“Una Sombra del Pasado”
Por
“Jarerc Aldry”…Judith Oviedo

“Adaptándose a una nueva vida” 
Capítulo IX
-¿Lo conoces?-interrogaron las chicas
-Eh...no...bueno-como decirles que lo conocía y era el dueño de su corazón-supe que había hecho varias donaciones a los hospitales de Chicago-dijo con las mejillas coloradas y las manos temblorosas-pero es fue hace tiempo....no lo pude ver personalmente..
-Fue una salvación para los hospitales porque ellos habían gastado sus fondos al enviar a su personal a la guerra-agregó Doroty nerviosa por saber como iba a reaccionar su amiga.
-Un buen hombre, siempre he escuchado que ha hecho donaciones a orfanatos-dijo Camila meditando en sus últimas palabras-
-Y es simpático, muy buen mozo, mira-habló mostrándole el periódico, en vista de que Candy estaba sentada a su lado.
-Eh ...sí-sus ojos se  clavaron en la fotografía que aparecía en el periódico, Albert aparecía muy sonriente al lado de George-“Un mes ha pasado...y ahora te vas a casar”-se había concentrado en la foto para no leer la nota.
-El papi Jharen lo conoce porque han trabajado anteriormente-dijo Damaris-Mi abuelito es dueño de los bancos de este lado del país, aunque claro son más pequeños en comparación con los de ellos.
-“No puede ser, ¿por qué todo siempre me tiene que llevar a ti?
-Lee que dice..si eres de distraída-reía Dayumi tomando el té.
-Mira quien lo dice-respondió sacándole la lengua a su gemela-pero bueno empezaré...
-Yo-dijo con voz temblorosa levantándose de la silla-debo ir al baño.
-¿Te sientes bien?-preguntó Camila
-Si, no tienes de que preocuparte-empezó a caminar.
-Candy-llamó Caroline-el baño está por el otro lado.
-Eh...-hizo una mueca graciosa simulando las lágrimas que iban a empezar a salir.

Entró lo más pronto posible al tocador donde sus lágrimas empezaron a caer sin control. Agachó la cabeza sintiendo que los sollozos la estremecían hasta lo más profundo de su ser. Se aferró con mucha fuerza del tocador de baño, tratando de liberar esa tristeza contenida.

-No debo sentirme triste-decía entre sollozos-esto debía pasar...fue por eso por lo que vine...debo estar feliz porque mi mejor amigo se ha casado-trataba de animar-esto es lo mejor, pero me siento muy mal.
-toc, toc
-El ruido de la puerta la asustó y levantó la mirada para verse en el espejo-En un momento salgo-empezó a echarse agua al rostro para borrar las lágrimas.
-Soy yo, Raquel-habló la chica-déjame entrar-después de unos instantes de haber dudado la puerta se abrió-Candy-dijo al ver sus ojos hinchados y entró cerrando la puerta tras de sí para que nadie más pudiera entrar.
-Yo....lo siento-desvió la mirada-he sido muy descortés al venirme así-regresó para seguir lavándose el rostro.
-No tienes que fingir conmigo-le ayudó extendiéndole una toalla-toma sécate bien el rostro para que on vean que has llorado....el señor William no se ha casado.
-Es lo mejor, debe ser feliz con....¿Cómo dices?-la miró suplicándole de que no la engañe.
-Que no se ha casado.-sonrió al ver que el rostro de Candy se iluminaba con una sonrisa- la nota sólo dice que es uno de los solteros más codiciados de Chicago que muchas madres desean que se case con sus hijas pero que él no les hace caso.
-Entonces aún no se casa..Yupi-dio un pequeño brinquito-lo siento...yo
-jajaja no debes excusarte conmigo....a mí tampoco me da ninguna gracia de que se case con ella pero ahora debemos apurarnos para ir a ver a las chicas ya deben estar preocupadas de que no sales.
-Sí-muy animada se arregló el cabello. Sabía que se estaba portando muy egoísta pero no podía evitarlo.
-....
-¿Te encuentras bien?-volvió a insistir Caroline.
-Sí-contestó ella sonriendo, pero ahora no tenía que fingir pues se sentía muy contenta de verdad.
-En vista de que no estuviste cuando leí, te resumo que el señor William no se va a casar.
-¿No? ¿Entonces?-preguntó muy curiosa pero con el alma tranquila.
-Sucede que quieren hacerlo casar a la fuerza pero él no quiere.
-La mujer que sea dueña de su corazón debe ser muy feliz-agregó Caroline sin perder de vista la expresión que ponía Candy.
-De seguro lo es...Doro, eh quiero decir Raquel debemos irnos-el escuchar las palabras de Caroline la puso nerviosa.
-SI ya es tarde-mirando el reloj que estaba colgado en la pared.
-¿Por qué los miércoles te vas temprano?-preguntó Yumi-¿los miércoles te aburres de nosotras?
-jajaja como puedes decir eso-se agachó para poder mirarla de frente-me agrada mucho estar con ustedes-“”Con ustedes puedo olvidar toda la tristeza que siento”-Pero los miércoles tengo algo muy importante que hacer.
-Mañana iremos a verte.
-Está bien Camile...saluden a sus abuelitos de mi parte-se colgó del brazo de Doroty y se fue.
-....
-Buenas tardes tía Elroy.
-Buenas tardes hija...te recuerdo que aún puedo escucharte bien así que no hay necesidad de que  grites.
-jajaja lo lamento.
-Mañana deben estar llegando la  primera encomienda, llegará un poco retrasada porque tuve que poner los regalos de Anny.
-¿Ya llegaron?
-Hace dos semanas, creo que olvidé mencionártelo-mintió-han regresado muy bien de salud y han estado preguntando por ti....Anny le ha pedido a su padre que le ayude a buscarte...aunque no creo que pueda encontrarte.
-¿Cómo está mi jardín?-“Es mejor que cambie de tema”
-Muy bien hija, he descubierto que han sobrevivido algunos capullos...están preciosas...¿aún tienes dinero?
-El suficiente para vivir por un mes más, nos ha dado mucho.
-Es mejor que sobre a que falte, no quiero que mis sobrina está cantando en los paraderos para poder conseguir un plato de comida.
-jajaja no sea tan exagerada. ¿Cómo está su salud?
-Igual, sigo renegando a cada momento...ha habido cambio de personal.
-¿Qué significa eso?
-Que la mayoría de los sirvientes que estaban aquí  se han ido a Lakewood a excepción del señor Whitman.
-¿¿Y Eso?? ¿¿Qué pasó?
-Ya no se sentían cómodos trabajando aquí. Hija ya debo irme, en la encomienda van algunas cartas de la señorita Pony no olvides que si quieres responderle debes dárselas a Jhon.
-Gracias tía.
*****
-¿Crees en lo que dijo Candy?
-¿Sobre qué?-respondió su hermana arreglando su almohada.
-En que ella sólo conoce al señor Andrew porque ha hecho unas donaciones.
-No lo sé Camila...su comportamiento era muy...
-Extraño...se puso pálida  cuando Dayana leyó el titular.
-Sin olvidar que cuando regresó del baño tenía los ojos rojizos e hinchados. Te diste cuenta de que llamo a Raquel por otro nombre, algo así como Doro.
-Sí, incluso cuando la conocí Raquel la llamó  con un nombre que empezaba como “CA”
-Es enfermera pero tiene una casa muy lujosa, lo mismo que su ropa...tiene chofer y varios sirvientes. Todo es muy extraño-conforme hablaba se acostaba en la cama.
-Es cierto...pero más que todo quiero saber porque siempre tiene sus ojos tristes, por más que trata de ocultar su dolor no puede hacerlo.

La noticia que le había dado la tía Elroy la había dejado asombrada y con muchas interrogantes. Pero no podía hacer nada, así que se durmió esperando con ansías que amanezca para que llegue la encomienda. Cómo era su día libre lo iba  a disfrutar con sus amigas, iban a preparar la comida juntas y leer un poco. Felizmente, Candy, ya se estaba acostumbrando a la peluca por lo que podía estar sin ningún contratiempo.

-¿Nos estabas esperando?-la pequeña se acercó a abrazarla.
-Así es, mira lo que tengo aquí-mostrando unos dulces.
-
Bravo, chocolates...que delicioso-de un solo mordisco se comió uno.
-Eres muy golosa-reía limpiándole el rostro.
-Ya me lo han dicho.
-Señorita-habló Jhon empujando una gran caja-ha llegado esto.
-¡¡Ya llegó!! Doroty apúrate, ya llegó...ponla aquí para abrirla...¡¡Doroty!!...Oh Jhon por fin, es la primera. ¡¡Doroty!!-se levantó de la silla para irla a ver y vio el rostro de sorpresa de las chicas.
-¿Quién es Doroty?-preguntaron.
-¿Ah?...eh...
-¿Ya llegó? Can-se quedó paralizada cuando se dio cuenta de que no estaban solas.
-¿¿Doroty?? las miraban sin poder comprenderlas.
-¿De dónde salió ese nombre?-preguntó Caroline.
-
¿A qué están jugando?-interrogó Damaris.
-Este...bueno...todo tiene una explicación-“Y ahora que les digo, como pude ser tan tonta y haberme olvidado”
-Te escuchamos-respondió Camila.
-Mi primer nombre es Doroty-intervino la doncella- cuando llegamos acá me empezaron a llamar por mi segundo nombre Raquel, pero soy la misma persona-“Felizmente ya me había puesto la peluca”
-Para cambiar la costumbre-agregó Candy.
-Exacto, por eso a veces nos equivocamos....es algo inusual pero salimos de la costumbre ¿no creen?-preguntó rogando de que le hayan creído.
-Así como yo, mi nombre es Danitza pero me dicen Yumi.
-Sí-dijeron las chicas presurosas.
-“Su explicación no me convence pero ya veré la forma para poder descubrir la verdad”-pensó Caroline
.
-Ahora entiendo-respondió Camile pensando igual que su hermana-que ocurrencias las suyas...¿y tú Esmeralda no tienes un segundo nombre?
-Yo...eh...no, sólo me pusieron un nombre...pero bueno dejémonos de charlas y vamos a la cocina a preparar el almuerzo porque sino nos quedaremos de hambre.
-¿No revisarás tu encomienda?-preguntó Damaris.
-Sí pero lo haré más tarde, para poder hacerlo con calma...Jhon por favor, podrías llevarlo a mi habitación.
-Enseguida-“Un poco más y la descubren, se ha librado por un poquito”
-....
-¡¡Candy el pan!! Te has olvidado de sacarlo del horno-la apresuró Caroline.
-Oh-corriendo hasta el horno para poder sacarlo-auch esto quema.
-Pruebe usando esto-Dayumi le entregó una manopla
-Gracias, felizmente no se ha quemado...mucho...está un poquito doradito-hablaba con las mejillas sonrojadas-“Hasta cuando podré aprender a cocinar como es debido,”
-Umm por lo menos se podrá comer-reía Dayana
-Parece que nuestra enfermera se morirá de hambre si no aprende a cocinar-habló Dayumi.
-Bueno, es que...hace tiempo que no cocino y ya me olvidé...además ustedes me estaban entreteniendo.
-Si pero no te teníamos pegada a la silla-contestó Yumi.
-jajaja, ya no te voy a dar chocolates-fingió molestarse arrugando la nariz.
-¡¡NO!! Por favor, la culpa es nuestra, nosotros te distrajimos por eso te olvidaste de ver el pan.
-jajaja-rieron las chicas al ver el rostro asustado de la más pequeña.
-...
-
Aunque siempre me gusta estar con ellas hoy quería que se marchen rápido para poder  revisar con calma la encomienda...Estuve así de cerquita para que nos descubran y todo por mi bocota.
-Debes ser más cuidadosa, felizmente si se creyeron lo que dije y que ya tenía puesta la peluca.
-Y que supiste que decir porque yo me había quedado muda...mira Doroty que lindos vestidos-sacando unos vestidos de la caja-son preciosos-tomó uno y se paró frente del espejo
-La señora Elroy tiene un gusto muy fino-admirando el hermoso vestido turquesa con bordados en el borde del vestido.
-Este me lo ha comprado Anny, lo ha traído de su luna de miel y la tía Elroy no quiere que se lo coma la polilla así que me lo ha enviado...te puedo asegurar de que Archie ha tenido algo que ver aquí-colocó el vestido en la cama para poder admirarlo mejor-seguro que él le ha dicho a Anny que cosas debe comprar
-¿tú crees qué el ha escogido el modelo?
-Sí, aunque no lo creas tiene buen ojo al escoger un vestido para mujer-recordando el día en que la invitaron a la fiesta y le regalaron un vestido-ahora hay que ver las cartas...aquí están las tuyas-extendiéndole un paquete-y estas on las mías.
-Iré a leerlas a mi cuarto-dijo levantándose de la cama-si quieres algo sólo debes avisarme porque estoy al lado.
-Gracias Doroty pero estás exagerando....ya no pierdas más tiempo y anda lee tus cartas para tener tiempo de responderlas-la chica salió y Candy salió por el balcón de su ventana hasta subir a un árbol para poder leer las cartas que había recibido-esta es de la Tía Elroy, me pregunto que me dirá si siempre converso con ella

