“Una Sombra del Pasado”
Por
“Jarerc Aldry”…Judith Oviedo
“Adaptándose a una nueva vida”
Capítulo IX
-¿Lo conoces?-interrogaron las
chicas
-Eh...no...bueno-como decirles que lo conocía y era el dueño de
su corazón-supe que había hecho varias donaciones a los hospitales de
Chicago-dijo con las mejillas coloradas y las manos temblorosas-pero es
fue hace tiempo....no lo pude ver personalmente..
-Fue una salvación para los
hospitales porque ellos habían gastado sus fondos al enviar a su personal a la
guerra-agregó Doroty nerviosa por saber como iba a reaccionar su
amiga.
-Un buen hombre, siempre he escuchado que ha hecho donaciones a
orfanatos-dijo Camila meditando en sus últimas palabras-
-Y es
simpático, muy buen mozo, mira-habló mostrándole el periódico, en vista de
que Candy estaba sentada a su lado.
-Eh ...sí-sus ojos se
clavaron en la fotografía que aparecía en el periódico, Albert aparecía muy
sonriente al lado de George-“Un mes ha pasado...y ahora te vas a
casar”-se había concentrado en la foto para no leer la nota.
-El papi
Jharen lo conoce porque han trabajado anteriormente-dijo Damaris-Mi
abuelito es dueño de los bancos de este lado del país, aunque claro son más
pequeños en comparación con los de ellos.
-“No puede ser, ¿por qué todo
siempre me tiene que llevar a ti?”
-Lee que dice..si eres de
distraída-reía Dayumi tomando el té.
-Mira quien lo dice-respondió
sacándole la lengua a su gemela-pero bueno empezaré...
-Yo-dijo con
voz temblorosa levantándose de la silla-debo ir al baño.
-¿Te sientes
bien?-preguntó Camila
-Si, no tienes de que preocuparte-empezó a
caminar.
-Candy-llamó Caroline-el baño está por el otro
lado.
-Eh...-hizo una mueca graciosa simulando las lágrimas que iban a
empezar a salir.
Entró lo más pronto posible al tocador donde sus
lágrimas empezaron a caer sin control. Agachó la cabeza sintiendo que los
sollozos la estremecían hasta lo más profundo de su ser. Se aferró con mucha
fuerza del tocador de baño, tratando de liberar esa tristeza
contenida.
-No debo sentirme triste-decía entre sollozos-esto
debía pasar...fue por eso por lo que vine...debo estar feliz porque mi mejor
amigo se ha casado-trataba de animar-esto es lo mejor, pero me siento muy
mal.
-toc, toc
-El ruido de la puerta la asustó y levantó la mirada
para verse en el espejo-En un momento salgo-empezó a echarse agua al
rostro para borrar las lágrimas.
-Soy yo, Raquel-habló la
chica-déjame entrar-después de unos instantes de haber dudado la puerta
se abrió-Candy-dijo al ver sus ojos hinchados y entró cerrando la puerta
tras de sí para que nadie más pudiera entrar.
-Yo....lo siento-desvió
la mirada-he sido muy descortés al venirme así-regresó para seguir
lavándose el rostro.
-No tienes que fingir conmigo-le ayudó
extendiéndole una toalla-toma sécate bien el rostro para que on vean que has
llorado....el señor William no se ha casado.
-Es lo mejor, debe ser feliz
con....¿Cómo dices?-la miró suplicándole de que no la engañe.
-Que no
se ha casado.-sonrió al ver que el rostro de Candy se iluminaba con una
sonrisa- la nota sólo dice que es uno de los solteros más codiciados de
Chicago que muchas madres desean que se case con sus hijas pero que él no les
hace caso.
-Entonces aún no se casa..Yupi-dio un pequeño brinquito-lo
siento...yo
-jajaja no debes excusarte conmigo....a mí tampoco me da ninguna
gracia de que se case con ella pero ahora debemos apurarnos para ir a ver a las
chicas ya deben estar preocupadas de que no sales.
-Sí-muy animada se
arregló el cabello. Sabía que se estaba portando muy egoísta pero no podía
evitarlo.
-....
-¿Te encuentras bien?-volvió a insistir
Caroline.
-Sí-contestó ella sonriendo, pero ahora no tenía que fingir
pues se sentía muy contenta de verdad.
-En vista de que no estuviste
cuando leí, te resumo que el señor William no se va a casar.
-¿No?
¿Entonces?-preguntó muy curiosa pero con el alma tranquila.
-Sucede
que quieren hacerlo casar a la fuerza pero él no quiere.
-La mujer que sea
dueña de su corazón debe ser muy feliz-agregó Caroline sin perder de vista la
expresión que ponía Candy.
-De seguro lo es...Doro, eh quiero decir
Raquel debemos irnos-el escuchar las palabras de Caroline la puso
nerviosa.
-SI ya es tarde-mirando el reloj que estaba colgado en la
pared.
-¿Por qué los miércoles te vas temprano?-preguntó Yumi-¿los
miércoles te aburres de nosotras?
-jajaja como puedes decir eso-se agachó
para poder mirarla de frente-me agrada mucho estar con ustedes-“”Con
ustedes puedo olvidar toda la tristeza que siento”-Pero los miércoles tengo
algo muy importante que hacer.
-Mañana iremos a verte.
-Está bien
Camile...saluden a sus abuelitos de mi parte-se colgó del brazo de Doroty y
se fue.
-....
-Buenas tardes tía Elroy.
-Buenas tardes hija...te
recuerdo que aún puedo escucharte bien así que no hay necesidad de que
grites.
-jajaja lo lamento.
-Mañana deben estar llegando la primera
encomienda, llegará un poco retrasada porque tuve que poner los regalos de
Anny.
-¿Ya llegaron?
-Hace dos semanas, creo que olvidé
mencionártelo-mintió-han regresado muy bien de salud y han estado
preguntando por ti....Anny le ha pedido a su padre que le ayude a
buscarte...aunque no creo que pueda encontrarte.
-¿Cómo está mi
jardín?-“Es mejor que cambie de tema”
-Muy bien hija, he descubierto
que han sobrevivido algunos capullos...están preciosas...¿aún tienes
dinero?
-El suficiente para vivir por un mes más, nos ha dado mucho.
-Es
mejor que sobre a que falte, no quiero que mis sobrina está cantando en los
paraderos para poder conseguir un plato de comida.
-jajaja no sea tan
exagerada. ¿Cómo está su salud?
-Igual, sigo renegando a cada momento...ha
habido cambio de personal.
-¿Qué significa eso?
-Que la mayoría de los
sirvientes que estaban aquí se han ido a Lakewood a excepción del señor
Whitman.
-¿¿Y Eso?? ¿¿Qué pasó?
-Ya no se sentían cómodos trabajando aquí.
Hija ya debo irme, en la encomienda van algunas cartas de la señorita Pony no
olvides que si quieres responderle debes dárselas a Jhon.
-Gracias
tía.
*****
-¿Crees en lo que dijo Candy?
-¿Sobre
qué?-respondió su hermana arreglando su almohada.
-En que ella sólo
conoce al señor Andrew porque ha hecho unas donaciones.
-No lo sé Camila...su
comportamiento era muy...
-Extraño...se puso pálida cuando Dayana leyó
el titular.
-Sin olvidar que cuando regresó del baño tenía los ojos rojizos e
hinchados. Te diste cuenta de que llamo a Raquel por otro nombre, algo así como
Doro.
-Sí, incluso cuando la conocí Raquel la llamó con un nombre que
empezaba como “CA”
-Es enfermera pero tiene una casa muy lujosa, lo mismo que
su ropa...tiene chofer y varios sirvientes. Todo es muy extraño-conforme
hablaba se acostaba en la cama.
-Es cierto...pero más que todo quiero
saber porque siempre tiene sus ojos tristes, por más que trata de ocultar su
dolor no puede hacerlo.
La noticia que le había dado la tía Elroy la
había dejado asombrada y con muchas interrogantes. Pero no podía hacer nada, así
que se durmió esperando con ansías que amanezca para que llegue la encomienda.
Cómo era su día libre lo iba a disfrutar con sus amigas, iban a preparar
la comida juntas y leer un poco. Felizmente, Candy, ya se estaba acostumbrando a
la peluca por lo que podía estar sin ningún contratiempo.
-¿Nos
estabas esperando?-la pequeña se acercó a abrazarla.
-Así es, mira lo
que tengo aquí-mostrando unos dulces.
-Bravo, chocolates...que
delicioso-de un solo mordisco se comió uno.
-Eres muy golosa-reía
limpiándole el rostro.
-Ya me lo han dicho.
-Señorita-habló Jhon
empujando una gran caja-ha llegado esto.
-¡¡Ya llegó!! Doroty apúrate, ya
llegó...ponla aquí para abrirla...¡¡Doroty!!...Oh Jhon por fin, es
la primera. ¡¡Doroty!!-se levantó de la silla para irla a ver y vio el rostro
de sorpresa de las chicas.
-¿Quién es
Doroty?-preguntaron.
-¿Ah?...eh...
-¿Ya llegó? Can-se quedó
paralizada cuando se dio cuenta de que no estaban solas.
-¿¿Doroty??
las miraban sin poder comprenderlas.
-¿De dónde salió ese
nombre?-preguntó Caroline.
-¿A qué están jugando?-interrogó
Damaris.
-Este...bueno...todo tiene una explicación-“Y ahora que les
digo, como pude ser tan tonta y haberme olvidado”
-Te
escuchamos-respondió Camila.
-Mi primer nombre es Doroty-intervino
la doncella- cuando llegamos acá me empezaron a llamar por mi segundo nombre
Raquel, pero soy la misma persona-“Felizmente ya me había puesto la
peluca”
-Para cambiar la costumbre-agregó Candy.
-Exacto, por
eso a veces nos equivocamos....es algo inusual pero salimos de la costumbre ¿no
creen?-preguntó rogando de que le hayan creído.
-Así como yo, mi
nombre es Danitza pero me dicen Yumi.
-Sí-dijeron las chicas
presurosas.
-“Su explicación no me convence pero ya veré la forma para poder
descubrir la verdad”-pensó Caroline.
-Ahora entiendo-respondió Camile
pensando igual que su hermana-que ocurrencias las suyas...¿y tú Esmeralda no
tienes un segundo nombre?
-Yo...eh...no, sólo me pusieron un nombre...pero
bueno dejémonos de charlas y vamos a la cocina a preparar el almuerzo porque
sino nos quedaremos de hambre.
-¿No revisarás tu encomienda?-preguntó
Damaris.
-Sí pero lo haré más tarde, para poder hacerlo con calma...Jhon
por favor, podrías llevarlo a mi habitación.
-Enseguida-“Un poco más y la
descubren, se ha librado por un poquito”
-....
-¡¡Candy el pan!! Te
has olvidado de sacarlo del horno-la apresuró
Caroline.
-Oh-corriendo hasta el horno para poder sacarlo-auch
esto quema.
-Pruebe usando esto-Dayumi le entregó una
manopla
-Gracias, felizmente no se ha quemado...mucho...está un poquito
doradito-hablaba con las mejillas sonrojadas-“Hasta cuando podré aprender a
cocinar como es debido,”
-Umm por lo menos se podrá comer-reía
Dayana
-Parece que nuestra enfermera se morirá de hambre si no aprende a
cocinar-habló Dayumi.
