Jharen.
-Debe estar descansando-dijo Candy preocupada.
-Eso le hemos dicho-habló Dayana frunciendo el ceño.
-Pero él es muy terco-agregó Dayumi imitando a su hermana.
-Es muy terco y dice que nosotras somos las tercas por trepar a los árboles-habló Yumi cruzando sus brazos en señal de protesta.
-jajaja mi reinita-arrodillándose y tocándole la nariz-no te molestes conmigo porque sino me pondré muy triste. ¿Qué voy hacer sin mi pequeñita?-besando su frente y arreglando un rizo suelto.-así me gusta, que sonrías-la pequeña se aferró a él por el cuello y le besó la mejilla-tú eres la valiente que me ayudó-levantándose-este terco viejo pone su vida a tus pies en pago por tu ayuda-hizo una reverencia y beso su mano.
-Fue un placer ayudarle-contestó ella sonrojada por las palabras de Jharen.
-En esta casa es tradición cumplir un deseo a las personas que nos han ayudado. Así que soy todo oídos.
-¿?
-Puedes pedir lo que quieras y el papi Jharen te lo cumplirá-respondió Damaris la más seria del grupo.
-Es que yo no lo ayude con ese propósito-explicó Candy- Soy enfermera porque me gusta ayudar a las personas, el  ver que usted se encuentre mejor es mi paga-finalizó con una hermosa sonrisa  un brillo en los ojos.
-“Ella tenía la misma dedicación que esta pequeña por su trabajo”-Aún así debes pedirme algo porque es tradición de mi familia...haremos algo, piénsalo mientras comemos y me das la respuesta...Bienvenido Didier estábamos esperándote-el mismo joven que había estado ayer en el hospital entraba al comedor.
-Gracias-contestó mirando de reojo a Camile-Un placer señorita me llamo Didier Lett a sus pies-tomó la mano de Candy y la besó.
-Esmeralda Cobos para servirle-respondió haciendo una reverencia.
-“Esta pequeña tiene modales muy finos para ser solamente una enfermera”-pensaba Jharen.
-Nos vas hacer comer de pie-preguntó entre risas Zunmy adivinando el pensar de su esposo.
-jajaja no seria mala idea, si pueden trepar a los árboles seguro podrán comer de pie-les guiñó el ojo. -¡¡NO!!-dijeron todas las chicas.
-jajaja sólo era una broma, no traten de matarme. MI vida-refiriéndose a su esposa-me hacer el honor de sentarte a mi derecha, Esmeralda por ser la invitada te sentarás a mi izquierda, Caroline al lado de Zunmy, Didier al lado de Esmeralda, Dayana al lado de Caroline, Dayumi frente a tu hermana, Camile al lado de Dayana, Damaris frente a Camile y Yumi al lado de Camile...uff por fin acabe menos mal que no tengo más nietas porque sino esta mesa quedaría muy corta-bromeó ayudando a sentar a su esposa.
-jajaja no te quejes-contestó Zunmy-si no fuera por ella nuestras vidas serían aburridas.
-Umm-murmuró pensativamente-si llamas aburrimiento a no tener que andar corriendo tras de ellas para que no se caigan de un árbol, o poder dormir tranquilos sin esa bulla que llaman música y a no tener que correr a tantos pretendientes que vienen pues sí, sin ellas nuestras vidas serían un completo aburrimiento-suspiró.
-“Esa bulla que llaman música”-increpó Dayumi-si mi memoria no me falla usted es quien nos pide que toquemos o que cantemos. Cómo puede estar quejándose.
-Y los pretendientes vienen porque usted nos exige asistir a tantos acontecimientos sociales que hay, que ir a tomar el té-Camile empezó a enumerarlos-ir ala fiesta del salón rosa, acompañarlo a las fiestas de sus socios o hacer fiestas para nuestros amigos.
-Si vamos es porque usted nos lo pide mas no porque nos guste-dijo Dayana.
-Es mejor conversar con el viento que con tanto cabeza  hueca que anda por allí-habló Damaris-son muy arrogantes y engreídos...el único que no es así es Patrich, tu novio-mirando a Caroline-porque los demás me revuelve el estómago tener que pensar que podría terminar casada con uno de ellos.