Para mi querida sobrina:

Imagino que te estarás preguntando que te puedo contar si conversamos todos los miércoles y ya sabemos todo.

-Leyó mi pensamiento-habló sonriendo

Sólo quiero recordarte que debes ser cuidadosa con la manera como te comportas y que nunca olvides que eres una Andrew, el hecho de que no vivas con nosotros y que uses otro nombre no significa que has dejado de pertenecer a esta familia.  Aún eres miembro de mi familia y la heredera de todo por ser la hija del patriarca. Deseo que puedas encontrar un pronto olvido para que regreses con nosotros.
No respondas  a esta carta para que no la encuentren. Sólo léela y si quieres conservarla puedes hacerlo.
Atte
Elroy Andrew

-Tía Elroy creo que nadie hubiera adivinado que nosotras pudiéramos convertirnos en amigas. Sucedió tal como dijo Anthony sólo era cuestión de conocerla mejor. Ha sido muy buena conmigo a pesar de todas las dificultades que le he causado-levantando su mirada hacia el azul cielo-que hermoso cielo me recuerda tanto al color de sus ojos...Profundos y misteriosos pero a la vez  brindando mucha calma....Mejor leo la carta del Hogar para no pensar en cosas que no debo-recordó abriendo el sobre.

Querida Candy:

Hemos recibido noticias tuyas por medio de la señora Elroy diciéndonos que has llegado con bien a san Francisco y que estás trabajando en un hospital. La hermana María y yo nos alegramos al saber que sigues trabajando. El mantener la mente ocupada te ayudará a recuperarte pronto.
Las cosas aquí están bien, los niños siguen haciendo sus travesuras de siempre. Han preguntado por ti y tu tutor les ha dicho que estás de viaje. Desde que te has ido tu tutor ha venido siempre a visitarnos para mantenernos informadas sobre los avances de tu búsqueda, que son muy pocos.
Tom ha sembrado la planta que le regalaste en su rancho, deberías haberlo visto cuando intentó sembrarla tenía varias cicatrices en las manos debido a las espinas y tuvo que pedirle ayuda a Patty pues él no sabía que hacer. Steve lo molesta diciéndole que lo ha hecho con doble intención para que Patty venga a verlo.
Ellos también están preocupados por tu partida pero hemos tratado de tranquilizarlos lo máximo posible. Patty ha regresado hace dos días a su casa para seguir cuidando su guardería y ha dejado pidiendo que le avisen de cualquier noticia relacionada contigo. Ella entiende las razones de tu partida, y aunque no está de acuerdo con la decisión que has tomado, ha dicho que siempre te va a apoyar.
Mi querida niña, la Hermana María y yo rogamos que encuentres muy pronto el olvido que buscas para que regreses, te extrañamos mucho y tememos por tu salud.
Atte
Pony y María.

-Mis queridas madres-abrazando la carta-yo también las extraño mucho, quiero correr con los niños del hogar y hacer competencias alrededor del Padre árbol...pero primero debo olvidarlo, tengo que lograrlo si quiero vivir tranquila.
*****
-Párate derecha con la frente muy en alto...así no-golpeó fuertemente un palo contra la mesa-sostén esto en la cabeza-colocó un libro muy grueso en la cabeza de la chica-no lo toques...he dicho que no lo cojas, debes aprender a mantener el equilibrio..muy bien-dijo al ver que el libro ya no se resbalaba-ahora camina sin que se te caiga.
-¿Qué?-dijo preocupada-no puedo hacer eso.
-Claro que puedes-respondió indicándole que se levantara.
-Sea más flexible-pidió  un rubio que acababa de entrar a la biblioteca escuchando todo-Betsabeth...
-No te entrometas-le respondió sin bajarle la mirada-recuerda nuestro trato....yo me iba a encargar de su educación para que pueda ser presentada como tu novia ante la sociedad-dijo sin ocultar el desagrado que eso le causaba.
-Tía, yo no estoy refutando eso...simplemente estoy diciendo que está siendo muy exigente con ella.
-Le pido sólo lo que puede dar-contestó mirándola de pies a cabeza -Tiene la contextura adecuada para sostener más libros en su cabeza, pero estoy haciéndola practicar sólo con uno....Yo aprendí a caminar con dos libros más gruesos que este-le quitó el libro de la cabeza y lo arrojó en la mesa-Candy también lo hizo y que sólo era una niña-tomó dos libros gruesos  y se los puso en la cabeza -mira y aprende-con mucha gracia empezó a caminar alrededor de la biblioteca, se detuvo frente a Betsabeth y soltó su pañuelo dejándolo caer al piso-presta mucha atención-con movimientos suaves se agachó y recogió su pañuelo, volvió a su posición original y caminó hasta sentarse en su sillón, sin que los libros se hayan movido un poquito de su sitio-Si una mujer de edad mayor y una jovencita pueden caminar con dos libros pesados en su cabeza ¿por qué una mujer como tú no puede con uno mucho más fino?-preguntó mientras se quitaba los libros y los ponía en la mesa-El problema no es que yo sea muy exigente sino que eres muy holgazana, no todo es fácil en esta vida pero no hay cosas imposibles-se levantó del sillón-así nunca llegarás a comportarte como debes...Es todo por hoy mañana seguiremos practicando...si es que no estás demasiado agotada por no haber hecho nada-se retiró de la sala-“Yo sólo aprendí a caminar con un libro muy finito y Candy lo hizo de la misma forma pero tengo que aburrir a esta chica o por lo menos ganar tiempo mientras Candy se recupera y viene a ocupar la posición que por derecho le corresponde”
-Bueno debo seguir practicando más-dijo sonriendo-“Como odio que tenga que estar comparándome siempre con ella, Candy lo hacía así, Candy logró hacer esto más rápido que tú, Candy esto, Candy aquello...sólo soy una sombra de ella”
-Betsabeth
-¡¡Que!!...lo siento-habló avergonzada por haberle respondido de una manera molesta-es que me molesta no poder aprender las cosas como se deben-trató de disimular sonriendo.
-Te estás esforzando-trató de animarla-“Así como yo me estoy esforzando por amarte de la misma forma que tú me amas”
-Pero no soy buena-caminó hasta él y lo abrazó por la cintura-soy muy lenta aprendiendo sobre estás cosas...creo que nunca estaré preparada....Soy un fracaso-empezó a hacer un melodrama.
-No es eso...lo que pasa es que no estás acostumbrada a estas cosas-empezó a acariciarle la espalda-se paciente.
-¿No te aburres de mí?-preguntó mirándole a los ojos abrazándolo más fuerte.

Albert se quedó inmóvil pues esa misma pregunta se lo había hecho Candy. Candy se había puesto muy sentimental porque era el aniversario de la muerte de Anthony. Habían ido a dejar flores ido a dejar rosas a su tumba y ella se había puesto muy triste. Albert la había llevado de picnic para levantarle los ánimos.

-Pequeña levanta esos ánimos.
-...
-Anthony estaría muy triste si te ve así.
-...
-....Recuerda que eres más bonita cuando ríes que cuando lloras.
-La chica sonrió tímidamente al escuchar esas palabras-Gracias.
-Así me gusta más-dijo acariciando su mejilla.
-Soy muy llorona-secándose las lágrimas-¿No te aburres de mí?