-Bueno, es que...hace tiempo que no cocino y ya
me olvidé...además ustedes me estaban entreteniendo.
-Si pero no te teníamos
pegada a la silla-contestó Yumi.
-jajaja, ya no te voy a dar
chocolates-fingió molestarse arrugando la nariz.
-¡¡NO!! Por favor, la
culpa es nuestra, nosotros te distrajimos por eso te olvidaste de ver el
pan.
-jajaja-rieron las chicas al ver el rostro asustado de la más
pequeña.
-...
-Aunque siempre me gusta estar con ellas hoy quería que
se marchen rápido para poder revisar con calma la encomienda...Estuve así
de cerquita para que nos descubran y todo por mi bocota.
-Debes ser más
cuidadosa, felizmente si se creyeron lo que dije y que ya tenía puesta la
peluca.
-Y que supiste que decir porque yo me había quedado muda...mira
Doroty que lindos vestidos-sacando unos vestidos de la caja-son
preciosos-tomó uno y se paró frente del espejo
-La señora Elroy tiene
un gusto muy fino-admirando el hermoso vestido turquesa con bordados en el
borde del vestido.
-Este me lo ha comprado Anny, lo ha traído de su luna
de miel y la tía Elroy no quiere que se lo coma la polilla así que me lo ha
enviado...te puedo asegurar de que Archie ha tenido algo que ver aquí-colocó
el vestido en la cama para poder admirarlo mejor-seguro que él le ha dicho a
Anny que cosas debe comprar
-¿tú crees qué el ha escogido el modelo?
-Sí,
aunque no lo creas tiene buen ojo al escoger un vestido para mujer-recordando
el día en que la invitaron a la fiesta y le regalaron un vestido-ahora hay
que ver las cartas...aquí están las tuyas-extendiéndole un paquete-y
estas on las mías.
-Iré a leerlas a mi cuarto-dijo levantándose de la
cama-si quieres algo sólo debes avisarme porque estoy al lado.
-Gracias
Doroty pero estás exagerando....ya no pierdas más tiempo y anda lee tus cartas
para tener tiempo de responderlas-la chica salió y Candy salió por el balcón
de su ventana hasta subir a un árbol para poder leer las cartas que había
recibido-esta es de la Tía Elroy, me pregunto que me dirá si siempre
converso con ella
Para mi querida sobrina:
Imagino que te
estarás preguntando que te puedo contar si conversamos todos los miércoles y ya
sabemos todo.
-Leyó mi pensamiento-habló sonriendo
Sólo
quiero recordarte que debes ser cuidadosa con la manera como te comportas y que
nunca olvides que eres una Andrew, el hecho de que no vivas con nosotros y que
uses otro nombre no significa que has dejado de pertenecer a esta familia.
Aún eres miembro de mi familia y la heredera de todo por ser la hija del
patriarca. Deseo que puedas encontrar un pronto olvido para que regreses con
nosotros.
No respondas a esta carta para que no la encuentren. Sólo
léela y si quieres conservarla puedes hacerlo.
Atte
Elroy
Andrew
-Tía Elroy creo que nadie hubiera adivinado que nosotras
pudiéramos convertirnos en amigas. Sucedió tal como dijo Anthony sólo era
cuestión de conocerla mejor. Ha sido muy buena conmigo a pesar de todas las
dificultades que le he causado-levantando su mirada hacia el azul
cielo-que hermoso cielo me recuerda tanto al color de sus ojos...Profundos y
misteriosos pero a la vez brindando mucha calma....Mejor leo la carta del
Hogar para no pensar en cosas que no debo-recordó abriendo el
sobre.
Querida Candy:
Hemos recibido noticias tuyas por
medio de la señora Elroy diciéndonos que has llegado con bien a san Francisco y
que estás trabajando en un hospital. La hermana María y yo nos alegramos al
saber que sigues trabajando. El mantener la mente ocupada te ayudará a
recuperarte pronto.
Las cosas aquí están bien, los niños siguen haciendo sus
travesuras de siempre. Han preguntado por ti y tu tutor les ha dicho que estás
de viaje. Desde que te has ido tu tutor ha venido siempre a visitarnos para
mantenernos informadas sobre los avances de tu búsqueda, que son muy
pocos.
Tom ha sembrado la planta que le regalaste en su rancho, deberías
haberlo visto cuando intentó sembrarla tenía varias cicatrices en las manos
debido a las espinas y tuvo que pedirle ayuda a Patty pues él no sabía que
hacer. Steve lo molesta diciéndole que lo ha hecho con doble intención para que
Patty venga a verlo.
Ellos también están preocupados por tu partida pero
hemos tratado de tranquilizarlos lo máximo posible. Patty ha regresado hace dos
días a su casa para seguir cuidando su guardería y ha dejado pidiendo que le
avisen de cualquier noticia relacionada contigo. Ella entiende las razones de tu
partida, y aunque no está de acuerdo con la decisión que has tomado, ha dicho
que siempre te va a apoyar.
Mi querida niña, la Hermana María y yo rogamos
que encuentres muy pronto el olvido que buscas para que regreses, te extrañamos
mucho y tememos por tu salud.
Atte
Pony y María.
-Mis queridas
madres-abrazando la carta-yo también las extraño mucho, quiero correr con
los niños del hogar y hacer competencias alrededor del Padre árbol...pero
primero debo olvidarlo, tengo que lograrlo si quiero vivir
tranquila.
*****
-Párate derecha con la frente muy en alto...así
no-golpeó fuertemente un palo contra la mesa-sostén esto en la
cabeza-colocó un libro muy grueso en la cabeza de la chica-no lo
toques...he dicho que no lo cojas, debes aprender a mantener el equilibrio..muy
bien-dijo al ver que el libro ya no se resbalaba-ahora camina sin que se
te caiga.
-¿Qué?-dijo preocupada-no puedo hacer eso.
-Claro que
puedes-respondió indicándole que se levantara.
-Sea más
flexible-pidió un rubio que acababa de entrar a la biblioteca
escuchando todo-Betsabeth...
-No te entrometas-le respondió sin
bajarle la mirada-recuerda nuestro trato....yo me iba a encargar de su
educación para que pueda ser presentada como tu novia ante la sociedad-dijo
sin ocultar el desagrado que eso le causaba.
-Tía, yo no estoy refutando
eso...simplemente estoy diciendo que está siendo muy exigente con ella.
-Le
pido sólo lo que puede dar-contestó mirándola de pies a cabeza -Tiene la
contextura adecuada para sostener más libros en su cabeza, pero estoy haciéndola
practicar sólo con uno....Yo aprendí a caminar con dos libros más gruesos que
este-le quitó el libro de la cabeza y lo arrojó en la mesa-Candy también
lo hizo y que sólo era una niña-tomó dos libros gruesos y se los puso
en la cabeza -mira y aprende-con mucha gracia empezó a caminar alrededor
de la biblioteca, se detuvo frente a Betsabeth y soltó su pañuelo dejándolo caer
al piso-presta mucha atención-con movimientos suaves se agachó y recogió
su pañuelo, volvió a su posición original y caminó hasta sentarse en su sillón,
sin que los libros se hayan movido un poquito de su sitio-Si una mujer de
edad mayor y una jovencita pueden caminar con dos libros pesados en su cabeza
¿por qué una mujer como tú no puede con uno mucho más fino?-preguntó mientras
se quitaba los libros y los ponía en la mesa-El problema no es que yo sea
muy exigente sino que eres muy holgazana, no todo es fácil en esta vida pero no
hay cosas imposibles-se levantó del sillón-así nunca llegarás a
comportarte como debes...Es todo por hoy mañana seguiremos practicando...si es
que no estás demasiado agotada por no haber hecho nada-se retiró de la
sala-“Yo sólo aprendí a caminar con un libro muy finito y Candy lo hizo de la
misma forma pero tengo que aburrir a esta chica o por lo menos ganar tiempo
mientras Candy se recupera y viene a ocupar la posición que por derecho le
corresponde”
-Bueno debo seguir practicando más-dijo sonriendo-“Como
odio que tenga que estar comparándome siempre con ella, Candy lo hacía así,
Candy logró hacer esto más rápido que tú, Candy esto, Candy aquello...sólo soy
una sombra de ella”
-Betsabeth
-¡¡Que!!...lo siento-habló
avergonzada por haberle respondido de una manera molesta-es que me molesta
no poder aprender las cosas como se deben-trató de disimular
sonriendo.
-Te estás esforzando-trató de animarla-“Así como yo me
estoy esforzando por amarte de la misma forma que tú me amas”
-Pero no
soy buena-caminó hasta él y lo abrazó por la cintura-soy muy lenta
aprendiendo sobre estás cosas...creo que nunca estaré preparada....Soy un
fracaso-empezó a hacer un melodrama.
-No es eso...lo que pasa es que
no estás acostumbrada a estas cosas-empezó a acariciarle la espalda-se
paciente.
-¿No te aburres de mí?-preguntó mirándole a los ojos abrazándolo
más fuerte.
Albert se quedó inmóvil pues esa misma pregunta se lo había
hecho Candy. Candy se había puesto muy sentimental porque era el aniversario de
la muerte de Anthony. Habían ido a dejar flores ido a dejar rosas a su tumba y
ella se había puesto muy triste. Albert la había llevado de picnic para
levantarle los ánimos.
-Pequeña levanta esos
ánimos.
-...
-Anthony estaría muy triste si te ve
así.
-...
-....Recuerda que eres más bonita cuando ríes que cuando
lloras.
-La chica sonrió tímidamente al escuchar esas
palabras-Gracias.
-Así me gusta más-dijo acariciando su
mejilla.
-Soy muy llorona-secándose las lágrimas-¿No te aburres de
mí?
-Claro que no pequeña-respondió
él.
-¿Pequeña?-repitió Betsabeth trayéndolo a la
realidad.
-Eh-habló dándose cuenta de que estaba con Betsabeth y no
con Candy.
-Me has llamado pequeña-dijo la chica.
-Oh lo
siento-respondió apenado-“Albert por Dios deja de pensar en ella”-se
reclamaba internamente-vamos es hora de la cena.
-Sí-“Sólo le dice
pequeña a Candy...hasta cuando tengo que ser comparada con ella”-pensó muy
molesta.
******
-Candy despierta-Doroty trataba de
despertarla.
-Umm cinco minutitos más-tapándose la cabeza con la
sábana.
-Es una emergencia, debes despertarte.
-¿Emergencia? ¿Qué
sucede?-sentándose abruptamente en la cama.
-El señor Jharen se ha
puesto mal, el mayordomo ha venido a verte para que lo atiendas mientras llega
el doctor.
-¿Por qué no lo dijiste antes?-salió corriendo de la cama para
ponerse un camisón-tengo que ir a verlo.
-Espera-corriendo tras
de ella-debes ponerte esto-entregándole la peluca.
-Ya me estaba
olvidando-mientras corría por los pasillos se la fue poniendo.
-Buenas
noches señorita, perdone que la despierte a estas horas pero mi señor se ha
puesto mal y el doctor aún no llega-explicó el mayordomo.