-Esta bien, Esta bien traten de mantener la paz-decía sonriendo-sólo estaba bromeándome saben perfectamente que no cambiaría por nada a ninguna de ustedes, todas son mi vida y la luz de mi mirada...así son siempre-le dijo a Candy-por eso les digo que son un cuartel si alguien hace un comentario que ofende a una todas salen a defenderla.
-Una para todas-habló Caroline.
-Y todas para una...Juntas somos dinamita-agregaron las chicas y empezaron a reír.
-“Que linda familia todas son muy unidas....Anny”-su mente empezó a recordar cuando eran niñas y jugaban en el hogar de Pony.
-¿Y tú Candy?...¿Candy?-llamó Caroline
-Eh sí-perdona no te escuché.
-jajaja no me extraña si tenías la mente deambulando por la luna. Te preguntaba si tenías hermanas.
-No.
-NI primas-preguntó Yumi.
-Ni primas-contestó sonriéndole.
-¿Por qué?-volvió a preguntar la pequeña mientras empezaban a servir la comida-¿tus padres ya no quisieron tener más hijos? ¿Y con quien jugabas?
-Tenía bastantes amigos con quien jugar, en especial un pequeño llamado Clin, es un mapache, que me acompañaba a todos lados.
-Pero los mapaches no pueden hablar contigo, en cambio tus hermanas o primas sí-le refutó Yumi-¿tus papis no tenían...
-Yumi-habló Didier-no incomodes a nuestra invitada, mira que es enfermera y pude aplicarte una inyección.
-¿Qué? no, yo les tengo miedo  a las inyecciones...sólo quería saber porque no tenía hermanas y primas.
-Es muy sencillo-contestó Candy-yo crecí en un orfanato ¿sabes lo que es un orfanato?
-Umm a donde van los niños sin mamá y papá-contestó la pequeña arrugando la narizita.
-Exacto, como no tengo mamá ni papá no puedo tener hermanas mucho menos primas.
-Ohh, ¿por qué no tienes papás?, ¿no te sentías sola?
-Yumi esas no son preguntas para hacerle a Esmeralda-habló Caroline-perdónala no es su intención incomodarte.
-Lo siento-dijo la pequeña arrepentida.
-Por mí no hay problema-contestó sonriendo- yo de pequeña era igual que ella-“En los dos sentidos por preguntona y físicamente”-a pesar de que no tuve padres tuve dos madres que me cuidaron mucho y me dieron mucho cariño y amor, todos los niños del orfanato eran mis hermanos y hermanas, jugábamos a cada momento y hacíamos muchas travesuras. Luego fui adoptada por una buena familia .
-Es decir que ya tienes mamá y papá-dijo la pequeña
-Algo así...pero como que se va enfriar tu sopa-“No puedo hablar de mi familia porque podría exponerme”.
-Portándome un poco como Yumi puedo preguntar que te trae por San Francisco-habló Zunmy.
-jajaja bueno...quería conocer otros lugares-“Pero más que todo olvidar un amor imposible”-aunque aún no salgo a conocer mucho la zona.
-Eso se debe a que desde que llegaste te has puesto a trabajar,  se suponía que ibas a tener cinco días de descanso-explicó Camila y todas regresaron a mirarla-no me miren así no he investigado a Candy pero eso fue lo que dijo su dama de compañía en el hospital.
-¿Tienes dama de compañía?-preguntaron todos.
-“Una enfermera con dama de compañía, sólo las personas de clase alta la tienen”-era su pensar mutuo.
-Por lo menos a ti te soportan-Didier notó la reacción de Candy, no tenía dificultad para hablar sobre su niñez pero cuando empezó a hablar que fue adoptada se puso nerviosa así que trató de desviar la conversación porque entendía perfectamente lo que es cargar con un pasado oculto-en cambio a ellas no hay quien las aguante, las pobres mujeres no han durado ni un mes siquiera. Tenían que andar corriendo de un lado a otro para evitar que se hagan daño.
-Es curioso-dijo Caroline reflexionando en sus palabras-no es común que una enfermera tenga dama de compañía.
-Es que...bueno ella no es mi dama de compañía-las miradas curiosas se clavaron el ella -es más mi amiga.
-Bueno ya basta de interrogar a la señorita-finalizó Didier-si seguimos así no le van a quedar ganas de volver a visitarnos.
-Es cierto-agregó Jharen-todos nos hemos contagiado por Yumi haciendo muchas preguntas.
-Gracias-dijo Candy en su susurro a Didier, él la escuchó y regresó a mirarla sonriendo.