-Claro que no pequeña-respondió él.
-¿Pequeña?-repitió Betsabeth trayéndolo a la realidad.
-Eh-habló dándose cuenta de que estaba con Betsabeth y no con Candy.
-Me has llamado pequeña-dijo la chica.
-Oh lo siento-respondió apenado-“Albert por Dios deja de pensar en ella”-se reclamaba internamente-vamos es hora de la cena.
-Sí-“Sólo le dice pequeña a Candy...hasta cuando tengo que ser comparada con ella”-pensó muy molesta.
******
-Candy despierta-Doroty trataba de despertarla.
-Umm cinco minutitos más-tapándose la cabeza con la sábana.
-Es una emergencia, debes despertarte.
-¿Emergencia? ¿Qué sucede?-sentándose abruptamente en la cama.
-El señor Jharen se ha puesto mal, el mayordomo ha venido a verte para que lo atiendas mientras llega el doctor.
-¿Por qué no lo dijiste antes?-salió corriendo de la cama para ponerse un camisón-tengo que ir  a verlo.
-Espera-corriendo tras de ella-debes ponerte esto-entregándole la peluca.
-Ya me estaba olvidando-mientras corría por los pasillos se la fue poniendo.
-Buenas noches señorita, perdone que la despierte a estas horas pero mi señor se ha puesto mal y el doctor aún no llega-explicó el mayordomo.
-No te preocupes no hay tiempo que perder, vamos-el mayordomo la miró de pies a cabeza al ver que tenía puesto sólo un camisón-Con esto es suficiente, hay que apurarnos.
-Si señorita.
-....
-Esmeralda que bueno que has llegado-Camila la estaba esperando en la puerta-mi papi se ha puesto mal-con los ojos llorosos.
-Tranquilízate, llévame a verlo-caminando de la mano llegaron hasta su habitación-buenas noches-saludó a todas las chicas, a Zunmy, a Didier y a una pareja de esposos.
-Gracias por venir-dijo Zunmy.
-Candy hizo una reverencia y se acercó a examinarlo. Tomó su pulso y miró sus pupilas-Podrían traer un dulce.
-¿Dulce?
-El señor Jharen sufre de  diabetes, ¿lo recuerdas Camila?-la chica asintió- en esta ocasión se le ha bajado el azúcar por eso ha sufrido un desmayo.
-Toma yo tengo un chocolate-Yumi sacó del bolsillo de su pijama  una barra de chocolate.
-Yumi-dijo la señora-¿estás comiendo dulces en la cama?
-No, lo iba a comer cuando me despertara-contestó la niña sonrientemente mientras Candy ponía un poco de dulce en su boca.
-Ay, ¿qué pasó?-tocándose la cabeza.
-Abuelito-dijeron las chicas corriendo hasta la cama.
-Estás bien-lo abrazó Zunmy.
-No se levante-advirtió Candy-debe quedarse en la cama.
-Ya la escuchaste-dijo la señora-no te moverás de esa cama.
-Pequeña otra vez me has salvado-le extendió la mano-estoy convencido de que eres mi guardián...Gracias-sonrió cuando Candy le tomó la mano.
-Así que tú eres  la valiente que ha salvado a mi padre y ha alegrado la vida de mis hijas y sobrinas-una señora de cabellos rubios ondulados y ojos verdes se acercó a abrazarla-yo soy Jharitsa la  madre de Yumi, de las gemelas y de Damaris e hija de ese señor desobediente que no quiere guardar reposo-señalando a Jharen.
-jajaja mi hija está riñéndome...
-Este es mi esposo-un hombre rubio de ojos verdes y cabello lacio-Diego Simonis.
-Un honor señorita-el hombre la saludó besándole la frente.
-
Eh..igualmente-“Que extraña forma de saludar”
-Acaba de llegar el médico-avisó el mayordomo.
-Si siempre es así de rápido para la próxima me encontrará en el cajón-respondió sonriendo-hazlo pasar.
-Señor Dingman, buenas noches-saludó el médico y entró para examinarlo-lo que usted tiene es un problema de Diabetes...
-Que novedad-dijo Didier al oído de Candy.
-...
además está muy estresado, lo que tiene que hacer es mantener reposo absoluto...
-Este hombre es un genio-volvió a mofarse Didier
-Le recomiendo que consiga a una enfermera para que lo atienda, ya que conociéndolo estoy seguro de que no va a guardar reposo.
-Conoce muy bien a su paciente-
-Shh no hagas bulla Didier-le riño Candy-nos van a reñir.
-Tome este medicamento cada doce horas-entregándole una receta-vendré a verlo la próxima semana a ver como sigue.
-Gracias doctor, lo acompaño a la salida-habló Didier.
-Me podrías prestar el baño-susurró Candy al oído de Caroline.
-..
-
Esta peluca ya necesita un cambio-se había quitado la peluca y la estaba peinando antes de ponérsela.
-Ahhh-gritó haciendo que Candy suelte la peluca de sus manos-tu...tu cabello es rubio-dijo la pequeña-¿por qué tienes dos cabellos?-preguntó asustada en la puerta del baño.
-Yumi-se agachó a recoger su peluca-esto es una peluca, es como cabello falso-explicó-...tú ya eres una niña grande ¿verdad?
-Si tengo seis años-mirando con una carita de asombro.
-Entonces debes prometerme que no le dirás nadie que uso una peluca, ni que mi cabello es rubio..por favor-dijo mientras se ponía la peluca.
-Pero tu cabello es muy bonito, deberías mostrarlo. Además con ese color de cabello te pareces más a nosotras.
-Lo sé pero por el momento tengo que usar esta peluca, por favor ¿puedes guardar este secreto?
-Sí, lo prometo-levantando la mano derecha.
-Gracias pequeña-suspiró aliviada.
-¿Qué sucedió?-Jharitsa estaba en la puerta del baño.
-Nada mamita, sólo me asusté porque encontré a Esmeralda en el baño, no sabía que ella estaba aquí-mintió cumpliendo su promesa.
-Mi nenita debes haber asustado a tu amiga.
-Las dos nos asustamos-“Felizmente no ha dicho nada, ojalá que no lo haga”
De regreso a casa Caroline la acompañó y le contó que sus tíos eran inversionistas en la Bolsa de valores y que viajaban siempre. Quedando sus hijas a vivir en casa de sus abuelos hasta que regresaban pero esta vez no se habían ido a su casa porque habían regresado tarde. EL desmayo le había venido a Jharen porque se había enterado que algunas inversiones no estaban saliendo como ellos esperaban.

-¿Qué quieren qué?-hablaba sin poder creer en lo que decía. Reunidos, todos, en el comedor tomando desayuno le estaban ofreciendo un trabajo.
-Que seas mi enfermera -respondió Jharen-Por el momento yo no estoy saliendo de negocios fuera de la ciudad  pero si tengo que asistir a varias reuniones por aquí cerca, aunque siempre salgo con Didier no es lo mismo que viajar con una enfermera. SI me pongo mal tú sabrías que hacer, cosa para lo cual Didier no está capacitado. El horario de trabajo no sería muy pesado ya que sólo me acompañarías cuando tengo que salir a una reunión. Si te parece más fácil puedes venir a vivir aquí a la casa con tu amiga o quedarte en la tuya.
-Así pasaríamos más tiempo juntas-dijo Yumi.
-Y estaríamos más tranquilos al saber que él no está solo-habló Jharitsa- no es bueno que  a su edad y con su enfermedad se descuide.
-Recuerden que sólo lo hago para que ustedes estén tranquilos, yo no me siento viejo ¿qué me dices Esmeralda?
-Bueno-miró a Doroty-tengo que pensarlo-“Mejor dicho tengo que consultarlo con la Tía Elroy, no puedo tomar estas decisiones a la ligera”
-....
-¿Y son buenas personas?-preguntó reponiéndose de la noticia-¿no tiene una enfermedad contagiosa? Podrías enfermarte.
-Claro que no tía Elroy-respondió Candy-lo único que tiene es diabetes, esa enfermedad no es  contagiosa. Pero necesita que alguien esté cerca de él para que le recuerde que debe tomar su medicamento y atenderlo cuando sufra algún desequilibrio con su azúcar, no es muy joven que digamos.
-No me convence mucho. Te verías expuesta y pueda que en una de esas reuniones te encuentres con alguien de la casa, recuerda que nosotros también trabajamos con los bancos y por lo que me mencionas ellos también.
-Pero podría preguntar con quien se va a reunir antes de acompañarlo a una junta así evitaría encontrarlos.
-¿Ya le respondiste?
-Aún no, le dije que tenía que tenía que pensarlo para poder consultarlo con usted. No tomaré ninguna decisión sin su consentimiento.
-Umm puedes trabajar para ellos, pero deberás tener mucho cuidado; que ya te estés acostumbrando a usar la peluca no significa que debes confiarte porque en la casa siguen buscándote sin descanso.
-Gracias tía-habló emocionada.
-Muchacha no grites en el auricular....¿Te agradan mucho esas personas?
-Sí tía, son muy buenos y tiene varias nietas de mi edad. Han sido muy buenas conmigo, son muy alegres, tienen los mismos gustos que yo y me han invitado varias veces a almorzar a su casa, siempre salgo con ellas.
-Me alegra que ya te estés adaptando a tu nueva vida pero se prudente...¿esas chicas tienen la misma costumbre que tú de trepar los árboles?
-Eh...bueno...sí pero son muy refinadas.
-jajaja debí imaginármelo, procura no tener las piernas y codos llenos de raspones porque ninguna sobrina mía ha andado así.

De esa manera Candy empezó a trabajar para Jharen como su enfermera. Cada vez que salía fuera de casa Candy lo acompañaba, siempre y cuando se hubiera asegurado de que los negocios no fueran con los Andrew.  En Chicago Albert no había dejado de buscarla pero conforme pasaba el tiempo la idea de encontrarla se estaba esfumando. Parecía imposible encontrarla y ya se estaba haciendo a la idea de que tenía que ser paciente y esperar a que ella regrese por voluntad propia.
Pasaron cuatro meses desde que Candy se había marchado de la mansión y durante este tiempo había aprendido algo de negocios, en vista de que siempre estaba metida en ese ambiente. Jharen empezó a enseñarle algunas cosas  básicas para que pueda ayudarlo a tomar algunas decisiones. Habían formado un trío único; Jharen, Didier y Candy eran inseparables en los negocios. Descubriendo que Didier era un chico al que Jharen había recogido de niño, lo encontraron a la edad de cuatro años desmayado en la puerta de su casa bajo una cruel tormenta sin ningún abrigo. Todos se encariñaron con él y fue educado como uno de sus hijos, al crecer Didier se convirtió en su mano derecha en los negocios, sobre todo después de la muerte de la muerte de su hijo.
Las chicas trataban de ganarse su amistad para que pueda contarles algo más de su vida y aunque se consideraban sus amigas deseaban tener más confianza, cosa que se veía interceptado por que ella siempre estaba con Jharen. Pero las cosas iban a cambiar radicalmente y Candy iba a confesar su secreto.

-Bailan muy bonito el flamenco-Dijo Doroty.
-Gracias, eso es porque tenemos descendencia Española y lo llevamos en la sangre-respondió Camila
-¿Por qué no se animan ustedes a aprender?-invitó Caroline.
-No gracias-respondió Candy-yo soy muy torpe con las justas se bailar vals y eso que a veces piso a mi pareja-sacó la lengua sonriendo-creo que nací con dos pies izquierdos.
-jajaja Sólo es cosa de practicar, al principio yo era muy mala...demasiado mala pero ya ves ahora no lo hago tan mal.
-Tal vez más adelante pero por el momento me limito a verlas bailar a ustedes...¿y tú Doroty?
-Igual, si hago esos  movimientos de cadera me quedaré con la espalda rota-hablaba divertida.
-Señorita el periódico-entró el mayordomo,
-¿Vas a leer el periódico cuando ya es hora de dormir?-preguntó Damaris.
-Salió una noticia interesante...Candy podrías pasármelo-pidió Caroline,

Era ahora o nunca para poder descubrir el secreto de Candy. Le había parecido muy sospechoso su manera de actuar cuando leyó la noticia de Albert y había averiguado si había otro integrante de la familia Andrew con el nombre Esmeralda pero no había respuesta alguna.
Ese día había leído la noticia en el periódico y planeó todo para poner a Candy en una encrucijada y descubrir la verdad de una vez por todas. Por eso había invitado a Candy y Doroty a dormir en su casa, para tener el tiempo suficiente de conversar sin interrupciones, pues los demás estaban en un baile.