-No te
preocupes no hay tiempo que perder, vamos-el mayordomo la miró de pies a
cabeza al ver que tenía puesto sólo un camisón-Con esto es suficiente, hay
que apurarnos.
-Si señorita.
-....
-Esmeralda que bueno que has
llegado-Camila la estaba esperando en la puerta-mi papi se ha puesto
mal-con los ojos llorosos.
-Tranquilízate, llévame a
verlo-caminando de la mano llegaron hasta su habitación-buenas
noches-saludó a todas las chicas, a Zunmy, a Didier y a una pareja de
esposos.
-Gracias por venir-dijo Zunmy.
-Candy hizo una
reverencia y se acercó a examinarlo. Tomó su pulso y miró sus
pupilas-Podrían traer un dulce.
-¿Dulce?
-El señor Jharen sufre
de diabetes, ¿lo recuerdas Camila?-la chica asintió- en esta
ocasión se le ha bajado el azúcar por eso ha sufrido un desmayo.
-Toma yo
tengo un chocolate-Yumi sacó del bolsillo de su pijama una barra de
chocolate.
-Yumi-dijo la señora-¿estás comiendo dulces en la
cama?
-No, lo iba a comer cuando me despertara-contestó la niña
sonrientemente mientras Candy ponía un poco de dulce en su boca.
-Ay,
¿qué pasó?-tocándose la cabeza.
-Abuelito-dijeron las chicas
corriendo hasta la cama.
-Estás bien-lo abrazó Zunmy.
-No se
levante-advirtió Candy-debe quedarse en la cama.
-Ya la
escuchaste-dijo la señora-no te moverás de esa cama.
-Pequeña otra vez
me has salvado-le extendió la mano-estoy convencido de que eres mi
guardián...Gracias-sonrió cuando Candy le tomó la mano.
-Así que tú
eres la valiente que ha salvado a mi padre y ha alegrado la vida de mis
hijas y sobrinas-una señora de cabellos rubios ondulados y ojos verdes se
acercó a abrazarla-yo soy Jharitsa la madre de Yumi, de las gemelas y
de Damaris e hija de ese señor desobediente que no quiere guardar
reposo-señalando a Jharen.
-jajaja mi hija está riñéndome...
-Este
es mi esposo-un hombre rubio de ojos verdes y cabello lacio-Diego
Simonis.
-Un honor señorita-el hombre la saludó besándole la
frente.
-Eh..igualmente-“Que extraña forma de saludar”
-Acaba
de llegar el médico-avisó el mayordomo.
-Si siempre es así de rápido
para la próxima me encontrará en el cajón-respondió sonriendo-hazlo
pasar.
-Señor Dingman, buenas noches-saludó el médico y entró para
examinarlo-lo que usted tiene es un problema de Diabetes...
-Que
novedad-dijo Didier al oído de Candy.
-...además está muy estresado,
lo que tiene que hacer es mantener reposo absoluto...
-Este hombre es un
genio-volvió a mofarse Didier
-Le recomiendo que consiga a una
enfermera para que lo atienda, ya que conociéndolo estoy seguro de que no va a
guardar reposo.
-Conoce muy bien a su paciente-
-Shh no hagas bulla
Didier-le riño Candy-nos van a reñir.
-Tome este medicamento cada doce
horas-entregándole una receta-vendré a verlo la próxima semana a ver como
sigue.
-Gracias doctor, lo acompaño a la salida-habló Didier.
-Me
podrías prestar el baño-susurró Candy al oído de
Caroline.
-..
-Esta peluca ya necesita un cambio-se había quitado
la peluca y la estaba peinando antes de ponérsela.
-Ahhh-gritó
haciendo que Candy suelte la peluca de sus manos-tu...tu cabello es
rubio-dijo la pequeña-¿por qué tienes dos cabellos?-preguntó asustada
en la puerta del baño.
-Yumi-se agachó a recoger su peluca-esto es
una peluca, es como cabello falso-explicó-...tú ya eres una niña grande
¿verdad?
-Si tengo seis años-mirando con una carita de
asombro.
-Entonces debes prometerme que no le dirás nadie que uso una
peluca, ni que mi cabello es rubio..por favor-dijo mientras se ponía la
peluca.
-Pero tu cabello es muy bonito, deberías mostrarlo. Además con
ese color de cabello te pareces más a nosotras.
-Lo sé pero por el momento
tengo que usar esta peluca, por favor ¿puedes guardar este secreto?
-Sí, lo prometo-levantando la mano derecha.
-Gracias
pequeña-suspiró aliviada.
-¿Qué sucedió?-Jharitsa estaba en la
puerta del baño.
-Nada mamita, sólo me asusté porque encontré a Esmeralda
en el baño, no sabía que ella estaba aquí-mintió cumpliendo su
promesa.
-Mi nenita debes haber asustado a tu amiga.
-Las dos nos
asustamos-“Felizmente no ha dicho nada, ojalá que no lo
haga”
De regreso a casa Caroline la acompañó y le contó que sus tíos
eran inversionistas en la Bolsa de valores y que viajaban siempre. Quedando sus
hijas a vivir en casa de sus abuelos hasta que regresaban pero esta vez no se
habían ido a su casa porque habían regresado tarde. EL desmayo le había venido a
Jharen porque se había enterado que algunas inversiones no estaban saliendo como
ellos esperaban.
-¿Qué quieren qué?-hablaba sin poder creer en lo
que decía. Reunidos, todos, en el comedor tomando desayuno le estaban ofreciendo
un trabajo.
-Que seas mi enfermera -respondió Jharen-Por el
momento yo no estoy saliendo de negocios fuera de la ciudad pero si tengo
que asistir a varias reuniones por aquí cerca, aunque siempre salgo con Didier
no es lo mismo que viajar con una enfermera. SI me pongo mal tú sabrías que
hacer, cosa para lo cual Didier no está capacitado. El horario de trabajo no
sería muy pesado ya que sólo me acompañarías cuando tengo que salir a una
reunión. Si te parece más fácil puedes venir a vivir aquí a la casa con tu amiga
o quedarte en la tuya.
-Así pasaríamos más tiempo juntas-dijo
Yumi.
-Y estaríamos más tranquilos al saber que él no está solo-habló
Jharitsa- no es bueno que a su edad y con su enfermedad se
descuide.
-Recuerden que sólo lo hago para que ustedes estén tranquilos, yo
no me siento viejo ¿qué me dices Esmeralda?
-Bueno-miró a Doroty-tengo
que pensarlo-“Mejor dicho tengo que consultarlo con la Tía Elroy, no puedo
tomar estas decisiones a la ligera”
-....
-¿Y son buenas
personas?-preguntó reponiéndose de la noticia-¿no tiene una enfermedad
contagiosa? Podrías enfermarte.
-Claro que no tía Elroy-respondió
Candy-lo único que tiene es diabetes, esa enfermedad no es contagiosa.
Pero necesita que alguien esté cerca de él para que le recuerde que debe tomar
su medicamento y atenderlo cuando sufra algún desequilibrio con su azúcar, no es
muy joven que digamos.
-No me convence mucho. Te verías expuesta y pueda que
en una de esas reuniones te encuentres con alguien de la casa, recuerda que
nosotros también trabajamos con los bancos y por lo que me mencionas ellos
también.
-Pero podría preguntar con quien se va a reunir antes de acompañarlo
a una junta así evitaría encontrarlos.
-¿Ya le respondiste?
-Aún no, le
dije que tenía que tenía que pensarlo para poder consultarlo con usted. No
tomaré ninguna decisión sin su consentimiento.
-Umm puedes trabajar para
ellos, pero deberás tener mucho cuidado; que ya te estés acostumbrando a usar la
peluca no significa que debes confiarte porque en la casa siguen buscándote sin
descanso.
-Gracias tía-habló emocionada.
-Muchacha no grites en el
auricular....¿Te agradan mucho esas personas?
-Sí tía, son muy buenos y tiene
varias nietas de mi edad. Han sido muy buenas conmigo, son muy alegres, tienen
los mismos gustos que yo y me han invitado varias veces a almorzar a su casa,
siempre salgo con ellas.
-Me alegra que ya te estés adaptando a tu nueva vida
pero se prudente...¿esas chicas tienen la misma costumbre que tú de trepar los
árboles?
-Eh...bueno...sí pero son muy refinadas.
-jajaja debí
imaginármelo, procura no tener las piernas y codos llenos de raspones porque
ninguna sobrina mía ha andado así.
De esa manera Candy empezó a
trabajar para Jharen como su enfermera. Cada vez que salía fuera de casa Candy
lo acompañaba, siempre y cuando se hubiera asegurado de que los negocios no
fueran con los Andrew. En Chicago Albert no había dejado de buscarla pero
conforme pasaba el tiempo la idea de encontrarla se estaba esfumando. Parecía
imposible encontrarla y ya se estaba haciendo a la idea de que tenía que ser
paciente y esperar a que ella regrese por voluntad propia.
Pasaron cuatro
meses desde que Candy se había marchado de la mansión y durante este tiempo
había aprendido algo de negocios, en vista de que siempre estaba metida en ese
ambiente. Jharen empezó a enseñarle algunas cosas básicas para que pueda
ayudarlo a tomar algunas decisiones. Habían formado un trío único; Jharen,
Didier y Candy eran inseparables en los negocios. Descubriendo que Didier era un
chico al que Jharen había recogido de niño, lo encontraron a la edad de cuatro
años desmayado en la puerta de su casa bajo una cruel tormenta sin ningún
abrigo. Todos se encariñaron con él y fue educado como uno de sus hijos, al
crecer Didier se convirtió en su mano derecha en los negocios, sobre todo
después de la muerte de la muerte de su hijo.
Las chicas trataban de ganarse
su amistad para que pueda contarles algo más de su vida y aunque se consideraban
sus amigas deseaban tener más confianza, cosa que se veía interceptado por que
ella siempre estaba con Jharen. Pero las cosas iban a cambiar radicalmente y
Candy iba a confesar su secreto.
-Bailan muy bonito el
flamenco-Dijo Doroty.
-Gracias, eso es porque tenemos descendencia
Española y lo llevamos en la sangre-respondió Camila
-¿Por qué no se
animan ustedes a aprender?-invitó Caroline.
-No gracias-respondió
Candy-yo soy muy torpe con las justas se bailar vals y eso que a veces piso
a mi pareja-sacó la lengua sonriendo-creo que nací con dos pies
izquierdos.
-jajaja Sólo es cosa de practicar, al principio yo era muy
mala...demasiado mala pero ya ves ahora no lo hago tan mal.
-Tal vez más
adelante pero por el momento me limito a verlas bailar a ustedes...¿y tú
Doroty?
-Igual, si hago esos movimientos de cadera me quedaré con la
espalda rota-hablaba divertida.
-Señorita el periódico-entró el
mayordomo,
-¿Vas a leer el periódico cuando ya es hora de
dormir?-preguntó Damaris.
-Salió una noticia interesante...Candy
podrías pasármelo-pidió Caroline,
Era ahora o nunca para poder
descubrir el secreto de Candy. Le había parecido muy sospechoso su manera de
actuar cuando leyó la noticia de Albert y había averiguado si había otro
integrante de la familia Andrew con el nombre Esmeralda pero no había respuesta
alguna.