Después de esas preguntas incómodas el resto de la comida fue muy agradable. Supo que tenía mucho en común con las chicas. Todas eran,  eran muy alegres y sencillas, reían tranquilamente con sus sirvientes.

-La comida ha estado deliciosa-dijo sacando la lengua-son unas excelentes cocineras
-Gracias-respondieron contentas,
-Felizmente eres enfermera por si te coge el dolor de estómago-bromeó Didier.
-Que mal agradecido eres Didier-le retó Caroline-si supieras que Camila se ha esforzado bastante para que todo quede bien...y eso que no le gusta mucho la cocina-haciendo sonrojar a su hermana.
-Eh...yo...quería que a Esmeralda le guste la comida-poniéndose roja hasta las orejas.
-Y ¿por qué te pones roja?-inquirió Yumi con una mirada traviesa.
-Yo no estoy roja-tartamudeaba hablando.
-No que va, sólo tienes las mejillas del color de las fresas-contestó Dayana.
-Sin olvidar las orejas-agregó Damaris.
-Miren Didier se ha puesto del mismo color que Camila-Dayumi se acercó y le puso un espejo-estás rojo como un tomate...umm ¿por qué será?
-¿Te sientes bien? -preguntó Zunmy uniéndose a sus nietas-no quieres un tesito para que te pase el sonrojo-decía picaramente.
-No gracias estoy bien-contestó el muchacho muy apenado.
-¿Ya pensaste que vas a pedir?- preguntó Jharen a Candy para que no sigan atacando a los muchachos.
-....
-Pide con confianza-la animaba Zunmy-conceder un deseo es tradición en mi familia, si no lo haces tendremos que escoger por ti y no sé si tendremos los mismos gustos.
-No seas tímida-la animaban las chicas.
-Cualquier cosa que pidas será cumplido-dijo Didier.
-Lo que yo quiero...es que me permitan ser sus amigos-habló tímidamente.
-¿¿Nada más??-Yumi se acercó a ella y le tomó la mano-no seas tímida mi abuelito no se va a molestar.
-No pequeña eso es lo único que quiero-“No puedo evitar sentir una soledad  a pesar de que tengo buenos amigos en la casa”-pensaba nostálgicamente.
-Entonces está decidido, a partir de ahora Esmeralda es un miembro oficial de nuestra familia-habló Jharen-así que deberán defenderla como tal y también voy a espantar a todos los pretendientes que se te acerquen.
-jajaja no será necesario no creo que haya alguien que me soporte-aunque reía no pudo evitar recordar a cierto rubio de ojos azules.
-Es porque deben ser ciegos-dijo Zunmy-una chica tan hermosa como tú.
-Entonces debes venir con nosotros a esas reuniones pesadas, pueda que encuentres al amor de tu vida en una de esas reuniones como Caroline-sonreía Dayumi.
-Aunque es uno en un millón-agregó Damaris-porque Dayana no ha tenido buenas experiencias.
-Cuando yo me case-habló la pequeña Yumi-me casaré con un príncipe que vendrá a mi en un caballo blanco, me hará una reverencia-haciendo una venia-yo le de daré la mano y me llevará su reino donde viviremos felices por siempre.
-“Un príncipe...mi príncipe de la colina...-miró a la ventana el azul cielo.
-¿¿Un príncipe??-dijo Didier-entonces tendremos que poner un anuncio en el periódico porque últimamente son escasos, pero no te desanimes seguramente encontraremos una para ti-la pequeña en muestra de agradecimiento se sentó en sus rodillas.
-¿Y tú con quién deseas casarte?-inquirieron las gemelas.
-¿Que sea rico?-preguntó Caroline.
-¿Qué sepa escuchar?-dijo Camile.
-Como te habrás dado cuenta mis sobrinas son muy preguntonas-reía Jharen-y a veces se ponen muy pesadas.
-Es normal entre las chicas preguntar esas cosas-contestó Damaris.
-Además estamos en familia-justificó Caroline-así que contesta. ¿Cómo debe ser el hombre ideal?
-El hombre ideal...umm....tiene que ser alegre...decidido, que ame a los animales, que le guste su libertad, que sea considerado, bondadoso, tierno, todo un caballero, que pueda contar siempre con él, mi mejor amigo...alguien con quien compartir mis penas y alegrías-Al terminar de hablar se dio cuenta de que había descrito a Albert.
-Por esa mirada, puedo deducir que ya encontraste-habló Jharen.
-No...aún no lo encuentro...
-Quien sabe tal vez esté esperándote a la vuelta de la esquina-agregó Zunmy
-En realidad creo que hay dos grupos de personas: los que nacieron para amar y los que nacieron ara ser amados-en sus palabras se sentía la pena y nostalgia, no había brillo en sus ojos sino una profunda soledad -muchas gracias por la invitación-borrando su nostalgia y sonriendo ante ellos-ha sido muy gratificante disfrutar de su compañía y de la comida-haciendo una mueca graciosa.
-No gracias a ti, por haberme ayudado y haber aceptado nuestra invitación.
-No hay de que, con su permiso debo retirarme en casa deben estar preocupados porque no llego-hizo una reverencia.
-Te acompañaré hasta tu casa-dijo Didier levantándose de su cómodo asiento.
-Vivo muy cerca de ustedes no hay necesidad de que me acompañen.
-Le diré al chofer que te lleve

Impidiendo una queja Caroline la llevó hasta el coche para que pueda regresar sin contra tiempos. Reiterando su agradecimiento la despidieron.