-Enseguida-dijo tomando el periódico pero este estaba abierto en la sección de sociales, mostrando una foto de Betsabeth-Betsabeth-dijo en voz alta.
-¿
Quién?-preguntaron las chicas.
-¿Qué?-dijo Candy, no se había dado cuenta de que había hablado en voz alta hasta que Camile le quitó el periódico.
-Acabas de decir Betsabeth-habló Caroline-¿cómo sabías que se llamaba así?-preguntó mirándola a los ojos.
-Ya la conocía-respondió sentándose al lado de Doroty.
-Que raro-habló Camila-según esto-leyendo el periódico-es una amiga de los Andrew proveniente de Italia que está viviendo en Chicago desde su llegada y que no ha salido de allí, ¿cómo puedes conocerla si tú has vivido en Florida?.
-¿Por qué no confías en nosotras?-habló Caroline-sabemos que ocultas algo porque tus ojos te han delatado.
-Llevas una gran tristeza en tu interior porque a pesar de que sonríes no hay brillo en tu mirada...sólo se nota un vacío-dijo Camila.
-Si nos cuentas esto quedará sólo entre nostras-dijo Dayana
-Y no le diremos nada a nadie-agregó Dayumi.
-Sabemos guardar secretos-dijo Yumi guiñándole el ojo.
- ....
-A veces es mejor hablar con alguien-trató de animarla Caroline-todos tenemos un pasado oculto...Una sombra de nuestro pasado que nos persigue.
-Lo sé-se levantó del sillón y caminó hasta la ventana soltándose de la mano de Doroty-yo aprendí eso de la manera más cruel...
-Por eso viniste a san Francisco...
-Sí, Dayumi...tenía que salir de mi casa para olvidar-el sol estaba empezando a ocultarse por el horizonte-para empezar una nueva vida...Prométanme que lo que les contaré no se lo dirán a otra persona-regresó a  mirarlas-descuida Doroty-dijo guiñándole el ojo a la doncella para tratar de tranquilizarla-
-Te lo prometemos por nuestro honor-dijo Caroline y todas levantaron la mano derecha-si alguna de nostras dice algo será excluida.
-Confió en ustedes-regresando a sentarse-todo empezó cuando tenía seis años.
-Mi edad-dijo Yumi.
-Así es-respondió mirando el danzar del fuego de la chimenea-acababa de enterarme que mi mejor amiga yo no me volvería a escribir porque su madre adoptiva quería ocultar su procedencia...

Candy empezó a contarles toda su vida, el primer encuentro con su príncipe de la colina. Su vida en casa de los Legan y su adopción a la familia Andrew, gracias a Anthony, Archie y Stear.

-Que detallista fue al ponerle tu nombre a esa nueva estirpe de rosa-habló Dayana.
-Que buenos fueron contigo-dijo Camila-y valientes no les importó tener que enfrentarse a su tía.
-Por eso vives en una casa muy bonita-habló Yumi.
-Así es, todo fue gracias a ellos-hablaba recordando a sus amigos que habían perdido la vida a una edad tan temprana-a mis tres paladines...pero la vida me haría una mala jugada.

Mientras les contaba la muerte de Anthony las chicas no pudieron evitar que las lágrimas corrieran por sus ojos. La risa se asomó en sus labios al escuchar todo su vivencia en el colegio al lado de Terry y sus amigos(Patty, Anny, Archie, Stear y por su puesto Albert)

-Pero que mala es esa chica...es una bruja-habló Damaris apretando el cojín-y así eran de la misma familia.
-Para Elisa jamás seré de su familia...yo siempre será una dama de establo. Fue debido a su maldad y a mi mala cabeza que Terry y yo caímos en una trampa.

La ira crecía en Damaris cuando escuchaba la forma en que Candy tuvo que salir del colegio. Si en ese momento hubiera tenido a Elisa frente suyo no hubiera dudado abalanzarse sobre ella y hacerla pagar todo lo que le hizo a Candy. El aprecio, de las chicas, que tenían por Candy creció al escuchar como había decidido estudiar enfermería en vez de vivir cómodamente en la mansión de los Aldry.
Al contarles su vida con Albert, cuando él perdió la memoria, Candy pensaba nostálgicamente que esos fueron los mejores días de su vida. Candy reconoció que ella superó la separación de Terry porque tenía a Albert a su lado, con él se sentía muy segura.

-Por qué tuvo que irse-dijo sin comprender Dayana.
-Se nota que ustedes eran muy unidos, podrían haber superado todo juntos sin importar cuál era su pasado-“Ahora ya me confundí, ella habla de su amigo Albert con un brillo en los ojos como si estuviera enamorada de é...entonces como explica su reacción por el señor Aldry”-pensaba Camila.
-Es incoherente que después de haber hecho esa promesa de mantener juntos se haya ido de esa forma-“Mejor espero a que siga contando porque no entiendo”-pensó Caroline
-Al principió yo tampoco lo entendí, hasta pensé en poner avisos en el periódico para encontrarlo.

Candy les contó que cuando Albert desapareció todo se complicó. Estaba preocupada porque Terry había desaparecido, sufría mucho por la muerte de Stear y para colmo Neil quería casarse con ella. Cuando se enteró que la orden de casarse con Neil era del tío abuelo tuvo que ir a buscarlo descubriendo una gran verdad.

-¿¿¿
¿Qué???-dijeron sorprendidas.
-Las tres personas más importantes de tu vida eran uno solo-hablaba Dayana levantando tres dedos en su mano.
-Todo ese tiempo tu príncipe estuvo a tu lado...que romántico-dijo soñadoramente Dayumi-estuvo a tu lado protegiéndote.
-Que contraste un hombre de negocios viviendo como un vagabundo en el bosque...y con un zorrillo de mascota -pensó Damaris en voz alta.
-Entonces se fue porque tenía que asumir  la responsabilidad de los negocios-dijo Caroline-“Ahora puedo entenderlo, ella siempre estuvo enamorada de él, se enamoró de Anthony porque se parecía a él...era un amor dormido”
-
Tenía que cumplir sus responsabilidades...para eso fue preparado-mientras hablaba un velo de tristeza cubría sus ojos.
-¿Y qué pasó luego?-interrogó Camila deseosa de saber la razón por la que Candy ocultaba pertenecer a la familia Andrew-“Según lo que cuenta él también estaba interesado en ella, pero¿ por qué se han separado?”
-Él me pidió que vaya a vivir con ellos a la mansión de Chicago-evitaba mencionar su nombre porque dentro de poco llegaría a la parte en que aparecía Betsabeth y recordarlo le causaba mucho dolor-La tía Elroy permitió que trabajara como enfermera voluntaria en el hospital de Chicago mientras recibía clases de etiqueta y cultivaba mi jardín, en honor de Anthony....Así pasaron dos años, todo era hermoso, no podía pedirle más a la vida....hasta que apareció ella....

Sufriendo por recordar lo que había pasado antes de escaparse les contó como Betsabeth había llegado a sus vidas. La relación que tenía con Albert y porqué le no la había buscado. Explicándoles detalladamente como había escapado de su casa y lo que tenía que haber hecho para llegar a San francisco.