Ese día había leído la noticia en el periódico y planeó todo para
poner a Candy en una encrucijada y descubrir la verdad de una vez por todas. Por
eso había invitado a Candy y Doroty a dormir en su casa, para tener el tiempo
suficiente de conversar sin interrupciones, pues los demás estaban en un
baile.
-Enseguida-dijo tomando el periódico pero este estaba
abierto en la sección de sociales, mostrando una foto de
Betsabeth-Betsabeth-dijo en voz alta.
-¿Quién?-preguntaron las
chicas.
-¿Qué?-dijo Candy, no se había dado cuenta de que había
hablado en voz alta hasta que Camile le quitó el periódico.
-Acabas de
decir Betsabeth-habló Caroline-¿cómo sabías que se llamaba
así?-preguntó mirándola a los ojos.
-Ya la conocía-respondió
sentándose al lado de Doroty.
-Que raro-habló Camila-según
esto-leyendo el periódico-es una amiga de los Andrew proveniente de
Italia que está viviendo en Chicago desde su llegada y que no ha salido de allí,
¿cómo puedes conocerla si tú has vivido en Florida?.
-¿Por qué no confías en
nosotras?-habló Caroline-sabemos que ocultas algo porque tus ojos te han
delatado.
-Llevas una gran tristeza en tu interior porque a pesar de que
sonríes no hay brillo en tu mirada...sólo se nota un vacío-dijo
Camila.
-Si nos cuentas esto quedará sólo entre nostras-dijo
Dayana
-Y no le diremos nada a nadie-agregó Dayumi.
-Sabemos
guardar secretos-dijo Yumi guiñándole el ojo.
- ....
-A veces es
mejor hablar con alguien-trató de animarla Caroline-todos tenemos un
pasado oculto...Una sombra de nuestro pasado que nos persigue.
-Lo sé-se
levantó del sillón y caminó hasta la ventana soltándose de la mano de
Doroty-yo aprendí eso de la manera más cruel...
-Por eso viniste a san
Francisco...
-Sí, Dayumi...tenía que salir de mi casa para olvidar-el sol
estaba empezando a ocultarse por el horizonte-para empezar una nueva
vida...Prométanme que lo que les contaré no se lo dirán a otra
persona-regresó a mirarlas-descuida Doroty-dijo guiñándole el
ojo a la doncella para tratar de tranquilizarla-
-Te lo prometemos por
nuestro honor-dijo Caroline y todas levantaron la mano derecha-si alguna
de nostras dice algo será excluida.
-Confió en ustedes-regresando a
sentarse-todo empezó cuando tenía seis años.
-Mi edad-dijo
Yumi.
-Así es-respondió mirando el danzar del fuego de la
chimenea-acababa de enterarme que mi mejor amiga yo no me volvería a
escribir porque su madre adoptiva quería ocultar su
procedencia...
Candy empezó a contarles toda su vida, el primer
encuentro con su príncipe de la colina. Su vida en casa de los Legan y su
adopción a la familia Andrew, gracias a Anthony, Archie y Stear.
-Que
detallista fue al ponerle tu nombre a esa nueva estirpe de rosa-habló
Dayana.
-Que buenos fueron contigo-dijo Camila-y valientes no les
importó tener que enfrentarse a su tía.
-Por eso vives en una casa muy
bonita-habló Yumi.
-Así es, todo fue gracias a ellos-hablaba
recordando a sus amigos que habían perdido la vida a una edad tan temprana-a
mis tres paladines...pero la vida me haría una mala jugada.
Mientras
les contaba la muerte de Anthony las chicas no pudieron evitar que las lágrimas
corrieran por sus ojos. La risa se asomó en sus labios al escuchar todo su
vivencia en el colegio al lado de Terry y sus amigos(Patty, Anny, Archie, Stear
y por su puesto Albert)
-Pero que mala es esa chica...es una
bruja-habló Damaris apretando el cojín-y así eran de la misma
familia.
-Para Elisa jamás seré de su familia...yo siempre será una dama de
establo. Fue debido a su maldad y a mi mala cabeza que Terry y yo caímos en una
trampa.
La ira crecía en Damaris cuando escuchaba la forma en que
Candy tuvo que salir del colegio. Si en ese momento hubiera tenido a Elisa
frente suyo no hubiera dudado abalanzarse sobre ella y hacerla pagar todo lo que
le hizo a Candy. El aprecio, de las chicas, que tenían por Candy creció al
escuchar como había decidido estudiar enfermería en vez de vivir cómodamente en
la mansión de los Aldry.
Al contarles su vida con Albert, cuando él perdió
la memoria, Candy pensaba nostálgicamente que esos fueron los mejores días de su
vida. Candy reconoció que ella superó la separación de Terry porque tenía a
Albert a su lado, con él se sentía muy segura.
-Por qué tuvo que
irse-dijo sin comprender Dayana.
-Se nota que ustedes eran muy unidos,
podrían haber superado todo juntos sin importar cuál era su pasado-“Ahora ya
me confundí, ella habla de su amigo Albert con un brillo en los ojos como si
estuviera enamorada de é...entonces como explica su reacción por el señor
Aldry”-pensaba Camila.
-Es incoherente que después de haber hecho esa
promesa de mantener juntos se haya ido de esa forma-“Mejor espero a que siga
contando porque no entiendo”-pensó Caroline
-Al principió yo
tampoco lo entendí, hasta pensé en poner avisos en el periódico para
encontrarlo.
Candy les contó que cuando Albert desapareció todo se
complicó. Estaba preocupada porque Terry había desaparecido, sufría mucho por la
muerte de Stear y para colmo Neil quería casarse con ella. Cuando se enteró que
la orden de casarse con Neil era del tío abuelo tuvo que ir a buscarlo
descubriendo una gran verdad.
-¿¿¿¿Qué???-dijeron
sorprendidas.
-Las tres personas más importantes de tu vida eran uno
solo-hablaba Dayana levantando tres dedos en su mano.
-Todo ese tiempo
tu príncipe estuvo a tu lado...que romántico-dijo soñadoramente
Dayumi-estuvo a tu lado protegiéndote.
-Que contraste un hombre de
negocios viviendo como un vagabundo en el bosque...y con un zorrillo de
mascota -pensó Damaris en voz alta.
-Entonces se fue porque tenía que
asumir la responsabilidad de los negocios-dijo Caroline-“Ahora puedo
entenderlo, ella siempre estuvo enamorada de él, se enamoró de Anthony porque se
parecía a él...era un amor dormido”
-Tenía que cumplir sus
responsabilidades...para eso fue preparado-mientras hablaba un velo de
tristeza cubría sus ojos.
-¿Y qué pasó luego?-interrogó Camila deseosa
de saber la razón por la que Candy ocultaba pertenecer a la familia
Andrew-“Según lo que cuenta él también estaba interesado en ella, pero¿ por qué
se han separado?”
-Él me pidió que vaya a vivir con ellos a la mansión de
Chicago-evitaba mencionar su nombre porque dentro de poco llegaría a la parte
en que aparecía Betsabeth y recordarlo le causaba mucho dolor-La tía Elroy
permitió que trabajara como enfermera voluntaria en el hospital de Chicago
mientras recibía clases de etiqueta y cultivaba mi jardín, en honor de
Anthony....Así pasaron dos años, todo era hermoso, no podía pedirle más a la
vida....hasta que apareció ella....
Sufriendo por recordar lo que
había pasado antes de escaparse les contó como Betsabeth había llegado a sus
vidas. La relación que tenía con Albert y porqué le no la había buscado.
Explicándoles detalladamente como había escapado de su casa y lo que tenía que
haber hecho para llegar a San francisco.
-Así fue como llegué aquí...
la tía Elroy preparó todo para mi escape y huida, decidiendo que Doroty viniera
conmigo.
-¿Por qué escogió san Francisco?-preguntó Yumi abrazando una
muñeca
-Porque esta casa no figura en el patrimonio de los Andrew. Lo
demás ustedes ya lo saben, nos conocimos y ahora me tienen aquí...tengo que
olvidarlo para poder volver a ver a mis amigos....las únicas veces que he sabido
de él han sido cuando ustedes me han mostrado los periódicos porque ni la tía
Elroy, la señorita Pony o la hermana María me hablan de él.
-Yo lamento
mucho haberte hecho recordar momentos feos-ofreciéndole un
pañuelo.
-Al contrario Caroline-secándose las lágrimas con el
pañuelo-poder contarle a ustedes mi secreto me ha ayudado...pero prométanme
que no van a querer averiguar más.
-¿Tu nombre no es Esmeralda?
-No
Damaris, mi nombre es otro pero por el momento no les puedo decir más porque aún
me siguen buscando, hay detectives por todos lados tratando de ubicarme.
-Yo
no diré nada...soy chiquita pero no soy chismosita-habló sacando la
lengua.
-jajaja eso ya lo sé-recordando que no había dicho nada sobre
su peluca.
-Tu príncipe no se da por vencido-habló Dayana
-No
has pensado en que él pudo enamorarse de ti-agregó Dayumi.
-Yo jamás
me interpondría en su relación, ella hizo un gran sacrificio al viajar en medio
de la guerra y merece ser feliz.
-¿Y tú? Ya has perdido a la persona que amas
en dos ocasiones-dijo Damaris-si ella de verdad lo ama debe dejarlo
libre.
-Es sólo una suposición, él jamás me dijo algo, si me hubiera querido
me hubiera dicho algo
-Pero todos los momentos que...
-Prefiero no
torturarme con algo que no es-habló sosteniéndose la cabeza-ya he sufrido
lo suficiente-las lágrimas se aglomeraban en sus ojos y ella se abrazó a si
misma porque se sentía muy sola, sin albert a su lado parecía que todo lo malo
le iba a caer.
-Con una mirada les indicó a las demás que se
callaran-Esmeralda-dijo arrodillándose frente a ella-entiendo como te
sientes sé que es perder a alguien...mi hermana y yo hemos vivido en carne
propia que es eso, pero lo que nos ayudó a salir adelante fue recordar que no
estábamos solas, mis primas, mis abuelitos, mis tíos y Didier nos ayudaron mucho
y ahora nosotros te ayudaremos a ti.
-No pienses que vas a recuperarte si te
aíslas, eso no es bueno-habló Camila sentándose a su lado.
-Nosotras
te vamos a ayudar-dijeron las gemelas acercándose.
-Verás que cuando
menos lo pienses podrás regresar a tu casa-habló Damaris-con la ayuda de
Doroty y la nuestra saldrás adelante-pidiendo a su primas que le den
espacio.
-¿Y yo qué?-preguntó Yumi parándose de su silla-no me
dejen a un lado.
-jajaja ven pequeña-habló Candy abriendo las
manos-ahora si estamos completas-uniéndose en un gran
abrazo.
-Princesa ahora te contaremos nuestro secreto-dijo Caroline
separándose de ellas.
-¿Princesa?-preguntó Doroty.
-Me parece
que es su apodo apropiado, después de haber conocido a su
príncipe-respondió.
-jajaja pero no me siento como una
princesa.
-Eso no importa-contestó Camile-las que estén a favor
levanten la mano-todas lo hicieron-ya está decidido ese será tu nuevo
apodo-moviendo las cejas de forma graciosa.