-Una chica muy agradable-habló Jharen-pero tiene una tristeza en su mirada.
-Es cómo si hubiera perdido algo valioso-Zunmy empezó a hablar pensativamente recordando la pérdida que ella había sufrido-tiene la misma mirada-no continuó al recordar que sus nietas estaban con ella.
-A nosotras-dijo Camile adivinando el pensar de su abuelita la misma a quien quería como su madre por haber sido ella quien las había cuidado-Caroline y yo teníamos la misma mirada cuando nuestros padres murieron.
-Habían momentos en que su voz se escuchaba muy nostálgica-decía Caroline .
-Cuando hablaba de su familia adoptiva se puso muy triste-Yumi dejó sorprendidos a todos con su comentario-se debe sentir sola...¿verdad abuelito que nosotros la vamos a cuidar?
-Claro que sí mi pequeña-la sentó en sus piernas y tocó su nariz-nosotros vamos hacer que vuelva a sonreír.
-Si no tuviera el cabello negro podría confundirse con una de nosotras, tiene los ojos verdes y pecas...allí estaríamos completas-dijo Damaris.
-Entonces hay que teñirle el cabello-Dayumi sonreía imaginándola-Dayana tú eres experta al teñir el cabello ¿qué opinas?
-Que primero tenemos que ganarnos su amistad para llevar a cabo tu descabellado plan.
****
-Hola Doroty-en cuanto llegó a su casa se sacó la peluca.
-¿Cómo te fue?-preguntó su amiga.
-Bien.
-¿Bien? ¿Nada más?
-Son personas muy agradables.... -sentándose en el sillón-son muy unidas, a veces hasta hablan al mismo tiempo, en especial las gemelas. La pequeña se llama Yumi, es muy graciosa y ocurrente. La señora Zunmy es un amor de persona y el señor Jharen conciente mucho a sus nietas, él vive por ellas y para ellas... es una familia hermosa-“Algún día yo tendré mi familia como ellos”
-Veo que te divertiste...
-Si no hubiera sido por esa peluca que me estaba matando de escozor todo hubiera sido maravilloso-se recostó en sus piernas-creo que me ha salido salpullido
-jajaja he averiguado y hay un talco que puedes usar para que no te cause tanta molestia.
-Yupi-se levantó-por fin podré dejar de sufrir...ojalá no hayan pensado que tengo piojos-le sacó la lengua-ese sería el colmo.
******
Parada sintiendo el frío viento chocar contra su rostro veía como el jardín había perdido todas sus rosas. Mirando los rosales imaginaba a una rubia pecosa corriendo de un lado a otro mientras regaba las plantas. Ella no era una persona sentimental, había sido criada con la idea de que sólo los débiles lloraban, que uno debía ocultar sus emociones. Ese cruel pensamiento había regido su vida, desde el momento en que tuvo que hacerse cargo de las riendas de la familia nadie la vio flaquear o triste. Seria y serena ante todos no demostraba todas las emociones que guardaba por dentro.
Nadie supo cuantas veces había llorado porque se sentía sola o porque tenía miedo o porque se sentía impotente. Pero una simple jovencita la había cambiado por completo, esa jovencita había hecho un cambio radical en su vida.
Lamentaba no haber podido pasar más tiempo con ella, tanto tiempo cegada, tanto tiempo que desperdició, tiempo que no iba a volver, ahora ella estaba muy lejos de casa.  Las lágrimas llegaron  a sus cansados ojos y se deslizaron por su mejillas. Se sentó en una banquita y empezó a acariciar una rama pequeña, anteriormente había visto que sus sobrinos, Rose Marie, Candy y Anthony, conversaban con las plantas y le dio curiosidad por saber que se siente.

-Me siento mal por ocultarle la verdad a William, pero no puedo fallarle a Candy...jamás pensé que iba extrañar tanto a esa revoltosa...ahora ya no la puedo ver corriendo por los pasillos o  trepando los árboles-con su pañuelo se secó las lágrimas que eran mas abundante-creo que esta familia tiene una maldición, no podemos estar cerca de las personas que amamos. Guillermo y su esposa muriendo dejando a William muy pequeño  no pudieron verlo crecer, no estuvieron cuando terminó la escuela...que decir de Rose Marie ella dejó a Anthony más pequeño que William...Porque tengo que verme privada de las personas que mas quiero,..Anthony, Stear y ahora Candy...esto no es justo-dejó correr sus lágrimas sin importar que había algunos empleados cerca-se suponía que de vieja iba a morir rodeada de muchos sobrinos y nietos en cambio...moriré sola y abandonada...mis pequeños-abrazándose ella misma-mis niños se han ido para no volver...Candy debes cuidarte y tratar de ser feliz para que todo el esfuerzo no haya sido en vano.