-Así fue como llegué aquí... la tía Elroy preparó todo para mi escape y huida, decidiendo que Doroty viniera conmigo.
-¿Por qué escogió san Francisco?-preguntó Yumi abrazando una muñeca
-Porque esta casa no figura en el patrimonio de los Andrew. Lo demás ustedes ya lo saben, nos conocimos y ahora me tienen aquí...tengo que olvidarlo para poder volver a ver a mis amigos....las únicas veces que he sabido de él han sido cuando ustedes me han mostrado los periódicos porque ni la tía Elroy, la señorita Pony o la hermana María me hablan de él.
-Yo lamento mucho haberte hecho recordar momentos feos-ofreciéndole un pañuelo.
-Al contrario Caroline-secándose las lágrimas con el pañuelo-poder contarle a ustedes mi secreto me ha ayudado...pero prométanme que no van a querer averiguar más.
-¿Tu nombre no es Esmeralda?
-No Damaris, mi nombre es otro pero por el momento no les puedo decir más porque aún me siguen buscando, hay detectives por todos lados tratando de ubicarme.
-Yo no diré nada...soy chiquita pero no soy chismosita-habló sacando la lengua.
-jajaja eso ya lo sé-recordando que no había dicho nada sobre su peluca.
-Tu príncipe no se da por vencido-habló Dayana
-No has pensado en que él pudo enamorarse de ti-agregó Dayumi.
-Yo jamás me interpondría en su relación, ella hizo un gran sacrificio al viajar en medio de la guerra y merece ser feliz.
-¿Y tú? Ya has perdido a la persona que amas en dos ocasiones-dijo Damaris-si ella de verdad lo ama debe dejarlo libre.
-Es sólo una suposición, él jamás me dijo algo, si me hubiera querido me hubiera dicho algo
-Pero todos los momentos que...
-Prefiero no torturarme con algo que no es-habló sosteniéndose la cabeza-ya he sufrido lo suficiente-las lágrimas se aglomeraban en sus ojos y ella se abrazó a si misma porque se sentía muy sola, sin albert a su lado parecía que todo lo malo le iba a caer.
-Con una mirada les indicó a las demás que se callaran
-Esmeralda-dijo arrodillándose frente a ella-entiendo como te sientes sé que es perder a alguien...mi hermana y yo hemos vivido en carne propia que es eso, pero lo que nos ayudó a salir adelante fue recordar que no estábamos solas, mis primas, mis abuelitos, mis tíos y Didier nos ayudaron mucho y ahora nosotros te ayudaremos a ti.
-No pienses que vas a recuperarte si te aíslas, eso no es bueno-habló Camila sentándose a su lado.
-Nosotras te vamos a ayudar-dijeron las gemelas acercándose.
-Verás que cuando menos lo pienses podrás regresar a tu casa-habló Damaris-con la ayuda de Doroty y la nuestra saldrás adelante-pidiendo a su primas que le den espacio.
-¿Y yo qué?-preguntó Yumi parándose de su silla-no me dejen a un lado.
-jajaja ven pequeña-habló Candy abriendo las manos-ahora si estamos completas-uniéndose en un gran abrazo.
-Princesa ahora te contaremos nuestro secreto-dijo Caroline separándose de ellas.
-¿Princesa?-preguntó Doroty.
-Me parece que es su apodo apropiado, después de haber conocido a su príncipe-respondió.
-jajaja pero no me siento como una princesa.
-Eso no importa-contestó Camile-las que estén a favor levanten la mano-todas lo hicieron-ya está decidido ese será tu nuevo apodo-moviendo las cejas de forma graciosa.
-Ahora te contaremos sobre nuestra vida-se sentó frente a la chimenea y todas las chicas se sentaron a su alrededor.
“Mi familia”
Capítulo X
-Mi madre era una enfermera del mismo hospital en que trabajas tú-Caroline empezó con su relato mirando el fuego-papá había sufrido un accidente mientras cabalgaba y fue internado allí mismo, Papá me contó que se enamoró de mamá cuando la vio entrando a su habitación, con su uniforme blanco y su cabello lacio danzando por el viento. Papá no quería salir recuperarse porque sino tenía que salir del hospital-sonriendo-así que fingía mucho dolor para que ella lo atienda.
-Hombres-dijeron al unísono las gemelas
-Mi abuelito al darse cuenta de eso habló con él y le dijo que ella no se iba a fijar en él si siempre se estaba quejando, le dijo que ella iba a pensar que era un cobarde. Milagrosamente mi papá se recuperó de la noche a la mañana y al salir del hospital empezó a cortejarla casándose a los tres meses, mi tía Jharitsa se casó un mes después con el hermano de mi mamá.
-Todo quedó en familia-agregó Yumi.
-Un año después nací yo, dos años después nacieron las gemelas y al año siguiente nació Camila. Nuestra familia era la más feliz que podía haber, Didier tenía ocho años, yo siete , las gemelas cinco y Camila cuatro cuando nació nuestra última hermana...era idéntica a Yumi-al escuchar esto la curiosidad de Candy creció y su corazón empezó a palpitar fuertemente-una rubia pecosa de ojos verdes, con el mismo cabello ondulado y rebelde que papá.
-¿Y que pasó con ella?-preguntó Doroty igual de intrigada que Candy.
-Papá tenía que atender un negocio en Chicago con suma urgencia, como mamá nunca se separaba de él y la bebé sólo tenía cinco meses se la llevaron con ellos....esa fue la última vez que los vimos-su voz se quebró y cerró los ojos dejando correr algunas lágrimas.
-Mamá llevaba un vestido verde de gasa y su cabello lo tenía tan largo como el mío-relató Camila con una mirada de ilusión-la pequeñita usaba un vestidito tejido a crochet que mi abuelita había hecho...siempre recuerdo esa imagen porque es una de las pocas que tengo.
-El coche en que mis padres viajaban tuvo un accidente-continuó con su relato mientras se secaba las lágrimas disimuladamente-un animal se metió por las patas del caballo,  este se asustó y cayó al barranco...después de varios días encontraron el cuerpo de mis padres-relató mientras miraba la chimenea-Ellos estaban...muertos-apretó los puños porque esta palabra le causaba mucho dolor-aún así estaban abrazados, papá tenía sujeta a mamá de su cintura, y ella tenía sus manos alrededor de su cuello-sus ojos se convirtieron en un mar de lágrimas-yo... los vi....porque me bajé del coche en el momento en que estaban subiendo sus cuerpos-al sentir la mirada de todas las chicas sobre ella desvió la mirada-jamás encontraron el cuerpo de mi hermana y el chofer no recuerda nada, él despertó después de cinco días de haber estado en coma-finalizó soltando un profundo suspiro.
-Nuestros abuelitos nos acogieron con los brazos abiertos, fueron ellos los que nos consolaron y nos ayudaron a superar nuestra pérdida-dijo Camila-Las gemelas y Didier también nos ayudaron mucho, recuerdo que jugaban con nosotras desde que amanecía hasta que anochecía para que no nos sintiéramos solas-recodaba secándose las lágrimas-nuestros tíos nos dijeron que desde ese momento éramos sus hijas.
-Nosotras preferimos quedarnos a vivir con mis abuelitos porque mis padres vivieron aquí-se secó las lágrimas y recobró su pose solemne-además como mis tíos siempre viajaban mis primas se quedaban con nosotras y nos divertíamos mucho juntas...Por más que buscamos  a mi hermana ella no apareció.
-Debe tener cerca de veintiún años-habló Camila-nos gusta pensar que ella aún está viva...que es una chica alegre y que le gusta trepar los árboles.
-Cuando nacimos mi abuelita nos hizo algo para todas-habló al momento en que se levantaba del sillón y se dirigía a un baúl.
-Yo también tengo la mía-habló la más pequeñas, mientras todas se acercaban a Caroline y recibían algo.
La de mi hermana no está porque mi mamá la había llevado consigo...mira-mostrándole una muñeca-todas tenemos una igual con nuestros nombres bordados.
-¿Qué?-preguntó Candy abriendo bien los ojos-eso es imposible-dijo en un susurro y se acercó para poder ver mejor las muñecas-esto no puede ser-decía sin creer lo que estaba viendo-“Esas muñecas son idénticas”
-¿A qué te refieres?-preguntó Caroline.
-Mi abuelita hizo una muñeca para cada una de nosotros-explicó Damaris- por eso todas son parecidas.
-Si lo sé...es que yo...tengo una igual-explicó y ahora fue el turno de las chicas de sorprenderse.
-Podrá ser parecida, pero no creo que sea igual.
-Caroline te digo que son iguales...hasta la tela-tocando la muñeca.
-Imposible mi hermana tenía el cabello rubio, y tú lo tienes negro.
-Pero ella-habló Yumi interrumpiéndose al recordar su promesa.
-Yo no sé  si soy tu hermana pero el día que a mi me encontraron tenía una muñeca conmigo que tenía el nombre  Candy bordado en su vestido...mi nombre es Candy-explicó mientras se quitaba la peluca y sacudía su cabello para que se suelte ya que lo tenía sujeto en un moñete-soy Candy White Andrew.
-Tu...tu cabello-dijo Camila tartamudeando, se levantó y tocó su cabello-es..es rubio y..
-Y ondulado-agregó Yumi.
-¿Tú lo sabías?-interrogó Dayana.
-Si pero Esmeralda quiero decir Candy me hizo prometer que no iba a decir nada y una Dingman cumple su palabra-recitando lo que le habían enseñado.
-Mi hermana también se llamaba Candy-dijo Caroline con voz temblorosa-será posible que...
-¿Qué puede ser posible?-interrogó Zunmy entrando al salón seguida de Jharen y Didier-Por Dios-se llevó las manos a la boca-¿quién es esa chica?-preguntó sosteniéndose de Jharen ya que la impresión fue muy fuerte.
-Será mejor que te sientes-dijo Caroline-usted también abuelito-habló preocupada-tu no-dijo riendo a Didier para que el ambiente no esté tan tenso.
-Me pueden explicar que pasa aquí-preguntó Jharen mirando a Candy-¿y esa peluca?-miró a los ojos de Candy y dijo-¿Esmeralda? ¿Tú eres Esmeralda?-habló asombrado.
-¿Esmeralda?-dijeron Zunmy y Didier.
-Mejor me siento-dijo Didier sentándose entre los Dingman.
-¿Tú eres Esmeralda?-preguntó Zunmy-¿cómo es eso posible?...-“Sus ojos, sus pecas, su cabello es idéntico a mi niño”
-Es una larga historia-explicó Camila-verán Esmeralda es...
-Permíteme-interrumpió Candy-mi verdadero nombre es Candy, lamento mucho haberles mentido pero no tenía opción...Yo fui adoptada por una de las familias más ricas de Chicago.
-¿Quiénes?-preguntó Didier.
-Será mejor que no lo sepan-dijo mirando a las chicas-prefiero que eso quede en secreto porque es posible que ustedes tengan negocios con ellos.
-Si así te sientes mejor no lo digas pero explícame ¿Cómo es que usas una peluca?-preguntó Jharen-¿Raquel también usa peluca?
-Si señor-respondió la doncella quitándose la peluca rubia y dejando ver sus cabellos marrones-yo me llamo Doroty y soy la dama de compañía de Candy por orden de su familia.
-Mi llegada aquí es una larga historia-aún no asimilaba bien el hecho de que podía haber encontrado a su familia y no sabía como contarles todo sin que Jharen se ponga mal de salud.
-Empieza desde el principio porque dudo mucho que vaya a dormir.
-Esta bien, yo soy huérfana y fui abandonada en las puertas del Hogar de Pony, un orfanato que está en Chicago-empezó su relato contándoles todo lo que les había contado a las chicas obviando los nombres-por eso vine aquí porque me enamoré de mi tutor y él está comprometido con otra chica-la tristeza que le causaba recordar a Albert, hizo que no sintiera vergüenza al contarles sobre su vida.
-Yo sabía que algo te pasaba-habló Jharen-por eso la tristeza de tus ojos. Si que tienes una tía ingeniosa para que haya planeado todo-decía con una sonrisa traviesa- dudo mucho de que te vayan a encontrar...¿Cuándo dices que fuiste encontrada?
-De eso es lo que estaba hablando-interrumpió Caroline-Candy dice que tiene una muñeca igualita a la nuestra, con su nombre bordado.
-Ay Dios mío-hablaba Zunmy muy emocionada-después de tanto tiempo es posible que...seas mi nieta
-dijo tomando la mano de Jharen pasándola por encima de las piernas de Didier -Eres idéntica a Jharen Segundo, tu cabello, el color de tus ojos incluso las pecas-se acercó a ella y tocó su cabello-mi niña...han pasado muchos años-las lágrimas empezaron a salir de sus ojos.
-Nada me gustaría más que pertenecer a su familia-sintiendo que Zunmy acariciaba su mejilla-pero será mejor que hablemos con la señorita pony y la hermana María para cerciorarnos y no hacernos falsa esperanzas-“No quiero volver a ilusionarme”.
-¿Quiénes son ellas?-preguntó Zunmy.
-Son las buenas mujeres que me acogieron, ellas son las dueñas del orfanato. Mañana me comunicaré con la tía Elroy para que puedan hablar con ellas.
-¿Tía Elroy?, ella es la que te ayudó a escapar-interrogó Jharen.
-Sí.
-Por que mejor no conversamos directamente con la familia que te adoptó. A partir de eso podía contratar unos detectives para que averigüen sobre tu pasado.
-Abuelito entienda que para Candy no le es fácil regresar a su casa, por eso ha venido a un lugar tan apartado dejando a  todos sus amigos.-habló Damaris.
-Sean o no mi familia les prometo que más adelante les revelaré su nombre pero por el momento no...por favor, además ellos no saben  nada sobre como me encontraron y si empiezan a hacer investigaciones pueda que se encuentren con los detectives que me están buscando y...no quiero regresar, no por el momento-sus ojos se llenaron de tristeza.
-Muy bien, lo haremos como tú digas-Jharen recordaba que con su hijo siempre pasaba lo mismo al final él siempre terminaba haciendo las cosas a su manera-esperaremos a que te comuniques con tu tía.

Ese día nadie durmió en la mansión Dingman. Candy y Doroty se quedaron allí tal como habían sido los planes originales pero no pudieron pegar el ojo en toda la noche.