-Ahora te contaremos
sobre nuestra vida-se sentó frente a la chimenea y todas las chicas se
sentaron a su alrededor.
“Mi familia”
Capítulo X
-Mi
madre era una enfermera del mismo hospital en que trabajas tú-Caroline empezó
con su relato mirando el fuego-papá había sufrido un accidente mientras
cabalgaba y fue internado allí mismo, Papá me contó que se enamoró de mamá
cuando la vio entrando a su habitación, con su uniforme blanco y su cabello
lacio danzando por el viento. Papá no quería salir recuperarse porque sino tenía
que salir del hospital-sonriendo-así que fingía mucho dolor para que ella
lo atienda.
-Hombres-dijeron al unísono las gemelas
-Mi abuelito al
darse cuenta de eso habló con él y le dijo que ella no se iba a fijar en él si
siempre se estaba quejando, le dijo que ella iba a pensar que era un cobarde.
Milagrosamente mi papá se recuperó de la noche a la mañana y al salir del
hospital empezó a cortejarla casándose a los tres meses, mi tía Jharitsa se casó
un mes después con el hermano de mi mamá.
-Todo quedó en familia-agregó
Yumi.
-Un año después nací yo, dos años después nacieron las gemelas y al
año siguiente nació Camila. Nuestra familia era la más feliz que podía haber,
Didier tenía ocho años, yo siete , las gemelas cinco y Camila cuatro cuando
nació nuestra última hermana...era idéntica a Yumi-al escuchar esto la
curiosidad de Candy creció y su corazón empezó a palpitar fuertemente-una
rubia pecosa de ojos verdes, con el mismo cabello ondulado y rebelde que
papá.
-¿Y que pasó con ella?-preguntó Doroty igual de intrigada que
Candy.
-Papá tenía que atender un negocio en Chicago con suma urgencia,
como mamá nunca se separaba de él y la bebé sólo tenía cinco meses se la
llevaron con ellos....esa fue la última vez que los vimos-su voz se quebró y
cerró los ojos dejando correr algunas lágrimas.
-Mamá llevaba un vestido
verde de gasa y su cabello lo tenía tan largo como el mío-relató Camila con
una mirada de ilusión-la pequeñita usaba un vestidito tejido a crochet que
mi abuelita había hecho...siempre recuerdo esa imagen porque es una de las pocas
que tengo.
-El coche en que mis padres viajaban tuvo un accidente-continuó
con su relato mientras se secaba las lágrimas disimuladamente-un animal se
metió por las patas del caballo, este se asustó y cayó al
barranco...después de varios días encontraron el cuerpo de mis padres-relató
mientras miraba la chimenea-Ellos estaban...muertos-apretó los puños
porque esta palabra le causaba mucho dolor-aún así estaban abrazados, papá
tenía sujeta a mamá de su cintura, y ella tenía sus manos alrededor de su
cuello-sus ojos se convirtieron en un mar de lágrimas-yo... los
vi....porque me bajé del coche en el momento en que estaban subiendo sus
cuerpos-al sentir la mirada de todas las chicas sobre ella desvió la
mirada-jamás encontraron el cuerpo de mi hermana y el chofer no recuerda
nada, él despertó después de cinco días de haber estado en coma-finalizó
soltando un profundo suspiro.
-Nuestros abuelitos nos acogieron con los
brazos abiertos, fueron ellos los que nos consolaron y nos ayudaron a superar
nuestra pérdida-dijo Camila-Las gemelas y Didier también nos ayudaron
mucho, recuerdo que jugaban con nosotras desde que amanecía hasta que anochecía
para que no nos sintiéramos solas-recodaba secándose las
lágrimas-nuestros tíos nos dijeron que desde ese momento éramos sus
hijas.
-Nosotras preferimos quedarnos a vivir con mis abuelitos porque mis
padres vivieron aquí-se secó las lágrimas y recobró su pose
solemne-además como mis tíos siempre viajaban mis primas se quedaban con
nosotras y nos divertíamos mucho juntas...Por más que buscamos a mi
hermana ella no apareció.
-Debe tener cerca de veintiún años-habló
Camila-nos gusta pensar que ella aún está viva...que es una chica alegre y
que le gusta trepar los árboles.
-Cuando nacimos mi abuelita nos hizo algo
para todas-habló al momento en que se levantaba del sillón y se dirigía a un
baúl.
-Yo también tengo la mía-habló la más pequeñas, mientras todas
se acercaban a Caroline y recibían algo.
La de mi hermana no está porque
mi mamá la había llevado consigo...mira-mostrándole una
muñeca-todas tenemos una igual con nuestros nombres
bordados.
-¿Qué?-preguntó Candy abriendo bien los ojos-eso es
imposible-dijo en un susurro y se acercó para poder ver mejor las
muñecas-esto no puede ser-decía sin creer lo que estaba viendo-“Esas
muñecas son idénticas”
-¿A qué te refieres?-preguntó
Caroline.
-Mi abuelita hizo una muñeca para cada una de
nosotros-explicó Damaris- por eso todas son parecidas.
-Si lo sé...es
que yo...tengo una igual-explicó y ahora fue el turno de las chicas de
sorprenderse.
-Podrá ser parecida, pero no creo que sea
igual.
-Caroline te digo que son iguales...hasta la tela-tocando la
muñeca.
-Imposible mi hermana tenía el cabello rubio, y tú lo tienes
negro.
-Pero ella-habló Yumi interrumpiéndose al recordar su
promesa.
-Yo no sé si soy tu hermana pero el día que a mi me
encontraron tenía una muñeca conmigo que tenía el nombre Candy bordado en
su vestido...mi nombre es Candy-explicó mientras se quitaba la peluca y
sacudía su cabello para que se suelte ya que lo tenía sujeto en un
moñete-soy Candy White Andrew.
-Tu...tu cabello-dijo Camila
tartamudeando, se levantó y tocó su cabello-es..es rubio y..
-Y
ondulado-agregó Yumi.
-¿Tú lo sabías?-interrogó Dayana.
-Si
pero Esmeralda quiero decir Candy me hizo prometer que no iba a decir nada y una
Dingman cumple su palabra-recitando lo que le habían enseñado.
-Mi
hermana también se llamaba Candy-dijo Caroline con voz temblorosa-será
posible que...
-¿Qué puede ser posible?-interrogó Zunmy entrando al salón
seguida de Jharen y Didier-Por Dios-se llevó las manos a la
boca-¿quién es esa chica?-preguntó sosteniéndose de Jharen ya que la
impresión fue muy fuerte.
-Será mejor que te sientes-dijo
Caroline-usted también abuelito-habló preocupada-tu no-dijo riendo
a Didier para que el ambiente no esté tan tenso.
-Me pueden explicar que
pasa aquí-preguntó Jharen mirando a Candy-¿y esa peluca?-miró a los
ojos de Candy y dijo-¿Esmeralda? ¿Tú eres Esmeralda?-habló
asombrado.
-¿Esmeralda?-dijeron Zunmy y Didier.
-Mejor me
siento-dijo Didier sentándose entre los Dingman.
-¿Tú eres
Esmeralda?-preguntó Zunmy-¿cómo es eso posible?...-“Sus ojos, sus
pecas, su cabello es idéntico a mi niño”
-Es una larga
historia-explicó Camila-verán Esmeralda
es...
-Permíteme-interrumpió Candy-mi verdadero nombre es Candy,
lamento mucho haberles mentido pero no tenía opción...Yo fui adoptada por una de
las familias más ricas de Chicago.
-¿Quiénes?-preguntó
Didier.
-Será mejor que no lo sepan-dijo mirando a las
chicas-prefiero que eso quede en secreto porque es posible que ustedes
tengan negocios con ellos.
-Si así te sientes mejor no lo digas pero
explícame ¿Cómo es que usas una peluca?-preguntó Jharen-¿Raquel también
usa peluca?
-Si señor-respondió la doncella quitándose la peluca rubia y
dejando ver sus cabellos marrones-yo me llamo Doroty y soy la dama de
compañía de Candy por orden de su familia.
-Mi llegada aquí es una larga
historia-aún no asimilaba bien el hecho de que podía haber encontrado a su
familia y no sabía como contarles todo sin que Jharen se ponga mal de
salud.
-Empieza desde el principio porque dudo mucho que vaya a
dormir.
-Esta bien, yo soy huérfana y fui abandonada en las puertas
del Hogar de Pony, un orfanato que está en Chicago-empezó su relato
contándoles todo lo que les había contado a las chicas obviando los
nombres-por eso vine aquí porque me enamoré de mi tutor y él está
comprometido con otra chica-la tristeza que le causaba recordar a Albert,
hizo que no sintiera vergüenza al contarles sobre su vida.
-Yo sabía que
algo te pasaba-habló Jharen-por eso la tristeza de tus ojos. Si que
tienes una tía ingeniosa para que haya planeado todo-decía con una sonrisa
traviesa- dudo mucho de que te vayan a encontrar...¿Cuándo dices que fuiste
encontrada?
-De eso es lo que estaba hablando-interrumpió
Caroline-Candy dice que tiene una muñeca igualita a la nuestra, con su
nombre bordado.
-Ay Dios mío-hablaba Zunmy muy emocionada-después de
tanto tiempo es posible que...seas mi nieta-dijo tomando la mano de Jharen pasándola
por encima de las piernas de Didier -Eres idéntica a
Jharen Segundo, tu cabello, el color de tus ojos incluso las pecas-se acercó
a ella y tocó su cabello-mi niña...han pasado muchos años-las lágrimas
empezaron a salir de sus ojos.
-Nada me gustaría más que pertenecer a su
familia-sintiendo que Zunmy acariciaba su mejilla-pero será mejor que
hablemos con la señorita pony y la hermana María para cerciorarnos y no hacernos
falsa esperanzas-“No quiero volver a ilusionarme”.
-¿Quiénes son
ellas?-preguntó Zunmy.
-Son las buenas mujeres que me acogieron, ellas
son las dueñas del orfanato. Mañana me comunicaré con la tía Elroy para que
puedan hablar con ellas.
-¿Tía Elroy?, ella es la que te ayudó a
escapar-interrogó Jharen.
-Sí.
-Por que mejor no conversamos
directamente con la familia que te adoptó. A partir de eso podía contratar unos
detectives para que averigüen sobre tu pasado.
-Abuelito entienda que para
Candy no le es fácil regresar a su casa, por eso ha venido a un lugar tan
apartado dejando a todos sus amigos.-habló Damaris.
-Sean o no
mi familia les prometo que más adelante les revelaré su nombre pero por el
momento no...por favor, además ellos no saben nada sobre como me
encontraron y si empiezan a hacer investigaciones pueda que se encuentren con
los detectives que me están buscando y...no quiero regresar, no por el
momento-sus ojos se llenaron de tristeza.
-Muy bien, lo haremos como
tú digas-Jharen recordaba que con su hijo siempre pasaba lo mismo al final él
siempre terminaba haciendo las cosas a su manera-esperaremos a que te
comuniques con tu tía.
Ese día nadie durmió en la mansión Dingman.
Candy y Doroty se quedaron allí tal como habían sido los planes originales pero
no pudieron pegar el ojo en toda la noche.