Estuvo sentada mirando al vació y llorando sin consuelo por unos veinte minutos luego se secó las lágrimas y se levantó, debía ser fuerte y tratar como debía a esa “intrusa”. Sentía una gran vació en el corazón, esta vez se sentía más sola que nunca anteriormente se había quedado cuidando a  sus sobrinos pero ahora ellos ya eran unos hombres y no necesitaban de su cuidado.
Se levantó de la banca con sumo cuidado como controlando sus movimientos, dio unos cuantos pasos y entonces....allí entre las hojas secas había un pequeño capullo de Dulce Candy, se veía tan indefenso pues habían muchas hojas secas aplastándolo.
Se acercó hasta él arrodillándose para poder verlo mejor, sin importar que estaba ensuciando su vestido. Con sus manos empezó a apartar las hojas secas que lo rodeaban pero había una rama seca que lo estaba aplastándolo, al intentar quitar la rama una espina se incrustó en sus dedos haciéndole sangrar la mano, pero no podía desanimarse sentía que debía ayudarlo y no flaquear. Se secó la gota de sangre en su pañuelo, miró a ambas lados, vio una tijera de jardinero y sin pensarlo dos veces lo tomo.
No sabía como usarla con precisión, cuando intentaba cortar la rama la tijera se desviaba no obstante ella no era de las personas que se desaniman fácilmente. Intentó e intentó hasta que pudo cortarla, tiró la tijera a un lado y volvió arrodillarse para ver al capullo. Elroy sonrió feliz al haberlo ayudado.
Ahora entendía porque sus sobrinos amaban tanto ese jardín, era porque estando allí no se sentía solos. El simple hecho de haber ayudado a esa indefensa flor la había hecho sentirse útil, como si haciendo eso estaba rodeada de las personas que mas amaba. Ni cuenta se dio que su lujoso vestido se había ensuciado con barro, que sus manos estaban con tierra y que su rostro estaba bañado de sudor.
****
-¿La has visto?-inquirió mirando desde la ventana.
-Me has tenido parado aquí a tu lado-dijo sonriente-claro que la he visto, no sé porque últimamente estás adquiriendo la costumbre de espiar a las damas.
-No estoy espiando-se excusó-mi tía está en un lugar público, todos la han visto...mira el rostro que tienen los sirvientes.
-Jamás la habían visto así...la extraña demasiado-“¿Quién no lo hace?”
-“No es la única que la extraña”-
Ha estado llorando...jamás la había visto llorar...ni si quiera en el entierro de mi padre.-“Candy, pequeña ¿dónde estarás? Te extrañamos mucho”
-Aunque quiera negarlo se encariñó bastante con ella, Candy supo ganarse su amor...¿Qué está haciendo?.
-Umm no sé, no veo a donde se dirige...allí va-corriendo las cortinas-¿pero que hago?-se recriminó-me estoy comportando como tú, la estoy espiando.
- jajaja a la hora en que te das cuenta...deja tu remordimiento para después y dime si estoy viendo visiones-decía incrédulo.
-Salvo que tengamos las mismas visiones...ha tomado una..¿Tijera?-acercándose mejor a la ventana.
-Así parece...está tratando de cortar una rama...le falta práctica, mucha práctica-al ver que no podía cortar la rama.
-¿?
-¿Seguro que estamos viendo lo mismo?-decía sin poder creerlo-Dios mío mira como está...parece que no se ha bañado en años, espera a que se vea en el espejo pondrá el grito al cielo...y que nadie se atreva a decirle algo porque sino...

Elroy se sacudió la ropa menando la cabeza al ver que sus manos estaban todas enterradas y llenas de arañazos. Miró la falda de su vestido y sonrió al darse cuenta que estaba peor que Candy.

-No sé como esa chiquilla podía  hacer esto con mucha facilidad...ya estoy vieja para esto, Oh mis manos felizmente estamos en invierno para poder usar guantes y mi vestido está como si hubiera estado peleando en el lodo-en su corazón un brillo de alegría y esperanza estaba creciendo-pero me sentí tan bien haciéndolo...tendré que pedir ayuda si quiero cumplir con la voluntad de Candy-decía pensativamente limpiando con su pañuelo sus manos-quiero que cuando regrese vea que he hecho un buen trabajo-no se dio cuenta y estaba hablando en voz alta- y que esté orgullosa porque lo he hecho con mis propias manos...Tendré mucho trabajo de ahora en adelante.

Elroy sacudió su vestido y dio la media vuelta con intención de regresar a la casa, necesitaba un baño urgente. AL empezar a caminar vio que en la ventana de Albert habían dos sombras.