-Doroty te imaginas si ellos son mi familia, mi propia familia-hablaba emocionada caminando de un lado a otro-
-Eso sería muy lindo
-¿Si son mi familia te irás?-se detuvo a mirarla preocupada.
-Eso aún no lo sé, si ellos son tu familia entonces ya no pertenecerás  a los Andrew. No sé que es lo que dría la señora Elroy o lo que dirán los Dingman...será mejor que esperemos a ver lo que sucede.
-Es que yo no quiero que te vayas-se sentó a su lado-hemos pasado muchas cosas juntas y te has convertido en una persona muy importante para mí...pero me estoy portando muy egoísta seguro quieres volver con tu familia.
-Siempre he pasado temporadas lejos de casa además mantengo buena comunicación con ellos...Si me dieran a escoger yo no me iría.
-¿De verdad?
-Por su puesto.
-Yupi-gritó abrazándola.
*****
­-Jharen crees tú que después de tanto tiempo nuestras plegarias hayan sido escuchadas, que hayamos podido recuperar a la pequeña Candy.
-Como dijo ella hay que esperar...aunque el parecido con Jharen Segundo es increíble, es como si lo estuviéramos viendo.
-Yumi será igual que ella cuando crezca...Estoy tan emocionada que no veo la hora en que podamos hablar con las mujeres que la criaron.
-Querida-dijo tomándole las manos-Yo sé cuanto has sufrido desde la muerte de Jharen pero no quiero que te hagas falsas esperanzas porque es peor.
-Lo sé pero mi corazón de madre jamás perdió la esperanza de encontrar a la pequeña...son muchas cosas para decir que son simples coincidencias.
-Demasiadas diría yo, sin embargo....
-No tienes porque preocuparte-respondió acariciándole la mejilla-si ella no es  mi nieta de todas maneras las querré como tal, aunque no habrá mucha diferencia porque desde que entró a nuestras vidas la he querido como tal. En el preciso momento en que te salvó la vida se ganó mi aprobación y mi gratitud.
-Yo he pasado bastante tiempo con ella, desde que se convirtió en mi enfermera he podido conocerla más...tiene un alto sentido del deber y un espíritu solidario...aunque debido a eso ha habido ocasiones que hemos llegado tarde a una junta.
-Eso lo heredó de sus padres-contestó abrazando contra su pecho la fotografía de su hijo mayor.
*****
-Te imaginas Carolina, por fin estaremos completas.
-Nuestros padres estarían felices de que la hayamos encontrado.
-Dirás de que ella nos haya encontrado...me apena mucho todo lo que está sufriendo pero sino hubiera sido por esa chica Candy no hubiera salido de Chicago y no la hubiéramos podido conocer.
-Nos encargaremos de que de ahora en adelante la vida de Candy sean alegrías.
-Le brindaremos un hogar, amistad y todas las cosas que se perdió de pequeña...primero iremos a comprarle ropa, segundo libros, tercero le enseñaré Lenguaje de Señas...
-jajaja  ya estás que planeas todo, seguro ya estás pensando en ponerlo en tu agenda.
-Yo...es bueno tener todo agendado para hacer todo con tiempo,
-jajaja eres una fanática de la precisión, quieres que todo salga en el tiempo previsto.
-Ey no me ofendas que yo no soy la única fanática en esta casa, tú eres la fanática del orden, incluso has amenazado a tu novio que si no se vuelve más ordenado terminarás con él, sin mencionar que cuando vamos al mercado te pones a ordenar las latas de conserva o las frutas-dijo con una mirada triunfal-deberían contratarte para que ordenes la mercancía.
-Es bueno ser ordenada...
-Si pero a veces exageras, aún recuerdo la cara que puso la hermana de Patrich cuando le dijiste que no iba a volver  a entrar a esta casa si venía con los demonios de sus hijos sólo porque se comieron tu helado y desordenaron un poco la casa.
-Sabes cuanto me gusta ese sabor...esos no son niños, ella los conciente demasiado son unos engreídos que no respetan a los demás y son muy desordenados en quince minutos hicieron más desorden de lo que yo he hecho en toda mi vida...En todo caso seré yo quien le enseñe a hablar el catalán y los demás idiomas que sé.
-Eso no te lo refuta nadie-habló Dayana entrando con las demás chicas-pero seré yo quien le enseñe a bailar, saben que me apasiona el baile, he aprendido a bailar diversos ritmos incluyendo el ballet y soy una buena profesora.
-Yo le enseñaré a tocar la flauta y a dibujar-habó Dayumi jugando con su anillo
-Pero no le enseñes tus malas costumbres,-reía Camila-no queremos que Candy ande siempre jugando con un anillo como tú.
-Este anillo me lo regaló papá, y si aprende mis malas costumbres por lo menos no tendrá la frente llena de moretones como tú, que por andar leyendo mientras caminas terminas chocándote con los postes.
-O contándole a todo el mundo tus secretos mientras duermes, basta con hacerte una pregunta para que cuentes todo-decía en tono burlesco Dayana-aún no entiendo como puedes mantener una conversación estando dormida.
-Creo que lo hago de la misma manera en que tú haces esas bromas tan raras que nadie entiende.
-jajaja ya basta -interrumpió Damaris- de todas la más tranquila soy yo. Así que de mí aprenderá a componer canciones y a tocar la guitarra...me apasiona la música-dijo con una mirada soñadora.
-Lo sabemos-dijeron al unísono.
-Por eso tienes 4000 discos de vinilo, se han gastado una fortuna en eso-agregó Camila- sin contar que tu cuarto parece un museo llenos de discos y de gramófonos...pero más de  piezas de gramófonos, tienes demasiadas partes en tu cuarto. Deberías abrir una empresa, Se llamaría “Reparaciones Damaris usted lo malogra yo lo reparo”
-Umm eso es una buena idea-dijo acariciando la idea entre sueños-he reparado bastantes gramófonos que puedo especializarme.
-Ante todo deberías ser un poco más ordenada, cualquier día de estos te pederás en tu propio cuarto-le recordó Caroline-y así dices que eres la más tranquila.
-Entonces haremos una fusión-Camila hablaba sonriente porque había encontrado la solución perfecta-todas le enseñaremos nuestras buenas cualidades porque si de manías hablamos ella ya tiene demasiadas.
-jajaja-

Reían las chicas porque en el tiempo que habían compartido con Candy habían descubierto muchas manías en ella. Era muy atolondrada y revoltosa, siempre andaba corriendo por los pasillos por haberse hecho tarde  o por haberse quedado dormida, no era muy buena cocinera y a la hora de dormir peleaba con sus pacientes imaginarios.

-¿Y Yo?-preguntó la más pequeña-yo que le enseñaré-decía preocupada-yo no sé muchas cosas. Lo único que sé es trepar árboles pero ella es excelente haciendo eso, en carreras me ganaría porque es más grande que yo....tengo un problema-se dejó caer en las faldas de las gemelas.
-No tienes porque preocuparte...-quiso tranquilizarla Damaris.
-Como no me voy a preocupar-a pesar de su corta edad Yumi tenía el comportamiento de una niña mayor, tal como lo era Candy de pequeña.
-Le puedes enseñar a...-Caroline miraba a sus primas pidiendo ayuda.
-A sonreír, tu siempre estás sonriendo-dijo Dayana en un haz de luz.
-Ella también sonríe y muy bonito-refutó la pequeña frunciendo el ceño-a pesar de que ha sufrido bastante.
-Pero puedes ofrecerle tu amistad incondicional como lo has venido haciendo-habló Camila-tú sabias de su secreto y no lo dijiste estoy segura que ella valorará mucho eso.
-Eso es más importante que cualquier cosa que puede aprender de nosotros-agregó Dayumi.
-¿En serio?-preguntó con una carita curiosa.
-Absolutamente-respondió Damaris-y ahora deberás seguir guardando un secreto.
-¿?
-Nadie, a parte de nosotras, debe saber que su familia adoptiva son los Andrew.
-Damaris tiene razón-habló Didier entrando a la Biblioteca-
-Didier-exclamaron todas.
-Nos has escuchado-habló Dayana preocupada.
-No es de caballeros espirar-habló Damaris muy seria.
-No las venía a espiar-contestó él tomando asiento-vine a llevar un libro de finanzas cuando las oí hablar, con semejante voz que tienen no fue difícil...Deberían agradecerme porque su abuelo venía a la biblioteca...
-¿¿Él nos ha escuchado??-Camila palideció.
-No, porque le dije que yo le llevaría los lentes que ha olvidado en el escritorio.
-Tú no vas decir nada sobre lo que oíste-dijo Dayumi amenazándolo.
-¿Sobre qué?-preguntó él con ganas de hacerlas molestar-sobre los planes que tienen para enseñarle o...sobre su apellido-se tomaba mucho tiempo en hablar poniéndolas muy nerviosas.
-Las dos cosas-respondió Caroline-comprende su situación.
-Lo sé-habló él en tono serio-soy él que más la entiende porque yo también tengo un pasado que quiero olvidar....

La mente de Didier vagó hace 8 años cuando se enteró que su familia estaba dedicada al robo y extorsión. Sus padres se habían comunicado con él y lo estaban obligando a que abra la puerta de la casa para que ellos entren a robar, aprovechando que los padres de las chicas y los abuelos estaban de viaje. Al negarse lo golpearon fuertemente y lo botaron a la calle, las chicas lo encontraron mal herido y lo llevaron a la casa. Al despertar les contó todo y les pidió que no dijeran nada.