-Doroty te imaginas si
ellos son mi familia, mi propia familia-hablaba emocionada caminando de un
lado a otro-
-Eso sería muy lindo
-¿Si son mi familia te irás?-se
detuvo a mirarla preocupada.
-Eso aún no lo sé, si ellos son tu familia
entonces ya no pertenecerás a los Andrew. No sé que es lo que dría la
señora Elroy o lo que dirán los Dingman...será mejor que esperemos a ver lo que
sucede.
-Es que yo no quiero que te vayas-se sentó a su lado-hemos
pasado muchas cosas juntas y te has convertido en una persona muy importante
para mí...pero me estoy portando muy egoísta seguro quieres volver con tu
familia.
-Siempre he pasado temporadas lejos de casa además mantengo buena
comunicación con ellos...Si me dieran a escoger yo no me iría.
-¿De
verdad?
-Por su puesto.
-Yupi-gritó
abrazándola.
*****
-Jharen crees tú que después de tanto tiempo
nuestras plegarias hayan sido escuchadas, que hayamos podido recuperar a la
pequeña Candy.
-Como dijo ella hay que esperar...aunque el parecido con
Jharen Segundo es increíble, es como si lo estuviéramos viendo.
-Yumi será
igual que ella cuando crezca...Estoy tan emocionada que no veo la hora en que
podamos hablar con las mujeres que la criaron.
-Querida-dijo tomándole las
manos-Yo sé cuanto has sufrido desde la muerte de Jharen pero no quiero que
te hagas falsas esperanzas porque es peor.
-Lo sé pero mi corazón de madre
jamás perdió la esperanza de encontrar a la pequeña...son muchas cosas para
decir que son simples coincidencias.
-Demasiadas diría yo, sin
embargo....
-No tienes porque preocuparte-respondió acariciándole la
mejilla-si ella no es mi nieta de todas maneras las querré como tal,
aunque no habrá mucha diferencia porque desde que entró a nuestras vidas la he
querido como tal. En el preciso momento en que te salvó la vida se ganó mi
aprobación y mi gratitud.
-Yo he pasado bastante tiempo con ella, desde que
se convirtió en mi enfermera he podido conocerla más...tiene un alto sentido del
deber y un espíritu solidario...aunque debido a eso ha habido ocasiones que
hemos llegado tarde a una junta.
-Eso lo heredó de sus padres-contestó
abrazando contra su pecho la fotografía de su hijo mayor.
*****
-Te
imaginas Carolina, por fin estaremos completas.
-Nuestros padres estarían
felices de que la hayamos encontrado.
-Dirás de que ella nos haya
encontrado...me apena mucho todo lo que está sufriendo pero sino hubiera sido
por esa chica Candy no hubiera salido de Chicago y no la hubiéramos podido
conocer.
-Nos encargaremos de que de ahora en adelante la vida de Candy sean
alegrías.
-Le brindaremos un hogar, amistad y todas las cosas que se perdió
de pequeña...primero iremos a comprarle ropa, segundo libros, tercero le
enseñaré Lenguaje de Señas...
-jajaja ya estás que planeas todo, seguro
ya estás pensando en ponerlo en tu agenda.
-Yo...es bueno tener todo agendado
para hacer todo con tiempo,
-jajaja eres una fanática de la precisión,
quieres que todo salga en el tiempo previsto.
-Ey no me ofendas que yo no soy
la única fanática en esta casa, tú eres la fanática del orden, incluso has
amenazado a tu novio que si no se vuelve más ordenado terminarás con él, sin
mencionar que cuando vamos al mercado te pones a ordenar las latas de conserva o
las frutas-dijo con una mirada triunfal-deberían contratarte para que
ordenes la mercancía.
-Es bueno ser ordenada...
-Si pero a veces exageras,
aún recuerdo la cara que puso la hermana de Patrich cuando le dijiste que no iba
a volver a entrar a esta casa si venía con los demonios de sus hijos sólo
porque se comieron tu helado y desordenaron un poco la casa.
-Sabes cuanto me
gusta ese sabor...esos no son niños, ella los conciente demasiado son unos
engreídos que no respetan a los demás y son muy desordenados en quince minutos
hicieron más desorden de lo que yo he hecho en toda mi vida...En todo caso seré
yo quien le enseñe a hablar el catalán y los demás idiomas que sé.
-Eso no te
lo refuta nadie-habló Dayana entrando con las demás chicas-pero seré yo
quien le enseñe a bailar, saben que me apasiona el baile, he aprendido a bailar
diversos ritmos incluyendo el ballet y soy una buena profesora.
-Yo le
enseñaré a tocar la flauta y a dibujar-habó Dayumi jugando con su
anillo
-Pero no le enseñes tus malas costumbres,-reía Camila-no
queremos que Candy ande siempre jugando con un anillo como tú.
-Este anillo
me lo regaló papá, y si aprende mis malas costumbres por lo menos no tendrá la
frente llena de moretones como tú, que por andar leyendo mientras caminas
terminas chocándote con los postes.
-O contándole a todo el mundo tus
secretos mientras duermes, basta con hacerte una pregunta para que cuentes
todo-decía en tono burlesco Dayana-aún no entiendo como puedes mantener
una conversación estando dormida.
-Creo que lo hago de la misma manera en que
tú haces esas bromas tan raras que nadie entiende.
-jajaja ya basta
-interrumpió Damaris- de todas la más tranquila soy yo. Así que de mí
aprenderá a componer canciones y a tocar la guitarra...me apasiona la
música-dijo con una mirada soñadora.
-Lo sabemos-dijeron al
unísono.
-Por eso tienes 4000 discos de vinilo, se han gastado una
fortuna en eso-agregó Camila- sin contar que tu cuarto parece un museo
llenos de discos y de gramófonos...pero más de piezas de gramófonos,
tienes demasiadas partes en tu cuarto. Deberías abrir una empresa, Se llamaría
“Reparaciones Damaris usted lo malogra yo lo reparo”
-Umm eso es una buena
idea-dijo acariciando la idea entre sueños-he reparado bastantes
gramófonos que puedo especializarme.
-Ante todo deberías ser un poco más
ordenada, cualquier día de estos te pederás en tu propio cuarto-le recordó
Caroline-y así dices que eres la más tranquila.
-Entonces haremos una
fusión-Camila hablaba sonriente porque había encontrado la solución
perfecta-todas le enseñaremos nuestras buenas cualidades porque si de manías
hablamos ella ya tiene demasiadas.
-jajaja-
Reían las chicas porque
en el tiempo que habían compartido con Candy habían descubierto muchas manías en
ella. Era muy atolondrada y revoltosa, siempre andaba corriendo por los pasillos
por haberse hecho tarde o por haberse quedado dormida, no era muy buena
cocinera y a la hora de dormir peleaba con sus pacientes
imaginarios.
-¿Y Yo?-preguntó la más pequeña-yo que le
enseñaré-decía preocupada-yo no sé muchas cosas. Lo único que sé es
trepar árboles pero ella es excelente haciendo eso, en carreras me ganaría
porque es más grande que yo....tengo un problema-se dejó caer en las faldas
de las gemelas.
-No tienes porque preocuparte...-quiso tranquilizarla
Damaris.
-Como no me voy a preocupar-a pesar de su corta edad Yumi
tenía el comportamiento de una niña mayor, tal como lo era Candy de
pequeña.
-Le puedes enseñar a...-Caroline miraba a sus primas pidiendo
ayuda.
-A sonreír, tu siempre estás sonriendo-dijo Dayana en un haz de
luz.
-Ella también sonríe y muy bonito-refutó la pequeña frunciendo el
ceño-a pesar de que ha sufrido bastante.
-Pero puedes ofrecerle tu
amistad incondicional como lo has venido haciendo-habló Camila-tú sabias
de su secreto y no lo dijiste estoy segura que ella valorará mucho eso.
-Eso
es más importante que cualquier cosa que puede aprender de nosotros-agregó
Dayumi.
-¿En serio?-preguntó con una carita
curiosa.
-Absolutamente-respondió Damaris-y ahora deberás seguir
guardando un secreto.
-¿?
-Nadie, a parte de nosotras, debe saber que su
familia adoptiva son los Andrew.
-Damaris tiene razón-habló Didier
entrando a la Biblioteca-
-Didier-exclamaron todas.
-Nos has
escuchado-habló Dayana preocupada.
-No es de caballeros
espirar-habló Damaris muy seria.
-No las venía a espiar-contestó él
tomando asiento-vine a llevar un libro de finanzas cuando las oí hablar, con
semejante voz que tienen no fue difícil...Deberían agradecerme porque su abuelo
venía a la biblioteca...
-¿¿Él nos ha escuchado??-Camila
palideció.
-No, porque le dije que yo le llevaría los lentes que ha
olvidado en el escritorio.
-Tú no vas decir nada sobre lo que oíste-dijo
Dayumi amenazándolo.
-¿Sobre qué?-preguntó él con ganas de hacerlas
molestar-sobre los planes que tienen para enseñarle o...sobre su
apellido-se tomaba mucho tiempo en hablar poniéndolas muy
nerviosas.
-Las dos cosas-respondió Caroline-comprende su
situación.
-Lo sé-habló él en tono serio-soy él que más la entiende
porque yo también tengo un pasado que quiero olvidar....
La mente de
Didier vagó hace 8 años cuando se enteró que su familia estaba dedicada al robo
y extorsión. Sus padres se habían comunicado con él y lo estaban obligando a que
abra la puerta de la casa para que ellos entren a robar, aprovechando que los
padres de las chicas y los abuelos estaban de viaje. Al negarse lo golpearon
fuertemente y lo botaron a la calle, las chicas lo encontraron mal herido y lo
llevaron a la casa. Al despertar les contó todo y les pidió que no dijeran
nada.
-...Así como ustedes han sabido guardar mi secreto yo también
lo haré, me comprometo en avisarles cuando tengamos que hacer algún contrato con
los Andrew.
-Hasta donde sé-habló Caroline- semanas antes de que Candy
apareciera habían trabajado con ellos.
-Sí, Patrich les vendió ciertas
propiedades y nosotros nos encargamos de cobrarles. Es un hombre muy
amable...tiene una mofeta de mascota.
-¿¿Mofeta??-no podían creer lo que
escuchaban.
-Sí, el animalito lo acompañaba a todos lados y
era muy educada. Tenía un nombre raro que ya lo olvidé.
-¿Entonces contamos
contigo?-preguntó Caroline.
-Totalmente-respondió
****
-Operadora me puede
comunicar con Chicago-hablaba Candy en el teléfono.
-¿Con quién desea
hablar?-
-Con la señora Dora.
-Sus
apellidos
-Apellidos-repitió horrorizada-“Eso no le pregunté a la tía
Elroy” -
-Así es señorita sin ellos no podremos dar con la señora.
-Es
que no los tengo...pero tengo su número...eso puede servir.
-Claro que sí
señorita, dícteme el número.
-Esta bien-Candy sacó un papelito y le dictó
el número.
-Espere un momento.
-“Por que se demorará tanto”-pensaba
nerviosa-
-Le comunico-habló la operadora.
-¿Aló?
-¿Con
Dora?-preguntó sintiéndose muy nerviosa.