-Ya nos vio-dijo albert escondiéndose.
-toc, toc-alguien golpeaba la puerta.
-Ay Dios que susto-poniendo la mano en le corazón.
-jajaja-reía George-te has puesto más blanco que la harina...jajaja
-Deja de burlarte de mí-contestó serio-pensé que era mi tía Elroy.
-jajaja ni que tu tía fuera tan rápida para haber subido con tanta velocidad, mejor voy  a ver quien es-se acercó a abrir la puerta.
-Buenos días señor-saludó el mayordomo-podría atendernos unos minutos...seremos breves, no le vamos a quitar mucho tiempo-varios sirvientes entraron con él.
-Llevaré los documentos al banco-se acercó a coger un portafolio que había en la mesa-te esperaré a las 3 de la tarde en punto-enfatizando en la hora-no llegues tarde y no te distraigas mientras manejas para que no te pierdas.

Anteriormente Albert había llegado tarde a una reunión de negocios porque se extravió mientras manejaba. La noticia sorprendió grandemente a George porque Albert jamás había pasado por una situación así, ni siquiera en sus tiempos de vagabundo. No necesitaba ser adivino para saber en quien estaba pensando en el momento en que se extravió. Por eso le hacía recordar para que tuviera más cuidado.

-No te preocupes lo tendré presente-contestó reponiéndose del susto.
-Con su permiso-George se puso su abrigo y salió.
-Por favor tomen asiento-dijo mientras él hacía lo mismo-¿En qué puedo ayudarles?-preguntó al ver que ya estaban sentados.

Los presentes se miraban entre sí sin poder decir palabra alguna.

-Ujumm-carraspeó la cocinera dándole un leve codazo al mayordomo.
-Hablen con confianza-les animó- vamos llevamos mucho tiempo conociéndonos y aún no me tiene confianza.
-No es eso señor-por fin se animó a hablar recordando que ya tenía la aprobación de Elroy-lo que pasa es que...
-Tenemos una petición que hacerle y no sabemos como lo irá a tomar-habló Martha, la cocinera, mirando muy seria al mayordomo porque este se había quedado mudo-“Hombres tenían que ser”-pensaba.
-La mejor manera de saberlo es hablando-respondió sonriendo-díganme cuál es su solicitud y veré en que puedo ayudarles.
-...
-¿La paga está mal? ¿Necesitan permiso?-empezó a hacer preguntas ya que no querían hablar.
-Queremos que nos traslade-dijo Juan, el panadero-si no fuera mucha molestia..quisiéramos que se nos mandé a  trabajar a Lakewood.
-¿A Lakewood?-repitió sorprendido.
-Si señor-dijo Lucy-queremos ir a trabajar allí.
-Puedo preguntar ¿por qué?
-“Porque no soportamos a su novia”-pensó Martha.
-“Porque quedarnos a trabajar para esa “señorita” es como si le estuviéramos traicionando a Candy ”-pensó Lucy.
-“No hay razón para quedarnos aquí”-pensó Juan-“Además no queremos que se vuelva a repetir la misma situación que días atrás”

Había pasado 25 días desde que Candy desapareció y no habían rastros de ella. Patty venía todos los días con la esperanza de encontrar alguna noticia pero era inútil; en ese tiempo se había hecho amiga de los sirvientes y disfrutaba de su compañía, incluso Elroy a veces se les unía para comer algún panecillo.
Por esa misma fecha Betsabeth había tratado inútilmente de acercarse a ellos pues todo esfuerzo había sido en vano. Un día los encontró riendo en la cocina con Patty y se acercó.

-Buenos tardes-entró saludando.
-Buenos días señorita-respondieron todos y volvieron a sus quehaceres.
-Juan me tienes que regalar varios de estos panecillos para llevarle a mi abuela Martha-hablaba mientras comía.
-No se come con la boca llena-le riñó Betsabeth pensando que de esa manera podría entablar una conversación.
-¿?
-Le tendré listo los pastelitos para cuando se vaya-Juan decidió ignorar el comentario de Betsabeth, no le gustaba que últimamente empezaba a sentirse como la dueña de la casa-le pondré una ración doble para que pueda llegar algo a su destino.
-Oh lo siento, a veces me vuelo un poco golosa-decía apenada porque ya llevaba comiendo más de 10 pastelitos.
-Eso no es inconveniente....
-Podrían llevar el té al despacho de William-interrumpió la conversación cansada de que la estén ignorando.
-En seguida “Señorita”-dijo Lucy en tono despectivo-
-Ya les he dicho que no me llamen señorita y lo hagan por mi nombre, díganme Betsabeth...así como lo hacían con Candy....ya que dentro de poco me convertiré en la esposa de William-habló con voz altanera.
-Disculpe usted-habló Martha muy seria-pero Candy era muy distinta, ella es y será siempre nuestra amiga.
-¿Por eso se fue?-interrogó-vaya amiga.
-Se fue porque no quería soportar visitas desagradables-contestó Lucy.
-Insinúas que mi presencia es desagradable.
-Por lo menos si tiene neuronas para entender-contestó Lucy en voz baja pero Betsabeth la oyó.
-¿Qué quieres decir?, te recuerdo que muy pronto me convertiré en la esposa de Albert y no toleraré ese tipo de cosas-estaba muy molesta porque todos sus intentos por agradarles era inútil y pensó que esa era la mejor manera de hacer escuchar.
-No se preocupe señorita este tipo de cosas no volverán a suceder porque no nos verá más-habló Martha muy molesta-“Quién se cree que es para que venga a amenazarnos, la única que tiene derecho de hacerlo es Candy y Elroy  más no ella”-pero déjeme decirle que con esa actitud no logrará nada, ni siquiera el señor William con ser el dueño de todo anda amenazándonos. Ahora si nos disculpa debe volver a su habitación a estudiar “buenos modales” porque nosotros tenemos que empezar nuestros quehaceres...no se olvide que aún no es la esposa, ni si quiera ha sido presentada como novia-ese fue un golpe bajo para Betsabeth que le dolió en lo más profundo de ser.