-...Así como ustedes han sabido guardar mi secreto yo también lo haré, me comprometo en avisarles cuando tengamos que hacer algún contrato con los Andrew.
-Hasta donde sé-habló Caroline- semanas antes de que Candy apareciera habían trabajado con ellos.
-Sí, Patrich les vendió ciertas propiedades y nosotros nos encargamos de cobrarles. Es un hombre muy amable...tiene una mofeta de mascota.
-¿¿Mofeta??-no podían creer lo que escuchaban.
-Sí,  el animalito lo acompañaba a  todos lados y era muy educada. Tenía un nombre raro que ya lo olvidé.
-¿Entonces contamos contigo?-preguntó Caroline.
-Totalmente-respondió
****
­-Operadora me puede comunicar con Chicago-hablaba Candy en el teléfono.
-¿Con quién desea hablar?-
-Con la señora Dora.
-Sus apellidos
-Apellidos-repitió horrorizada-“Eso no le pregunté a la tía Elroy” -
-Así es señorita sin ellos no podremos dar con la señora.
-Es que no los tengo...pero tengo su número...eso puede servir.
-Claro que sí señorita, dícteme el número.
-Esta bien-Candy sacó un papelito y le dictó el número.
-Espere un momento.
-“Por que se demorará tanto”-pensaba nerviosa-
-Le comunico-habló la operadora.
-¿Aló?
-¿Con Dora?-preguntó sintiéndose muy nerviosa.
-Ella habla-respondió la mujer desde el otro extremo-¿quién es usted?
-Disculpe, usted es jefa de enfermeras en el hospital Santa Juana y...
-Eres Candy-habló la mujer entre risas-te reconocí por tu manera de hablar. ¿Cómo estás hija?, qué ha pasado para que me llames.
-Necesito comunicarme con la tía Elroy lo más antes posible.
-¿Pasa algo malo?-preguntó preocupada-¿te encuentras bien?
-No se alarme yo estoy bien, pero es urgente que hable con ella... podría decirle .
-Por su puesto, iré a verla a la hora de almuerzo.
-Otra cosa más, cuando le comunique que deseo hablar con ella hágalo de una manera suave para que no se alarme.
-Lo tendré presente, hija en estos momentos debo colgar porque me he hecho tarde para ir al hospital. Ya sé que vas a decirme pero fue algo de último momento lo que me retuvo y si no hubiera sido por ello no pudiera haber conversado contigo-se apresuró a excusarse porque ella siempre reñía a Candy por su impuntualidad.
-jajaja no tiene que excusarse conmigo. Gracias por todo-dijo y colgó-ya está Doroty sólo nos queda esperar...ojalá que ninguna de las chicas diga nada sobre mi apellido.
-No lo harán-respondió la doncella-tienes su palabra, te lo prometieron y no creo que falten a ella.
-Eso espero, no quiero que se enteren...no por ahora...espero que la tía Elroy sepa que hacer en estos casos.
*****
-Buenas tardes-una señora de edad mayor vestida de negro y velo llegó a la mansión-deseo conversar con al señora Elroy-pidió fingiendo un acento francés.
-De parte de quién-preguntó el nuevo mayordomo extrañado.
-Soy una amiga de ella que ha hecho un largo viaje para visitarla, usted comprenderá que con la edad nos ponemos más frágiles.
-Si pero necesito su nombre.
-En ese caso dígale que la busca Azul-“Espero que se acuerde que ese es mi color favorito”
-¿Azul?-iba a decirle algo pero la mirada seria de la mujer lo hizo desistir, tenía la misma mirada de Elroy así que se apresuró a hacerla pasar antes de que se molesta y pierda su trabajo-por favor tome asiento mientras voy a avisarle.
-Gracias-“Vaya aún puedo portarme de manera refinada”-pensaba riendo-“Sólo espero que Elroy no se demore porque esta ropa me está matando”
-...
-Buenas tardes-saludó Elroy entrando-me podría decir, cof, cof-Elroy se ahogó cuando Dora regresó a mirarla-pero que traes puesto-preguntó mirándola de pies a cabeza-jajaja pareces una morsa, jajaja -reía sin control.
-¿Terminaste?-preguntó mirándola con una mirada retadora.
-NO jajaja-no podía dejar de reír-porque has venido vestida así
-Para que tus sobrinos no me reconozcan,
-Por eso has tenido que venir con esa facha...¿Y a qué debo tu vista?-preguntó indicándole que se sentara-¿quién se murió para que vengas de luto?
-Candy.
-¿¿Qué??
-jajaja
-No te bromees con eso-habló molesta-poco más y me da un paro cardiaco.
-Entonces que bueno es que sea enfermera ¿no crees?-“Candy me pidió que te diera la noticia de manera tranquila pero te has estado burlando de mí así que me las estoy descobrando”-pensaba riendo por el rostro pálido de Elroy.
-¿Qué pasa con ella?-preguntó haciéndole señas para que hable en voz baja.
-Me ha pedido que te avise que quiere conversar contigo urgentemente.
-¿Pasó algo malo?-una sensación de miedo recorrió todo su cuerpo.
-Ella dice que está bien pero que quiere hablar contigo, así que debes ir a mi casa para que la llames... Ya cumplí con lo que me pidió y ya me voy, tengo que quitarme esta ropa cuanto antes. Quiero dejar de ser morsa-ella misma se reía por su atuendo.
-Eh sí, espérame iré contigo antes que venga William-se escuchó el ruido del carro entrando-Oh no ya llegó
-Ya llegó-dijo palideciendo-y ahora que hago, no puede verme aquí, me va reconocer-se levantó y comenzó a caminar de un lado a otro.
-Deja de caminar-habló con voz fuerte-no puedo creer que a pesar de los años sigues siendo la misma nerviosa.
-¿Eh? Ciertas cosas no cambian-decía preocupada-pero que vamos  a hacer, ¿ y si salgo por la ventana?
-Guarda silencio que quiero pensar-le dijo en forma seria-tus quejidos me atolondran....ya sé lo que vamos a hacer
-¿Qué?-preguntó estrujando sus manos.
-Espera-se levantó y comenzó a mover algunas cosas-aquí están-tomó algo de un cajón y se los dio-póntelos.
-Son feos-con dudas miraba los lentes oscuros que Elroy le daba.
-Hace juego con tu ropa...vamos póntelos que no tenemos tiempo.
-Dora se quitó el velo, se puso los lentes y volvió a taparse-ya está, esa revoltosa me debe mucho
-Shh ahora vámonos-salieron de la habitación-
-Tía Elroy-saludó Albert-señora-mirando con curiosidad a Dora,
-William no me esperen a cenar porque tengo asuntos que atender, mi amiga ha venido de lejos y tenemos ciertos negocios pendientes....vámonos Antonia, Antonia vamos-dijo tomándola del brazo-“Que lenta es esta mujer a la hora de pensar”-pensaba alejándose del lugar.
-Entiendo tía-Albert pensó que la amiga de Elroy era viuda y que por eso se vestía así, además no era la primera vez que conocía a personas extrañas.
-Mi amor ya regresaste-Betsabeth salía a su encuentro-cómo te ha ido en el trabajo-preguntó después de besarlo en los labios.
-He tenido días mejores-respondió sonriendo-sólo he venido porque necesito llevar unos informes.
-Pero me prometiste que hoy saldríamos a cenar-se quejó-tienes que cumplir tu palabra.
-“La cumplo todos los días por eso me quedo a tu lado”-Haré hasta lo imposible por venir a tiempo, en todo caso te llamo avisándote.
-Está bien-contestó no muy convencida.

Albert regresó al trabajo mirando nostálgico una foto que guardaba en su portafolios. Desde que Candy había huido comenzó a dedicarse más al trabajo. El afán de encontrarla era lo que lo motivaba a continuar.

-Cuatro meses han pasado desde que te has ido-hablaba con la fotografía en la que aparecían ellos en una fiesta celebrada en Lakewood por haber cerrado un contrato importante-¿en dónde estarás pequeña? Espero que puedas encontrar tu camino y ser feliz...es lo que siempre he querido para ti.
*****
-Que lenta eres-le reñía Elroy.
-Es que no me llamo Antonia-repuso ella.
-¿Que querías? Que te llamara por tu nombre...bueno ya dejemos las charlas para luego que lo que me interesa ahora es comunicarme con Candy.
*****
-Candy el teléfono-gritó Doroty-
-Ya voy-salió corriendo de la sala seguida de todas las Dingman.
-Levanta el fono-la apresuró Caroline poniendo la mano en su hombro.
-Sí-dio un suspiro y tomó el fono-Aló...Tía Elroy.
-Hija que ha pasado-preguntó Elroy preocupada apretando el fono.
-Tranquilícese tía-dijo ella sonriendo porque Elroy estaba preocupada por ella-no me ha pasado nada.
-Entonces que es tan urgente para que me hayas mandado a llamar.
-Es que...parece que he encontrado a mi familia...tía se encuentra allí-preguntó porque Elroy no decía nada.
-Sí pero como es eso-decía un poco turbada.
-Se acuerda que estoy trabajando para los Dingman-de forma breve Candy le contó todo lo que sabía sobre Jharen y su familia-las muñecas son idénticas pero queremos conversar con la señorita Pony y la hermana María para salir de todas dudas, ellas saben como fui encontrada y tienen la muñeca...¿cree usted que me podría ayudar?-preguntó cruzando los dedos.
-¿Vas a venir con ellos? O mejor dicho ¿quienes van a venir?
-Bueno-habló nerviosa-El señor Jharen y su esposa, también su hija y el esposo de esta...
-Nosotras también-dijeron las chicas.
-¿Quién está allí?-preguntó al escuchar las voces
-Son mis amigas, ella también van a ir...y habrá un problema porque la más pequeña tiene seis años y... es idéntica a mí, los mismos ojos,  buena todas tenemos los ojos verdes y el cabello rubio pero ella...es como si me estuviera viendo a mí. Los niños la podrían reconocer.
-¿Tú vas a venir?-preguntó con mucha ansiedad.
-No lo sé...yo...no habría donde hospedarnos todas.
-Eso no es ningún problema, pueden quedarse en un hotel. Para que conversen con mayor tranquilidad haré que los niños vayan de paseo y tendré los carros listos para que los recojan, por cierto ¿cuántos son?
-Umm haber-dijo contando con los dedos-siete más cuatro...somos trece contando a Doroty y a mí-contestó.
-Si, sí ya entendí no tienes que gritar. Cuando saldrían de San Francisco-inquirió tomando nota de todos los datos que Candy le ofrecía.
-Este fin de semana, como el viaje es largo quieren regresar cuanto antes.
-Umm entiendo, El día que salgas llamas a Dora para confirmar la fecha de tu llegada, tendré listo los carros para no perder tiempo.
-Gracias tía...¿usted también irá al Hogar de Pony?
-Así es, quiero ver si has estado comiendo como se debe-respondió entre risa-me comunicaré cuanto antes con la señorita Pony y la hermana María para avisarles de la situación...
-Ellas ya sabían que iba a irme de la casa pero no saben donde estoy viviendo y le pediría que no les diga.
-Está bien lo haré como tú dices.
-Otra cosa más...los Dingman no saben que pertenezco a los Andrew y quisiera que no se enteren, por favor no vaya a llevar algún carro con el emblema de los Andrew y no diga su apellido.
-¿No les parecerá raro? Pueden pensar mal
-Ya les expliqué las razones por las que vine a San Francisco y me han entendido, también les he dicho que no quiero que se enteren del nombre de mi familia adoptiva.  Aunque les pareció raro no me han presionado.
-Entonces sólo me presentaré por mi nombre, pero sería mejor que lo sepan de una vez para que luego no hayan malo entendidos.
-Sean o no mi familia les he prometido que les revelaré mi nombre completo más adelante pero por ahora no.  Por favor.
-Espero que luego no surja ningún inconveniente pero espeto tu decisión-“Ya me acostumbré a que tú tengas la última palabra” -hablaré con la señorita Pony y la Hermana María para explicarles todo...esa niña de la que hablas es realmente idéntica a ti.
-Sí tía, yo me sorprendí mucho al conocerla...incluso trepa los árboles con la misma habilidad que yo.
-jajaja si son tu familia no lo dudo.