-Ella habla-respondió la
mujer desde el otro extremo-¿quién es usted?
-Disculpe, usted es jefa de
enfermeras en el hospital Santa Juana y...
-Eres Candy-habló la mujer
entre risas-te reconocí por tu manera de hablar. ¿Cómo estás hija?, qué ha
pasado para que me llames.
-Necesito comunicarme con la tía Elroy lo más
antes posible.
-¿Pasa algo malo?-preguntó preocupada-¿te encuentras
bien?
-No se alarme yo estoy bien, pero es urgente que hable con ella...
podría decirle .
-Por su puesto, iré a verla a la hora de almuerzo.
-Otra
cosa más, cuando le comunique que deseo hablar con ella hágalo de una manera
suave para que no se alarme.
-Lo tendré presente, hija en estos momentos debo
colgar porque me he hecho tarde para ir al hospital. Ya sé que vas a decirme
pero fue algo de último momento lo que me retuvo y si no hubiera sido por ello
no pudiera haber conversado contigo-se apresuró a excusarse porque ella
siempre reñía a Candy por su impuntualidad.
-jajaja no tiene que
excusarse conmigo. Gracias por todo-dijo y colgó-ya está Doroty sólo nos
queda esperar...ojalá que ninguna de las chicas diga nada sobre mi
apellido.
-No lo harán-respondió la doncella-tienes su palabra, te lo
prometieron y no creo que falten a ella.
-Eso espero, no quiero que se
enteren...no por ahora...espero que la tía Elroy sepa que hacer en estos
casos.
*****
-Buenas tardes-una señora de edad mayor vestida de negro y
velo llegó a la mansión-deseo conversar con al señora Elroy-pidió
fingiendo un acento francés.
-De parte de quién-preguntó el nuevo
mayordomo extrañado.
-Soy una amiga de ella que ha hecho un largo viaje
para visitarla, usted comprenderá que con la edad nos ponemos más
frágiles.
-Si pero necesito su nombre.
-En ese caso dígale que la
busca Azul-“Espero que se acuerde que ese es mi color
favorito”
-¿Azul?-iba a decirle algo pero la mirada seria de la mujer
lo hizo desistir, tenía la misma mirada de Elroy así que se apresuró a hacerla
pasar antes de que se molesta y pierda su trabajo-por favor tome asiento
mientras voy a avisarle.
-Gracias-“Vaya aún puedo portarme de manera
refinada”-pensaba riendo-“Sólo espero que Elroy no se demore porque esta ropa me
está matando”
-...
-Buenas tardes-saludó Elroy entrando-me
podría decir, cof, cof-Elroy se ahogó cuando Dora regresó a mirarla-pero
que traes puesto-preguntó mirándola de pies a cabeza-jajaja pareces una
morsa, jajaja -reía sin control.
-¿Terminaste?-preguntó mirándola
con una mirada retadora.
-NO jajaja-no podía dejar de
reír-porque has venido vestida así
-Para que tus sobrinos no me
reconozcan,
-Por eso has tenido que venir con esa facha...¿Y a qué debo tu
vista?-preguntó indicándole que se sentara-¿quién se murió para que
vengas de luto?
-Candy.
-¿¿Qué??
-jajaja
-No te bromees con
eso-habló molesta-poco más y me da un paro cardiaco.
-Entonces que
bueno es que sea enfermera ¿no crees?-“Candy me pidió que te diera la noticia
de manera tranquila pero te has estado burlando de mí así que me las estoy
descobrando”-pensaba riendo por el rostro pálido de Elroy.
-¿Qué pasa con
ella?-preguntó haciéndole señas para que hable en voz baja.
-Me ha
pedido que te avise que quiere conversar contigo urgentemente.
-¿Pasó algo
malo?-una sensación de miedo recorrió todo su cuerpo.
-Ella dice que está bien pero que quiere hablar contigo,
así que debes ir a mi casa para que la llames... Ya cumplí con lo que me pidió y
ya me voy, tengo que quitarme esta ropa cuanto antes. Quiero dejar de ser
morsa-ella misma se reía por su atuendo.
-Eh sí, espérame iré contigo
antes que venga William-se escuchó el ruido del carro entrando-Oh no ya
llegó
-Ya llegó-dijo palideciendo-y ahora que hago, no puede verme
aquí, me va reconocer-se levantó y comenzó a caminar de un lado a
otro.
-Deja de caminar-habló con voz fuerte-no puedo creer que a
pesar de los años sigues siendo la misma nerviosa.
-¿Eh? Ciertas cosas no
cambian-decía preocupada-pero que vamos a hacer, ¿ y si salgo por
la ventana?
-Guarda silencio que quiero pensar-le dijo en forma
seria-tus quejidos me atolondran....ya sé lo que vamos a hacer
-¿Qué?-preguntó estrujando sus manos.
-Espera-se levantó y
comenzó a mover algunas cosas-aquí están-tomó algo de un cajón y se los
dio-póntelos.
-Son feos-con dudas miraba los lentes oscuros que Elroy
le daba.
-Hace juego con tu ropa...vamos póntelos que no tenemos
tiempo.
-Dora se quitó el velo, se puso los lentes y volvió a
taparse-ya está, esa revoltosa me debe mucho
-Shh ahora
vámonos-salieron de la habitación-
-Tía Elroy-saludó
Albert-señora-mirando con curiosidad a Dora,
-William no me
esperen a cenar porque tengo asuntos que atender, mi amiga ha venido de lejos y
tenemos ciertos negocios pendientes....vámonos Antonia, Antonia vamos-dijo
tomándola del brazo-“Que lenta es esta mujer a la hora de pensar”-pensaba
alejándose del lugar.
-Entiendo tía-Albert pensó que la amiga de Elroy
era viuda y que por eso se vestía así, además no era la primera vez que conocía
a personas extrañas.
-Mi amor ya regresaste-Betsabeth salía a su
encuentro-cómo te ha ido en el trabajo-preguntó después de besarlo en los
labios.
-He tenido días mejores-respondió sonriendo-sólo he venido
porque necesito llevar unos informes.
-Pero me prometiste que hoy saldríamos
a cenar-se quejó-tienes que cumplir tu palabra.
-“La cumplo todos
los días por eso me quedo a tu lado”-Haré hasta lo imposible por venir a
tiempo, en todo caso te llamo avisándote.
-Está bien-contestó no muy
convencida.
Albert regresó al trabajo mirando nostálgico una foto que
guardaba en su portafolios. Desde que Candy había huido comenzó a dedicarse más
al trabajo. El afán de encontrarla era lo que lo motivaba a
continuar.
-Cuatro meses han pasado desde que te has ido-hablaba
con la fotografía en la que aparecían ellos en una fiesta celebrada en Lakewood
por haber cerrado un contrato importante-¿en dónde estarás pequeña? Espero
que puedas encontrar tu camino y ser feliz...es lo que siempre he querido para
ti.
*****
-Que lenta eres-le reñía Elroy.
-Es que no me llamo
Antonia-repuso ella.
-¿Que querías? Que te llamara por tu
nombre...bueno ya dejemos las charlas para luego que lo que me interesa ahora es
comunicarme con Candy.
*****
-Candy el teléfono-gritó
Doroty-
-Ya voy-salió corriendo de la sala seguida de todas las
Dingman.
-Levanta el fono-la apresuró Caroline poniendo la mano en su
hombro.
-Sí-dio un suspiro y tomó el fono-Aló...Tía
Elroy.
-Hija que ha pasado-preguntó Elroy preocupada apretando el
fono.
-Tranquilícese tía-dijo ella sonriendo porque Elroy estaba
preocupada por ella-no me ha pasado nada.
-Entonces que es tan urgente
para que me hayas mandado a llamar.
-Es que...parece que he encontrado a mi
familia...tía se encuentra allí-preguntó porque Elroy no decía
nada.
-Sí pero como es eso-decía un poco turbada.
-Se acuerda
que estoy trabajando para los Dingman-de forma breve Candy le contó todo lo
que sabía sobre Jharen y su familia-las muñecas son idénticas pero queremos
conversar con la señorita Pony y la hermana María para salir de todas dudas,
ellas saben como fui encontrada y tienen la muñeca...¿cree usted que me podría
ayudar?-preguntó cruzando los dedos.
-¿Vas a venir con ellos? O mejor
dicho ¿quienes van a venir?
-Bueno-habló nerviosa-El señor
Jharen y su esposa, también su hija y el esposo de esta...
-Nosotras
también-dijeron las chicas.
-¿Quién está allí?-preguntó al escuchar
las voces
-Son mis amigas, ella también van a ir...y habrá un problema
porque la más pequeña tiene seis años y... es idéntica a mí, los mismos
ojos, buena todas tenemos los ojos verdes y el cabello rubio pero
ella...es como si me estuviera viendo a mí. Los niños la podrían
reconocer.
-¿Tú vas a venir?-preguntó con mucha ansiedad.
-No lo
sé...yo...no habría donde hospedarnos todas.
-Eso no es ningún problema,
pueden quedarse en un hotel. Para que conversen con mayor tranquilidad haré que
los niños vayan de paseo y tendré los carros listos para que los recojan, por
cierto ¿cuántos son?
-Umm haber-dijo contando con los dedos-siete más
cuatro...somos trece contando a Doroty y a mí-contestó.
-Si, sí ya
entendí no tienes que gritar. Cuando saldrían de San Francisco-inquirió
tomando nota de todos los datos que Candy le ofrecía.
-Este fin de
semana, como el viaje es largo quieren regresar cuanto antes.
-Umm entiendo,
El día que salgas llamas a Dora para confirmar la fecha de tu llegada, tendré
listo los carros para no perder tiempo.
-Gracias tía...¿usted también irá al
Hogar de Pony?
-Así es, quiero ver si has estado comiendo como se
debe-respondió entre risa-me comunicaré cuanto antes con la señorita Pony
y la hermana María para avisarles de la situación...
-Ellas ya sabían que iba
a irme de la casa pero no saben donde estoy viviendo y le pediría que no les
diga.
-Está bien lo haré como tú dices.
-Otra cosa más...los Dingman no
saben que pertenezco a los Andrew y quisiera que no se enteren, por favor no
vaya a llevar algún carro con el emblema de los Andrew y no diga su
apellido.
-¿No les parecerá raro? Pueden pensar mal
-Ya les expliqué las
razones por las que vine a San Francisco y me han entendido, también les he
dicho que no quiero que se enteren del nombre de mi familia adoptiva.
Aunque les pareció raro no me han presionado.
-Entonces sólo me presentaré
por mi nombre, pero sería mejor que lo sepan de una vez para que luego no hayan
malo entendidos.
-Sean o no mi familia les he prometido que les revelaré mi
nombre completo más adelante pero por ahora no. Por favor.
-Espero que
luego no surja ningún inconveniente pero espeto tu decisión-“Ya me acostumbré
a que tú tengas la última palabra” -hablaré con la señorita Pony y la
Hermana María para explicarles todo...esa niña de la que hablas es realmente
idéntica a ti.
-Sí tía, yo me sorprendí mucho al conocerla...incluso trepa
los árboles con la misma habilidad que yo.
-jajaja si son tu familia no lo
dudo.