Betsabeth salió muy molesta echando chispas, se sentía molesta, frustrada y triste. Caminó hasta su cuarto para desahogarse en su cuarto. Los sirvientes comprendieron que jamás iban a poder tratar bien a Betsabeth así que decidieron pedir su traslado y que si seguían con esa actitud podrían perder sus trabajos.
Con la primera que hablaron con Elroy para pedir su aprobación, al principio Elroy no estuvo de acuerdo pero sintió empatía con ellos y aprobó su decisión. Eran alrededor de 12 sirvientes los que estaban pidiendo su traslado. El mayordomo, tres cocineras, dos panaderos, 5 doncellas y una lavandera,  El señor Whitman decidió quedar para poder cuidar del jardín tal como Candy lo había pedido.

-Extrañamos mucho a Candy-dijo Elías, el mayordomo-este lugar nos trae muchos recuerdos de ella-no...nos sentimos cómodos.
-No es porque no queramos trabajar para usted, es sólo que....sin ella las cosas no son iguales-se excusó Martha.
-....
-Ya hablamos con la señora Elroy y dijo que usted tenía la última palabra.
-...
-SI es voluntad no puedo hacer nada para impedírselo...Elías te encargarás de que alguien ocupe sus labores, envía a los sirvientes que van a sobrar en Lakewood...todo tiene que estar listo en tres días o ¿quieren quedarse más tiempo?
-No-dijeron al unísono.
-Esta bien, entonces vayan a alistar maletas.
-Gracias-se acercaron a despedirse y se fueron.
-....
-Me gustaría poder hacer lo mimos que ellos e irme de aquí, recorrer todo el mundo si es necesario para encontrarte...¿en dónde estarás?, hace ya más de un mes y no sé nada de ti, los detectives no pueden encontrar alguna pista tuya...
-toc, toc
-Adelante...¿qué sucede Elías?
-Acaban de llegar los señores Cornwell
-¿Ya llegaron? Se suponía que lo iban hacer dentro de tres días.
-Ya llegaron y están con la señora Cornwell
-Gracias bajaré enseguida-empezó a ordenar unos documentos.
-William acaban de llegar tus sobrinos-entró Betsabeth decidida a traer alegría a esa casa-no te alegra verlos-preguntó al ver que Albert no compartía su emoción.
-Claro que me alegra-dijo guardando en su bolsillo un sobre-lo que no me alegra es ser portador de malas noticias-saliendo del despacho.
-Vamos te acompaño...recuerda que no estás solo-se colgó del brazo.
-...
-Tío, que bien se ve-simulando le disgusto que sentía al verlo del brazo con Betsabeth.
-Archie, Anny bienvenidos-saludándolos-pensé que su barco llegaba dentro de tres días.
-Eso era pero...nadie entiende a las mujeres-dijo mirando a su esposa.
-Archie no seas así, lo que pasa es que no resistía las ganas de mostrarle a Candy todas las cosas que hemos traído para ella-señalando tres grandes valijas.
-Si supieran lo que he tenido que padecer, todo el viaje lo he pasado dentro de una boutique...era peor que cuando la acompañaba a usted.
-Eso te pasa por quejarte-respondió Elroy preocupada en como iban a tomar la noticia, ella sabía que Archie tenía un temperamento incontrolable.
-Y ¿en donde está Candy?-mirando a todos lados.
-Candy no se encuentra-respondió Elroy.
-Seguro está en el hospital. ...Lo ves Archie te dije que debíamos ir primero allí, pero no tenías que convencerme de que ella estaba aquí...ahora tendré que esperar hasta que venga.
-Como queríamos que bajáramos con tantas maletas-trataba de hacerla entrar en razón.
-No importa, la iré a ver a la hora del almuerzo....
-No Anny-habló Albert-Candy no se encuentra en el hospital....ella se ha ido de la casa.
-¿Qué?-preguntaron sin creer lo que estaba diciendo.
-¿Cuándo?-preguntó Archie.
-Al día siguiente de tu boda...les dejó esta carta-entregándoles el sobre.
-Gracias-contestó Archie y empezó con su lectura.