Elroy hizo todos los preparativos para que los niños del Hogar de Pony fueran de paseo al rancho Steve. Primero tuvo que ir a ver a las madres de Candy y ponerlas al tanto de la situación para luego pedirle a Tom que se llevara a los niños. Felizmente Steve ayudó y asintió en tenerlos por dos días. Se aseguró de que Albert, Archie y George tuvieran mucho trabajo en toda la semana para que estén ocupados y no vayan a ir al Hogar de Pony.  El día en que tenían que llegar Elroy estuvo esperándolos con la movilidad necesaria.
Por su parte los Dingman estaba impacientes por llegar, sabían que le viaje iba a ser muy agotador pues iban a estar catorce días viajando(siete de ida y siete de regreso), sólo iban a estar en Chicago dos días. Aún así nadie se quiso quedar, todos estuvieron dispuestos a sacrificar la comodidad por enterarse de la verdad.

-“Hoy llegaremos, podré ver a mis madres y a la tía Elroy...¿cómo estarán los niños? Que lástima que no podré verlos...tampoco veré a mis amigos pero tengo la seguridad de que muy pronto los volveré a ver....”
-Candy, ya vamos a llegar-hablaba Yumi emocionada-es la primera vez que salgo tan lejos de casa, voy a conocer Chicago.
-Yumi-dijo sentándola en sus piernas-no va vamos a r a Chicago.
-¿No? ¿Entonces?
-Iremos a un pueblito cerca de Chicago.
-Ahhh entonces el Hogar de Pony está lejos.
-Exacto.
-No importa  lo importante es que he salido de casa...y estoy usando una peluca-

Elroy había dicho que los detectives aún seguían buscando a Candy y que sería muy sospechoso ver a varias rubias de ojos verdes juntas por lo que Jharen hizo que todas usaran pelucas negras, incluyendo a Zunmy, Doroty y Jharitsa.

-Cómo haces para poder usarla sin que te pique la cabeza-preguntaba afligida.
-jajaja deja de rascarte que vas a despeinarte, trata de pensar en otras cosas y te olvidarás del escozor.
-A mí no me funciona-se quejaba Damaris-aún me sigue picando.
-Dejen de quejarse, que nadie las obligó a venir-habló Caroline.
-Es que no nos podíamos perder esto-respondió Camila mientras se acomodaba la peluca.
-Entonces traten de soportar la picazón si quejarse-El tren empezó a detenerse-ya es hora cojan sus maletas.

Con el corazón latiendo a mil por Hora Candy bajó del tren, trataba de localizar a Elroy pero no la veía por ningún lado.

-¿Ves a tu tía?-preguntó Jharen al oído de Candy.
-NO-contestó ella sosteniendo muy fuerte su maleta.
-Perdone señorita Esmeralda-un hombre vestido de negro se acercó-su tía los está esperando.
-Gracias-respondió siguiéndolo-“Ya estoy aquí...tantos recuerdos que tengo en este lugar”-

Los llevaron a un lugar apartado de la estación y encontraron tres carros. EL hombre que los había llevado les indicó como iban a subir. En el primer auto(en el que estaba Elroy) iba a subir: Jharen, Zunmy, Jharitsa y su esposo. En el segundo: Candy, Caroline, Camila, Doroty y Yumi. En el tercero Damaris, las gemelas y Didier.

-Buenos días-saludó Elroy a los Dingman-mi nombre es Elroy y soy la tía de Candy, creo que ella ya les informó el problema de su apellido.
-Un placer señora-contestó Jharen-sí ella ya nos contó todo.

El auto en el que ellos viajaban era especial, era una limosina grande, los asientos estaban frente a frente como si estuvieran sentados alrededor de una mesa lo que les permitía conversar sin dificultad.

-Les agradezco mucho que se hayan tomado la molestia en hacer un viaje tan largo para poder saber si Candy es su nieta.
-Candy es muy importante para nosotros-habló Zunmy-desde que llegó a nuestras vidas nos ha llenado de alegrías.
-Son muchas las cosas que nos indican que ella es mi sobrina-explicó Jharitsa-pero queremos salir de dudas.
-Lo entiendo y he tengo todo listo para que en el Hogar sólo estén la Señorita Pony y la Hermana María.
-Gracias-dijeron al unísono.
*****
-“Este camino lo he tomado tantas veces”-pensaba con la nariz pegada a la venta-“Regresaré a casa, aunque sea por unas horas....¿cómo estarás?...”
-Candy-habló Carolina-no estés triste, nos tienes a nosotras.
-Lo sé-contestó con una sonrisa-no estoy triste, sólo estaba recordando.
-Que bueno que nos pudimos quitar las pelucas-reía Yumi-la cabeza me estaba picando.
-No te quejes que sólo se la pusieron para bajar del tren-contestó Candy-yo tuve que bajar y cambiarme de peluca varias veces para que no me reconozcan.
-Suena emocionante-habló Camila sin despegar los ojos de su libro.
******
-Señorita Pony, allí vienen unos carros-la hermana María estaba tan emocionada que se había subido a una silla para poder ver mejor-deben ser ellos, la volveremos a ver-dijo juntando sus manos.
-Hermana María no cree que debe bajarse de esa silla para salir a recibirlos-habló conteniendo una risilla.
-¿Eh? Oh sí-contestó avergonzada.
*****
-Candy allí está la casa-señaló Yumi mientras sacaba la cabeza por la ventana- es tan linda.
-¿Ya se ve?-preguntó Camila dejando caer su libro y sacando la cabeza por la otra ventana-Oh sí la veo.
-Cómo no la vas a ver si estás obre mí-reía Caroline.
-Mi casa-habló Candy sintiendo los ojos abnegados de lágrimas.
-Hemos llegado-El chofer no terminó de hablar porque Candy bajó corriendo, seguida de las chicas-señoritas-las llamó preocupado.
-
Señorita Pony,  Hermana María-con los ojos llorosos corría a encontrase con sus madres.
-Candy-decían las mujeres acercándose a abrazarla.
-MI niña-habló la señorita Pony abrazándola-mi niña-volvió a decir con las lágrimas corriendo por las mejillas mientras la arrullaba entre sus brazos-le he rogado tanto a Dios que me permita verte de nuevo-no pudo continuar porque los sollozos no le permitieron-Gracias Dios mío-la abrazó y besó su cabello queriendo trasmitirle todo su amor-Mi niña-repetía.
-Candy-habló María.
-Hermana María-dijo abrazándola fuertemente-las extrañé mucho.
-Nosotras también-contestó mientras trataba de esconder sus lágrimas-mírate estás hermosa, te vez como todo una señorita-separándose de ella y secándole sus lágrimas-no llores que no nos gusta verte triste.
-Queremos que siempre sonrías-agregó Pony secándose las lágrimas-ese es nuestro mayor anhelo.
-Sí-contestó Candy reponiéndose.
-Señora Elroy-habló la señorita Pony-bienvenida.
-Tía Elroy-Candy regresó a abrazarla-me alegra verla-hablaba abrazándola por la cintura.
-A mí también-contestó ella acariciando su cabellos-sigues siendo una llorona -habló queriendo sonreír pero sus lágrimas no le permitieron.
-Dos lloronas-habló Candy secándole las lágrimas a la mujer de edad mayor.
-Elroy se conmovió por el gesto de Candy
-Gracias-contestó sonriendo y besó su frente-no nos vas a presentar.
-Oh cierto-habló apenada-ya lo había olvidado, señorita Pony, Hermana María, tía Elroy les presento a los Dingman-Candy  hizo las presentaciones del caso y las mujeres quedaron admiradas por el parecido de Yumi con Candy-
-Buenas noches es un placer-Yumi hizo una reverencia graciosa-Ups me equivoqué estamos de día-habló sacando la lengua.
-jajaja-rieron todos ante su gesto que reafirmaba el parecido con Candy-Ahhh- gritó escondiéndose tras Candy-¿qué...qué es eso?-señalando a un animalito.
-Clin-Candy se agachó a recoger a su amigo y por saludo Clin lamió su rostro-es Clin-decía abrazándolo-recuerdas Yumi que te conté sobre mi mascota-la pequeña movió la cabeza afirmando- pues  es él se llama Clin.
-Mucho gusto-saludó la pequeña tomando su patita-yo me llamo Danitza pero todos me dicen Yumi.
-Pensé que los niños se lo habían llevado-dijo Candy entregándole el animalito a Yumi.
-Nosotras también, yo vi que Tom lo subió a la carreta-habló Pony pensativa-
-Debe haber presentido que ibas a venir-contestó Elroy-los animales son muy intuitivos.
-...que descortés soy sean bienvenidos a nuestra humilde casa-habló Pony reaccionando.
-Por favor pasen-invitó María.-tomen asiento-por un momento hubo un silencio incómodo.
-Imagino que deben estar cansados por el viaje-habló Elroy-será mejor que hablemos de una vez. Por lo que Candy me ha contado hay probabilidades de que Candy sea su nieta.
-Así es-habló Jharen y les contó lo que había pasado con su hijo-el parecido que Candy tiene con mi hijo es increíble-sacó un retrato y se los mostró-además el lugar en el que sucedió el accidente no está muy lejos de aquí.
-Mientras veníamos lo vimos-habló Zunmy-es una quebrada antes de subir la colina....Era un día de mucha nieve-mientras Zunmy hablaba recordaba el día en que identificó los cadáveres-fue muy triste...ver...sus...cuerpos-Jharen le sostuvo la mano de su esposa para darle valor.
-El día que encontramos a Candy también nevaba-relató Pony-fueron dos niñas las que encontramos ese día.
-¿Dos?-hablaron los Dingman asustados.
-Sí, Anny y yo. Anny es como mi hermana....pero ella es de cabello negro.
-Ella no puede ser porque nosotras vimos que era rubia como tú, además ustedes tienen el mismo nombre, y el tuyo lo tomaron por una muñeca-respondió Patrich.
-Correcto-contestó Pony-Candy estaba en una cesta y la muñeca tenía su nombre bordado.
-Me podrían mostrar la muñeca-pidió Zunmy.
-Por su puesto-María se paró y la trajo-tome.
-Es esta-dijo Zunmy tomándola con mucha delicadeza como si fuera un reliquia-yo la hice con mis propias manos...cada una de mis nietas tiene una con su nombre bordado-sus dedos acariciaban el bordado de la muñeca que a pesar de la edad aún mantenía sus  colores intactos- eres mi nieta-habló fijando la vista en Candy-no hay duda alguna. Tú eres la pequeña Candy, mi pequeña-finalizó con las mejillas bañadas de lágrimas.







Notas de la Autora:
Este capítulo está dedicado a todas las chicas del grupo Albertmanía (Paola, Dani, Esther, Hakel, Patty, Maribel, Blanqui, Zen, San, Jany y yo[Judith] ) con nuestras particulares manías. Somos un grupo singular, compartiendo él mismo gusto con Albert y defendiéndolo a capa y escudo.
“Jarerc Aldry”…Judith Oviedo
... mailto:Jarerc_jk@hotmail.com

“Por Siempre Albert mi príncipe y mi gran amor”
¡Que viva Albertmanía por Siempre!