Elroy hizo todos los preparativos para que los niños del Hogar
de Pony fueran de paseo al rancho Steve. Primero tuvo que ir a ver a las madres
de Candy y ponerlas al tanto de la situación para luego pedirle a Tom que se
llevara a los niños. Felizmente Steve ayudó y asintió en tenerlos por dos días.
Se aseguró de que Albert, Archie y George tuvieran mucho trabajo en toda la
semana para que estén ocupados y no vayan a ir al Hogar de Pony. El día en
que tenían que llegar Elroy estuvo esperándolos con la movilidad
necesaria.
Por su parte los Dingman estaba impacientes por llegar, sabían que
le viaje iba a ser muy agotador pues iban a estar catorce días viajando(siete de
ida y siete de regreso), sólo iban a estar en Chicago dos días. Aún así nadie se
quiso quedar, todos estuvieron dispuestos a sacrificar la comodidad por
enterarse de la verdad.
-“Hoy llegaremos, podré ver a mis madres y a
la tía Elroy...¿cómo estarán los niños? Que lástima que no podré
verlos...tampoco veré a mis amigos pero tengo la seguridad de que muy pronto los
volveré a ver....”
-Candy, ya vamos a llegar-hablaba Yumi
emocionada-es la primera vez que salgo tan lejos de casa, voy a conocer
Chicago.
-Yumi-dijo sentándola en sus piernas-no va vamos a r a
Chicago.
-¿No? ¿Entonces?
-Iremos a un pueblito cerca de Chicago.
-Ahhh
entonces el Hogar de Pony está lejos.
-Exacto.
-No importa lo
importante es que he salido de casa...y estoy usando una peluca-
Elroy
había dicho que los detectives aún seguían buscando a Candy y que sería muy
sospechoso ver a varias rubias de ojos verdes juntas por lo que Jharen hizo que
todas usaran pelucas negras, incluyendo a Zunmy, Doroty y
Jharitsa.
-Cómo haces para poder usarla sin que te pique la
cabeza-preguntaba afligida.
-jajaja deja de rascarte que vas a
despeinarte, trata de pensar en otras cosas y te olvidarás del escozor.
-A mí
no me funciona-se quejaba Damaris-aún me sigue picando.
-Dejen de
quejarse, que nadie las obligó a venir-habló Caroline.
-Es que no nos
podíamos perder esto-respondió Camila mientras se acomodaba la
peluca.
-Entonces traten de soportar la picazón si quejarse-El tren
empezó a detenerse-ya es hora cojan sus maletas.
Con el corazón
latiendo a mil por Hora Candy bajó del tren, trataba de localizar a Elroy pero
no la veía por ningún lado.
-¿Ves a tu tía?-preguntó Jharen al
oído de Candy.
-NO-contestó ella sosteniendo muy fuerte su
maleta.
-Perdone señorita Esmeralda-un hombre vestido de negro se
acercó-su tía los está esperando.
-Gracias-respondió siguiéndolo-“Ya
estoy aquí...tantos recuerdos que tengo en este lugar”-
Los
llevaron a un lugar apartado de la estación y encontraron tres carros. EL hombre
que los había llevado les indicó como iban a subir. En el primer auto(en el que
estaba Elroy) iba a subir: Jharen, Zunmy, Jharitsa y su esposo. En el segundo:
Candy, Caroline, Camila, Doroty y Yumi. En el tercero Damaris, las gemelas y
Didier.
-Buenos días-saludó Elroy a los Dingman-mi nombre es
Elroy y soy la tía de Candy, creo que ella ya les informó el problema de su
apellido.
-Un placer señora-contestó Jharen-sí ella ya nos contó
todo.
El auto en el que ellos viajaban era especial, era una limosina
grande, los asientos estaban frente a frente como si estuvieran sentados
alrededor de una mesa lo que les permitía conversar sin
dificultad.
-Les agradezco mucho que se hayan tomado la molestia en
hacer un viaje tan largo para poder saber si Candy es su nieta.
-Candy es muy
importante para nosotros-habló Zunmy-desde que llegó a nuestras vidas nos
ha llenado de alegrías.
-Son muchas las cosas que nos indican que ella es mi
sobrina-explicó Jharitsa-pero queremos salir de dudas.
-Lo entiendo y
he tengo todo listo para que en el Hogar sólo estén la Señorita Pony y la
Hermana María.
-Gracias-dijeron al unísono.
*****
-“Este
camino lo he tomado tantas veces”-pensaba con la nariz pegada a la
venta-“Regresaré a casa, aunque sea por unas horas....¿cómo
estarás?...”
-Candy-habló Carolina-no estés triste, nos tienes a
nosotras.
-Lo sé-contestó con una sonrisa-no estoy triste, sólo estaba
recordando.
-Que bueno que nos pudimos quitar las pelucas-reía Yumi-la
cabeza me estaba picando.
-No te quejes que sólo se la pusieron para bajar
del tren-contestó Candy-yo tuve que bajar y cambiarme de peluca varias
veces para que no me reconozcan.
-Suena emocionante-habló Camila sin
despegar los ojos de su libro.
******
-Señorita Pony, allí vienen
unos carros-la hermana María estaba tan emocionada que se había subido a una
silla para poder ver mejor-deben ser ellos, la volveremos a ver-dijo
juntando sus manos.
-Hermana María no cree que debe bajarse de esa silla
para salir a recibirlos-habló conteniendo una risilla.
-¿Eh? Oh
sí-contestó avergonzada.
*****
-Candy allí está la casa-señaló
Yumi mientras sacaba la cabeza por la ventana- es tan linda.
-¿Ya se
ve?-preguntó Camila dejando caer su libro y sacando la cabeza por la otra
ventana-Oh sí la veo.
-Cómo no la vas a ver si estás obre mí-reía
Caroline.
-Mi casa-habló Candy sintiendo los ojos abnegados de
lágrimas.
-Hemos llegado-El chofer no terminó de hablar porque Candy
bajó corriendo, seguida de las chicas-señoritas-las llamó
preocupado.
-Señorita Pony, Hermana María-con los ojos llorosos
corría a encontrase con sus madres.
-Candy-decían las mujeres
acercándose a abrazarla.
-MI niña-habló la señorita Pony
abrazándola-mi niña-volvió a decir con las lágrimas corriendo por las
mejillas mientras la arrullaba entre sus brazos-le he rogado tanto a Dios
que me permita verte de nuevo-no pudo continuar porque los sollozos no le
permitieron-Gracias Dios mío-la abrazó y besó su cabello queriendo
trasmitirle todo su amor-Mi niña-repetía.
-Candy-habló
María.
-Hermana María-dijo abrazándola fuertemente-las extrañé
mucho.
-Nosotras también-contestó mientras trataba de esconder sus
lágrimas-mírate estás hermosa, te vez como todo una señorita-separándose
de ella y secándole sus lágrimas-no llores que no nos gusta verte
triste.
-Queremos que siempre sonrías-agregó Pony secándose las
lágrimas-ese es nuestro mayor anhelo.
-Sí-contestó Candy
reponiéndose.
-Señora Elroy-habló la señorita
Pony-bienvenida.
-Tía Elroy-Candy regresó a abrazarla-me alegra
verla-hablaba abrazándola por la cintura.
-A mí también-contestó
ella acariciando su cabellos-sigues siendo una llorona -habló queriendo
sonreír pero sus lágrimas no le permitieron.
-Dos lloronas-habló Candy
secándole las lágrimas a la mujer de edad mayor.
-Elroy se conmovió por el
gesto de Candy-Gracias-contestó sonriendo y besó su frente-no nos vas
a presentar.
-Oh cierto-habló apenada-ya lo había olvidado,
señorita Pony, Hermana María, tía Elroy les presento a los
Dingman-Candy hizo las presentaciones del caso y las mujeres quedaron
admiradas por el parecido de Yumi con Candy-
-Buenas noches es un
placer-Yumi hizo una reverencia graciosa-Ups me equivoqué estamos de
día-habló sacando la lengua.
-jajaja-rieron todos ante su gesto que
reafirmaba el parecido con Candy-Ahhh- gritó escondiéndose tras
Candy-¿qué...qué es eso?-señalando a un animalito.
-Clin-Candy
se agachó a recoger a su amigo y por saludo Clin lamió su rostro-es
Clin-decía abrazándolo-recuerdas Yumi que te conté sobre mi mascota-la
pequeña movió la cabeza afirmando- pues es él se llama Clin.
-Mucho
gusto-saludó la pequeña tomando su patita-yo me llamo Danitza pero todos
me dicen Yumi.
-Pensé que los niños se lo habían llevado-dijo Candy
entregándole el animalito a Yumi.
-Nosotras también, yo vi que Tom lo
subió a la carreta-habló Pony pensativa-
-Debe haber presentido que
ibas a venir-contestó Elroy-los animales son muy intuitivos.
-...que
descortés soy sean bienvenidos a nuestra humilde casa-habló Pony
reaccionando.
-Por favor pasen-invitó María.-tomen asiento-por
un momento hubo un silencio incómodo.
-Imagino que deben estar cansados
por el viaje-habló Elroy-será mejor que hablemos de una vez. Por lo que
Candy me ha contado hay probabilidades de que Candy sea su nieta.
-Así
es-habló Jharen y les contó lo que había pasado con su hijo-el parecido
que Candy tiene con mi hijo es increíble-sacó un retrato y se los
mostró-además el lugar en el que sucedió el accidente no está muy lejos de
aquí.
-Mientras veníamos lo vimos-habló Zunmy-es una quebrada antes
de subir la colina....Era un día de mucha nieve-mientras Zunmy hablaba
recordaba el día en que identificó los cadáveres-fue muy
triste...ver...sus...cuerpos-Jharen le sostuvo la mano de su esposa para
darle valor.
-El día que encontramos a Candy también nevaba-relató
Pony-fueron dos niñas las que encontramos ese día.
-¿Dos?-hablaron los
Dingman asustados.
-Sí, Anny y yo. Anny es como mi hermana....pero ella
es de cabello negro.
-Ella no puede ser porque nosotras vimos que era rubia
como tú, además ustedes tienen el mismo nombre, y el tuyo lo tomaron por una
muñeca-respondió Patrich.
-Correcto-contestó Pony-Candy estaba
en una cesta y la muñeca tenía su nombre bordado.
-Me podrían mostrar la
muñeca-pidió Zunmy.
-Por su puesto-María se paró y la
trajo-tome.
-Es esta-dijo Zunmy tomándola con mucha delicadeza como si
fuera un reliquia-yo la hice con mis propias manos...cada una de mis nietas
tiene una con su nombre bordado-sus dedos acariciaban el bordado de la muñeca
que a pesar de la edad aún mantenía sus colores intactos- eres mi
nieta-habló fijando la vista en Candy-no hay duda alguna. Tú eres la
pequeña Candy, mi pequeña-finalizó con las mejillas bañadas de
lágrimas.
Notas de la
Autora:
Este capítulo está dedicado a todas las chicas del grupo Albertmanía
(Paola, Dani, Esther, Hakel, Patty, Maribel, Blanqui, Zen, San, Jany y
yo[Judith] ) con nuestras particulares manías. Somos un grupo singular,
compartiendo él mismo gusto con Albert y defendiéndolo a capa y escudo.
¡Que viva Albertmanía por Siempre!