Mis queridos amigos, Señor y Señora Cornwell:

Que raro suena decirles señores más me agradaba llamarlos por sus nombres. Lamento haber arruinado su regreso con malas noticias. Deseo que hayan tenido un excelente viaje y que se hayan divertido. ¿No creen que les fue mejor sin mí? Yo hubiera sido un estorbo en su luna de miel.
No tienen que preocuparse por mí yo estaré bien, he decidido hacer un largo viaje para despejar mi mente y conocer cosas nuevas. La vida es tan corta y hay muchas cosas que nos quedamos sin hacer. Quiero que no se entristezcan por mí, que continúen con sus vidas como si nada hubiera pasado. Por favor no me busquen cuando me sienta lista regresaré.
Anny no debes llorar por mí, desde donde esté siempre me preocuparé por ti, debes ser fuerte ahora eres una mujer casada. Archie cuida mucho a mi hermana y vela por ella porque sino a mi regreso me molestaré contigo. No olviden lo que me prometieron, tienen varias personas a quien cuidar. Yo cumplí mi promesa y no he ido a la frontera con México.
Espero poder verlos muy pronto.
PD: Si tienen una hijita deben ponerle mi nombre, en honor a su tía jajaja es broma.

Leían y releían la carta y no salían del asombro, era algo que venían sospechando pero no creyeron que se iba hacer realidad. Anny lloraba en los brazos de su esposo pues había perdido a una gran amiga, su mejor amiga.

-Debemos buscarla.
-Lo estamos haciendo -respondió Albert-pero es como si la tierra se la hubiese tragado, no hay alguien que la haya visto,  es como si la tierra se la hubiera tragado.
-¿Y en el Hogar de Pony?
-Ellas tampoco saben nada...es como si alguien la hubiera escondido muy lejos de nosotros-dijo ignorando que sus palabras ponían nerviosa a Elroy.
-Le diré a mi padre que nos ayude con la búsqueda-habló Anny muy decidida secándose las lágrimas-pediré que contrate más detectives para ayudarlos....
-Anny-dijeron sorprendidos.
-Esta vez tenemos que encontrarla-se levantó del sillón-no permitiré que mi mejor amiga esté vagando sola en este mundo....vamos Archie acompáñame a cambiarme para ir a verlo-le extendió la mano a su esposo.
-Vamos.
-¿Qué sucederá con sus cosas?-preguntó Betsabeth con curiosidad.
-Las guardaré hasta su regreso-intervino Elroy-nadie las tocará sino es ella...Elías llévalas a mi habitación para que sean guardadas.
*****
-Hola Candy-saludaron las chicas.
-Hola-contestó.

Desde que almorzó con ellos se había vuelto una costumbre salir a pasear con ellas. A veces iban a almorzar o a pasear por el centro, Candy no les había contado nada sobre quien era y porque estaba en San Francisco. Pero hoy algo iba a suceder, algo que la iba a poner en un aprieto. Este día habían salido a tomar un té en el centro, como eran bastantes de dividían en dos carros. EN uno iba Dayana, Dayumi, Damaris y Doroty; en el otro Camila, Caroline, Candy y Yumi. Llegaron y pidieron unos ricos pastelitos, pero como eran muy numerosas y bullosas se sentaban en dos mesas apartadas de las demás.

-Umm estos pastelitos don mis favoritos-decía Yumi, a donde quiera que iban la llevaban a pesar de que era pequeña .
-¿Dime qué dulce no te gusta?-preguntó Doroty.
-¿Eh?...jajaja ninguno todos me gustan-respondió sacando la lengua
-¿Dayana no vas a leer el periódico? mira que lo has andado paseando desde la mañana como si fuera tu mascota-preguntó Damaris
-jajaja no exageres es sólo que no he tenido tiempo...haber-desdoblando el periódico.
-Lee la columna de Sociales-sugirió Camila.
-Sí-dijeron las demás.
-“Desde que vine a san Francisco he evitado leer el periódico para no encontrarme con alguna noticia suya”- pensó Candy-“No creo que hoya haya alguna noticia suya”
-Esta bien..aquí está...el encabezado más importante dice:

“¿William Albert Andrew a punto de casarse?”

-¿Qué?-preguntó Candy sintiendo que le caía un balde agua fría.

“Jarerc Aldry”…Judith Oviedo
... Jarerc_jk@hotmail.com

“Por Siempre Albert mi príncipe y mi gran amor”